Revista de Marina
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  • Fecha de recepción: 10/08/2021
  • Fecha de publicación: 12/08/2021. Visto 214 veces.
  • Resumen:

    Se analizan los caminos, diferentes, seguidos por las Universidades Austral y de Concepción con respecto a la formación de profesionales para la industria de la construcción naval en Chile.

  • Palabras clave: Construcción naval, Universidad Austral.

Alrededor de los años 60 del siglo XX, la entonces Universidad Técnica del Estado, en su sede de la ciudad de Valdivia, comenzó a dictar la carrera de Técnico en Construcción Naval.

En aquella época la actividad de construcción naval en Chile era muy reducida, pero, tal vez, siguiendo los ancestros de la gente de aquella zona, comenzaron su labor a pesar de los inciertos horizontes que se presentaban para los futuros profesionales.

Esta actividad empezó a desarrollarse en nuestro país, primero con la construcción de goletas pesqueras que cumplieron, a cabalidad, las necesidades de una industria naciente que nos llevó a los primeros lugares del mundo en la producción y exportación de harina de pescado, para luego crecer y perfeccionarse en obras más sofisticadas como una torre de perforación para una empresa extranjera que explotaba petróleo en el Estrecho de Magallanes, barcos atuneros para armadores norteamericanos, cruceros de turismo, etcétera.

La construcción naval es, posiblemente, la empresa que mueve la mayor cantidad de otras actividades, tales como a la industria siderúrgica, a los fabricantes de soldaduras, de material eléctrico, de muebles e instalaciones, etc. Por lo que su importancia radica, no solamente en el trabajo de los astilleros, sino que en un sinnúmero de otros entes productivos.

A medida que esta industria crecía y se perfeccionaba, la Universidad Austral de Chile, con sede también en Valdivia, absorbió al Instituto Profesional en que se había transformado la sede local de la Universidad Técnica del Estado y la transformó en su facultad de Ingeniería llevando a sus alumnos a un up grade de cuatro años de estudio, formando ingenieros de ejecución.

Por otra parte, la Universidad de Concepción, seguramente viendo el desarrollo que comenzaba a tener la construcción naval en Chile creó, en 1970, una carrera similar, pero con cinco años de duración.

No hubo competencia ni existió rivalidad entre los alumnos de ambas casas de estudio, sino que muy por el contrario, hubo camaradería y, principalmente, cooperación. La Universidad Austral contaba con uno de los tres canales de pruebas hidrodinámicas que existían en Sudamérica1, el que era facilitado a los alumnos penquistas para sus prácticas, donde eran muy bien recibidos; además existía un intercambio de profesores y planes de estudio.

Caminos diferentes

Hasta aquí, todo parecía armonizar y avanzar hacia un futuro de la construcción naval que se veía promisorio con la creación de una gran cantidad de astilleros más pequeños que comenzaban a aparecer en Puerto Montt, Chiloé, Talcahuano, Arica y otros lugares.

La Universidad Austral, aceptando el desafío que se veía venir, hizo un nuevo up grade a la carrera, llevándola a cinco años de estudio para graduar ingenieros navales.

Por otra parte, la Universidad de Concepción, que tenía muchas mayores facilidades para seguir un camino similar, por tener un programa de estudios de cinco años, encontrarse al lado del mayor astillero de Chile, como era Asmar y contar con un selecto grupo de profesores Arquitectos Navales e Ingenieros de Océano que se habían graduado en el Massachussets Institute of Technology (MIT),2 decidió terminar con la carrera alrededor de 1980.

Asumió, entonces, un vicerrector académico que había sido ingeniero de la Compañía Siderúrgica Huachipato S.A., quien, desde su llegada, manifestó que Chile no necesitaba astilleros, sino que otra siderúrgica3.

Fue invitado en esos días el profesor japonés de hidrodinámica, Katachi Taguchi, quien era docente de la Universidad de Lovaina, en Bélgica, para dictar un curso de hidrodinámica en Concepción. El profesor Taguchi gestionó en la embajada de Japón en Santiago para que le fuera construido y donado un buque científico a la Universidad de Concepción, cuyo primer prediseño fue hecho en esa universidad, pero al darse cuenta de la actitud de las autoridades universitarias con respecto a la carrera de construcción naval, desvió la donación al Instituto de Fomento Pesquero (IFOP). Se trató del Itzumi.

Así terminó la carrera de construcción naval en la Universidad de Concepción.

Conclusión

Al ver hoy día el extraordinario avance de la construcción naval en Chile, tanto en modernidad como en cantidad, con buques de gran sofisticación en Asmar y Asenav, y otros sencillos, pero numerosos, tales como los wellboats, trasbordadores, barcazas, naves de aprovisionamiento para las salmoneras, etc, no puede dejar de reconocerse el error cometido por la Universidad de Concepción.

Por otra parte, ello ha sido la constante en nuestro país, conquistado por españoles castellanos que solo miraban tierra adentro y cuyos ancestros se han adueñado de gran parte de los chilenos. Aquellos que miran a Chile limitando al Oeste con el mar.

En contrario, la actitud de las Universidad Austral se basa en las tradiciones marítimas del lugar, que ven que nuestro país se extiende, a lo menos, 200 millas al occidente de la costa.

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