Revista de Marina
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La última batalla de Aníbal: combate naval con armas biológicas

Hannibal´s last battle; naval battle with biological weapons

  • Fecha de recepción: 17/05/2021
  • Fecha de publicación: 31/08/2021. Visto 120 veces.
  • Resumen:

    Aníbal Barca fue el general al mando del ejército de Cartago durante la Segunda Guerra Púnica. Luego de ser derrotado por Roma, Aníbal vive prófugo de los romanos en distintos reinos de Asia menor ofreciendo sus servicios a los gobernantes que lo acogían. El mar de Mármara fue el escenario de la primera acción documentada del uso de armas biológicas. La táctica de Aníbal fue lanzar serpientes contra las naves enemigas.

  • Palabras clave: Aníbal Barca, combate naval, armas biológicas.
  • Abstract:

    General Hannibal Barca commanded the Carthaginian army during the Second Punic War. After being defeated by the Romans, Hannibal lived as a fugitive in different kingdoms of Asia Minor, offering his services to the rulers who welcomed him. The first documented use of biological weapons was in the Sea of Marmara, in which Hannibal launched clay jars filled with poisonous snakes against enemy ships.

  • Keywords: Hannibal Barca, naval combat, biological weapons.

Aníbal Barca fue el general al mando del ejército de Cartago que se enfrentó a Roma durante la Segunda Guerra Púnica (218-202 a.C.). Famoso por sus innovadoras hazañas y victorias, donde destacan haber conducido a su ejército desde la península Ibérica hasta Italia cruzando los Pirineos y atravesando los Alpes, con elefantes incluidos, para atacar por el norte a Roma en donde no lo esperaban. Victorioso de las batallas de Tesino, Trebia, lago Trasimeno, Ager Falernus y, sobre todo, de la conocida batalla de Cannas, destacada como “la derrota más grande en la historia romana” (McNab, 2005).

Existe otro episodio menos conocido que los recién nombrados, pero igual de fascinante e incluso más innovador en tácticas de combate: El empleo de armas biológicas.

Aníbal Barca.

Aníbal lanzó serpientes contra la flota del rey Eumenes II de Pérgamo

Derrotado Cartago en la Segunda Guerra Púnica, Aníbal ejerce como edil, un tiempo, hasta que es traicionado por sus compatriotas con la intención de entregarlo a los romanos, por lo que huye junto a su mujer y hombres leales al exilio. Sobrevive ofreciendo sus servicios a otros gobernantes como Antíoco de Persia, Artaxias de Armenia, hasta que finalmente entra en la corte de Prusias, rey de Bitinia.1

Bitinia, un reino de menor relevancia internacional, se veía amenazado por Pérgamo y sus pretensiones expansionistas. Eumenes II, rey de Pérgamo y aliado romano, había salido victorioso en la batalla de Magnesia y contaba con mejor ejército y, sobre todo, con una mayor y mejor apertrechada flota que su enemigo, estimaba que sería una victoria fácil.

Cuando Aníbal es aceptado en Bitinia, el rey Prusias le encarga la tarea de defender el reino contra Pérgamo. Revistada la flota por primera vez, se da cuenta de que no sería una tarea sencilla. Naves en pésimo estado y lo más grave era la carencia de armamento. Sin embargo, es notificado de que en cientos de cántaros ubicados en las cercanías del muelle habitaban serpientes que descendían de las montañas en búsqueda de alimentos y agua. La zona estaba afectada por una severa sequía.

La orden del general fue reunir estos envases y a los peligrosos réptiles que circundaban cerca; además de instalar catapultas en las naves. En esa época la principal nave de combate era el trirreme, cuya eslora variaba entre 34 y 36 m, dotada con tres líneas de remos que podían llegar a tener unos 170 remeros, desarrollando una velocidad media de 5 nudos y máxima de 9 y transportaban un promedio de 10 infantes y 4 arqueros. (Parragon Books, 2014).

Estos combates navales consistían principalmente en lanzamiento de flechas y lanzas, espolonazos y posteriormente el abordaje.

En el verano de 186, a.C., Eumenes navegó al Norte al mando de su flota para atacar Bitinia. Aníbal lo esperaba al mando de tres docenas de naves. Utilizando la clásica técnica para descubrir al buque insignia, el general cartaginés envía un emisario. Cuando el bote regresaba del buque insignia, Aníbal, que ya sabía que su propuesta a Eumenes de desistir de combatir sería negativa, ordena rápidamente que 12 de sus naves ataquen al buque insignia, donde se encontraba el mismo rey Eumenes al mando. Para escapar ileso del ataque contra su nave, el buque insignia de Pérgamo, más rápido y en mejor estado se aleja hasta varar en la costa donde se encontraba un grupo de infantes para proteger a su rey.

Ya fuera de peligro el rey de Pérgamo, las naves enemigas habían maniobrado para envolver a la flota de Bitinia, superada con creces por parte de sus enemigos. Mientras seguían acercándose, Aníbal ordena lanzar la primera andanada de cántaros, estos solo iban cargados hasta la mitad con tierra, para que el peso generara mayor fuerza de impacto. Los cántaros que caían sobre las cubiertas enemigas poco daño hacían, incluso generó risas por parte de los marinos de Pérgamo, que seguían navegando confiados de su superioridad para destruir la flota de Bitinia. Cuando ya se encontraban bastante cercas ambas escuadras, Aníbal ordena lanzar ahora los recipientes que estaban en las bodegas. Llenos de espanto, los marinos bitinios efectuaron la faena de colocar estos recipientes sobre las cucharas de las catapultas embarcadas.

En las embarcaciones de Pérgamo preparaban lanzas y flechas, mientras se daban cuenta que se reiniciaba un ataque con esas jarras que poco daño habían hecho anteriormente. Algunos marinos junto con los soldados embarcados, se preparaban para el abordaje cuando recibieron la lluvia de recipientes, salvo que esta vez no venían rellenos de tierra o arena, sino que contenían cientos de serpientes. Estos reptiles, venenosos, aterrados y algunos con heridas, buscaban huir del estrés causado y mordían y atacaban a los que se encontraban en su paso. Lo que en principio fueron gritos de susto y dolor, luego fueron reemplazados por convulsiones y muerte producto de los venenos. Los marinos dejaron a un lado su trabajo de gobernar las naves y estas, sin rumbo ni control, chocaron entre si dañándose e incluso destruyéndose mutuamente. Algunos hombres de Pérgamo optaron por tirarse al mar, donde eran eliminados con lanzas y flechas de la flota de Bitinia, hasta que llegaron los tiburones, quienes terminaron el trabajo.

Desde tierra, Eumenes fue testigo de la destrucción de su flota. Solo con su ejército no podía pretender expandir su reino a nuevas tierras, solo mantenerlas, por lo tanto su pretensión de conquistar el reino de Bitinia llegó a su término.

Aníbal se convierte en vencedor de este combate; sin embargo, con un sacrificio personal: Maharbal, su fiel general en jefe de la caballería y su segundo al mando, desde antes del inicio de la Segunda Guerra Púnica, es alcanzado por una flecha enemiga y muere en el combate.

“Este combate es considerado uno de los primeros ejemplos documentados de guerra biológica” (Britannica, s.f.), demostrando una vez más el ingenio y capacidad creativa de Aníbal para sobreponerse en peores condiciones que sus enemigos y salir victorioso, incluso, usando armas impensadas para la época, en un ambiente que no era de su comodidad, como es el mar. A pesar de eso, fue capaz de destruir a una poderosa flota con un fuerza naval menor.

Después de este combate Aníbal pudo vivir en paz bajo la protección de Prusias en el reino de Bitinia, hasta que años más tarde es traicionado nuevamente y, notificados de su ubicación los romanos, salen a apresarlo; sin embargo, antes de entregarse a sus eternos enemigos “opta por acabar con su propia vida con el veneno del anillo que había usado desde que dejara Cartago.” (Captivating History, s.f. p. 79).

La fascinante vida de Aníbal, con sus grandes y famosos logros, lo posiciona como uno de los mejores estrategas militares de todos los tiempos. Brillante táctico, estuvo cerca de destruir a Roma en diferentes momentos; incluso, después de la Segunda Guerra Púnica, fue el terror de los romanos, en efecto, el contexto de su muerte así lo demuestra.

El prestigio alcanzado le valió un lugar de respeto en la época Antigua, en su condición de despatriado, otros gobernantes deseaban recibirlo y tenerlo a sus servicios. Luego de más de 2.000 años su nombre aun es recordado y valorado.

El ingenio demostrado en la forma de establecer y enfrentar las batallas, combates navales y la guerra es incomparable y tenemos la posibilidad de continuar instruyéndonos y aprendiendo lecciones de él.


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BIBLIOGRAFÍA:

  1. Britannica. (s.f.). Hannibal Carthaginian General. Recuperado el 9 de mayo de 2021 de Britannica: https://www.britannica.com/biography/Hannibal-Carthaginian-general-247-183-BC/Exile-and-death#ref19493
  2. Canal Historia (s.f.). Aníbal y las serpientes como arma bacteriológica. Recuperado el 9 de mayo de 2021 de Canal historia: https://www.canalhistoria.es/blog/anibal-comienzo-la-guerra/
  3. Captivating History. (s.f.). Aníbal Barca.
  4. Curistoria. (s.f.). Aníbal y las serpientes como arma naval. Recuperado el 9 de mayo de 2021 de https://www.curistoria.com/2014/05/anibal-y-las-serpientes-como-arma-naval.html
  5. Forte, Franco. (2011). Cartago. Barcelona: Edhasa.
  6. cNab, Chris. (2005). Los peores desastres militares. Barcelona: Océano.
  7. Parragon Books. (2014). Grande batallas y ejércitos. Barcelona: Parragon Books Inc.
  8. Posteguillo, Santiago. (2014). La traición de Roma. Barcelona: Ediciones B.
  9. Realm of History. (s.f.). Hannibal Barca: The Military Genius Who Defied the Roman Republic. Recuperado el 9 de mayo de 2021 de https://www.realmofhistory.com/2019/06/27/10-fascinating-things-you-should-know-abouat-hannibal/

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