La incertidumbre y la ocurrencia de hechos inesperados conocidos como “Cisnes Negros” requieren de la capacidad de anticiparse en predecir eventos futuros, se analizan las diferencias entre la predicción y la prospectiva, la preferencia del uso de la prospectiva, específicamente en la construcción de escenarios, se indica el empleo de los principales métodos y los factores clave que influyen en el futuro para tomar decisiones.
Uncertainty and the occurrence of highly improbable events- the so-called “Black Swans,”- demand the ability to anticipate and predict future events. This article analyzes the crucial distinctions between prediction and foresight, emphasizing the preferred use of foresight, particularly through the construction of scenarios. It further outlines the primary methodologies used and identifies the key factors that influence the future and inform effective decision-making.
Gran parte de nosotros y posiblemente la mayoría de los expertos y analistas no tienen la capacidad de poder anticiparse en predecir la ocurrencia de un hecho que rompa con el “status quo” o que impacte con lo predecible, y que luego de ocurrido pareciera ser fácilmente explicado o que en retrospectiva fuese posible, tal como el caso de que un avión choque contra las Torres Gemelas, caiga la Bolsa de Nueva York, o en nuestro ámbito más cercano, se inicien acciones violentas contra el Estado de Derecho por el aumento del precio en el transporte público.
En la actualidad, para facilitar y darle un nombre a estos sucesos se usa el término de “Cisne Negro”, popularizado por el ensayista Nassim Taleb en su libro “The Black Swan: The impact of the Highly Improbable” (2007), donde se define bajo ciertas características acontecimientos que normalmente nadie anticipa con seguridad antes de su ocurrencia, con consecuencias importantes o sistémicas y que después de su ocurrencia la mayoría lo explica como si hubiese sido previsible.
“La prospectiva no es ciencia ficción, es ciencia de la anticipación” Michel Godet
Desafortunadamente vivimos en un mundo de incertidumbre radical en el que nuestra comprensión del presente es imperfecta, nuestra comprensión del futuro aún es limitada, y en el que ninguna persona u organización puede tener el rango de información necesario para llegar a la “mejor explicación”.
Comprender la complejidad que tiene el mundo que nos rodea requiere la construcción de una mejor explicación, un razonamiento narrativo, como mecanismo más poderoso disponible para organizar nuestro conocimiento imperfecto a partir de la infinidad de pequeños detalles y el conocimiento del contexto derivado de la experiencia personal y la experiencia de los demás. No obstante, nos podemos anticipar y preparar para minimizar o evitar el caos y la incertidumbre; para ello necesitamos de alguna forma predecir lo que va a ocurrir.
La predicción y la prospectiva
Somos nosotros mismos los que hacemos predicciones, las que se fundamentan con nuestras expectativas, que son pronósticos acerca de cada una de las tomas de decisiones que hagamos acerca de un evento futuro, tal como: el cambio de casa, un nuevo trabajo, hacer una inversión, un viaje o jubilarnos.
La capacidad de predecir sucesos del futuro con acierto requiere de conocimiento del mundo que nos rodea, pero, lo que hace pronosticar en general de mejor forma exige contar con gran concentración, pensar sin prejuicios, con prudencia, curiosidad y con capacidad de autocrítica. Por tal razón, hay que tener especial cuidado en los sesgos cognitivos, del que ninguno de nosotros se escapa, en el sentido de que analistas y expertos tienden a mostrar información que fácilmente perciben y recuerdan porque está en concordancia con sus modelos mentales inconscientes por sobre lo que está en desacuerdo con lo que ellos piensan.
La predicción se enfoca en lo que probablemente ocurrirá, implica anticipar eventos futuros. Como ciencia, la predicción se basa en datos y modelos matemáticos para hacer afirmaciones precisas sobre lo que ocurrirá en ciertas condiciones.
En el arte, la predicción puede ser más intuitiva o subjetiva, utilizando la experiencia y la creatividad para anticipar tendencias o resultados. Ambas disciplinas, sin embargo, se complementan, ya que la ciencia proporciona herramientas para validar predicciones artísticas y el arte puede inspirar nuevas formas de pensar sobre el futuro.
A diferencia de la predicción, que es más bien una afirmación sobre lo que ocurrirá en el futuro basándose en datos o patrones actuales, la prospectiva es una disciplina dedicada al estudio del futuro para entenderlo; no trata de adivinar, sino que de anticipar con el fin de tomar mejores decisiones en el presente. Lo aborda a través de una realidad múltiple e indeterminada, obtenida como resultado de las infinitas posibilidades de acción humana, anhelos y temores de grupos sociales.
El origen empleado de la palabra prospectiva proviene del latín prospicere, que quiere decir: “mirar hacia adelante”. Fue formalizado por Gaston Berger en Francia durante la década de los años 50. La prospectiva acepta lo incierto que es el futuro y trabaja en base a lo posible, entendiendo cómo lo que podría ocurrir, en lo probable, como lo más factible que ocurra y lo preferible, que es lo que queremos que ocurra.
Métodos usados en prospectiva
En la prospectiva estratégica se analiza el futuro para poder influir sobre él. También se dice que “se ilumina el presente con la luz del futuro”, se considera la disciplina del cambio para construir caminos que hagan llegar a esos futuros deseables y la gestión de la incertidumbre, proceso donde se identifican y abordan los elementos impredecibles del futuro para tomar decisiones estratégicas informadas en el presente, buscando convivir con la incertidumbre de manera adaptativa y perspicaz. Se usan diferentes modelos conceptuales, los que se complementan para lograr integridad y robustez, destacando los siguientes:
1. Métodos cualitativos:
2. Métodos cuantitativos:
3. Métodos híbridos o sistémicos:
4. Métodos participativos: talleres de cocreación de futuros, mapas de actores y escenarios, juegos de simulación o rol y foresight colaborativo.
Para los estudios de prospectiva, es la de construcción de escenarios de largo plazo, la que se usa mayormente en el ámbito militar y se realiza básicamente en tres fases: análisis estructural, análisis de juego de actores y elaboración de escenarios. El propósito de esta metodología es analizar el fenómeno en estudio desde un punto de vista retrospectivo y actual, tomando en cuenta las fuerzas directoras y las variables clave como gestores de su desarrollo, así como los acotamientos del campo de futuros posibles para luego, presentar la realidad futura en forma de escenarios.
Factores clave de la prospectiva:
Es importante tomar en consideración los elementos fundamentales que influyen de forma decisiva en el futuro. El análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) puede ser un punto de partida para identificar los factores clave en base a entender la situación presente.
Su identificación nos permite orientar el análisis hacia las variables determinantes para facilitar la construcción de escenarios, la toma de decisiones estratégicas y la anticipación de cambios.

Infantes de marina en toma de decisiones.
(Fuente: Armada de Chile)
Una toma de decisiones exitosa bajo incertidumbre requiere de un proceso colaborativo. Los principales factores claves en la prospectiva estratégica son los siguientes:

Atentados del 11 de septiembre de 2001.
(Fuente: Wikimedia Commons)
Reflexión final:
Los hechos inesperados o que “nadie vio venir” denominados como “Cisnes Negros” son parte de la incertidumbre, no podemos desconocer que seguirán ocurriendo eventos impredecibles, considerando además que todos tenemos una visión parcial y sesgada del mundo que nos rodea, basado en las experiencias particulares y pensamientos, lo que dificulta la predicción de eventos futuros.
Lo importante es darse cuenta de que individualmente tenemos sesgos cognitivos. Para evitarlos se debe tratar de pensar en probabilidades por sobre las certezas, usar datos por sobre intuiciones y buscar la contradicción a lo que pensamos. Asimismo, una manera de reducir la incertidumbre es poder anticiparse y prepararse para el futuro, utilizando organizacionalmente la prospectiva a través del uso de escenarios a largo plazo o en conjunto con otros métodos, como elemento clave para la elaboración de la planificación estratégica.
La prospectiva por medio de la construcción de escenarios permite como proceso, a través de la consulta a expertos, identificar y evidenciar los riesgos de ruptura y los elementos del futuro con mayor importancia y probabilidad, así como también aquellos hechos impredecibles para tomar decisiones informadas en el presente. Además, este método ayuda a las posibilidades, la determinación de indicadores y la implementación de alertas para la toma de decisiones.
BIBLIOGRAFÍA
En un ejercicio de proyectiva, desde la perspectiva nacional, se puede argumentar que la influencia de Estados Unidos en...
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Año CXXXX, Volumen 143, Número 1010
Marzo - Abril 2026
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