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Comandante John Walker: Liderazgo excepcional en la Batalla del Atlántico

  • CARLOS FANTA ORELLANA

Por CARLOS FANTA ORELLANA

  • Fecha de recepción: 04/04/2023
  • Fecha de publicación: 30/06/2023. Visto 361 veces.
  • Resumen:

    La incipiente guerra antisubmarina aliada de principios de la Segunda Guerra Mundial no permitía dar protección a las LLCCMM británicas. Lo anterior exigía un cambio en la manera de enfrentar esta amenaza, o el total desabastecimiento británico se transformaría en una realidad que anularía cualquier esfuerzo aliado por revertir la situación en Europa. Ese cambio fue producido por el comandante Johnnie Walker, quien lideró un proceso de cambios tácticos que permitiría neutralizar la amenaza submarina alemana, y modificar el curso de la guerra.

  • Palabras clave: guerra antisubmarina, Guerra Antisubmarina, Guerra antisubmarina, convoy, inspiración.
  • Abstract:

    At the beginning of World War II, the emergent allied anti-submarine operations were not prepared for protecting the British SLOC. This required a shift in dealing this threat, otherwise Great Britain would suffer total obliteration which would restrain any Allied effort to reverse the strategic situation in Europe. That rearrangement was implemented by Captain “Johnnie” Walker, who led a process of tactical changes that eventually would neutralize the German submarine threat and change the course of the war

  • Keywords: Anti-submarine warfare, convoy, inspirational.

Lo único que realmente me atemorizaba en la guerra era el peligro de los U-boat”.

(Churchill, 1953)

Era la mañana del 25 de febrero de 1944, y en los muelles de Gladstone, Liverpool, se vivía un ambiente de celebración. Eran más de dos mil personas que, entre vítores e himnos navales, recibían al grupo de apoyo Nº2 que, al mando del comandante John Walker, recalaba con un saldo de seis submarinos alemanes (U-Boat) hundidos. La frase “Johnnie Walker, sigues siendo fuerte” se veía en banderas y carteles repartidos por todo el puerto (Winton, 1967).

Tres años antes de este recordado triunfo, el panorama era bastante más desalentador para los británicos. El ataque alemán a sus líneas de comunicaciones marítimas (LL.CC.MM.) logró disminuir a la mitad el volumen de importaciones de alimentos y materias primas (Williams, 2004), de modo que su protección era un factor decisivo para Gran Bretaña. Sin realizar modificaciones en la manera de enfrentar esta amenaza, la victoria británica en la Batalla del Atlántico y, por consiguiente, el triunfo aliado en la guerra, se hacía altamente improbable.

Por medio del presente ensayo, se establecerá que el liderazgo transformacionalejercido por el comandante Walker fue fundamental para la victoria aliada en la Batalla del Atlántico. Lo anterior se sustenta en que estimuló la iniciativa de sus oficiales y, además, motivó e inspiró a sus dotaciones, logrando el compromiso que permitiría desarrollar en sus grupos de escolta una eficiencia táctica sorprendente. Por otro lado, identificó el cambio táctico requerido, transmitió su visión al Almirantazgo y logró que sus métodos se implementen en el resto de la fuerza, generando un efecto decisivo en la batalla.

El comandante Walker logró estimular la iniciativa de sus oficiales. En efecto, al finalizar su período de entrenamiento en noviembre de 1941 al mando del grupo escolta Nº36, promulgó sus instrucciones operacionales orientadas a asegurar que el grupo trabajara como equipo cumpliendo sus tareas. En estas, hizo especial énfasis en el dominio de los procedimientos y en la relevancia de la iniciativa, estableciendo en el último punto que “ningún oficial va a ser recriminado por mí por tomar la iniciativa y actuar” (Robertson, 1956). Con esta demostración de confianza en los oficiales de su agrupación, muestra un rasgo fundamental del líder transformacional, el cual busca la estimulación intelectual de sus seguidores y que estos “se transforman en solucionadores de problemas con y sin la facilitación del líder” (Gutiérrez, 1999).

Por otro lado, motivó e inspiró a sus dotaciones, generando el compromiso que permitiría una notable eficiencia táctica. En su primera misión de escolta, recaló habiendo perdido a tres unidades del convoy. Sin embargo, estas pérdidas disminuyeron su relativa relevancia ante los 5 U-boat hundidos por el grupo, proeza nunca vista por parte de un grupo escolta, y que “marcaría la forma de operar de los escolta que alejaría inexorablemente a los U-boat de las rutas comerciales del Atlántico” (Burn, 2006). Posterior a esto, el comandante en jefe del Atlántico, almirante Percy Noble, durante una inspección a las unidades de Walker, le comentó a su jefe de estado mayor “esa dotación es asombrosamente eficiente y todos adoran a Walker. Si logramos llegar a ese nivel de entrenamiento con todos nuestros buques, las dotaciones de los U-boat desearán no haber nacido” (Robertson, 1956). Con estos resultados obtenidos, es posible afirmar que Walker logra con su influencia “obtener el esfuerzo extra requerido de sus seguidores para lograr niveles óptimos de desarrollo y desempeño” (Gutiérrez, 1999).

La eficiencia lograda por el equipo de Walker se debió, sin duda, a un exigente y continuo entrenamiento. Pero esa rigurosidad no habría entregado los resultados descritos sin un líder que logre motivar e inspirar a sus subordinados. Los que combatieron a su lado confirman con sus dichos esa energía que transmitía a diario: “cerca de él era imposible no contagiarse, y sus dotaciones pronto se sintieron inspiradas por un espíritu competitivo” (Robertson, 1956).

La capacidad de estimular la iniciativa de sus oficiales, motivar a sus dotaciones transmitiendo su energía, e inspirarlas logrando su compromiso, son los factores clave con que Walker, a través de un estilo transformacional de liderazgo, logró que su grupo escolta alcance sobresalientes niveles de eficiencia táctica. Pese a lo anterior, aún faltaba lo más relevante; el Almirantazgo aún debía aprobar e implementar sus métodos, objeto replicar esta eficiencia en el resto de los grupos escolta.

Walker identificó el cambio táctico requerido y logró transmitir su visión al almirantazgo. Ahora bien, pese a los categóricos resultados obtenidos en sus primeras travesías, sus procedimientos tácticos aún eran considerados riesgosos y poco convencionales. Sus métodos se basaban en la ofensiva, “por lo que su propuesta de que los escoltas fuesen utilizados en incursiones contra el enemigo fuera del convoy produjo inmediata oposición” (Robertson, 1956). En noviembre de 1942, el almirante Noble fue reemplazado por el almirante Horton, cuya experiencia en submarinos lo hizo más abierto al cambio de mentalidad en cuanto al empleo de las unidades antisubmarinas. Por medio de un documento dirigido a Horton, Walker estableció que la “guerra contra los U-boat no podría ser ganada con escoltas amontonados alrededor del convoy esperando por el enemigo” (Robertson, 1956), por lo que propuso la implementación de grupos de apoyo, con la tarea de rebuscar y destruir U-boats de forma independiente y apoyados por aeronaves de exploración y ataque antisubmarino. Lo anterior no fue idea exclusiva de Walker, pero fue su “persistencia y energía la que permitió el cambio” (Robertson, 1956). Su capacidad de identificar el cambio requerido y transmitirlo a su mando a través de su “clara visión y sentido de misión, que ganan respeto y confianza” (Gutiérrez, 1999), permitió que se aprueben sus innovadoras tácticas, y que, además, se le asignara el mando del primer grupo de apoyo. En el corto plazo, estos grupos obtuvieron excelentes resultados en favor del esfuerzo británico, demostrando que su liderazgo transformacional fue capaz de producir cambios decisivos en el nivel de conducción operacional, influyendo notablemente en el desenlace de la batalla.

A pesar de lo señalado en los párrafos precedentes, hay autores que concluyen que el factor material fue la clave para el triunfo aliado en la Batalla del Atlántico, dado principalmente por los avances en el empleo del radar, y los aciertos en inteligencia de señales. Wayne Hugues en su libro “Tácticas de flota”, al definir los factores decisivos que permitieron a los aliados ganar en esta batalla, asigna la mayor preponderancia a dos factores; la implementación del radar en aeronaves y a la capacidad de descifrar las órdenes dadas a los U-boat por el almirante Dönitz desde tierra (Hughes, 2000). Con lo anterior se infiere que, logrando aquellos avances, la victoria estaría asegurada. Sin embargo, aquellos relevantes avances son herramientas que contribuyen a generar el cambio, pero debían ser explotadas eficientemente en el campo de batalla. Tal como establece Jomini, “la superioridad en el armamento puede aumentar las posibilidades de éxito en la guerra; no permite ganar batallas por sí sola, pero contribuye a ello” (Jomini, 1840). El empleo eficiente de los avances materiales en el campo de batalla se logró, principalmente, gracias al liderazgo ejercido por el comandante Walker. Su capacidad de innovar en la táctica y de transmitir su visión al mando, fue el factor que, apoyado por los avances tecnológicos, generó el cambio que permitió el triunfo aliado. Lo anterior es afirmado en una carta del Almirantazgo de 1950, cinco años después de su inesperada muerte: “El comandante Walker, más que cualquier otro, ganó la batalla del Atlántico. Sus métodos tuvieron un éxito asombroso, y más que cualquier otro factor, dio supremacía a la Royal Navy”  (Robertson, 1956).

Si bien hubo innumerables comandantes excepcionales que contribuyeron al triunfo en la Batalla del Atlántico, el Almirantazgo británico estableció que el comandante Walker “más que cualquier otro” ganó la batalla. Lo anterior, si bien es una frase que podría considerarse innecesariamente absoluta, se basa en claros hechos que la sostienen. Con su liderazgo logró estimular la iniciativa, inspirar y motivar a sus dotaciones, obteniendo de ellos el compromiso que se tradujo en un altísimo nivel de eficiencia con resultados concretos en la mar. Además, logró transmitir su visión a sus superiores, permitiendo que sus tácticas fueran implementadas por el resto de los grupos antisubmarinos. Ambos argumentos establecen que, por medio de un estilo transformacional de liderazgo, logró generar el cambio que permitió a los aliados vencer en la Batalla del Atlántico.

El comandante F. “Johnnie” Walker fue un marino comprometido y de convicciones claras, cuya carrera está plagada de ejemplos y anécdotas que lo muestran no tan sólo como un líder ejemplar, sino que también como una persona íntegra. La historia de su vida es un real aporte e inspiración para quienes se enfrentan al desafío de ser líderes en la mar.

Bibliografía

  1. Burn, A. (2006). The fighting captain. Barnsley, Yorkshire, Reino Unido: Pen & Sword Books.
  2. Churchill, W. (1959). Memoirs of the Second World War. Reino Unido: Houghton Mifflin.
  3. Gutiérrez, O. (1999). La nueva tendencia al liderazgo: Del liderazgo transaccional al liderazgo transformacional. Revista de marina , 137-140.
  4. Hughes, W. (2000). Fleet Tactics. Annapolis, Maryland, Estados Unidos: Naval Institute press.
  5. Jomini, A.-H. (1840). Compendio del Arte de la Guerra. Toledo, Madrid, España: Imprenta D.M. de Burgos.
  6. Robertson, T. (1956). Walker RN. Londres: Pan books.
  7. Williams, A. (2004). La Batalla del Atlántico. Barcelona, España: Crítica.
  8. Winton, J. (1967). The war at sea. Londres, Londres, Reino Unido: Pimlico.

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