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Comando conjunto antártico y los intereses nacionales en la Antártica

Joint Antarctic Command. Chile´s national interests in the Antarctica

  • Fecha de recepción: 30/10/2020
  • Fecha de publicación: 23/12/2021. Visto 253 veces.
  • Resumen:

    ¿Qué ocurrirá con las reclamaciones territoriales en Antártica? ¿Cómo protegeremos allí nuestros intereses nacionales en el futuro? ¿Cuánto está afectando el orden internacional al Sistema del Tratado Antártico? Estas y otras inquietudes dan origen a esta reflexión, que plantea la idea de crear un Comando Conjunto Antártico, como organismo conductor de las acciones de las Fuerzas Armadas a mediano y largo plazo, con el fin de contribuir a la protección activa de nuestros intereses en ese continente.


  • Palabras clave: Antártica, Interés nacional, protección.
  • Abstract:

    What will happen with our territorial claims in the Antarctica? How will we protect our national interests there in the future? How much is the international order affecting the Antarctic Treaty System? These and other concerns give rise to propose the idea of creating a Joint Antarctic Command as a lead agency of the Armed Forces in the medium and long term, to contribute the protection of our interests in that continent.

  • Keywords: Antarctic, Chilean Antarctic, Antarctic Treaty System.

“Antártica es el único continente que no conoce una guerra. Cuando el hombre pone sus plantas en él, instintivamente deja de lado sus prejuicios y su orgullo y convive con esa humilde tolerancia y respeto por los demás…”

(Pinochet de la Barra, 1976)

Estas palabras del embajador don Óscar Pinochet de la Barra, incansable promotor de la vital importancia que la Antártica posee para Chile y el mundo, iluminaron mi mente adolescente hace muchos años atrás, abriéndome paso hacia un mundo austral en el cual nuestro país es un protagonista perenne, pero que, ciertamente, sigue siendo desconocido para una gran parte de nuestra población. Ellas reflejan la pureza y transparencia de un continente maravilloso, que sigue incólume en la paz y el silencio de su soledad austral, conforme pasan los años. Pero esa paz es el interés que Chile requiere asegurar para el futuro, ante la probabilidad creciente, según pasa el tiempo, de que la Antártica deje de ser “el único continente que no conoce una guerra.” Sea esta, quizás, la íntima causa que me ha llevado a poner en tinta estas ideas sencillas, pero que son fruto de una intensa reflexión en torno al futuro de Chile y de su Terra Australis, que nace de la evolución del entorno internacional actual y del interés nacional que nuestra patria debe proteger en el continente Antártico.

Alertas para chile

Hace años que el orden internacional está presentando fuertes signos de cambio. La unipolaridad de Estados Unidos, posterior al fin del período de la Guerra Fría, dio paso a una búsqueda de multilateralismo, de formación y refuerzo de alianzas regionales, las cuales han tenido un lento progreso debido a los problemas que cada país internamente ha debido enfrentar. Es así que en Europa, con el impacto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea (proceso conocido como Brexit); en América Latina, con los efectos generales de la compleja situación que aqueja desde hace años a Venezuela, Cuba y Nicaragua, y con la grave situación social que han presentado Argentina, Ecuador, Bolivia y nuestro país. A ello debe sumarse el surgimiento de una República Popular China cada vez más consciente de su real poder, capaz de emplazar a la potencia norteamericana y al ordenamiento político occidental sin complejos, a través de la llamada diplomacia de los “lobos guerreros,” muy diferente a lo que fue por años su estilo “sutil e indirecto” (Landale, 2020). Precisamente, este país ha incrementado drásticamente sus actividades en el hemisferio Sur, incluida la Antártica, a medida que su poder económico y político ha crecido en las últimas décadas. En 2014, Xi Jinping declaró que uno de los objetivos de la política exterior de China era unirse a las filas de las “grandes potencias polares” (jidi qiangguo), como parte de su agenda estratégica para convertirse en la principal potencia mundial a mediados del siglo XXI (Athena Lab, 2020).

Estos vientos de cambio, que nos traen el debilitamiento del multilateralismo, han quedado de manifiesto en el diagnóstico que el actual secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, hizo en 2016, al asumir su cargo:

Es hora de que las Naciones Unidas hagan lo mismo: reconocer sus deficiencias y reformar su funcionamiento. Esta Organización es la piedra angular del multilateralismo, y ha contribuido a forjar decenios de relativa paz. Sin embargo, los desafíos están superando nuestra capacidad de respuesta. Las Naciones Unidas deben estar preparadas para cambiar. Nuestra deficiencia más grave, y me refiero aquí a toda la comunidad internacional, es nuestra incapacidad de prevenir las crisis. Las Naciones Unidas nacieron de la guerra. Hoy debemos cuidar la paz (ONU, 2016).

Por otra parte, este año que avanza raudo a su fin, ha entregado un sinnúmero de lecciones. La evidente fragilidad humana ante la propagación, sin control, de un virus microscópico como el COVID-19, capaz de encerrar a millones de habitantes en prolongadas cuarentenas en sus respectivas ciudades, ha impactado sin distinción a todos los continentes. Ocurre algo parecido desde hace años, con el impacto global del cambio climático en el medioambiente, que afecta sobre todo al ecosistema antártico. Esta fragilidad debiera ser siempre considerada como una característica intrínseca de nuestra humanidad.

Figura 1: Reclamaciones territoriales sobre la Antártica (INACH, 2010)

Antártica y el interés nacional

De esta forma, los cambios y los problemas que hoy aquejan al orden internacional, junto a la fragilidad inherente a nuestra raza humana, deben ponernos bajo alerta para cumplir, con responsabilidad, la grave misión de asegurar el interés nacional de Chile para las futuras generaciones, actuando hoy en forma decidida, planificada y ordenada para evitar sorpresas mañana.

Es el caso de Chile en la Antártica. El territorio chileno antártico o Antártica chilena, fue establecido por el Decreto Supremo N°1.747 (Relaciones Exteriores) del 1940, y corresponde a todas las tierras, islas, islotes, arrecifes y glaciares, junto al mar territorial respectivo, ubicados entre los meridianos 53° W y 90° W y entre los paralelos 61° S y 90° S (el Polo Sur), alcanzando una superficie aproximada de 1.250.000 km2 (INACH, 2010).

Junto a nuestra reclamación territorial de 1940, existen otras seis realizadas antes de la entrada en vigor del Tratado Antártico, en 1961, correspondiente a los siguientes países: Argentina, Australia, Francia, Noruega, Nueva Zelandia y el Reino Unido. Cabe destacar que las reclamaciones de Argentina y Reino Unido están superpuestas a la chilena, lo cual seguirá siendo algo preocupante, sobre todo en un contexto en el cual el statu-quo acordado por el Sistema del Tratado Antártico, el cual pasará a revisión a contar de 2048 en lo que respecta a las normas establecidas para la protección del medio ambiente, definidas en el llamado Protocolo de Madrid, que entró en vigor en 1998. La explotación de los innumerables recursos naturales presentes en el continente Antártico, suspendidos por ese protocolo, hace crecer la expectación mundial según el comportamiento que tendrán tanto las potencias mundiales (Estados Unidos, China, Rusia), como los demás países en torno a la gran oportunidad que significa la extracción de estos. Países como India, Irán y Corea del Sur, han iniciado desde hace años una rápida aproximación a la Antártica, para no quedarse atrás en comparación a aquellos que, como Chile, poseen reclamaciones, derechos y una amplia historia en el continente austral. Así lo cree Anne-Marie Brady, académica de la Universidad de Canterbury (Nueva Zelanda) y especialista en política antártica, quien en un reportaje en el periódico The New York Times, expresó su visión al respecto: “los nuevos actores están entrando en lo que ven como un cofre de tesoros lleno de recursos” (Romero, 2015).

Desde aquel lejano 1940, la República de Chile ha reconocido la importancia de la Antártica para su futuro y las implicancias políticas, estratégicas, geopolíticas, económicas y científicas que esta tiene. Y es que en estos 80 años, cumplidos el 6 de noviembre de 2020, hemos avanzado de manera sostenida en la comprensión y cuidado de la Antártica chilena. Muestra de ello, es el último hito alcanzado con la promulgación del Estatuto Chileno Antártico, el 21 de agosto de 2020. Sin embargo, nuestro desarrollo hacia la Antártica no puede seguir sin apreciar las amenazas a la estabilidad del Sistema del Tratado Antártico, del cual nuestro país es un correcto signatario. Es el caso de la reclamación de la plataforma continental extendida, presentada por Argentina, en 2009, a la comisión respectiva de las Naciones Unidas. Detalles de este caso pueden obtenerse de una síntesis presentada por el académico Jorge Guzmán en la Revista de Marina N° 957 del año 2017, en cuyas palabras se resume la preocupación por el futuro de nuestros intereses en la región:

Desde una perspectiva más amplia, la circunstancia impuesta por el comunicado oficial argentino de marzo de 2016 constituye un complejo desafío geopolítico y geolegal y, a la vez, una oportunidad para catalizar el aprovechamiento de una normativa que, aunque complicada y compleja, ofrece la oportunidad para, conforme con el derecho internacional, avanzar en la definición de los límites que, tanto en el Pacífico como en las regiones subpolares y polares, corresponden al Chile original... (Guzmán, 2017).

Un paso más allá

En este lento pero sostenido avance de Chile en la Antártica, las Fuerzas Armadas (FF.AA.) han desempeñado un rol vital como principales operadores antárticos. Las características geográficas del austral continente, obligan al predominio de los medios marítimos y aéreos por sobre el terrestre, siendo los medios habituales de traslado de personal hacia estas lejanas tierras.

La disponibilidad operativa de las unidades de la Armada de Chile a través del tiempo, ha permitido la exploración, fundación y mantenimiento de las diferentes bases y campamentos que nuestro país mantiene en la Antártica, junto con contribuir a la salvaguarda de la vida humana en el mar y al resguardo del medioambiente acuático y los seres vivos que en él habitan. En el caso de la Fuerza Aérea, sus aeronaves permiten, en tan solo horas, conectar con el continente a las dotaciones de uniformados y científicos que, regularmente, han hecho de este blanco y frío territorio, su lugar de trabajo. El Ejército de Chile, por su parte, no se ha quedado atrás, incrementando la preparación y gestión de su personal que opera en la Antártica a través del Centro de Asuntos Antárticos, ubicado en Punta Arenas, el cual centraliza los esfuerzos de esa institución para aumentar la presencia chilena, tanto en la península antártica como al interior del círculo polar antártico.

Figura 2: Vista aérea estación polar conjunta Glaciar Unión (INACH, 2010)

Dentro de este rol vital, y potenciando el esfuerzo conjunto de las FF.AA., en 2014 fue creada la estación polar conjunta Glaciar Unión, que se encuentra a tan solo 1.000 km del Polo Sur, la cual alberga la estación científica polar Glaciar Unión, hito a nivel nacional en cuanto a la apertura de espacios para el desarrollo de ciencia antártica. Se gestiona de forma conjunta por las instituciones de las FF.AA. y el INACH, destacando como “el primer asentamiento nacional ubicado al interior del círculo polar antártico, en la Antártica profunda, compartiendo dicha categoría junto a la base americana Amundsen-Scott y la base china Kunlun” (INACH, 2010).

Coherente con los intereses que nuestro país posee en el continente antártico, a la soberanía territorial que en él defendemos, y que ha quedado sometida a las normas del Sistema del Tratado Antártico, a la contribución al desarrollo nacional y mundial que significa hacer ciencia en la Antártica, y a las alertas recibidas de los cambios existentes en el entorno internacional, es que cobra un profundo sentido el asegurar una mayor cohesión de las FF.AA. en su accionar en este continente. De acuerdo a las alertas existentes, a nuestro interés nacional en la Antártica y a la capacidad comprobada de nuestras FF.AA. para actuar en forma conjunta en beneficio del país, es que la alternativa de crear un Comando Conjunto Antártico se convierte en un tema de máxima relevancia, que ofrece, además, la posibilidad de aprovechar una organización y estructura ya existente, como es el Estado Mayor Conjunto, del cual dependería al igual que los ya existentes Comandos Conjunto Norte y Austral. Su misión (a definir) sería proteger los intereses de Chile en la Antártica, administrando, planificando, coordinando y ejecutando todas las actividades de los operadores antárticos militares (Ejército, Armada y Fuerza Aérea), con el propósito de conducir la formación integral de una masa crítica de hombres y mujeres que conforman las dotaciones de las bases chilenas y que puedan constituir un gran equipo humano que se mantenga en el tiempo, brindando la posibilidad de desarrollar sus respectivas carreras institucionales en relación permanente con el accionar en la Antártica, entendiendo que el mejor incentivo para el trabajo humano es el de la propia motivación, generando una nueva línea de desarrollo profesional al interior de las tres instituciones y permitiendo, con ello, disponer de personal idóneo para el incremento sostenido de nuestra presencia en el continente antártico.

En caso de contar con un organismo conjunto dedicado a la operación en la Antártica, será de gran valor y una imperiosa necesidad el emplazar su base de operaciones en la posición más cercana al área objetivo. Primera prioridad para ello sería Puerto Williams, la ciudad más austral de Chile, decisión que traería efectos en cadena sin precedentes, los cuales beneficiarían al desarrollo de la población local como de toda la región de Magallanes, acortando una brecha existente, desde hace décadas, con la vecina ciudad argentina de Ushuaia, que conforma un nodo industrial, turístico y portuario, con más de 50.000 habitantes. Para tal efecto, es preciso modernizar y preparar la ciudad chilena, que actualmente cuenta con alrededor de 2.000 habitantes: en el plano de las comunicaciones, reforzar la conectividad celular y las plataformas existentes de internet; ampliar las capacidades del aeródromo Guardiamarina Zañartu y de las actuales instalaciones portuarias, que puedan facilitar el desplazamiento de personas, abaratar costos de operación y aprovechar la futura habilitación de la ruta Y-85 (conexión Yendegaia – Porvenir) en Tierra del Fuego; en el caso de la economía, trabajo y turismo, reforzar e incrementar los puestos de trabajo, la oferta hotelera y las ofertas de vivienda en isla Navarino; en educación, impulsar y ampliar la oferta educacional en vista del futuro incremento de la población, incluyendo la educación superior en alguna de sus modalidades; en salud, potenciar el actual hospital comunitario “Cristina Calderón”, que fue concebido como hospital de baja complejidad; entre otros avances requeridos.

Pese a estar en la isla Navarino, Puerto Williams es la capital de la provincia de la Antártica chilena, porque geográficamente constituye la principal plataforma para llegar al continente blanco. Por lo mismo, la conectividad de esa ciudad está estrechamente ligada a la proyección chilena a ese territorio, a los mares australes y las mismas islas de la provincia y el Cabo de Hornos, como zona extrema” (Muñoz & Celedón, 2018).

Con ello, sigue vigente la alternativa que potencia y posiciona a Puerto Williams como puerta natural de Chile hacia la Antártica, haciendo de su combinación con Punta Arenas un nodo estratégico relevante, para salvaguardar los intereses nacionales en la gran región austral y polar.

Escenarios futuros

Las alertas, previamente presentadas, son solamente algunas de las que ya están afectando a Chile y lo seguirán afectando en el corto y mediano plazo. Crisis globales, como el cambio climático o recientes pandemias como el COVID-19, ocupan rápidamente nuestra atención desde hace varios años, distrayendo la atención general sobre la Antártica. El silencioso continente se mantiene expectante de cual será, en definitiva, el curso de los acontecimientos, el cual fue analizado por un grupo de académicos británicos para el centro de estudios internacionales Athena Lab, que publicó un interesante reporte sobre los escenarios futuros en la Antártica, exponiendo cuatro posibles alternativas, relacionadas con la evolución del cambio climático y de la competencia global:

  • Glaciación, en que el cambio climático se mantiene al ritmo de las proyecciones actuales (un aumento de la temperatura media de aproximadamente 1,5º C), y la competencia global se mantiene en el nivel actual;
  • Escaramuza, en que el cambio climático se mantiene al ritmo de las proyecciones actuales, pero la competencia global se intensifica por sobre los niveles de 2020, y esto tiene un impacto en la Antártica;
  • Gaia, en que el cambio climático se acelera por sobre las proyecciones actuales (la temperatura media aumenta aproximadamente 2º C), pero las principales potencias “dejan al margen” a la Antártica de la competencia de otros estados, y finalmente
  • Infierno, en que el cambio climático se acelera por sobre las proyecciones actuales (la temperatura media aumenta aproximadamente 2º C), y la competencia global se intensifica significativamente por sobre los niveles de 2020, con graves consecuencias para el hemisferio sur en general (Athena Lab, 2020).

Sin importar el grado de precisión de estas alternativas o de otras, del interesante estudio presentado por Athena Lab (el cual recomiendo leer), queda en claro que Chile debe potenciar su accionar en la Antártica, alcanzando la iniciativa en tantas áreas del desarrollo humano como le sea posible, con el fin de contar en el futuro con una libertad de acción suficiente para hacer valer frente a la comunidad internacional sus intereses nacionales con respecto al territorio que, en derecho, le pertenece.

Conclusión

Hablar de Antártica es hablar de sueños y proezas, pensaba en su libro don Oscar Pinochet de la Barra. El Piloto Pardo y su dotación, rescataron hace más de 100 años a los miembros de una fallida expedición británica al Polo Sur, dando muestra del temple y coraje de los chilenos, en un océano Austral y una tierra inhóspitos que han visto el incesante paso de nuestros buques y el crecimiento de las bases y refugios nacionales en esas lejanas latitudes, por más de 70 años. Proteger ese patrimonio y el legado de todos quienes han entregado sus vidas por los intereses de Chile en el frío continente, es nuestro deber y mayor desafío, pues si bien no ha habido guerras en él, nada asegura que en el futuro acciones militares no sean llevadas a cabo por intereses foráneos. Tengo la convicción de que la creación de un Comando Conjunto Antártico está en la línea de ese alto desafío y puede contribuir a proteger de mejor forma el interés nacional gracias a la unidad de esfuerzo de nuestras Fuerzas Armadas en ese continente.

Finalmente, quisiera hacer un sentido homenaje a los 17 tripulantes y 21 pasajeros que perdieron la vida el 9 de diciembre de 2019, al estrellarse en el mar el C-130 Hércules de la Fuerza Área en el que volaban rumbo a Antártica. Que Dios los tenga junto a Él.


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BIBLIOGRAFÍA:

  1. ATHENA LAB. (2020). Chile y el Hemisferio Sur: ¿Antártica en transición? Santiago de Chile: ATHENA LAB.
  2. BCN. (2020). Ley 21255 - Establece el Estatuto Chileno Antártico. Santiago de Chile: BIBLIOTECA DEL CONGRESO NACIONAL.
  3. Guzmán, J. (2017). La plataforma continental extendida: el caso de Chile y Argentina en el mar austral y la Antártica. Revista de Marina , 6.
  4. INACH. (31 de mayo de 2010). Instituto Antártico Chileno. Recuperado el 22 de octubre de 2020, de https://www.inach.cl/inach/?p=1769
  5. Landale, J. (16 de mayo de 2020). BBC News Mundo. Recuperado el 21 de octubre de 2020, de https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52671311
  6. Muñoz, G., & Celedón, T. (21 de octubre de 2018). ECONOMIA Y NEGOCIOS ONLINE. Recuperado el 22 de octubre de 2020, de http://www.economiaynegocios.cl/noticias/noticias.asp?id=514803#
  7. ONU. (12 de diciembre de 2016). Noticias ONU. Recuperado el 22 de octubre de 2020, de https://news.un.org/es/story/2016/12/1370121
  8. Pinochet de la Barra, O. (1976). La Antártica Chilena. Santiago de Chile: Andrés Bello.
  9. Romero, S. (29 de diciembre de 2015). THE NEW YORK TIMES. Recuperado el 22 de octubre de 2020, de https://www.nytimes.com/interactive/2015/12/29/world/countries-rush-for-upper-hand-antarctica.html?_r=2

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