Por Eugenio Moya González
En 1986 se aprueba en Estados Unidos la ley denominada “Goldwater-Nichols Act”, creada para aumentar la efectividad de las Fuerzas Armadas (Fas) de los Estados, esta ley plantea un mando único, articulando las operaciones militares bajo un sistema conjunto, ya que antes, cada institución tenía su propio comandante y operaba por separado, esto fortalece el control del presidente sobre las Fas; junto con ello la ley creó lo que se conoce como “Comandos Conjuntos”.
Un Comando Conjunto (CC), es una organización permanente desde la paz, encargada de la conducción operacional (DNC 3-0, 2019) que sincroniza en tiempo, coordina el espacio e integra las capacidades de las distintas instituciones de la defensa, (en algunos casos fuerzas policiales, entidades gubernamentales y entidades no gubernamentales). Su organización varía dependiendo del tipo de operación a ejecutar; la función principal es la planificación y ejecución de operaciones militares conjuntas, eliminando la duplicidad de esfuerzos y garantizando el uso eficiente de los recursos disponibles; permitiendo una capacidad de respuesta ágil ante situaciones emergentes. Los CCs son parte de la estructura de Mando y Control del nivel superior de la conducción, siendo un nodo centralizado para conducir las operaciones en múltiples dominios[1].
Derivado de su empleo especifico, cada institución tiene sus particularidades doctrinarias, lo que presenta dificultades para lograr el empleo de la fuerza con una visión conjunta, (Lauriani, 2022), en el cuadro que se presenta a continuación se expresan sucintamente los distintos enfoques desde cinco variables, conforme se establece el CRL Cristian Lauriani en su libro Arte Operacional. Teoría y Práctica:

Tabla Nº 1 Tabla comparativa de variables, basado en Libro Arte Operacional. Teoría y Práctica del Coronel Cristian Lauriani
Los comandantes de CCs tienen la responsabilidad de ejercer el Mando y Control de las fuerzas asignadas en su TO, para ello, es necesario contar con personal, procedimientos y apoyo tecnológico adecuados para gestionar y difundir órdenes hacia sus Órganos de Maniobra (OMs) y recibir información y requerimientos de estos. Para lograrlo, se requiere una organización funcional, procesos definidos y herramientas adecuadas para visualizar y conducir las operaciones. (Comando Conjunto Norte, 2021).
La organización de un CC entrega ventajas respecto a la conducción de fuerzas en un Teatro de Operaciones (TO) en distintos dominios:
Sincronización, coordinación e integración: La sincronización de las fases y momentos permite lograr la necesaria sinergia al integrar distintas capacidades de la fuerza, garantizando la efectividad en el campo de batalla y evita redundancias e interferencias mutuas en las operaciones.
Adaptación, versatilidad y flexibilidad: En el ambiente operacional actual, los CCs pueden adaptarse a situaciones cambiantes y responder de manera flexible en distintos escenarios, asegurando una oportuna toma de decisiones.
Unidad de Mando y flujo de información: Los CCs exigen una comunicación fluida entre las fuerzas y requieren un mando unificado bajo un solo liderazgo. Esto evita interferencias mutuas y garantiza una ejecución coherente de la operación.
Optimización de recursos: Al eliminar la duplicación de esfuerzos y recursos, los CCs maximizan la eficiencia y la economía de medios, lo que es especialmente relevante en un contexto de restricciones presupuestarias.
El Mando y Control en el nivel operacional
El nivel operacional es el nivel intermedio de la conducción militar, que se encuentra entre el nivel táctico y el nivel estratégico (Imagen Nº1), se centra en la planificación y ejecución de operaciones militares amplias y complejas que involucran a múltiples fuerzas en un TO.

Imagen Nº 1“El Comando Conjunto en los niveles de la conducción”; Fuente: Departamento de Comunicaciones del CCN
En este nivel las operaciones abarcan áreas geográficas más amplias que las operaciones tácticas, requiere integrar las capacidades de las instituciones de la defensa (en algunos casos entidades gubernamentales y no gubernamentales), sincronizar los disímiles tiempos y coordinar detalladamente el espacio, para optimizar el poder de combate considerando los atributos internos (tangibles e intangibles[2]) y los atributos externos[3], visualizando el alcance operacional y evitando el punto culminante.
El FM-06 señala que el Mando y Control es el ejercicio de autoridad y dirección por parte de un comandante debidamente designado sobre las fuerzas asignadas y adjuntas en el cumplimiento de una misión. El mando incluye autoridad y responsabilidad para utilizar eficazmente los recursos disponibles y planificar el empleo de las fuerzas militares para el cumplimiento de las misiones. El control se refiere a la capacidad de dirigir, coordinar y regular las acciones de las fuerzas para lograr los objetivos. (US Army, 2023).
El DNC-06 propone que el Mando es la autoridad y responsabilidad otorgada a un Comandante para la planificación y conducción de las actividades de una fuerza militar, a través de un uso eficaz de los recursos disponibles, implica una actividad intelectual, un acto de voluntad y una cualidad de carácter; y el Control es el conjunto de acciones orientadas a la supervisión del cumplimiento de las órdenes originadas para difundir la resolución de un Comandante. (DNC 6-0, 2020). Es un proceso continuo que implica tomar medidas para adaptarse a las situaciones cambiantes y garantizar el éxito en la ejecución de la misión. Para ello se estructura una “Relación de Mando” entre el Conductor Operacional y sus OMs, habitualmente asociada a un Mando Operacional (OPCOM)[4] en el empleo efectivo de la fuerza y un Control Operacional (OPCON)[5] en la fase de preparación y entrenamiento conjunto de la fuerza.

Imagen Nº 2 “Variables de Mando y Control”; Fuente: Elaboración propia basada en artículo “Defense Primer: What Is Command and Control?” de Andrews Bowen
El Mando y Control se puede analizar a través del contexto de cinco variables: quién, qué, cuándo, dónde y cómo (Imagen Nº2).

Tabla Nº2 “Variables de Mando y Control”: Fuente: Elaboración propia basado en articulo Defense Primer: What Is Command and Control? de Andrew Bowen.
Milán Vego señala que el proceso más complicado para el Conductor Operacional y su estado mayor, es evaluar e integrar adecuadamente los factores operacionales de tiempo, espacio y fuerza en sus diversas combinaciones y luego armonizarlos con el objetivo estratégico asignado. (Vego, 2007). Estos factores están intrínsecamente relacionados con la capacidad de Mando y Control en el nivel operacional; la coordinación de espacios, la toma de decisiones, las comunicaciones efectivas y el control de las operaciones son aspectos que deben ser considerados para una conducción de las operaciones eficiente y oportuna. El siguiente cuadro expresa la vinculación entre los factores operacionales y la función Mando y Control:

Tabla Nº 3 “Factores Operacionales y Mando y Control”; Elaboración propia basado en la bibliografía consultada.
Para ejercer el Mando y Control, el Comandante Operacional tiene el Sistema de Mando y Control (SIMACO) el cual considera personal capacitado y entrenado, procedimientos estandarizados y difundidos; y sistemas de comunicaciones e información, protegido por una infraestructura acorde a las exigencias del campo de batalla (DNC 6-0, 2020). Este SIMACO se basa en el uso de las comunicaciones en un TOC, donde las fuerzas deben operar en forma integrada, las comunicaciones se vuelven complejas y pueden surgir los inconvenientes de interoperabilidad (Vego, 2007). La superioridad en SIMACOs proporciona el preaviso y la inteligencia necesaria para el éxito en crisis o guerra. Un SIMACO instalado en un CC, es en realidad una trama de sistemas constituidos por innumerables componentes: sensores, enlaces de microondas, teléfonos, interruptores, computadoras, pantallas. Se trata entonces de una innumerable cantidad de ítem de tablas de organización y equipos de unidades de distintas instituciones y distintas magnitudes. (Cushman, 1995).
El Mando y Control a nivel operacional implica el ejercicio de autoridad y responsabilidad por parte del comandante para lograr el éxito de las operaciones militares que se desarrollan en el TOC. Para una conducción operacional eficiente y oportuna, se deben evaluar e integrar adecuadamente los factores operacionales de tiempo, espacio y fuerza los cuales están estrechamente relacionados con la capacidad de Mando y Control en este nivel, ya que afectan directamente la toma de decisiones y la ejecución de operaciones.
Nivel Operacional, emergente necesidad de coordinación en las relaciones interagenciales
La coordinación interagencial se entiende como un proceso mediante el cual se concentra y se sincronizan medios y esfuerzos de dos o varias instituciones o agencias que buscan generar valor en la gestión pública, para lograr objetivos definidos. La coordinación pretende maximizar la cooperación y coexistencia de los actores minimizando la competencia y conflicto para el cumplimiento del objetivo (Molando & Francoe, 2007). La coordinación interagencial es un eslabón crítico entre los instrumentos del poder nacional y, por ende, el comandante operacional conjunto deberá considerarlo como una fuente de poder en su planificación (Vego, 2007)
La coordinación y cooperación interagencial en situaciones de crisis o Estados de Excepción Constitucional (EEC) se ha vuelto una necesidad en el ambiente operacional actual. Las Operaciones Militares distintas a la Guerra (MOOTW) demandan una respuesta eficiente en el empleo de los recursos, coordinada entre los distintos actores e integrada respecto a las capacidades disponibles, por parte de las distintas entidades del Estado, tanto civiles como militares, con el propósito de alcanzar los objetivos comunes y garantizar el cumplimiento de la misión.
Las MOOTWs implican el empleo conjunto de los instrumentos del poder nacional para afrontar situaciones de crisis. El propósito de las operaciones interagenciales es reconocer la necesidad de integrar los esfuerzos civiles para lograr una respuesta armoniosa y coordinada. El éxito de esta coordinación radica en el establecimiento de una cultura que fomente la colaboración y coordinación, las agencias civiles y militares deben superar la heterogeneidad de sus actores y enfocarse en el propósito. Para ello, es necesario estructurar centros, células, grupos de trabajo y/o equipos de planificación multifuncional desde los niveles más altos de la jerarquía, buscando una coordinación unificada, de manera de reducir fricciones que acontecen entre agencias civiles, que normalmente operan por medio de “coordinación y comunicación” y las estructuras militares que adoptan una organización jerarquizada. (Varela & Borges, 2016)

Imagen Nº 3 “El Comando Conjunto en los niveles de la conducción y las relaciones interagenciales”; Fuente: Departamento de Comunicaciones del CCN (Diseñado por CB1 Matías Hughes Olea)
El nivel operacional emerge como una solución para alcanzar índices eficientes de cooperación y coordinación entre las agencias civiles y las instituciones de la defensa en MOOTWs, actuando como un punto de encuentro entre los distintos actores, facilitando la reducción de fricciones y optimizando recursos. Desde este nivel, se pueden establecer maniobras conjuntas, planificar operaciones y tomar decisiones colaborativas que permitan una respuesta integrada y efectiva ante las situaciones crisis o emergencias. La inclusión de las relaciones interagenciales en la planificación y conducción de las operaciones, por parte del comandante operacional, resulta imprescindible, para contribuir al estado final deseado del nivel superior, logrando una solución integral al problema. (Greene, 2017)
Conclusiones
Uno de los desafíos que deben abordarse es la interoperabilidad, que se refiere a la capacidad de diferentes sistemas, servicios y componentes para trabajar juntos, esto es esencial para que los CCs funcionen de manera efectiva, pero puede ser un desafío lograrlo debido a las diferencias en el equipo, los procedimientos y la cultura (Tadjdeh, 2020). Los CCs son un componente fundamental de la estructura de Mando y Control del nivel superior ya que se convierte en un nodo centralizado para sincronizar, coordinar e integrar operaciones en múltiples dominios.
En el nivel operacional, la capacidad de aprovechar las oportunidades y reaccionar a tiempo ante las amenazas tiene efectos de largo alcance y generan un impacto trascendental en el desarrollo de la campaña, influyendo en la dirección y el resultado de la operación. Los cambios tecnológicos y sociales han sido los factores principales en la evolución constante de la guerra en todos los niveles, pero especialmente en el nivel operacional el cual ha jugado un papel crítico en la orquestación del combate físico para el logro de los objetivos estratégicos y operacionales a través de la planificación, preparación y conducción de campañas y operaciones principales. (Vego, 2007)
La brecha entre la táctica y la estrategia es demasiado grande para soslayarla únicamente mediante el combate físico. Si bien el dominio completo de las tácticas es y seguirá siendo fundamental para el éxito en el combate, es un error que suponer que la tecnología y las tácticas por sí solas son suficientes para ganar las guerras. Los comandantes operacionales, deben poseer una perspectiva amplia sobre todos los aspectos de la situación (políticos, diplomáticos, militares, económicos, informativos y otros) o lo que se denomina un enfoque operacional.
Si bien la reglamentación vigente, entrega una robusta y clara definición de la función Mando y Control es fundamental retomar el verdadero significado y sentido de esta función, concepto que a lo largo del tiempo ha sido eclipsado por términos técnicos y enfoques complejos, alejándose de su esencia fundamental, la adecuada implementación de doctrinas, procesos y procedimientos, permitirán su adecuado ejercicio; la reinstalación del arte de Mando y Control ha contribuido a que la conducción operacional sea más eficaz y eficiente, en la obtención de un estado final determinado. (Mc Intyre, 2020). En su esencia, el Mando y Control supera el horizonte del solo dar órdenes y transmitir información, implica una responsabilidad integral, permitiendo el empleo eficiente de los recursos disponibles. Requiere de cualidades intelectuales, voluntad y carácter por parte del comandante para tomar decisiones en situaciones de presión y adaptarse a las condiciones cambiantes del ambiente operacional.
La coordinación efectiva entre diferentes fuerzas y recursos de diferentes instituciones de la defensa y de orden y seguridad, y en algunos casos estamentos civiles, es un elemento fundamental en el nivel operacional. Esto requiere de una comunicación clara, rápida y efectiva, así como una comprensión compartida de los objetivos y las para evitar interferencias y asegurar la sincronización de las operaciones, siendo fundamental contar con plataformas tecnológicas y un lenguaje común.
En un mundo cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo, esta función se convierte en un pilar fundamental para garantizar la seguridad y la defensa, siendo los CCs aquellas estructuras que representan de mejor manera la sinergia de estos desafíos y las capacidades disponibles. Entendiendo la existencia permanente de desafíos y problemas, los CCs permiten que las fuerzas conjuntas operen de manera más efectiva en un entorno disputado y congestionado.
[1] Dominio Físico: Tierra, Aire, Mar, Espacio; Dominio Abstracto: Ciberespacio, Espectro Electromagnético, Ambiente de la Información, Cognitivo
[2] Factores intangibles: el componente intelectual (consta de la doctrina, enseñanza, experiencia y la investigación, el componente moral (la comunicación, liderazgo, carácter, valores y motivación). Factor tangible: el componente físico (instrucción y entrenamiento, equipamiento, capacitación, sostenimiento y potencial humano). (Lauriani, 2022)
[3] La sorpresa, el engaño, el azar, la fricción, la incertidumbre, el escenario y la cohesión de la fuerza a nivel conjunto
[4] Es la autoridad otorgada al comandante para asignar misiones y tareas a los mandos subordinados, para desplegar unidades, para reasignar fuerzas y para mantener o delegar el control operacional, según como estime necesario. No incluye la responsabilidad sobre la administración y disciplina de las fuerzas asignadas. Tampoco incluye, necesariamente, la ejecución del apoyo logístico, aunque si su coordinación y determinación de sus necesidades
[5] Es la autoridad delegada en un mando para planificar, organizar, conducir y dirigir las fuerzas asignadas, con el fin de que ese mando pueda llevar a cabo misiones o tareas específicas, normalmente limitadas por la función, el tiempo o el lugar para desplegar las unidades asignadas y retener o asignar el control táctico de las mismas. No posee la autoridad para disponer misiones diferentes a las unidades, como tampoco incluye responsabilidades administrativas ni logísticas (DNC 6-0, 2020)
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Año CXXXX, Volumen 143, Número 1009
Noviembre - Diciembre 2025
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