Revista de Marina
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  • Fecha de recepción: 11/08/2025
  • Fecha de publicación: 28/02/2026. Visto 1985 veces.
  • Resumen:

    Los Drusos, un grupo etnorreligioso monoteísta originado en el siglo XI del ismailismo chiíta, habitan principalmente Siria, Líbano, Israel y Jordania. Su fe esotérica, integra gnosticismo, neoplatonismo y elementos monoteístas. Su historia de persecución les obligó a encontrar refugio en regiones montañosas, donde fomentaron una comunidad endogámica y cohesionada. Conocer su cultura, a menudo desconocida, es crucial, pues su tradición marcial y pragmatismo estratégico los convierten en actores clave en el entendimiento del conflicto sirio actual.

  • Palabras clave: cultura, pragmatismo, Cultura, Drusos, confligto, Siria.
  • Abstract:

    The Druze, a monotheistic ethno-religious group that emerged in the 11th century from Shi’a Ismailism, primarily inhabit Syria, Lebanon, Israel, and Jordan. Their esoteric faith incorporates elements of Gnosticism, Neoplatonism, and monotheistic traditions. Their history of persecution forced them to seek refuge in mountainous regions, where they developed a cohesive and endogamous community. Understanding their often-little-known culture is essential, as their martial tradition and strategic pragmatism make them key actors in interpreting the dynamics of the current Syrian conflict

  • Keywords: pragmatism, conflict, culture, Culture, Druze, Syria.

Los drusos, un grupo etnorreligioso único, constituyen una presencia relevante pero frecuentemente subestimada en el Medio Oriente, con comunidades destacadas en Siria, Líbano, Jordania e Israel. En Israel, se dividen entre los drusos que habitan la Alta Galilea y los que habitan los Altos del Golán, este último territorio ocupado por Israel desde la guerra de los Seis Días en 1967. Esta distinción es crucial: mientras los drusos de Alta Galilea han adoptado la ciudadanía israelí y participan activamente en las Fuerzas de Defensa de Israel, integrando unidades de élite, los del Golán, en su mayoría apátridas, mantienen un fuerte sentimiento panarabista.

Con raíces en una interpretación singular de la teología islámica, la comunidad drusa emergió en el siglo XI como una rama del ismailismo chiíta, inspirada en las enseñanzas del califa fatimí Al-Hakim. Su fe esotérica, que fusiona elementos del gnosticismo, neoplatonismo y de las tres religiones monoteístas, los distingue de las corrientes islámicas tradicionales, consolidando una comunidad cerrada, cohesionada y profundamente arraigada en sus tradiciones. Esta singularidad, además de no seguir los cinco pilares del islam, los ha llevado a ser considerados herejes por algunos sectores musulmanes más radicales. En el contexto actual, su relevancia en conflictos regionales, como las recientes tensiones en Siria, despierta un creciente interés internacional sobre quiénes son los drusos y su papel en la dinámica sociopolítica de la región, aproximación que se tratará de buscar en este artículo.

¿Quiénes son los drusos?

La población drusa, estimada en alrededor de un millón a nivel global, se concentra principalmente en las regiones montañosas de Siria, Líbano, Jordania, Israel, y la diáspora, que incluye una presencia significativa en Argentina y Venezuela, esta última con gran influencia cultural en Sweida al suroeste sirio donde actualmente se centra el conflicto sectario entre drusos y milicias de clanes beduinos. Su religión, en el pasado no aceptada y perseguida, fue cerrada a forasteros prohibiendo la conversión, creyendo fielmente en la reencarnación, un Dios único y un estricto código moral. La comunidad drusa se divide en dos grupos: los juhhal (no iniciados, miembros seculares) y los uqqal (iniciados, élite religiosa), estos últimos la minoría (no más del 10% de la comunidad) y reconocidos como sabios que custodian las enseñanzas esotéricas de la fe al mismo tiempo que mantienen una vida común y corriente a los ojos de terceros, solo reconocidos por sus particulares vestimentas negras y gorros o velos blancos. A diferencia de las estructuras más patriarcales de algunas corrientes islámicas, las mujeres drusas pueden integrarse como uqqal, desempeñando roles espirituales significativos, lo que refleja una igualdad de género en esta comunidad desde tiempos antiguos, aunque los hombres aún predominan en los cargos de liderazgo más visibles. Siguen una estructura de comunidad endogámica, lo que estanca el número de miembros, junto con sus textos religiosos secretos, como las Epístolas de la Sabiduría, que refuerzan su identidad única y desconocida, pero altamente unida entre sí pese a las fronteras divisoras contemporáneas.

Los drusos no veneran santos, pero consideran a Jetró (llamado Shu’ayb en el Corán), el suegro de Moisés, un profeta de gran importancia en su tradición. Le rinden homenaje en el santuario de Nabi Shu’ayb, cerca de Hittin, en las cercanías del mar de Galilea en Israel, un lugar próximo al sitio donde Saladino, con apoyo de drusos, derrotó a los cruzados en la batalla de los Cuernos de Hattin en 1187, lo que le permitió reconquistar Jerusalén para los musulmanes.

Fotografía del complejo druso de Nabi Shueib.

(Fuente: Ivo Abosaleh Figueroa)

Para los drusos el ser humano y su conducta están sobre cualquier religión, lo que los vuelve críticos a las conductas adoptadas por los grupos radicales islámicos contemporáneos. También, evitan la iconografía, pero usan cinco colores, que representan cinco “límites” o “luminarias” como símbolos religiosos: verde, rojo, amarillo, azul y blanco. Cada color pertenece a un poder metafísico llamado add, literalmente “un límite”, como en las distinciones que separan a los humanos de los animales, o los poderes que hacen del humano el cuerpo animal. Son gemas espirituales del unitarismo y poseen compatibilidad física en el mundo material. Durante la época del califa Al-Hakim, las “cinco luminarias” estaban representadas por personas que difundían su mensaje o llamada a la religión. Estos hadd están simbolizados en su bandera y estrella, las que poseen los cinco colores, representando los principales conceptos de la religión:

O    Verde: La Mente universal/la Inteligencia. Genera conciencia y permite razonar, base de la Fe.

O    Rojo: El Alma universal. Encarna la mente y es responsable de la transmigración y del carácter de uno mismo.

O    Amarillo: La Palabra. Es el átomo del lenguaje, comunica conciencia entre humanos y representa las formas platónicas en el mundo sensible.

O    Azul: El Antecedente/Potencialidad/Causa/Precedente. El antes – el pasado.

O    Blanco: El Sucesor/Futuro/Efecto/Inmanencia. El después.

Estrella Drusa. Cinco puntas que encarnan la proporción áurea, “phi”, como símbolo de templanza y una vida de moderación.

(Fuente: Wikimedia Commons)

Bandera Drusa. Las rayas son un corte esquemático de las esferas en la filosofía neoplatónica.

(Fuente: Wikimedia Commons)

Los drusos posees siete máximas o principios de la Fe:

O    Unidad de Dios.

O    Excelencia esencial de la verdad.

O    Tolerancia. Derecho concedido a todos de exponer libremente sus opiniones y analizarlas con arreglo a la razón.

O    Respeto a todos los hombres según su carácter y conducta.

O    Sumisión completa a la voluntad de Dios.

O    Pureza de cuerpo, mente y alma.

O    Auxiliarse mutuamente en todas las ocasiones.

El gen guerrero Druso

Históricamente, los drusos han sido reconocidos por su destreza marcial y sus alianzas estratégicas, desde su resistencia contra el dominio otomano hasta su papel en la Gran Revuelta Siria contra Francia (1925-1927), liderada por figuras como el sultán Pasha al-Atrash y el sheik Kanj Abusaleh en el Golán, que han demostrado un compromiso feroz a sus idearios. Su tradición guerrera subraya su reputación como defensores acérrimos de sus comunidades. Por esta razón, y en el contexto de la guerra civil siria iniciada en 2011, la ubicación estratégica y la resiliencia histórica de los drusos los convierten en un actor clave. La región de Jabal al-Druze, un bastión druso sirio, ha sido un punto focal de conflicto debido a su proximidad a Damasco y su importancia simbólica. Los drusos han buscado mantener una postura de neutralidad en los conflictos, equilibrando su identidad con un enfoque pragmático que garantiza su supervivencia. Esta postura deriva de su experiencia histórica de navegar paisajes políticos complejos, alineándose a menudo con poderes que garanticen su protección mientras preservan su autonomía territorial y cultural.

Por otra parte, en los Altos del Golán, particularmente en Majdal Shams, los drusos enfrentan desafíos únicos debido a la ocupación israelí y delimitación con Siria desde 1967. La mayoría de los drusos del Golán mantienen un fuerte sentido de identidad panarabista. Sin embargo, en julio de 2024, Majdal Shams fue víctima de ataques de Hezbolá, que produjeron la muerte a 12 niños drusos, demostrando la fricción que existe en la relación entre drusos y los grupos radicales islámicos. La “Colina de los Gritos”, donde familias separadas por la frontera entre Israel y Siria se comunican a través de la distancia desde 1967, simboliza su conexión perdurable con sus parientes sirios. Esta situación de limbo geopolítico amplifica su papel como un indicador de las tensiones regionales, ya que su estatus permanece ligado al conflicto más amplio entre Israel y Siria.

El conflicto en siria ha puesto a los drusos en una posición frágil. Mientras algunas milicias drusas han defendido sus territorios contra grupos radicales como ISIS, otras han enfrentado presiones del nuevo régimen sirio. La neutralidad drusa generó tensiones ocasionales con el régimen del derrocado presidente Bashar al-Assad, que veía su autonomía con sospecha. Sin embargo, su resistencia a grupos extremistas les otorgó respeto entre algunas facciones, destacando su importancia estratégica para mantener la estabilidad en el sur de Siria.

Conflicto actual en Siria

Actualmente, Siria está bajo un gobierno interino, representado por la rama mayoritaria suní y respaldado por un ejército híbrido, compuesto por facciones de guerrilleros extremistas de diversas nacionalidades, que emplean material militar remanente del derrotado ejército sirio que incluye tanques y artillería, con lo que han intensificado los ataques contra las minorías, entre ellas la drusa. Estas comunidades, que durante el régimen anterior disfrutaban de una protección relativa, considerando que la clase política y militar dominante también pertenecía a una minoría como la alauita, enfrentan ahora una persecución sistemática por parte de grupos previamente marginados de la esfera de influencia. En consecuencia, hasta julio de 2025 han muerto más de 600 drusos desde que Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) asumió el control de Siria, en ataques deliberados de tribus beduinas sunitas, donde se cree hubo participación del ejército híbrido del nuevo régimen liderado por Ahmed al-Sharaa, ex líder del Frente al-Nusra, la antigua filial de Al-Qaeda en Siria. Esto agrega una gran interrogante sobre el futuro de la comunidad y del conflicto en Siria, donde Israel, bajo petición de la comunidad drusa israelí, ha respondido, abriendo un nuevo frente de conflicto con un futuro incierto.

Conclusiones

La cohesión cultural y la tradición marcial de los drusos los convierten en una fuerza resiliente en el paisaje fragmentado de Siria. Su creencia en la reencarnación fomenta un profundo sentido de continuidad, atándolos a sus tierras ancestrales y reforzando su compromiso de defender sus comunidades. Sus alianzas históricas con diversos poderes (otomanos, franceses y estados modernos como Israel y Siria) demuestran un enfoque pragmático para garantizar su supervivencia, que sigue siendo relevante en una región tan volátil.

La influencia de los drusos en Israel trasciende sus destacadas contribuciones militares. En los Altos del Golán, su experiencia agrícola, especialmente en el cultivo de manzanas y cerezas, desempeña un papel clave en la economía local. Sin embargo, el reciente conflicto amenaza sus medios de vida y la estabilidad de sus aldeas, principalmente al suroeste de Siria. Esto podría cambiar la postura apolítica drusa, fundamentada en su rechazo al extremismo sectario, cambiando su posición como potenciales mediadores, a la de un actor protagonista en una región cada vez más polarizada. En este sentido, el sheik Hikmat al-Hijri, líder de la comunidad drusa de Sweida, nacido en Venezuela, ha hecho un llamado a la defensa de la autonomía drusa, con ecos en los distintos rincones donde habita la solitaria comunidad guerrera.

Los drusos, con su historia e identidad cultural única, siguen siendo un actor clave pero subestimado en los complejos escenarios de Siria. Su resiliencia, forjada a través de siglos de resistencia y adaptación, les permite navegar el conflicto actual con un enfoque en preservar su comunidad y herencia. Mientras el futuro de Siria pende de un hilo, la ubicación estratégica, la cohesión cultural y el pragmatismo histórico de los drusos aseguran que seguirán moldeando la dinámica de la región, sirviendo tanto como guardianes de sus tradiciones como actores en la lucha geopolítica más amplia.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Ivo Abosaleh Figueroa (2022), “Las alturas del Golán, Naciones Unidas, cultura y religión”, Revista de Marina, Volumen 141, Número 995.
  2. Hitti, P. K. (1924). Los orígenes del pueblo druso y la religión. Columbia University Press.
  3. Daftary, F. (1992). Los ismailíes: su historia y doctrinas. Cambridge University Press.
  4. Moukarim, M. F. (s.f.). Clarification of the faith of the Druze.
  5. Abosaleh Figueroa, I. (2022). Las alturas del Golán, Naciones Unidas, cultura y religión. Revista de Marina, 141(995).

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