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Chile en el Indo-Pacífico: Inserción integral mediante la seguridad internacional

  • Fecha de recepción: 18/02/2021
  • Fecha de publicación: 11/03/2021. Visto 745 veces.
  • Resumen:

    El Indo-Pacífico es el centro de gravedad geopolítico en la distribución actual de poder mundial, donde el expansionismo de China y las tensiones evidenciadas, entre otras amenazas, motivan la conformación de alianzas que velen por el equilibrio y la seguridad internacional. La inserción integral de Chile deberá acompañarse de un esfuerzo en defensa, especialmente en el poder naval, objeto contribuir a la seguridad internacional desde una posición que promueva nuestros intereses e influya en las decisiones relevantes del sistema internacional.

  • Palabras clave: seguridad, Indo-Pacifico, relaciones internacionales, Indo-Pacífico.

Viviendo el impacto de la competencia geopolítica, mientras la economía mundial reacciona a cada giro de la guerra comercial sino-norteamericana y los efectos de la pandemia, la región del Indo-Pacífico se ha transformado en un escenario complejo, que incluye una creciente tensión, lo que amenaza la libertad de navegación y el comercio marítimo.

El comportamiento de China, junto con la coerción económica – dirigida más recientemente contra Australia – da cuenta que muchos de los principios organizativos del orden están en peligro (Campbell & Doshi, 2021). Combinando puertos comerciales con bases navales militares – “la franja y la ruta” (Belt and Road Initiative / BRI) – y apoyándose por una poderosa marina de guerra, ha establecido un dominio marítimo sobre la región y sus competidores inmediatos, cuya política expansiva ha motivado la conformación de coaliciones militares y la presencia de potencias para contrarrestar el equilibrio.

Y es que el centro de gravedad económico, político y de las relaciones internacionales globales, que ya se había desplazado desde el Atlántico al Asia-Pacífico, ahora, con la influencia de China, se ha centrado en el Indo-Pacífico. Su enorme relevancia es abiertamente manifiesta. Por sus aguas transitan dos tercios del comercio mundial marítimo y el 80% del petróleo que importa el gigante asiático; Asia contiene al 60% de la población global y representa el 28% del PIB mundial. Para nuestro país el mercado representa en promedio el 55% de las exportaciones.

Commerce is King” dijo Mahan y Chile se posiciona equidistante en la tensión entre China y Estados Unidos, ya que ambos son los dos primeros socios comerciales de nuestro país, manteniendo una política de cooperación y multilateralismo. Nuestro comercio exterior se realiza en un 95% por medio de vía marítima, con una apertura al Pacífico que no nos deja indiferentes a lo que sucede en el Indo-Pacífico, donde pudiesen verse afectadas nuestras exportaciones e importaciones. Las coaliciones para la seguridad en conformación pueden constituir una oportunidad para una integración más allá del comercio y abordar en forma multilateral las amenazas globales, complementando de esta forma la inserción de Chile mediante la contribución al resguardo de la seguridad internacional.

El objetivo del presente artículo es proponer que, a pesar de la difícil situación geopolítica y del inestable sistema internacional, el Indo-Pacífico representa para Chile una oportunidad de inserción integral, considerando coaliciones y/o alianzas militares aún en desarrollo, desde donde nuestro poder naval puede contribuir a la seguridad internacional, a la política exterior y al progreso de nuestro país.

¿Disputa por el orden mundial?

Cada potencia hegemónica – excepto en el caso Guerra Fría – crea un nuevo orden mundial y el sistema que en su entorno se desarrolla (Pierre, 2001). Algunos vaticinaban que Estados Unidos decaería hacia 2010 y, con ello, el ascenso de una nueva potencia que pudiera ser Alemania, Japón o China (Waltz, 1993).

El rápido ascenso de China como actor global,1 especialmente en los aspectos económicos y militares, propiciado bajo una política norteamericana de desvinculación de acuerdos y organismos multilaterales en los últimos años, ha contribuido a centrar la política internacional en la región del Indo-Pacífico.2 China ha sabido conjugar las teorías de Spykman y MacKinder para vigilar Eurasia – con la ruta y la franja / collar de perlas –, controlando el Heartland y los Rimlands en el concierto geopolítico, pero, además, sin olvidar a Mahan mediante un creciente y potente poder naval en función de sus intereses.

Figura 1: El megaproyecto chino de infraestructura portuaria comercial y militar

 La disputa sino-norteamericana es una realidad, pero la actual distribución de poder en el sistema internacional no reforzaría la idea de un desenlace bipolar.3 Variadas interpretaciones señalan que la multiplicidad de actores y sus disímiles formas propician la fragmentación del poder, apoyada por la creciente complejidad de la gobernanza global como rasgos distintivos del sistema internacional contemporáneo. En ese contexto, actores como la Unión Europea, Reino Unido, Rusia, Turquía, Irán, India, Corea del Sur y ASEAN4 – sólo por nombrar algunos – podrían aproximar el sistema a una multipolaridad compleja.

En el Indo-Pacífico existe una gran interdependencia económica, financiera y tecnológica entre las naciones que la componen, pero también Estados Unidos depende en gran medida de la región para su desarrollo y prosperidad, por lo que su desafío es adecuar un orden que equilibre la coexistencia, fortaleciendo los elementos del sistema existente.

El resto de los países tiene los desafíos de resguardar su soberanía nacional y evitar ser víctima directa o colateral de la denominada “trampa de Tucídides.” En este ambiente, la cooperación es efímera y el conflicto está presente en la competencia de intereses y la búsqueda del poder. “La política internacional no es más que el perpetuo juego por el poder” (Bello, 2013).

Surge entonces la interrogante sobre ¿cómo buscará nuestro país una inserción integral en el Indo-Pacífico que propicie el progreso y la seguridad en equilibrio? Chile requerirá de una adecuada lectura del mundo en que debemos integrarnos, los diversos actores, líneas de fuerzas y tendencias dominantes. La defensa, y en particular el poder naval, podría apoyar a la integración y cooperación, en sintonía con la política exterior, en la medida que sean claramente definidos nuestros intereses y objetivos nacionales. La seguridad, y por consiguiente la defensa, tienen cada vez mayor protagonismo y se perciben hoy como un bien necesario, ya que, debido a las amenazas globales, se está produciendo en muchos países un cambio en la tendencia presupuestaria proyectada en los últimos años,5 registrándose un aumento en el gasto militar ante la inseguridad y volatilidad del entorno internacional.

Buscando el necesario equilibrio

Henry Kissinger obtiene experiencias en su libro A World Restored: Matternich, Castlereagh and the Problems of Peace, 1812-1822, cuyas lecciones se pueden resumir en tres necesidades: equilibrio de poder, orden que los Estados de la región reconozcan como legítimo y una coalición de aliados y socios; esto sería basal para abordar el desafío de China.

Tal parece que no se debe comprender el Indo-Pacífico como el único lugar donde deban coexistir las grandes potencias europeas, Estados Unidos y China. Por el contrario, Kissinger apunta que los bloques regionales que coexistan en el Indo-Pacífico otorgarían a esa región el equilibrio y apertura hacia el futuro, evitando la disputa hegemónica y luchas por influencias de poder. El Indo-Pacífico contemporáneo tiene algunas similitudes a la Europa del siglo XIX: desequilibrada, su orden desmembrado y sin una coalición lógica para abordar y trabajar los problemas y diferencias (Campbell & Doshi, 2021).

Figura 2: Interpretación del Indo-Pacífico según actores de la región

El realismo clásico considera que la Realpolitik se concentra en tres tipos de estado para sus objetivos: statu quo, imperialista y la búsqueda de la gloria o el prestigio. La forma en que Pekín ha perseguido sus objetivos —construcción de islas en el mar Meridional, incursiones en el mar Oriental, conflicto con India, amenazas de invadir Taiwán y represión interna en Hong Kong y Xinjiang — muestra una tendencia imperialista, socavando importantes preceptos del sistema regional establecido. La gran inversión china en el desarrollo de puertos comerciales y otros proyectos, como su base naval en Djibouti, han llevado a algunos a acusar a Beijing de neocolonialismo y de llevar a cabo una diplomacia basada en la trampa de la deuda. Adicionalmente, las escaladas de tensiones han captado la atención mundial en los últimos años, como las incursiones de aviones de combate en Taiwán. Este comportamiento – una combinación de Soft y Hard Power – combinado con coerción económica, dirigida más recientemente contra Australia, significa que muchos de los principios organizativos del orden basado en reglas están en peligro (Campbell & Doshi, 2021).

Como contraparte, Estados Unidos lleva adelante una política estratégica que involucra actores relevantes. Una exitosa estrategia ha sido el foro denominado Quad (Quadrilateral Security Dialogue), integrada por Japón, India, Australia y Estados Unidos, renaciendo con presencia militar con el propósito de defender el derecho internacional, la democracia y el libre mercado como contrapeso a China.

En su libro The balance of Power, Henry Kissinger señala que “es la expresión clásica de la lección de la historia de que ningún orden es seguro sin salvaguardas físicas contra la agresión", entregando una advertencia casi profética:

“el creciente poder bélico chino debe ser controlado para trabajar cooperación e integración, ya que China ha desestabilizado el delicado equilibrio de la región y ha alimentado el aventurismo territorial; si no se controla el comportamiento chino, habrá fin a la larga paz de la región.

China gasta más en armamento que todos sus vecinos del Indo-Pacífico juntos. El equilibrio regional real vendría sólo mediante una acción concertada y aliada entre todos y con todos los socios comerciales, bajo una “legitimidad generalmente aceptada” (Kissinger, 2013).

Alianzas y coaliciones en la región

La confluencia de los dos mares, como se caracteriza al Indo-Pacífico, encuentra en el Quad una organización para “establecer la paz, estabilidad y libre navegación en el océano Pacífico, lo que es inseparable de la paz, estabilidad y libre navegación del océano Índico” (Abe, 2012).

Es probable que el futuro demande conformar una amplia coalición en favor del orden y statu quo en el Indo-Pacífico. Gran dificultad es el creciente poder económico chino que, incluso, utilizó concesiones de último minuto para lograr un importante acuerdo bilateral con la Unión Europea. Estados Unidos. podría buscar organismos a medida o centrados en problemas individuales, como el D-10 propuesto por el Reino Unido (el G-7 más Australia, India y Corea del Sur). En efecto, podrían existir coaliciones enfocadas en la disuasión militar, es decir, en la defensa que propicien la seguridad internacional, promoviendo la cooperación e integración desde el plano militar.

Tal hipotético caso – por ahora tesis – podría corresponder a lo que hoy conocemos como Quad, como insipiente coalición militar estabilizadora del Indo-Pacífico, donde países como Chile podrían integrarse en favor de una inserción integral en la región, lo que debiera acompañarse de un mayor esfuerzo en defensa, junto a un compromiso nacional.

Figura 3: Operación Malabar efectuada por países integrantes del Quad en noviembre de 2020.

El propósito de coaliciones diferentes y una estrategia amplia es para la estabilización, equilibrio y orden en el Indo-Pacífico, junto con crear consenso sobre temas relevantes como amenazas estratégicas para el orden mundial, la economía mundial, el cambio climático, las migraciones, el crimen organizado transnacional y las armas nucleares, sólo por nombrar algunas de una larga lista de nuevas amenazas.

La organización no gubernamental NATO Association of Canada, en su estudio titulado NATO and the Asia-Pacific,”6 detalla la trascendencia que esta región representa para sus miembros. La creciente influencia de China y Rusia en Europa y sus consecuencias son parte de las principales amenazas. Expertos opinan que es inevitable el movimiento estratégico de la OTAN a Asia, ya que, a su vez, el interés de China en Europa reafirma dicha interdependencia. Lo anterior, pese a algunos postulados que señalan que la OTAN no pareciera ser el marco más obvio para el compromiso con China, considerando tensiones en la Unión Europea con Estados Unidos y la falta de infraestructura institucional dentro del G7.

Sea una nueva OTAN o una ampliación del Quad, países del ASEAN estarían interesados en alianzas de este tipo, debido a su posición de tira y afloja geopolítico en la región y el compromiso con los líderes chinos con iniciativas regionales como el BRI y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB), lo que legitimaría una coalición para estos propósitos.

Miembros OTAN, en forma individual, mantienen una presencia naval y de seguridad en el Indo-Pacífico: Canadá ha enviado fragatas – HCMS Regina y Ottawa – y busca mantener una persistente presencia marítima; el Reino Unido se encuentra evaluando el despliegue del nuevo portaaviones HMS Queen Elizabeth junto con un grupo de escoltas; Francia envió al portaaviones Charles de Gaulle a Singapur en 2019; y Alemania informó que desplegará una fragata durante el 2021 como parte de una estrategia de presencia en el área. Estos despliegues evidencian que potencias europeas, con o sin OTAN, buscan integrarse en el Indo-Pacífico y que proyectan su poder naval en favor de la cooperación en defensa y la seguridad.

Operaciones como las de Libertad de Navegación FONOPs (Freedom of Navigation Operations), conducidas por Estados Unidos, constituyen la principal herramienta para proteger el tráfico mercante en el sur del mar de China y contrarrestar su expansión; junto a misiones humanitarias, validan el compromiso a largo plazo con sus aliados y socios comerciales.

Una inserción integral para Chile

El fortalecimiento que China le ha dado a la Asociación Económica Integral Regional (RCEP), sin la presencia de Estados Unidos, es una jugada ganadora geopolítica (Ward, 2020), convirtiéndose en el bloque comercial más grande del mundo, abarcando el 30% del comercio mundial e incluyendo a alrededor de 2,3 billones de personas. Es probable que el impacto geopolítico de la RCEP sea, al menos, tan grande como su importancia económica.

Chile no es indiferente a la integración de China en RCEP y espera que Estados Unidos compense la creciente influencia de China en el comercio transpacífico, uniéndose al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP / TPP), el cual abandonó en enero de 2017 y cuya ratificación por parte de nuestro país ha reabierto un debate polémico en enero de 2021. En 30 años las exportaciones al continente asiático se han duplicado para Chile, alcanzando el 55% del total de exportaciones nacionales, llegando a un mercado de 500 millones de personas y que representan cerca del 15% del PIB mundial (Sahd, 2021).

Joseph Nye señala que “el interés nacional está predeterminado por la geopolítica o la historia de un país”. La definición de los intereses nacionales – con apoyo en el  Hard Power, Smart Power y Soft Power7 – son fundamentales para nuestras aspiraciones esenciales. Los objetivos nacionales derivan de las aspiraciones, donde se encuentra presente el desarrollo y la existencia vital del Estado; estos definen los intereses nacionales, marcando centros de gravedad en sus políticas y esfuerzos para alcanzarlos (Soto, 2019).

El desafío es buscar nuestro espacio con visión estratégica empleando todo el poder nacional en función de la consecución de objetivos e intereses de mediano y largo plazo. El éxito de la política exterior depende tanto de la calidad de la diplomacia, como de la capacidad multilateral que tenga nuestro país en distintos ámbitos para resolver los conflictos y dilemas que enfrenta la sociedad actual, siendo la defensa uno de los pilares de apoyo para insertarse propiciando seguridad, cooperación e integración.

Una política exterior y una política de defensa poseen una vinculación esencial, ya que ambas aluden a la forma cómo el Estado se posiciona en el sistema internacional; la primera, en sus aproximaciones políticas y diplomáticas, mientras que la segunda, en la perspectiva de su seguridad, asociado al uso de la fuerza. En consecuencia, ambas son equivalentes en cuanto se complementan e integran mutuamente, pero no se compensan una a la otra (Navarro, 2020).

El ejercicio RIMPAC -Rim of the Pacífic- es un ejemplo de cooperación internacional y de seguridad a los océanos; sin embargo, Estados Unidos revocó la invitación a China en 2018 como medida de presión para detener la militarización de las islas en el mar meridional. Al respecto, nuestra Doctrina de la Defensa en Chile – contenida en el Libro de la Defensa Nacional de 2017 – aborda la seguridad cooperativa, enmarcándola en mecanismos de colaboración multilaterales para enfrentar problemas comunes de defensa con otros Estados, lo que se encuadra adecuadamente a lo que era RIMPAC hasta la salida de China (Almeida, Andrés, 2020).

Figura 4: Fragata Almirante Lynch junto a unidades norteamericanas durante RIMPAC 2018

Lo cierto es que el interés nacional seguirá centrado en fortalecer la realidad tricontinental, estrechando relaciones con el resto de América Latina y el Caribe, la inserción y robustecimiento de la conexión con el Indo-Pacífico y los desafíos relacionados a la Antártica (Griffiths & Toro, 2020). Y es que no sólo en nuestra región, sino que también a nivel mundial, existen problemáticas compartidas y recurrentes que facilitarán el entendimiento, como el control y vigilancia de los espacios y fronteras, el cambio climático, las migraciones, ayuda internacional humanitaria, operaciones de paz y manejo de la tensión entre China y Estados Unidos.

La capacidad militar de los Estados, o la existencia y preparación de sus Fuerzas Armadas (FF.AA.), se integra armónicamente en la paz, desde la visión estratégica interior como en su política exterior, de manera que interactuando con los diferentes sectores estatales, constituyen un mecanismo eficaz de la diplomacia que permite potenciar, a la vez, la cooperación en el aprovechamiento de las oportunidades para fortalecer la paz y la estabilidad internacional, junto con constituirse en un factor relevante de disuasión y prevención de conflictos (Griffiths, 2017). En definitiva, es el Estado – o nivel político – quien materializa la disuasión y la cooperación que le permiten alcanzar fines de la política exterior y contribuir a la paz y estabilidad internacional, lo que se logra, entre otros medios, a través de la defensa nacional, desarrollada desde la paz mediante las FF.AA., lo que particularmente en el Indo-Pacífico es factible mediante el poder naval.

Reflexiones finales

El Indo-Pacífico se perfila como una oportunidad para insertar a Chile en forma integral, donde la seguridad internacional sea el ámbito en que la defensa contribuya a la política exterior, objeto aspectos como el comercio exterior, la tecnología y el cambio climático puedan encontrar terreno firme sobre el que pueden desarrollarse relaciones multilaterales en la región.

Potenciar y mejorar tanto el comercio como las relaciones internacionales no se concibe sin comprender las capacidades y potencialidades con que cuentan las Fuerzas Armadas del siglo XXI. Su asimilación a las políticas nacionales y exteriores darán respaldo y soporte a unas mejores relaciones cívico-militares, siendo fundamental transmitir e incentivar el reconocimiento del trabajo que Defensa realiza en función de la soberanía, la integración y cooperación en favor de los intereses y el progreso del país.

Las FF.AA., y en particular instituciones como la Armada de Chile, muchas veces a desconocimiento del común nacional, realizan enormes contribuciones a la diplomacia, a la investigación científica y las relaciones internacionales en favor de los intereses nacionales, buscando posicionar a Chile para tener una opinión respetada en el entorno internacional y poder influir en las decisiones relevantes del sistema internacional.

Nuestra condición geográfica esencial insular determina nuestra dependencia con el Pacífico y es donde está nuestro progreso; ahí radica nuestro interés y lo que debemos proteger y defender.



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LISTA DE REFERENCIAS:

  1. Abe, S. (27 de 12 de 2012). Un cuadrilátero democrático para la seguridad de Asia. Obtenido de Confidencial: https://archivo.confidencial.com.ni/articulo/9603/articulo/9630/opinion
  2. Bello, D. (2013). Manual de Relaciones Internacionales. Herramientas para la comprensión de la disciplina. RIL Editores.
  3. Campbell & Doshi, K. a. (12 de Enero de 2021). How America Can Shore Up Asian Order. Obtenido de Foreign Affairs: https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2021-01-12/how-america-can-shore-asian-order
  4. Griffiths & Toro, J. y. (diciembre de 2020). Desafíos para la Seguridad y Defensa en el continente americano 2020-2030, en sitio: https://athenalab.org/athenalab-lanza-su-primer-libro-sobre-seguridad-y-defensa-en-el-continente-americano/ . Santiago: Athenalab. Obtenido de Athenalab.org.
  5. Griffiths, J. (2017). Fuerzas Armadas: ¿preparadas solo para la guerra o efectivo instrumento para, además, asegurar la paz y seguridad estatal? Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, 131-161.
  6. Kissinger, H. (2013). A World Restored: Metternich, Castlereagh and the Problems of Peace, 1812-22. Estados Unidos: Echo Points Books & Media.
  7. Labbé Villa, A. (2020). Confrontación Geopolítica en el Indo-Pacífico: tiempos de turbulencia. Política y Estrategia Nª135, 145-188.
  8. Navarro, M. (16 de Septiembre de 2020). Poder, Política Exterior y Fuerza Militar. Revistando la combinación clásica. Publicación electrónica ANEPE. Obtenido de Panorama de Seguridad y Defensa. Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos - ANEPE: https://anepe.cl/wp-content/uploads/2020/10/Panorama-Defensa-y-Diplomacia-SD-Editorial-y-Ana%CC%81lisis.-F.Queirolo-y-M.Navarro-.pdf
  9. Nye, J. (2019). What Is a Moral Foreign Policy? [Versión electrónica] National Security Review, Vol. 3, No. 1., https://tsnr.org/2019/11/what-is-a-moral-foreign-policy/.
  10. Nye, J. (9 de enero de 2021). The National Interest. Obtenido de American Soft Power Will Survive Donald Trump: https://nationalinterest.org/feature/american-soft-power-will-survive-donald-trump-176013
  11. Pierre, A. (2001). Ontologías y Explicaciones en la Teoría de las Relaciones Internacionales. Ciencia Política, 77-105.
  12. Sahd, J. (12 de enero de 2021). TPP11 ¿A qué le temen? Diario Financiero.
  13. Soto, J. (2019). Estrategia de Seguridad Nacional o una Política de Defensa: un dilema en el marco político nacional. Antecedentes para el debate acerca de una Estrategia de Seguridad Nacional. [Colección de Investigaciones ANEPE Nº45], 57-99.
  14. Waltz, K. (1993). The New World Order.Berkeley: Millennium: Journal of International Studies.
  15. Ward, R. (25 de noviembre de 2020). IISS. Obtenido de International Institute for Strategic Studies:https://www.iiss.org/blogs/analysis/2020/11/rcep-trade-deal



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