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La defensa del litoral debiera desestimarse en favor del A2/AD?

La defensa del litoral debiera desestimarse en favor del A2/AD?

  • Rodrigo Varela Ruiz

By Rodrigo Varela Ruiz

  • Received at: 23/12/2021
  • Published at: 31/10/2022. Visto 121 veces.
  • Abstract (spanish):

    Acontecimientos recientes han hecho que las expresiones anti acceso y negación de área (A2/AD) alcancen una alta connotación, lo que lleva a preguntarse sobre la conveniencia de introducir cambios en la doctrina marítima nacional, particularmente en lo que a defensa del litoral se refiere. En el presente artículo se analiza la validez de abandonar este último concepto en favor de ideas centradas en A2/AD. Aunque se descarta la conveniencia de aquel cambio, se llama la atención sobre importantes acontecimientos.

  • Keywords (spanish): defensa, Defensa, A2/AD, litoral.
  • Abstract:

    Recent events have made the expressions anti-access and area denial (A2/AD) reach a relevant connotation, which raises the question of the convenience of introducing changes in our national maritime doctrine, particularly as far as coastal defense is concerned. This article analyzes the validity of dropping out the latter concept in favor of ideas focused on A2/AD. Although the suitability of such a change is ruled out, it takes in consideration some important occurrences.

  • Keywords: A2/AD, coastal defense.

Eventos contemporáneos que dan cuenta de un desarrollo tecnológico vertiginoso y masificado, tales como la evolución de los, así denominados sistemas A2/AD, o la aparición de compañías como Copenhagen Suborbitals - iniciativa llevada a cabo por aficionados y que se encuentra en vías de alcanzar la estratósfera mediante el empleo de cohetes tripulados de construcción casera - hacen preguntarse si una vez más un aforismo del general y amante de la aviación Giulio Douhet podría ser citado con total pertinencia: “la victoria sonríe a aquellos que se anticipan a los cambios en el carácter de la guerra, no a aquellos que esperan y se adaptan cuando los cambios ya han ocurrido” (Douhet, 2009, pág. 30).

Con frecuencia ocurre que el empleo de la jerga militar contribuye a la brevedad de los textos, pero no a la claridad del lenguaje. Parafraseando a George B. Shaw, se podría decir que los militares suelen ser un grupo de profesionales separados por un lenguaje común. En los últimos años, el empleo del término A2/AD ha cobrado gran fuerza en medios de comunicación y en el ámbito de la estrategia marítima. Se trata del acrónimo utilizado para fusionar dos expresiones para nada nuevas: anti acceso y negación de área1. Estas últimas tienen un origen histórico de larga data (el DoDse refiere a ellas como “antiguos preceptos de la guerra”) y raigambre terrestre. Definidos en forma sencilla, son el empleo de cualquier ingenio que impida el ingreso de un adversario a un lugar de interés (una ciudad amurallada es un buen ejemplo de ello) o bien, su permanencia en un área que no se quiere o no se puede ocupar (como un campo minado). Al menos en la última década, el acrónimo A2/AD ha sido vinculado en forma intensiva a capacidades de defensa que Rusia y China han venido desarrollando o perfeccionando. Elementos que sí resultan novedosos son el estatus adquirido recientemente por la AELP3, el potencial efecto de sus sistemas A2/AD sobre las capacidades disuasivas de la USNy el impulso que la pugna entre los respectivos países ha dado a la tecnología y doctrinasmilitares. Para dar respuesta a la pregunta de investigación planteada, se recurrió a textos académicos, publicaciones doctrinariasy columnas de opinión especializadas, para así esclarecer el significado de los conceptos sobre los que se consulta y, finalmente, evaluar qué tan útiles resultan para la concepción de la defensa nacional.

En el presente ensayo se sostiene que los términos defensa del litoral y defensa de costa están plenamente vigentes y que la Armada de Chile no debería desestimar su empleo. Los términos A2/AD en tanto, pueden ser considerados como formas de llevar a cabo la defensa del litoral y resultan más adecuados para referirse a capacidades específicas.

Adicionalmente, se plantea que el antagonismo entre Estados Unidos y China está impulsando el desarrollo de capacidades que, sumadas a mediosmilitares convencionales, podrían marcar el inicio de una nueva era en la guerra naval. Este es un escenario que la Armada de Chile no debería ignorar.

La defensa del litorales la acción y efecto de proteger el territorio nacional de peligros provenientes del mar. Es concebida como una tarea conjuntay se basa, en el empleo de un dispositivo de defensa en profundidad. La primera fuente de referencia que se citará es la DNC 3-010, del Ministerio de Defensa Nacional, que explica:

(Defensa del litoral) Implica el dispositivo contra las operaciones de proyección adversarias sobre el litoral propio. Esta defensa se desarrolla interponiendo sucesivas barreras defensivas en profundidad al avance de la amenaza, en las que cada fuerza participa coordinadamente, en el momento o lugar propicio y que se lo permita el alcance de sus armas (Ministerio de Defensa Nacional 2015, pág. 74).

Para una mejor comprensión de lo anterior, resulta útil precisar el significado de la expresión operaciones de proyección adversarias. El autor británico Geoffrey Till las define como “el uso de fuerzas militares provenientes del mar, para influir directamente en eventos en tierra” (Till 2009, pág. 184), aclarando además que el término fuerzas militares tiene un sentido amplio, es decir, no solo limitado al desembarco de tropas, sino que, se extiende al empleo de cualquier arma, medio o capacidad que se despliegue desde unidades navales a flote. Ejemplos de operaciones de proyección son: incursiones o asaltos anfibios, bombardeos navales, ataques mediante aviación embarcada, interceptación de comunicaciones, etc. (Till 2009, pág. 184).

Por otra parte, un dispositivo de defensa en profundidad es aquel que coloca “una serie de obstáculos sucesivos que entorpezcan la progresión de la amenaza hacia la costa e idealmente produzcan su anulación antes de que esta pueda actuar” (Cátedra de Operaciones Navales - AGN, 2021, págs. 163, 164). En su obra Manual de Estrategia, el contralmirante Eri Solís explica que la defensa del litoral puede darse en múltiples formas, pero siempre en función de tres elementos: fuerza11, tiempo y espacio (este último, condicionado principalmente por las características geográficas del teatro en que las operaciones ocurren). A grandes rasgos, las fuerzas defensoras pueden:

O    Concentrarse en un área relativamente reducida y durante un período de tiempo limitado, para así “saturar la defensa adversaria con amenazas desde distintas direcciones y planos” (Solís 2004, pág. 263).

O    Posicionarse de manera más dispersa, en lo que podría asemejarse a arcos concéntricos, con foco en áreas vulnerables, generando entonces la llamada defensa en profundidad. Así, las fuerzas propias adoptan una posición que les permite degradar al adversario durante su tránsito (Solís, 2004, pág. 263). En ambos casos se busca destruir al enemigo antes de que este alcance su objetivo. Las anteriores son definiciones que, sin ser exhaustivas, permiten una comprensión general del concepto de defensa del litoral. Pero, ¿qué es la defensa de costa?

La defensa de costa es una forma localizada de defensa del litoral. Al respecto, la DNC 3-0 indica que: “(la) defensa del Litoral en sus dos formas: de costa y contra la invasión… será responsabilidad del Comandante del Teatro Conjunto [sic]” (Ministerio de Defensa Nacional 2015, pág. 96). Con respecto a la primera, la Cartilla de guerra naval y empleo de medios en las operaciones navales (CGNEMON) señala que se trata de “operaciones realizadas en la costa o en sus cercanías”, y que es “el conjunto de actividades militares cuya finalidad es proteger los objetivos de significación estratégica situados en la costa y proximidades, contra las operaciones de proyección del enemigo” (Academia de Guerra Naval 2006, pág. 84). Se puede decir, entonces, que se trata de una respuesta de índole táctica12, localizada y mediante la cual se intenta frustrar una operación de proyección adversaria, pero solo cuando esta entra en contacto con el litoral propio. Cabe aclarar que el término defensa contra la invasión no es equivalente a la idea de defensa contra operaciones de proyección adversarias, toda vez que el primero se refiere solo al desembarco de tropas. El contralmirante Eri Solís sostiene que “su objeto es desbaratar la ofensiva estratégica adversaria a través del mar. El objetivo lo constituye la fuerza de tarea anfibia cuyos elementos principales los forman los transportes y la fuerza de cobertura [sic]” (Solís 2004, pág. 263). Así, no sería correcto afirmar que la defensa del litoral se subdivide en defensa de costa y defensa contra la invasión. No obstante, y tomando en cuenta las evidencias y argumentos expuestos previamente, se puede concluir que al emplear los términos defensa del litoral y defensa de costa sí se abarca toda la gama de operaciones que pudieran llevarse a cabo para proteger el territorio propio contra amenazas provenientes del mar. Cabe preguntarse, entonces, ¿en qué difieren las anteriores de A2/AD?

A2 y AD no son conceptos ajenos a la defensa del litoral. En estricto rigor y siempre en un contexto marítimo, negación de acceso es la acción o efecto de impedir13 el ingreso de un adversario a un determinado espacio, marítimo o terrestre. De acuerdo al DoD, es una “acción deliberada que demora el despliegue de fuerzas amigas hacia un teatro, o que consigue que operen desde distancias mayores a lo que estas preferirían, en relación al foco de conflicto. A2 afecta el movimiento hacia un teatro” (United States Department of State, 2013, pág. 2). Negación de área, en tanto, es la acción o efecto de impedir la permanencia de un adversario en un determinado espacio, marítimo o terrestre. El DoD la define como una “acción deliberada que obstaculiza la operación de fuerzas amigas dentro de un área en la que el adversario no evitará el acceso14. AD afecta la maniobra dentro de un teatro” (United States Department of State 2013, pág. 2). Entonces, el acrónimo A2/AD contempla cualquier acción que impida la maniobra o el movimiento de un adversario. En consecuencia, los argumentos planteados previamente permiten concluir que A2/AD no son elementos ajenos a la defensa del litoral, toda vez que contribuyen a frustrar operaciones de proyección adversarias. En relación a la idea de A2/AD, cabe preguntarse entonces: ¿existe algún elemento nuevo?

Los términos A2 y AD no son nuevos, pero han cobrado fuerza al ser utilizados para describir el perfeccionamiento o desarrollo de capacidades militares, especialmente en China.

Una primera evidencia de lo anterior es que en su capítulo IV y al referirse a operaciones de defensa del litoral, la CGNEMON hace numerosas referencias a la negación de acceso mediante el empleo de minas, submarinos y otros medios convencionales, agregando que la misión general incluirá el “impedir el paso o tránsito de naves adversarias por los accesos y pasos de determinadas aguas interiores y restringidas, con el propósito de contribuir a su control en beneficio propio” (Academia de Guerra Naval 2006, págs. 82-88). No obstante, el concepto A2/AD ha cobrado un nuevo impulso a raíz de lo que el DoD resume en la siguiente forma:

Las capacidades adversarias para negar acceso y áreas a fuerzas de los Estados Unidos se están volviendo cada vez más avanzadas y adaptativas. Estas capacidades A2/AD desafían la libertad de acción de los Estados Unidos al hacer que nuestras fuerzas deban operar bajo niveles de riesgo elevado y a mayores distancias de nuestras áreas de interés (United States Department of State, 2013, pág. 3).

El mismo documento explica que “una nueva generación de misiles crucero, balísticos, aire-aire, superficie-aire, de mejorados alcance, precisión y letalidad, están siendo producidos y masificados” (United States Department of State 2013, pág. 3). En 2017, la RAND Corporation publicó un informe que detalla con gran precisión la naturaleza de la amenaza que las fuerzas armadas de China pueden suponer para adversarios que operen dentro de su creciente radio de acción. El documento  explica que, en forma rápida y progresiva, China ha implementado “un arreglo de capacidades que presentan un formidable desafío A2/AD”, el que se ha convertido en una preocupación para los Estados Unidos y sus aliados, y que sus capacidades A2/AD evitan o degradan la habilidad de cualquier fuerza para maniobrar o ingresar libremente a las aguas circundantes. Agrega que sus capacidades destructivas gozan de precisión y muy largo alcance, pueden batir buques, aeronaves y misiles crucero, e incluyen uno de los sistemas de misiles SAM15 más avanzados del mundo (Bonds & Predd, 2017, págs. 74,75). En la práctica, lo anterior significa que China es capaz de neutralizar uno de los medios de proyección del poder naval más conspicuos de la USN: sus grupos de batallas de portaviones, cuyos sistemas de armas confieren la capacidad de destruir blancos más allá del horizonte, principalmente mediante el despliegue de aeronaves y misiles crucero (Speller, 2019, pág. 154).

Siempre en relación al desarrollo de tecnologías A2/AD, el autor irlandés Dr. Ian Speller, comenta:

La USN ha identificado que futuros adversarios podrían explotar el alcance, precisión y letalidad de misiles anti-buque, de crucero y balísticos, y la potencia de los submarinos modernos para negar el acceso de fuerzas navales, potencialmente cientos de millas costa afuera (Speller, 2019, pág. 119).

El mismo explica que los sistemas A2/AD chinos combinan medios terrestres, aéreos y marítimos, basados en el continente, en posiciones insulares circundantes (como se muestra en la figura 1) y en el mar, que generan defensa en profundidad, que tienen la capacidad de apoyarse mutuamente, que incluyen medios y capacidades de una muy variada gama (tales como submarinos, mini-submarinos, minas, lanchas rápidas, misiles anti-buque, munición guiada y buques de guerra, ciber-guerra y guerra electrónica, entre otros) y cuyo nivel de integración (entre fuerzas navales, aéreas y terrestres) es máximo (Speller 2019, pág. 119).

Cabe destacar que la precisión de algunos de estos sistemas (ejemplo, el misil anti-buque balístico DF-21D) es posible gracias al empleo de satélites especialmente dedicados al reconocimiento marítimo (Tangredi 2017 pág. 2). Ante este escenario, Estados Unidos ha hecho grandes esfuerzos por desarrollar capacidades que le permitan recuperar el terreno perdido en materia de disuasión y poder ofensivo. La bibliografía disponible da cuenta de numerosos proyectos e iniciativas, pero basta con indicar que sus rasgos más comunes son tres: mayor integración de los servicios del DoD16, mayor integración y sinergia en la explotación de las dimensiones del campo de batalla17 (Speller 2019, pág. 202) y el desarrollo de armas capaces de degradar los nodos A2/AD adversarios (básicamente, mediante el desarrollo de misiles balísticos similares a los de China)18 (Tangredi 2017, págs. 1,3). Ahora, cabe preguntarse cómo se relacionan los puntos ya tratados con la defensa de Chile.

La estrategia nacional de defensa se orienta al desarrollo de capacidades que permitan solventar los escenarios de conflicto más probables, y no de modalidades específicas de empleo de sus fuerzas armadas. Esta afirmación encuentra su primer sustento en la Poldef19, la que a grandes rasgos explica que la defensa de la soberanía e integridad territorial se basa en la disuasión y en la cooperación internacional. Para lograrlo, señala, se requieren un despliegue territorial permanente (en áreas geográficas de interés) y la capacidad de proyectar  fuerzas y otros medios ofensivos, entre otras cosas. Todo lo anterior para estar en condiciones de neutralizar o destruir cualquier amenaza en forma rápida, eficaz y en múltiples dimensiones.

También indica que los medios utilizados deben poseer ciertos atributos (que la Poldef denomina áreas de capacidades estratégicas), de entre los cuales aquí se destacan la superioridad operacional20, la movilidad y la capacidad de proyección. Estos últimos obedecen a condicionantes impuestas por la compleja y variada geografía nacional (Ministerio de Defensa Nacional, 2021, pág. Cap. III). En consecuencia, considerar a priori la implementación de los conceptos A2/AD puede ser contraproducente. A la luz de los argumentos ya presentados, se puede plantear que la negación de acceso y de área son conceptos ligados a efectos específicos; esto es, impedir acceso o permanencia. Lo anterior no necesariamente contribuye a capacidades estratégicas como la movilidad y la proyección. La defensa del litoral, en cambio, es una definición mucho más amplia y no se opone a los atributos antes mencionados. Esta visión es concordante con lo expresado en 2016 por el almirante John Richardson21, quien declaró:

Por claridad de pensamiento y precisión… ya no usaremos el término A2/AD como acrónimo independiente que puede significar cualquier cosa para cualquier persona… En cambio, hablaremos en forma específica sobre nuestras estrategias y capacidades en relación a las de nuestros potenciales adversarios (United States Naval Institute, 2016).

Una de las objeciones más obvias a lo expresado en el presente ensayo, en particular a la afirmación de que la defensa del litoral y de costa no deberían ser desestimadas en favor de los conceptos A2/AD, sería el sostener que, dado que el desarrollo y empleo de estos últimos ha permitido a la AELP la capacidad de neutralizar operaciones de proyección de la USN (algo impensado para una armada que hasta hace algunas décadas tenía un carácter de guardacostas), los conceptos A2/AD se perfilan como una estrategia de desarrollo de fuerzas22 muy efectiva, por lo que sería razonable suponer que su adopción es un camino válido para la Armada de Chile. Para refutar una objeción de ese tipo, bastaría con indicar que China no ha renunciado a sus capacidades de defensa del litoral. Prueba de lo anterior es que la AELP posee la flota de buques de combate más grande del mundo (Global Firepower, 2021) y ha sido catalogada en los Estados Unidos como un “rival casi par” (Speller, 2019, pág. 208). En consecuencia, una objeción de este tipo no justificaría el abandono de la defensa del litoral en favor de capacidades A2/AD.

En base a fuentes de referencia ampliamente aceptadas en la institución, se han establecido los significados y alcances del concepto defensa del litoral y sus elementos derivados. Con apoyo de literatura especializada y reconocida internacionalmente, también se han precisado los significados de los términos A2 y AD, proponiendo que estos pueden ser comprendidos como acción, efecto o capacidad. A partir de aquellas definiciones, se han identificado similitudes y diferencias entre el primero y los segundos, para así concluir que, sin importar bajo qué perspectiva se estudie el concepto A2/AD, este siempre puede ser entendido como una forma de defensa del litoral. Al revisar las orientaciones de la Poldef y algunos de los fundamentos estratégicos contenidos en esta, se ha observado que el concepto defensa del litoral satisface plenamente los requerimientos de la defensa nacional, lo que no es necesariamente válido para la negación de acceso y de área. En una breve revisión de la situación que involucra a China y Estados Unidos, se ha llamado la atención sobre el hecho de que la capacidad de proyección con que la USN había contado en las últimas décadas puede ser neutralizada mediante el empleo de sofisticados sistemas, entre los que destacan misiles balísticos guiados por satélite, de considerable alcance y capaces de penetrar cualquier defensa conocida. ¿No marca esto el inicio de una nueva era en la guerra naval?

Como una reflexión final y considerando la forma en que recursos en línea y redes sociales facilitan el acceso a información que hasta hace poco era dominio de pocos, así como la masificación y evolución de sistemas de armas cada vez más inteligentes y precisos, cabe preguntarse, ¿qué ocurriría si capacidades A2/AD, como las que han sido descritas en este ensayo, formasen parte de escenarios de conflicto probables para Chile? Es una pregunta qué vale la pena considerar, más pronto que tarde.

Bibliografía

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