Revista de Marina
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El Cuerpo de Infantería de Marina, una Tradición Bicentenaria

El Cuerpo de Infantería de Marina, una Tradición Bicentenaria

Los orígenes del Cuerpo de Infantería de Marina se confunden con los de la Patria misma, con diversas denominaciones a lo largo de sus 200 años de historia, los soldados del mar han estado presentes en todos los acontecimientos más trascendentales y relevantes del país y de la Armada, ya sea en conflictos, crisis internas o vecinales, como asimismo en épocas más recientes, en tareas de cooperación internacional, emergencia nacional y protección civil.

A mediados del mes de enero del año 1817, salieron de la ciudad de Mendoza las unidades que conformaban el Ejército Libertador de los Andes. Entre las tropas que marchaban se encontraba el 1er Batallón Cazadores de los Andes, bajo el mando del coronel Rudecindo Alvarado Toledo. Tras casi 30 días de dificultosa marcha por la cordillera, el 12 de febrero, se enfrentaron a las fuerzas realistas en la batalla de Chacabuco. Luego de la trascendental batalla, los Cazadores de los Andes marcharon rápidamente a Valparaíso, llegando a esta ciudad la noche de 15 de febrero de 1817, para desarmar a las últimas fuerzas enemigas e imponer la autoridad en dicho puerto.

Pocos días después, recaló al puerto de Valparaíso el bergantín de cabotaje español Águila, el cual fue rápidamente apresado por una partida de cazadores, pasando así a constituirse en el primer buque de nuestra naciente marina. De inmediato el general O´Higgins ordenó al coronel Alvarado que:

…a la mayor brevedad se apronte el bergantín Águila, incluyendo en él víveres bastantes  para alimentar, por espacio de dos meses, a doscientos individuos y la aguada suficiente para llegar a Juan Fernández. Cuidará que su tripulación sea de la mayor confianza, y deberán ir a bordo 25 cazadores, armados y municionados, dándome pronto aviso en el momento que  esté todo dispuesto.

Con esa breve instrucción el bergantín Águila zarpó el 17 de marzo de 1817, llevando a bordo a sus 25 cazadores, a lo que sería la primera operación militar de nuestra Armada.

Este hecho de la historia, junto con describir el nacimiento del Cuerpo de Infantería de Marina, permite comprender el estrecho vínculo que los soldados del mar han tenido con los orígenes de nuestra marina y explica también por qué al nacer la Armada de Chile, su Cuerpo de Infantería de Marina no fue  fundado por decreto alguno. Los soldados del mar surgieron como necesidad natural para las  dotaciones de los buques de guerra, y fueron una componente esencial para generar un poder marítimo nacional. Ellos eran el sistema de armas de las naves de guerra de esta naciente Armada.

Ese mismo año tuvo su bautismo de fuego, participando de la captura de la fragata Perla en las  cercanías de Valparaíso. Luego combatieron a bordo de la fragata Lautaro, cuando una treintena de  soldados del mar saltaron junto a Jorge O´Brien al abordaje de la fragata española Esmeralda, en la  acción de Curaumilla. Con esas experiencias de combate se llegó al 16 de junio de 1818, cuando el Padre  de la Patria firmó el decreto que designó el primer mando en jefe a flote, nombrando al capitán John  Higginson como comandante de la primera flotilla de la Armada, y asignándole a su fuerza “80 hombres de tropa y un competente número de artilleros de mar.”

Si bien, dicho decreto no guarda relación alguna con una creación formal de lo que hoy denominamos  Cuerpo de Infantería de Marina, por cuanto los soldados del mar ya llevaban más de un año operando  en la Armada, por resolución institucional se ha establecido esta como la fecha para celebrar su aniversario. Sin ser el verdadero origen de la actual organización, la costumbre y la reglamentación han fijado el día 16 de junio como la fecha para conmemorar los triunfos, las glorias y las tradiciones de los infantes de marina.

Así, a los pocos meses estuvieron con el almirante Manuel Blanco Encalada, cuando en Talcahuano se capturó la fragata María Isabel, desembarcando y deteniendo a las fuerzas realistas que venían desde Concepción a recuperar su nave varada.

Un período de conflictos

En la Escuadra Libertadora, 226 infantes y 78 artilleros de marina asaltaron las costas del Virreinato del Perú. Los reductos hispanos de Valdivia y Corral cayeron bajo el empuje de 75 infantes de marina del mayor William Miller y 250 soldados del mayor Jorge Beauchef. Consolidaron su prestigio  acompañando al almirante Thomas Alexander Cochrane en el temerario golpe de mando nocturno que permitió la captura de la fragata Esmeralda en el Callao. Durante la guerra de la independencia más de 20 soldados del mar cayeron en las diversas incursiones del almirante Cochrane en Valdivia y en las costas del Perú, entre ellos el comandante James Charles, hoy sepultado en Viña del Mar, en el Campus homónimo de la Academia Politécnica Naval.

En la guerra contra la Confederación peruano-boliviana, a las órdenes del almirante Roberto Simpson, combatieron desde a bordo en la batalla naval de Casma y, cuando la escuadra del general Andrés de Santa Cruz intentó desembarcar en Talcahuano, fueron los mismos infantes de marina los que  detuvieron su intento.

Posteriormente durante en la guerra contra España, en las guarniciones embarcadas, bajo el mando del almirante Juan Williams Rebolledo, participaron de los combates de Papudo y Abato. Se destacaron en la Guerra Civil de 1851 en acciones terrestres, participando en los combates de Petorca, en el sitio de La Serena, en Copiapó, en Magallanes y protegiendo Juan Fernández.

Durante la Guerra de la Araucanía, en 1862, los soldados del mar desembarcaron en la bahía de Arauco, y con la brigada de infantería de marina, subordinada a las fuerzas del coronel Cornelio Saavedra, operaron por más de dos años en la franja costera al sur del río Bio Bío.

En la Guerra del Pacífico, participaron en la ocupación del puerto de Antofagasta, en febrero de 1879, y estuvieron a bordo de los buques de la escuadra en todos los combates navales, dando especial prueba de valor, fortaleza y lealtad el 21 de mayo de 1879, cuando dos infantes de marina acompañaron al capitán Prat en su heroico abordaje. Combatieron con bravura en Tarapacá y en Tacna, asaltando posiciones enemigas en el Campo de la Alianza.

Desembarcaron en Paracas y, junto a los regimientos del Ejército, fueron victoriosos en las batallas de Chorrillos y Miraflores. Durante esta guerra, 72 infantes de marina entregaron sus vidas combatiendo a bordo de los buques de la Armada, entre ellos 27 de los 36 integrantes de la guarnición de soldados del mar de la gloriosa corbeta Esmeralda. En tierra, 181 artilleros de marina cayeron en los combates de Tarapacá, Tacna y Chorrillos.

El siglo XX

En el año 1903*, se organizó el regimiento de artillería de costa, pasando a depender de la Armada este servicio que estaba a cargo del Ejército, asumiendo un rol defensivo en las fortificaciones costeras. La responsabilidad de conformar esta nueva organización naval le fue asignada a los soldados del mar,  quienes para esa fecha cubrían de guarnición en buques y bases navales. Su personal adquirió el  apelativo de “cosacos”, cuando los artilleros de costa, del Apostadero Naval de Talcahuano, se  desplazaban montados a caballo, vistiendo sus guerreras azules y los largos capotes, asemejando en la imaginación popular a los jinetes de las estepas rusas. De esta forma este singular seudónimo se  transformó en su particular orgullo que mantienen hasta el día de hoy.

Durante la Segunda Guerra Mundial, se embarcaron en diferentes unidades a flote como guarniciones embarcadas. Pero. sobre todo, fueron los eficientes depositarios del nuevo material de artillería que se recibió desde los EE.UU. y pasaron a cubrir guarniciones de defensa de costa en todos los puertos importantes del litoral, donde se embarcaban las materias primas que tanto requerían los países aliados para sostener el esfuerzo de la guerra.

Diferentes denominaciones tuvieron los soldados del mar durante este siglo, artilleros de costa hasta el año 1940, posteriormente defensa de costa* y, a partir del año 1963*, cuando se aprueba en nuevo reglamento orgánico de la Armada, infantes de marina, incorporando su cambio más significativo y trascendental.

Como fuerza anfibia estuvieron presentes en el pronunciamiento militar del año 1973 a lo largo de todo Chile y en la poco conocida crisis vecinal del año 1974 en el teatro de operaciones norte. Se curtieron en el frío austral durante las crisis del islote Snipe el año 1958, Laguna del Desierto en 1965 y finalmente del canal Beagle el año 1978, desplegándose por más de 20 años en el teatro de operaciones austral.

A finales de la década de los años 60, la Armada de Chile inicia su participación en operaciones internacionales de paz, con la participación de infantes de marina como observadores en Israel, Líbano y Siria. Posteriormente, a mediados de los años 90, integraron misiones en el conflicto Camboya, Perú-Ecuador, Bosnia y República Centro Africana. Los guerreros anfibios obtuvieron gran prestigio y experiencias al participar en la operación militar de mayor duración que nuestro país ha realizado en su historia, la misión de estabilización en Haití, con más de 13 años continuos desplegados. Y hoy continúan aportando a la paz y estabilidad global en la misión en Chipre y en acciones de cooperación internacional en Honduras, El Salvador y Guatemala.

Finalmente, demostraron su elevada flexibilidad y capacidad de reacción en las múltiples tareas que les fueron asignadas durante la emergencia nacional tras el terremoto y posterior maremoto del año 2010, en el gran incendio de Valparaíso el año 2014, durante los aludes de Chañaral y el terremoto y tsunami de Coquimbo del 2015 y en su apoyo a las autoridades durante el control de los incendios forestales que azotaron al país el año 2017.

La Brigada Anfibia Expedicionaria

Pero la historia del Cuerpo de Infantería de Marina no puede ser resumida sin mencionar el  trascendente cambio y modernización asumido desde el año 2012, cuando se dispuso la conformación de la Brigada Anfibia Expedicionaria* como una fuerza operativa de combate de carácter permanente y bajo el mando del Comandante de Operaciones Navales.

Esta reorganización significó una transformación profunda de las capacidades de proyección anfibia de la Institución, las que antes se encontraban bajo un esquema organizacional superado, e implicó el inicio de un nuevo modelo de administración, alistamiento y conducción operativa de las fuerzas IM. La Brigada Anfibia Expedicionaria tiene como función principal la proyección del poder naval desde el mar hacia tierra, constituyéndose como el núcleo de las fuerzas de desembarco y expedicionarias de la Armada, estando esta función acorde con la realidad institucional y las capacidades que el Estado le define a sus Fuerzas Armadas.

Palabras finales

Al efectuar una mirada retrospectiva a la singladura del Cuerpo de Infantería de Marina en la historia de la Armada de Chile, podemos constatar que, con diferentes denominaciones, pero con un mismo espíritu, los soldados del mar siempre han estado dispuestos a entregar la vida en defensa de la patria. En la historia militar de Chile no ha habido guerra, campaña, crisis o emergencia en la cual la Armada de Chile no haya requerido a sus intrépidos soldados del mar.

Los infantes de marina tienen la responsabilidad, el honor y el privilegio de ser los depositarios de una gloriosa tradición de 200 años al servicio de la patria. El Cuerpo de Infantería de Marina sigue siendo esa organización orgullosa, de cuna y estirpe naval, nacida en marzo del año 1817 a bordo del bergantín Águila, de tan solo 25 Cazadores de los Andes.

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