Revista de Marina
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Guerra ruso-ucraniana la dimensión militar del conflicto

  • Hermann Wunderlich Cruz

Por Hermann Wunderlich Cruz

  • Fecha de recepción: 22/04/2022
  • Fecha de publicación: 29/04/2022. Visto 140 veces.
  • Resumen:

    El conflicto militar entre Rusia y Ucrania ha sorprendido al mundo siendo la primera guerra en territorio europeo desde el término de la Segunda Guerra Mundial, reactivando los temores de una escalada que podría colocar frente a frente a las dos mayores potencias nucleares del mundo. Hasta la fecha, el conflicto se ha mantenido encapsulado, empleando sólo equipo militar convencional, de lo que se han podido sacar diversas conclusiones.  

  • Keywords: Voluntad, incompetencia, profesionalismo.

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo, y saldrás triunfador en mil batallas” 

Sun Tzu, “El arte de la Guerra”

Avanzado el conflicto en Ucrania, ya se puede sacar algunas conclusiones, discutibles algunas, con respecto al desempeño de las Fuerzas Armadas de Rusia y Ucrania, que pueden darnos luces de cómo poder diseñar fuerzas considerando las herramientas modernas que están actualmente a disposición para cualquier país. 

El enorme desbalance de poder militar entre ambos Estados ha sido contrarrestado por diversos factores, entre ellos los políticos y los económicos, con el apoyo de la comunidad internacional, pero, más en el campo de batalla, de los geográficos, humanos y de recursos que ambas fuerzas han ido desplegando en terreno. 

Ucrania ha administrado de manera soberbia estos factores, pudiendo resistir un asedio que internacionalmente estaba asumido no podría ser soportado por más de cinco días. Los resultados en terreno han sido totalmente diferentes a los esperados y no solamente los avances han sido detenidos, sino que, en diversas regiones, el ejército ucraniano ha retomado el control. 

En primera instancia el factor humano ha sido decisivo. Un ejército con menos del 10% del potencial, en el papel, respecto de su adversario, ha dado pelea en los distintos frentes. La voluntad de lucha por la propia existencia de la nación ucraniana ha entregado la motivación suficiente no sólo para que los militares enfrentaran tal adversidad, sino que numerosos civiles de todos los orígenes imaginables han tomado las armas para sumarse a la campaña. También es destacable la resistencia de las mujeres y niños entre ellos, que han afrontado las penurias de la guerra, viendo sus vidas destrozadas, pero, aun así, alentando a sus hombres y mujeres que se ofrecen para expulsar al agresor. 

Si bien la voluntad de lucha es el factor clave en todo conflicto, no debemos minimizar la competencia e ingenio de los mandos de las fuerzas armadas ucranianas. Con fuerzas superadas en número y calidad de material, aprovechando el terreno y la climatología, han puesto a las fuerzas rusas en situaciones totalmente inesperadas para los altos mandos del presidente Putin. Ya desde el comienzo del conflicto, la dificultad de proveer los suministros en el frente, agravada por la estrategia ucraniana por priorizar los ataques contra el tren logístico ruso, puso a las tropas en una situación desesperada de abandonar sus tanques y equipos de alta tecnología en territorio adversario, siendo ya reconocidas las imágenes de granjeros tractando este material de guerra para ser reutilizado, ahora, en manos ucranianas. 

Un factor reconocido también es la falta de liderazgo en el ejército ruso. Si bien cuentan con reconocidos altos mandos, con mucha experiencia operativa en escenarios similares, no existe una conexión eficaz entre los planificadores y quienes aplican sus ideas en terreno. Básicamente la tropa rusa está compuesta por una gran cantidad de soldados, pero sin sargentos ni oficiales suficientes que mantengan cohesionados estos hombres que, además, según diversas fuentes, habrían llegado al conflicto de manera engañosa. Esto concuerda con el periodo previo a la invasión, en que Rusia pre-desplegó una enorme cantidad de medios en la frontera con Ucrania, tanto en territorio ruso como bieloruso, informando que se trataba sólo de un gran ejercicio y que existía una especie de “paranoia” antirrusa desde occidente.  

La geografía y el clima se han sumado también a favor de los ucranianos. Las vías para poder acceder a los centros urbanos están canalizadas y son muy poco favorables para el empleo masivo de fuerzas pesadas, las cuales tienen una gran tendencia a quedar empantanadas. También parte de la infraestructura requerida para mover la enorme cantidad de abastecimientos necesarios fue destruida o neutralizada, evitando que combustible, alimentos y munición pudieran llegar el frente de combate. Sin estos elementos, la moral y la capacidad de progresar en contra de un adversario, que además rápidamente ganaba experiencia de combate, comenzó a decaer con los resultados ya conocidos, sobre todo en Kiev y las localidades más al oeste de Ucrania. 

Pero si bien Rusia había estado dedicando enormes esfuerzos por modernizar sus Fuerzas Armadas, con numerosas presentaciones de nuevo armamento moderno, con algunos de ellos siendo sorpresa incluso para EEUU y sus aliados, se ha visto poco de estos desarrollos en primera línea de combate. Ejemplo de esto, y siendo sorpresivo, los tanques desplegados no cuentan con el sistema de protección activa (APS)1 ARENA, que sí desplegaron o mostraron en Siria y que, según ellos, había dado excelentes resultados. Tampoco desplegaron medios como los nuevos carros Terminator basados en el reconocido T-72. Si bien esto es un de un nivel muy táctico, da indicios de que los desarrollos anunciados, o son muy caros para desplegarlos masivamente o que simplemente son un bluff para generar la impresión de un ejército invencible que pudiera ganar conflictos con la sola amenaza de su empleo. 

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Sistema APS “Arena-E” montado en un tanque ruso.

(Foto: Ministerio de Defensa de la Federación de Rusia)

Evidentemente esto último no sucedió, siendo desnudadas muchísimas falencias de las fuerzas rusas, que, con el andar del tiempo, han ido en aumento. Otros ejemplos de esto los ha dado su Fuerza Aérea, que con total superioridad en lo material y con experiencia previa en combate, no ha sido capaz de neutralizar a una débil Fuerza Aérea ucraniana, basada en material ruso sin actualizaciones. Es más, Ucrania se creó la oportunidad atacar dentro de territorio ruso, destruyendo instalaciones petroleras sin tener pérdidas en la ofensiva. Esto puede ser muestra de muchas cosas, pero ninguna de ellas tiene un diagnóstico positivo, pasando por la incompetencia del personal, hasta una potencial evidencia que la calidad y efectividad del material moderno de combate ruso, simplemente, no tiene las capacidades que ellos mismos han convencido al mundo de tener. 

MiG-29A Fulcrum de la Fuerza Aérea de Polonia

(Foto: Julian Herzog)

Otros ejemplos concretos de la real capacidad de las fuerzas rusas los ha dado su Armada. Ésta, prácticamente, no tiene oposición por su contraparte ucraniana, pero aun así hay dos situaciones que han dejado en jaque su supuesta superioridad. En primera instancia la operación anfibia en Mariupol, en donde uno de sus buques anfibios fue destruido y peor aún, la pérdida de su buque insignia en el Mar Negro. El Moskva, crucero de 12.490 toneladas, se suma a las únicas dos pérdidas de este tipo de unidades (por desplazamiento) desde el término de la Segunda Guerra Mundial, acompañando al General Belgrano, el cual fue hundido por una de las mayores potencias marítimas mundiales (y con uso de torpedos, con mucho mayor poder explosivo). Este buque, diseñado en el periodo de la URSS es el primero de su clase de tres buques, siendo un símbolo y herramienta de propaganda del presidente Putin en los últimos años. Su poder de fuego e imponencia daba a entender que ante una amenaza como la ucraniana, era simplemente invencible. 

Si bien aún no hay informes definitivos, nuevamente, cualquiera sea la razón de lo sucedido, no tiene un diagnóstico feliz, ya sea que efectivamente haya sido alcanzado por misiles lanzados desde baterías costeras o haya sido un accidente como lo ha comunicado el Ministerio de Defensa ruso. Como sea, se vislumbra un nivel de incompetencia inesperado en una Marina del porte de la rusa, sin mencionar que se trataba de uno de sus buques capitales, con una dotación cercana a los 500 hombres que no pudieron detener un incendio a bordo por las razones que éste se haya producido. 

No debemos olvidar que hay registros de buques impactados por misiles y han sobrevivido, como por ejemplo el de la Fragata Stark de 4.100 toneladas (1/3 del buque ruso que además supuestamente está blindado) que fue impactada por dos AM-39 y el del destructor Glamorgan de 6.200 toneladas, que resistió un MM-38 en similares condiciones que el Moskva. Podríamos agregar a la lista el destructor Sheffield de 4.800 toneladas, también impactado por un AM-39, que finalmente se hundió principalmente por ser socorrido demasiado tarde ante la amenaza submarina argentina. 

Batería de defensa de costa con misil R-360 Neptune.

(Foto: Administración del presidente de Ucrania)

Evidentemente este hecho cala en lo más profundo del orgullo ruso, avivando aún más la moral de los combatientes ucranianos que seguramente ven estos hechos como una bocanada de aire fresco ante el constante asedio de las fuerzas invasoras. 

Con respecto a las capacidades de combate del ejército ucraniano, éstas han aumentado con cada día que pasa el conflicto. Desde países aliados en este conflicto, Ucrania ha sido abastecida de material bélico vital para poder resistir ante las grandes unidades acorazadas rusas, incluyendo misiles anti tanque Javelin de EEUU y misiles de menor alcance, pero muy efectivos como el NLAW británico, que han tenido efectos devastadores en las columnas blindadas adversarias. Su capacidad de atacar el punto débil de los tanques (desde arriba), les ha permitido destruir hasta los tanques más modernos enviados por Rusia, como el T-90M. Esto sin duda es desmoralizante para soldados que confiaban en la capacidad de estos modernos tanques de resistir las armas ucranianas. No se sabe, todavía, si el tanque ruso de nueva generación ARMATA sería capaz de hacerlo, pero no hay reportes de su despliegue por ningún medio hasta la fecha, sin saber los reales motivos. 

También han sido abastecidos de misiles MANPADS2  Stinger por parte de EEUU y Starstreak británicos. Este último, ha sido filmado en acción contra un helicóptero de ataque pesado Mi-28N Havoc, impactándolo en la sección de la cola, provocando su derribo. Además de lo impactante de las imágenes, se hace evidente el respeto de los pilotos rusos a las capacidades de estos misiles, ya que realizan sus ataques con una novedosa maniobra de lanzar cohetes como artillería balística, con la intención de lanzarlos lo más lejos posible del blanco y así evitar los anillos defensivos. Es novedosa, pero muy poco efectiva, puesto que la capacidad de apuntar es tendiente a cero y la dispersión extremadamente elevada.

Mi-28 Havoc.

(Foto: Nick Savchenko)

Ka-52 Alligator

(Foto: José Luis Celada Euba)

Otros países como Polonia incluso, tras la compra del tanque M1A2 Abrams de EEUU, han entregado sus tanques T-72 al ejército ucraniano, además de buscar los mecanismos para realizar algo similar con sus aviones Mig-29, los cuales opera Ucrania (los polacos cuentan con modernizaciones que requerirían instrucción adicional). Desde Alemania, sistemas de defensa aéreo S-300, misiles antiaéreos portátiles, carros protegidos desde Australia, entre otros, son ejemplos del compromiso de sus aliados por cooperar, incluso ante la amenaza de acciones por parte de Rusia. Pero, el que ha dado más que hablar, tanto por su participación atacando vehículos de combate, como por su aparente cooperación en el hundimiento del Moskva, es el drone de combate Bayraktar TB2 turco, que también tuvo una interesante participación en el conflicto entre Azerbaiyán y Armenia, demostrando que el empleo de este tipo de medios si tiene aplicabilidades prácticas, incluso en ambientes con densas defensas antiaéreas. 

TB2 de la Armada Ucraniana. Muy probablemente empleado para designar blancos como el Moskva o para distraer sus defensas.

(Foto: Армія Інформ)

Hasta la fecha de la redacción de este artículo, a 53 días del inicio del conflicto, tras la orden del presidente Putin, del día 24 de febrero de 2022 de iniciar la “operación militar especial”, no se tiene indicios concretos de cuánto tiempo podría durar el conflicto. Lo que sí está claro, es que Ucrania lo está resistiendo con una voluntad de lucha inquebrantable, y que si mantiene la cadena de suministros que le permitan sostener las operaciones, podría perfectamente transformar este conflicto en un segundo Afganistán para Rusia, con consecuencias políticas que podrían dejar al gigante euroasiático relegado a la misma condición que tenía al término de la Guerra Fría, además de pasar inevitablemente por un periodo de persecución judicial en contra de quienes planificaron y ejecutaron este conflicto que ha significado la pérdida de centenares, sino miles de vidas humanas inocentes. 

Reflexiones finales. 

Indudablemente este conflicto marcará un antes y un después en la historia militar mundial, pero lo que es seguro, que independientemente del resultado final, la imagen de las fuerzas armadas rusas se habrá degradado por muchos años. Las lecciones entregadas dan cuenta que los cálculos de potenciales son mucho más complejos que la suma numérica y calidad del material que poseen las fuerzas a ser enfrentadas y que en el análisis del ambiente operacional, el factor humano y geográfico puede tener una preponderancia incluso mayor que los potenciales bélicos. Muy probablemente la República Popular China, esté sacando notas de este conflicto ante su interés de reunificarse con la República de China. 

También, en lo que va del conflicto, se podría llegar a pensar que existe una especie de obsolescencia de algunos sistemas de armas, como por ejemplo los tanques, pero la realidad es que no lo están, sino que su empleo ha sido deficiente. Rusia ha usado tácticas anticuadas y ha expuesto de manera innecesaria sus fuerzas terrestres, lo que denota una baja capacidad de absorber las experiencias de conflictos anteriores y basando, en pleno siglo XXI, su supremacía por medio de ataques masivos, con baja capacidad de coordinación con tropas de apoyo y de cobertura. 

Rusia apostó a una victoria rápida basada en la amenaza de su abrumadora superioridad militar, pero evidentemente no sopesó correctamente la capacidad de la resistencia del pueblo ucraniano, la preparación y profesionalismo de sus militares y la motivación que genera el pelear por el derecho a la misma existencia como Nación. 

Referencias 

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60601861 

https://www.independentespanol.com/noticias/mundo/europa/ucrania-rusia-starstreak-misil-helicoptero-b2051635.html 

https://www.dailystar.co.uk/news/world-news/ukraine-claims-victory-over-russian-26543240 

https://www.eldiario.es/internacional/emergen-primeras-imagenes-hundimiento-moskva-rusia-silencia-paso-buque_1_8920954.html 

https://theaviationgeekclub.com/the-mig-29-fulcrum-strengths-and-weaknesses-of-the-mainstay-of-the-ukrainian-air-force-fighter-fleet/ 

https://www.aerotime.aero/articles/30757-reports-indicate-that-bayraktar-helped-to-attack-moskva 

 

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