La presente edición incluye un artículo que subraya la importancia estratégica de la naciente aviación embarcada para la proyección del poder naval. En la fotografía se ilustra el avión Sopwith Pup realizando el primer aterrizaje exitoso en la cubierta de un buque en movimiento, el HMS Furious. A la fecha de esta publicación, en 1925, la posesión de portaaviones era un privilegio exclusivo del Reino Unido, Estados Unidos y Japón. Estos buques capitales demostrarían su relevancia crucial apenas catorce años más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, redefiniendo la doctrina de combate en el mar.

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Año CXXXX, Volumen 143, Número 1010
Marzo - Abril 2026
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