Por GUSTAVO JORDÁN ASTABURUAGA
Este artículo tratará del vuelco en la situación geopolítica, estratégica y económica mundial generado en los tres primeros meses del nuevo gobierno norteamericano. EE.UU. dejó de ser el principal aliado de Ucrania generando una crisis de credibilidad con los países aliados europeos de la OTAN, los que iniciaron un ambicioso plan de rearme. También ha planteado anexar territorios de otros estados, reasumir el control del canal de Panamá e inició una guerra económica mundial aumentando la incertidumbre global.
This article will discuss the shift in the global geopolitical, strategic, and economic landscape during the first three months of the Trump administration. During this period, the United States ceased to be Ukraine’s main ally, creating a crisis of credibility with its European NATO allies, who initiated an ambitious rearmament plan. President Trump has also stated the possibility of annexing territories from other countries, retaking control of the Panama Canal, and initiating a global economic war, increasing worldwide uncertainty.
En febrero de 2022 Rusia inicio la invasión a Ucrania pero fracasó en su intento de conquistar Kiev, debiendo retroceder y establecer una guerra de trincheras en un extenso frente terrestre. La OTAN, encabezada por EE.UU., apoyó a Ucrania desde el inicio de esta guerra.
Un tercio de las fuerzas navales rusas en el mar Negro han sido destruidas o neutralizadas por ataques de embarcaciones no tripuladas kamikaze, misiles y drones.
Las bajas se estiman en cientos de miles de personas por ambos bandos y las pérdidas materiales han sido enormes. Los drones, el masivo empleo de artillería, de cohetes y la guerra electrónica, han sido los principales medios utilizados en la guerra de atrición terrestre.
Hasta abril de 2025 no se han logrado acuerdos de paz. Estados Unidos dejó de ser el principal aliado de Ucrania y sembró la duda de si realmente defendería con su capacidad militar a cualquier país de la OTAN que fuera atacado, generando una urgencia y cuantiosos nuevos recursos para el rearme de los países europeos.
Rusia potencia militar
“Si Putin aprecia que existe debilidad no parará en Ucrania”.
(The Economist, 2025).
Pese a las incalculables pérdidas en su guerra contra Ucrania, Rusia sigue siendo la segunda potencia militar mundial después de EE.UU. (Globalfirepower, 2025).
El PIB de Rusia fue el 2024 de $ 7.130.000 millones dólares1, el cuarto a nivel mundial (FMI, 2025). Este país posee una potente industria militar y hasta el 2019 era el segundo país exportador de armas. Cuenta con las mayores capacidades de artillería, cohetes terrestres y de guerra de minas. Es el segundo país en el número de aviones cazas, de ataque, de transporte, helicópteros de ataque, tanques, vehículos militares y submarinos. En lo económico y geopolítico Rusia es el tercer país productor de petróleo, posee las mayores reservas de gas y es el país con más territorio del planeta (Globalfirepower, 2025). Sus ingresos por ventas del petróleo son esenciales para financiar la defensa y fueron de $ 1.223.000 millones de dólares entre febrero de 2021 y 2025 (Pellerin, 2025).
El 2024 su presupuesto militar alcanzó $462.000 millones de dólares (II.SS., 2025), representando el 6.7% de su PIB. Para el 2025 más de $140.000 millones de dólares del presupuesto serán “gastos secretos de la defensa nacional” (The Bell, 2024).
Cumpliendo su política de volver a ser “la gran Rusia” y después de un proceso de rearme y modernización de sus fuerzas, terminada la guerra contra Ucrania, existen posibilidades de que Rusia inicie otra guerra en Europa en los próximos cinco años (Mackenzie, 2025).
La cooperación con China, Irán y Corea del Norte ha reforzado las capacidades militares mutuas de estos países, siendo Corea del Norte su principal proveedor de munición de artillería, Irán de drones de ataque y China de todo tipo de materiales de empleo dual civil-militar, aparte de ser su principal comprador de petróleo (Notte, 2025).
El tratado defensivo de la OTAN y el rearme europeo
“El compromiso entre el gasto en defensa y gasto social ha sido una de las mayores falacias de la política moderna”.
(Pritchard, 2025).
La OTAN se constituyó en 1949 por 12 países (10 europeos, Estados Unidos y Canadá) para enfrentar la amenaza que representaba la Unión Soviética. Actualmente la conforman 32 estados. En su artículo 5 se establece que un ataque a cualquiera de sus miembros es un ataque a todos, debiendo reaccionar en bloque para neutralizar al agresor.
EE.UU. cuenta con armas nucleares tácticas basadas en Europa que se han constituido en uno de los principales factores de disuasión de la OTAN. Gran Bretaña y Francia poseen armas nucleares estratégicas (en sus submarinos balísticos). El canciller alemán manifestó en febrero del 2025 la necesidad de llegar a acuerdos con Francia y Gran Bretaña para compartir la disuasión de su arsenal nuclear.
Durante la Guerra Fría (1945-1991) los países europeos mantuvieron fuerzas militares capaces de enfrentarse al Pacto de Varsovia liderado por la URSS. Con la desintegración de la Unión Soviética iniciaron un desarme que se prolongó por un par de décadas, reduciendo su gasto en defensa en forma sustancial. En 2014, después de la anexión de Crimea por Rusia, los países europeos de la OTAN acordaron aumentar su gasto en defensa al 2% del PIB, siendo el 2024 de $ 457.000 millones de dólares, un 50% nominal superior al 2014.
Según The Economist (25-febrero-2025), para reemplazar a los cerca de 300.000 soldados norteamericanos que dejarían de reforzar a Europa en caso de un ataque a un país de la OTAN, se requeriría conformar 50 nuevas brigadas terrestres (gran parte acorazadas con unos 1.400 tanques).
Los países europeos OTAN poseen fuerzas militares modernas pero no cuentan con las suficientes plataformas y armas para desarrollar una guerra prolongada ni las tropas necesarias para enfrentar a Rusia. Varias de sus empresas son líderes mundiales en la fabricación de armas. Francia se convirtió en el segundo exportador de armas a nivel global. Gran Bretaña, Alemania, Italia y Turquía también poseen importantes complejos industriales de defensa, pero la capacidad de producción de material de defensa ruso supera ampliamente a los países europeos, aunque algunas de sus armas no sean tan modernas.
La importación de armas de los países OTAN europeos aumentó un 155% entre el 2020 y 2024 (el 65% provenía de EE.UU.). Su demanda actual supera sus capacidades de producción y se están adquiriendo armas en Brasil, Israel, Corea del Sur y Estados Unidos.
Si los países europeos de la OTAN mantuvieran el aumento del gasto en defensa logrado el 2024, alcanzarían el 3% de su PIB el 2030 y el 5% el 2035, lo que podría ser muy tarde para disuadir a Rusia.
Considerando la nueva situación estratégica de la OTAN, Úrsula Von der Leyen, presidente de la Comisión Europea, anunció en marzo de 2025 un nuevo plan económico para rearmar Europa de $880.000 millones de dólares. Alemania, por su parte, inició el 2023 un plan de potenciamiento de sus Fuerzas Armadas por $110.000 millones de dólares, a los cuales se sumarán otros $440.000 millones de dólares en el corto/mediano plazo.
Europa está hoy en una situación similar la de EE.UU. en el año 1939 cuando su presupuesto de defensa era solo del 2% de su PIB y su ejército era comprable al de Bélgica. Su gasto en defensa llegó a ser el 41% de su PIB en 1945. Este enorme esfuerzo económico e industrial le permitió superar la grave recesión iniciada en 1929 por el colapso de Wall Street. Algo parecido podría ocurrir en los países europeos de la OTAN, los que han tenido un crecimiento económico endémico por casi dos décadas (Pritchard, 2025).
Los integrantes europeos de la OTAN tienen una población de casi 600 millones de habitantes y un PIB de cerca de $30.000.000 millones de dólares (30 trillones), casi 5 veces el de Rusia, por lo que podrían derrotar a este país en una carrera armamentista.
El país que se sintió más amenazado por la invasión de Rusia a Ucrania fue Polonia, resolviendo rearmarse y prepararse para la guerra. El 2025 destinará casi $48.000 millones de dólares a la defensa, el mayor gasto respecto del PIB de un país de la OTAN (4.7%). El armamento adquirido a EE.UU. incluyó 96 helicópteros de ataque, 366 tanques y 45 sistemas de misiles tierra-tierra de 300 kilómetros de alcance. En Corea del Sur adquirió 980 carros de combate, 1.400 vehículos de combate de infantería, 648 obuses autopropulsados de 155 mm y 50 aviones de ataque ligeros.
Polonia junto con Finlandia y los países bálticos (Estonia, Lituania, Letonia) anunciaron en abril del 2025 que se retiraban de la Convención de Otawa para minar sus fronteras.
La “voluntad estratégica”
“La fuerza moral, más que los números, decide la victoria”.
(Napoleón)
Lo más importante en cualquier guerra es la “voluntad estratégica” de los ejércitos para combatir y triunfar. Este es un concepto fundamental, es la fuerza moral que inspira el valor, el heroísmo y la resiliencia que permiten enfrentar los más adversos desafíos.
La invasión de Rusia y Ucrania ofrece numerosas lecciones del efecto de la “voluntad estratégica” en una guerra moderna. Las capacidades materiales son esenciales, pero las fuerzas morales son más importantes aún y tienen repercusiones estratégicas.
La “voluntad estratégica” rusa se deriva del mando militar, influenciado por una estrategia comunicacional basada en un estricto control de la opinión pública y financiada con cuantiosos recursos. Existe consenso en que la principal motivación de los soldados rusos es económica por el alto valor que se les paga como “bono de enganche”, y las excelentes remuneraciones existentes. Miles de soldados del ejército son mercenarios y extranjeros (entre ellos de Corea del Norte y de China).
La “voluntad estratégica” ucraniana es apoyada por su población y se basa, entre otros, en la grave amenaza existencial que representa la devastación territorial ocasionada por los invasores.
Los “poderes blandos” tales como la guerra de la información, propaganda, presiones económicas, etc., son importantes, pero en este conflicto han demostrado que no son suficientes para afectar la “voluntad estratégica” de un pueblo resuelto a combatir.
Los fracasos repetitivos e inesperados erosionaron desde el inicio de la guerra la moral combativa rusa. Por el contrario, los inesperados triunfos ucranianos, superando con creces las expectativas, reforzaron su convicción de que la victoria era posible. Su innovación en el campo de batalla ha sido clave para reforzar su “voluntad estratégica” (Okonofua, 2024).
La situación económica de EE.UU. y la guerra comercial
“La guerra económica ha causado guerras militares en el pasado”.
(Dimon, 2025, CEO de JP Morgan)
Algunas de las recientes decisiones norteamericanas han estado influidas, entre otros factores, por su situación económica: tienen una deuda pública del 120% de su PIB, un déficit fiscal del 6.2% el 2024 y los intereses pagados ese año fueron de $1.157.000 millones de dólares, superando el gasto en defensa.
En abril del 2025 EE.UU. inició una guerra comercial global imponiendo aranceles especiales a casi todos los países del mundo. Ante este hecho, el CEO del banco JP Morgan advirtió que “la política arancelaria de EE.UU. está llevando a los mercados y sociedades al entorno geopolítico y económico más peligroso y complicado desde la Segunda Guerra Mundial”…, y que “Estos gravámenes aumentarán la inflación y podrían generar una recesión global” (Dimon, 2025).
Los nuevos aranceles de la guerra comercial fueron suspendidos por 90 días en abril del 2025 y se iniciaron negociaciones bilaterales con diversos países. La Comunidad Europea fue afectada por un arancel inicial del 20%.
Comentarios finales
EE.UU. ha alterado significativamente el panorama mundial geopolítico, estratégico y económico en solo tres meses. Ha cuestionado la globalización económica, puesto en duda su participación en la alianza de la OTAN y aumentó los riesgos de una recesión mundial, existiendo consenso en que la guerra comercial iniciada causará más daños que beneficios.
La disminución del apoyo norteamericano a Ucrania podría favorecer a Rusia, país que se percibe como una amenaza para la mayoría de los países de la OTAN, teniendo como efecto la aceleración del rearme europeo.
El futuro de la OTAN parece incierto, el mundo está entrando a una nueva etapa de alianzas, aumentando notablemente la incertidumbre en múltiples ámbitos.
Pese a ser la segunda potencia militar mundial y contar con una abrumadora superioridad numérica, las reales capacidades militares de Rusia han quedado en entredicho por no haber logrado la victoria contra Ucrania tras más de tres años de guerra.
Los países de la OTAN poseen modernas fuerzas armadas pero cuentan con escazas plataformas (buques, aviones, vehículos de combate), tropas y stock de municiones. También carecen de armas nucleares tácticas, de misiles balísticos terrestres, suficientes defensas aéreas y drones de ataque.
Rusia es una potencia continental que depende vitalmente del comercio para materializar sus cuantiosas exportaciones de petróleo, constituyendo sus líneas de comunicaciones marítimas una vulnerabilidad en caso de una guerra contra la OTAN.
Los países europeos disponen de la capacidad industrial para lograr a mediano plazo, capacidades militares iguales o superiores a las rusas y contarán con $880.000 millones de dólares adicionales para acelerar el rearme iniciado el 2014, generando una nueva situación estratégica en Europa.
Alemania cuenta con la mayor capacidad industrial europea, por lo que podría dar sorpresas en su rearme por un monto cercano a los $550.000 millones de dólares. Es un dato histórico que este país logró en 6 años (desde 1933 a 1939) rearmarse para iniciar la Segunda Guerra Mundial. Existen altas probabilidades de que vuelva a ser una potencia militar.
El rearme europeo es una carrera contra el tiempo. Una alternativa para acelerar este proceso es asociarse con empresas de defensa ucranianas que han demostrado poseer altas capacidades de innovación en las áreas de drones y misiles de largo alcance.
La guerra económica iniciada tiene el riesgo de aumentar las diferencias entre EE.UU. y la Comunidad Europea, afectando el rearme de los países pertenecientes a la OTAN.
Llama la atención los recursos que destinará Rusia el 2025 a “gastos secretos de defensa”, con los que podrían financiar operaciones de inteligencia a nivel global, movimientos afines o insurgentes, mercenarios y campañas mundiales de desinformación.
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Año CXXXX, Volumen 143, Número 1009
Noviembre - Diciembre 2025
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