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Aué te miro: 300 años de modernidad en Rapa Nui

  • Andrés Rodrigo Ramírez

Por Andrés Rodrigo Ramírez

  • Fecha de recepción: 09/05/2022
  • Fecha de publicación: 30/06/2022. Visto 164 veces.
  • Resumen:

    El 5 de abril de este año se cumplieron 300 años desde el inesperado hallazgo de la isla Rapa Nui por parte de la expedición del almirante neerlandés Jacobo Roggeveen. Bautizada como Isla de Pascua, al coincidir la fecha con Pascua de Resurrección, marcó un antes y un después para los rapanui; un encuentro cultural único que señalaba el comienzo de la modernidad para la Isla, pero también, un sinnúmero de desafíos que debería sortear para su desarrollo y trascendencia.

  • Palabras clave: Rapa Nui, Isla de Pascua, Roggeveen.
  • Abstract:

    April 5th, 2022 marked 300 years since the unintended discovery of Rapa Nui Island by the expedition of Dutch explorer Jacobo Roggeveen. Named Easter Island, as the date coincided with Easter Sunday, it marked a before and after for the Rapa Nui people; a unique cultural encounter that signaled the beginning of modernity for the Island, but also several challenges that it would have to overcome for its development and transcendence.

  • Keywords: Easter Island, Rapa Nui, Roggeveen.

Hace 300 años, un día 5 de abril de 1722, unos exploradores neerlandeses liderados por el almirante Jacobo Roggeveen, motivados por la búsqueda de nuevas tierras y rutas comerciales y desafiando los mares y lo desconocido avistaron una isla que se encontraba prácticamente en el ombligo del mundo. La bautizaron Isla de Pascua, al haber coincidido su hallazgo con Pascua de Resurrección; sin embargo, el inédito y casual arribo a una isla que no estaba en sus mapas tendría efectos insospechados, incluso, para ellos mismos.

La Isla, a contar de ese momento, se insertaba en el contexto internacional; se abría a la modernidad, al conocimiento, pero también a los tremendos desafíos futuros que imprimía ese hallazgo.

El presente artículo tratará de esa expedición y del encuentro de ambas culturas, presentando un espacio de reflexión así como comentarios y profundizaciones basadas exclusivamente en el coloquio realizado de manera presencial en el Museo Marítimo Nacional en abril de este año, denominado “Aué Te Miro: 300 años de modernidad en Rapa Nui”, en que participaron destacadísimos panelistas, extractándose las principales conclusiones e ideas de esa amena conversación y que seguramente motivará al lector a explorar otros campos del saber referido a la isla. El citado coloquio y el nombre mismo fue parte de una serie de actividades que se realizaron en Isla de Pascua y que recordaron ese encuentro cultural, hace ya tres siglos.

¿Por qué los neerlandeses?

Tal como lo explicó el profesor Rodrigo Moreno1, quizás muchos podrían preguntarse por qué los neerlandeses descubrieron Rapa Nui. Sin embargo, no era de extrañar, por cuanto de las seis circunnavegaciones que se realizaron en el planeta partiendo por la expedición de Magallanes, hace 500 años, las últimas tres fueron realizadas por neerlandeses, y evidentemente esto daba cuenta no sólo de la capacidad profesional de estos navegantes, sino también de esa extraordinaria vocación marítima que tenían los Países Bajos a través de su historia. Y eso explica, de cierta manera, que en esta apertura de los mares en el siglo XVI y con más fuerza en el siglo XVII, los neerlandeses fueran actores principales de estas travesías que circunnavegaron el globo en la búsqueda de nuevas rutas, mercados y ciencia.


Efectivamente, agregaba el profesor, los neerlandeses en aquellos tiempos se encontraban en la búsqueda de otra ruta hacia Las Molucas, en rigor, un nuevo camino hacia las Indias de las especias y que fuera realizado no por la tradicional vía a través del Cabo de Buena Esperanza, sino a través de otra derrota, incursionando inicialmente hacia la costa del Pacífico a través del Estrecho de Magallanes; pero luego, y dado el descubrimiento del estrecho ubicado entre Tierra del Fuego e Isla de los Estados, que denominaron Estrecho “Le Maire”, adoptaron la ruta a través de ese estrecho y un nuevo paso que denominaron Cabo de “Horn” y que luego originó el nombre de Cabo de Hornos, el que en definitiva llegó a constituirse en el nuevo paso interoceánico, siendo muy utilizado por las expediciones neerlandesas posteriores.

Sin embargo, producto de una serie de guerras anglo-neerlandesas e inclusive franco–neerlandesas, se priorizaron otras rutas por varias décadas, lo cual se mantuvo hasta principios del S. XVIII, reapareciendo así una nueva expedición, la que al mando del almirante Jacobo Roggeven retomaría la tradicional ruta clásica por las islas de Cabo Verde, cruzando posteriormente al Brasil, para luego, pasando por el Estrecho Le Maire y cabo de Horn, tendría por misión la de probar la existencia de una Terra Australis, es decir, una tierra al sur, cuya búsqueda no solo perseguía un fin económico y político, sino también, y muy importante, el científico, y es en ese contexto y dimensión que se produce el hallazgo de Rapa Nui.

El encuentro cultural

El arribo de los neerlandeses a Isla de Pascua, conforme a los datos e investigaciones más bien recientes en el campo de la arqueología, dan cuenta de varios aspectos relevantes y que, inclusive, rompen ciertas interpretaciones que tuvieron ocasión posterior al hallazgo, sobre todo en Europa, y constructos mitológicos que fueron formándose a través de los tiempos.

En este sentido, el profesor José Miguel Ramírez2 explicaba que había evidencia de que los polinésicos habrían llegado a Rapa Nui mucho antes de que los europeos imaginaran siquiera el viajar alrededor del mundo. Los polinésicos sí fueron expertos navegantes, y esto les permitió navegar en embarcaciones de diseño propio, como fueron los catamaranes, que sumado a un amplio sentido del conocimiento estelar les permitió transitar de Oeste a Este, en sentido normalmente contrario al viento, y que con técnicas en zig–zag les facilitó arribar a un sinnúmero de islas. Al respecto, el docente y gestor patrimonial Ernesto Gómez3, agregó que los catamaranes son una especie de sincretismo entre una canoa, que es muy veloz, pero muy inestable, y una balsa, que es muy estable, pero muy lenta, y así, los navegantes polinésicos fusionaron estos conceptos logrando un embarcación veloz y estable. Además, diseñaron un sistema de vela que les permitía “ceñir”, o navegar en contra el viento, con bastante facilidad.

El profesor Ramírez agregó que, inclusive mucho antes, ya existían las canoas denominadas “Vaka ama” que no tenían quillas, pero sí un balancín, dándole plena estabilidad a las embarcaciones, permitiéndoles a los polinésicos navegar grandes distancias y que fue la base del diseño de los catamaranes. En síntesis, ellos ya habían conquistado el Pacífico y así se explica las similitudes en lingüística, genética, artefactos y por supuesto, la propia cultura que conectaba, por ejemplo, las Marquesas con Tahiti, Nueva Zelanda, Hawaii y la isla de Rapa Nui. Y esto es esencial para entender, por ejemplo, el “misterio” de Rapa Nui, materializado por los Moai, por cuanto fueron los polinésicos quienes trajeron ese concepto basado en figuras que encarnaban a antepasados o culto a los ancestros, que se denominaba “mana”, apareciendo además otra noción asociada que era el “tapu”, o lo sagrado o inviolable.

Así y después de dos días de haber arribado Roggeveen a la Isla, se presentó a bordo de una de las naves una especie de sacerdote, un intermediario o un “embajador” rapanui, quien totalmente desnudo y pintado con todo tipo de figuras de color marrón generó ese primer encuentro, siendo importante recalcar que lo primero que hizo esa persona fue medir: medir las embarcaciones de los europeos, las maderas, tablas, cabos, etc.; seguramente porque no había visto barcos u otras personas durante un larguísimo periodo, y venían saliendo de una sequía que había durado siglos y prácticamente la madera era muy escasa. No obstante, al bajar Roggevven y sus hombres a tierra, se encontraron con un orden social: había un jefe perfectamente distinguible, que daba órdenes e instrucciones, por ejemplo, para regalarles gallinas vivas, frutas y arreglos artesanales.

Así, los exploradores europeos no se encontraron con una sociedad en descomposición. Muy por el contrario, había un ordenamiento político y social, una sociedad que tenía un pasado polinésico, que había heredado su cultura, pero que también había sabido adaptarse al uso de la tierra; una sociedad fogueada en la supervivencia y que posteriormente le iba ir permitiendo analizar a los visitantes, explorar el trueque e inclusive, negociar.

Corta estadía en Isla de Pascua

Pero volviendo a los aspectos de navegación, es necesario recordar que el conocimiento marítimo de los neerlandeses era significativo en aquellos tiempos. Sin embargo, la estadía de Roggeveen fue bastante corta en Isla de Pascua. En este contexto, el capitán de navío Hugo Edmunds4 prueba.

  cuya sangre rapanui y conocimiento experto en navegación lo llevó por las mismas aguas nacionales que experimentó Roggeveen hace 300 años atrás, explicó que el almirante neerlandés después de haber cruzado el Estrecho “Le Maire”, enfrentar el Cabo de Hornos y desafiar los vientos predominantes del Oeste, decidió bajar más al sur, estando bastante cerca, inclusive, de encontrar la ansiada “Terra Australis” o “Antártica”, como se denominaría en el mundo moderno; pero el encuentro con los primeros hielos lo hizo cambiar de rumbo hacia el Noroeste, progresando posteriormente hacia Isla Mocha, Santa María, enfilar hacia Juan Fernández, para luego retomar rumbo general Oeste. Así, Rapa Nui fue divisada y confundida inicialmente como “Sandy Island” porque la percibían arenosa y chata, como así decían los escritos de expediciones pasadas, pero luego se percataron que se trataba de otra isla.


Al bajar a tierra, los neerlandeses apreciaron a los rapanui muy alegres. Lamentablemente se produjeron disparos por parte de los europeos, muriendo casi una docena de isleños. Sin embargo, luego de ese acontecimiento, los neerlandeses fueron invitados a visitar las incipientes casas y conocer sus costumbres, a  pesar del problema idiomático entre ambos pueblos.

Pero la estadía en tierra no se extendió por más de tres días, dado que el objetivo final era  descubrir “Terra Australis”. Sin embrago, a pesar del poco tiempo que estuvieron los neerlandeses en Rapa Nui, realizaron anotaciones del entorno, de su gente, sus costumbres, refiriéndose inclusive a la Isla como un buen puerto de recalada y un punto alternativo para futuras exploraciones, destacándose la variedad y ordenamiento de sus cultivos, la fertilidad de sus tierras, así como el sentido de organización de sus pobladores. No obstante, al zarpar, retomaron la idea general de buscar “Sandy Island”, dirigiéndose de manera decidida hacia el Oeste.

¿Por qué “Aué Te Miro: 300 años de Modernidad en Rapa Nui”?

“Aué Te Miro”, según relató la gestora cultural Margot Hotus5, debió ser la expresión de los rapanui al ver que venían recalando las naves de Jacobo Roggeveen, un concepto que evocaba “ahí vienen unas naves…unos maderos”. Pero según la Señora Hotus, más allá de la impresión que pudiera haber producido el arribo de las embarcaciones a la isla, ese día marcó un antes y un después. En ese primer día de encuentro los rapanui descubrieron que habían personas distintas a ellos, que había otra forma de comunicarse. Quizás el primer día fueron con algunos balazos, pero luego vendría la observación, el entendimiento, e inclusive el trueque. Ese día para Margot cambió la perspectiva del rapanui respecto del mundo: antes del encuentro la tierra más cercana observable era la Luna; sin embargo, el contacto cultural con los europeos cambió radicalmente el concepto y conocimiento de su mundo, y a contar de ese momento los europeos aparecieron en el mapa de los rapanui.


Y es por ello que si bien el primer encuentro podría haber sido dramático por las muertes que se produjeron, después y con las expediciones siguientes, permitieron un rápido aprendizaje del rapanui, no solo respecto del comercio, lenguaje o un  mayor intercambio cultural, sino también en un sinnúmero de materias. Es cierto que hubo periodos de explotación del rapanui, en que inclusive se tomaron isleños como esclavos, pero también hubo momentos que favorecieron la situación como fue la gestión de Policarpo Toro en la protección de los rapanui y materializar la soberanía de la Isla para Chile. Pero aún así hubo momentos posteriores con la presencia de comerciantes y compañías explotadoras donde se trabajó con animales, cultivos y lana, pero también se generó empleo y desarrollo. De igual forma vendría también la Armada para hacerse cargo de la isla y sobre todo para asegurar la logística y el abastecimiento, lo cual era vital para el sostenimiento de sus habitantes.

Así, y mientras la Señora Margot Hotus intervenía en línea desde Isla de Pascua, reafirmaba que lo importante es que no se debe olvidar la historia y aprender de las lecciones,  para así mirar el futuro con optimismo. Agregaba que si bien el día en que Roggeveen y sus hombres bajaron a tierra se produjeron muertes por motivos aún desconocidos, lo importante es que después se generó un dialogo y un aprendizaje. Las partes se comunicaron y relacionaron, lo cual permitió y facilitó el progreso y futuro desarrollo, delineando la mirada de ahora y futura para la Isla. Esa es la enseñanza que dejan estos 300 años de modernidad para vivir en desarrollo y sobre todo, en paz.

La modernidad y desafíos futuros

Por su parte, la embajadora de los Países Bajos, Sra. Carmen Gonsalves6, destacó y corroboró que efectivamente en aquella época los habitantes de los Países Bajos eran tremendamente emprendedores, aventureros y buenos navegantes, pero era importante de subrayar que estos viajes eran inspirados en el afán de buscar nuevas rutas de navegación, primeramente con fines comerciales, para luego sumarse el interés científico. Además no hay que olvidar, por ejemplo, el notable desarrollo que experimentó la cartografía neerlandesa. Sin embargo es importante precisar que el objetivo de estas navegaciones no tenía en sí un fin militar o para colonizar países, por lo tanto, concordaba que el hallazgo de Rapa Nui ese 5 de abril de 1722 fue fortuito e inclusive, las malas condiciones del puerto hicieron que sólo dos días después pudiera darse el encuentro entre neerlandeses y rapanui. Lamentablemente, y como se indicó previamente, las dotaciones de Roggeveen al bajar a tierra, por causa y responsabilidad de un tripulante que actuó en contra de las órdenes del almirante, causó la muerte de varios rapanui. Sin embargo, a pesar de ese acto, concluyó una buena relación entre ambos grupos, teniendo los neerlandeses la oportunidad de estudiar las costumbres de los isleños y de apreciar no solo las tremendas estatuas Moai, que después comentarían a su regreso a Europa, sino también de experimentar un encuentro cultural y de cosmovisión rapanui.


También recordaba la embajadora que era propicio indicar que ese encuentro con los europeos, que significó el comienzo de la modernidad para el pueblo rapanui, no fue un futuro completamente prometedor. Hubo pros y contras, pero sí bastantes desafíos, no solo de este viaje de Roggeveen, pero también después de casi cincuenta años con la llegada de los españoles, posteriormente los franceses, luego los ingleses y vecinos de Latinoamérica, entre otros, con algunos episodios con bastante sufrimiento para el pueblo rapanui. Pero lo importante es estar consciente de lo que ocurrió, el conocer una historia verdadera, que es esencial para poder comprender el presente. Fue en ese contexto que el embajador de los Países Bajos en Chile en el 2005 y después de haber visitado la isla y de entrevistarse con el Presidente del Consejo de Ancianos de aquel entonces, Don Alberto Hotus, le envió una carta porque estimaba que era necesario aclarar y reconocer el error que había cometido el tripulante neerlandés, contraviniendo las órdenes del propio Roggeveen. Además, los bitácoras de las naves europeas daban cuenta que los rapanui jamás mostraron una actitud violenta y tampoco tenían armas como para dañar a los visitantes.

El reconocer ese error, reafirmaba la embajadora, permite mirar a futuro y hacer que en este momento se esté explorando la factibilidad de desarrollar varias iniciativas de cooperación, por ejemplo, entre la isla de Aruba, que es uno de los países que pertenece al Reino de los Países Bajos, y Rapa Nui, mediante el estudio de proyectos en materias referidas a sostenibilidad, o explorando otros campos tales como integrar a la isla a una red internacional de islas, capacitaciones o proyectos de fortalecimiento en temas de resiliencia ante el cambio climático, en que las islas son muy afectadas por este fenómeno. En este sentido hay un amplio campo de cooperación por trabajar.

Finalmente, la embajadora subrayó que Rapa Nui es y seguirá siendo un lugar mágico, con mucha cultura, historia y que mirando el pasado y reconociendo los errores cometidos, impulsa el mirar el futuro con un sentido de cooperación frente a los tremendos desafíos actuales.

Conclusiones

El hallazgo de Rapa Nui por los neerlandeses ese 5 de abril de 1722 fue un hecho fortuito. Sin embargo, fue un esperable resultado ante el notable conocimiento marinero, espíritu aventurero y afán de estos navegantes europeos en buscar nuevas rutas, mercados y desarrollo de la ciencia.

El encuentro entre la tripulación de Jacobo Roggeveen y los rapanui significó un momento insospechado para ambas partes. Para los neerlandeses, Isla de Pascua les brindaba un puerto alternativo para sus futuras expediciones, pero también ser los portadores de la noticia sobre una nueva cultura que se ubicaba en una isla situada en medio de la nada; una tierra volcánica, misteriosa y habitada con personas alegres y organizadas, pero sí, tremendamente resilientes. Mientras que para los rapanui significó un punto de inflección entre un antes y un camino nuevo hacia la modernidad, no exento de calmas y muchas bravezas.

Los desafíos para Rapa Nui han delineado su historia. No obstante, cooperación y vivir en paz parecieran ser elementos claves para un desarrollo sostenible y duradero.

Bibiografía

Basado en el coloquio realizado de manera presencial en el museo Marítimo Nacional, en abril de este año, denominado "Aué Te Miro: 300 años de modernidad en Rapa Nui", en que participaron destacadísimos panelistas, el citado coloquio y el nombre del mismo fue parte de una serie de actividades que se realizaron en la Isla y que recordaron ese encuentro cultural.





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