El piloto Luis Pardo Villalón y el rescate de la expedición Shackleton

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“Aunque la misión es difícil, arriesgada y llena de peligros, no he vacilado en aceptarla, entre otras consideraciones, porque es humanitaria. Esas grandes masas de hielo, infunden respeto; pero, es también grande la obra que se me propone y nada me arredrará: soy chileno.”

El 30 de agosto de 2016 se conmemorará el
centenario del rescate de los náufragos de la
Expedición Imperial Transantártica, realizado por
la Armada de Chile que alcanzó éxito después
de tres intentos fallidos, dos extranjeros y uno
nacional y extrainstitucional. Este logro, que tiene
características de hazaña por las condiciones en
que se materializó, se debe en gran parte a la
dotación de la escampavía Yelcho y en especial, a
su comandante, el piloto 2° Luis Pardo Villalón.
Antes de narrar los hechos relativos a este rescate,
es conveniente reseñar los rasgos biográficos
esenciales de sus principales protagonistas: Luis
Pardo Villalón y sir Ernest Henry Shackleton, jefe
de la mencionada expedición.
Luis Pardo Villalón
Nació en Santiago el 20 de septiembre de
1882, hijo de Fernando Pardo Tagle, quien se
desempeñó en la Guerra del Pacífico como
capitán de caballería. A los dieciocho años, el
2 de julio de 1900, ingresó a la Escuela Náutica
de Pilotines, establecimiento destinado a formar
oficiales de marina mercante, que funcionaba
en Coquimbo, a bordo de la corbeta Abtao de la
Armada. Egresó como piloto 3° el 9 de octubre
1903 y realizó un viaje de instrucción en un velero
mercante donde, siguiendo la modalidad de la
época, se contrataban plazas para los egresados.
El viaje se extendió hasta Hamburgo.
Con dicho grado ingresó a la Armada el 27 de
junio de 1906, ya que la institución contrataba
oficiales de marina mercante para servir en sus
buques auxiliares y transportes y, ocasionalmente,
en buques de guerra. La explicación de esta
modalidad es que la Escuela Naval no entregaba
un número suficiente de marinos de guerra.
Recién nombrado oficial de la Armada de Chile,
Pardo contrajo matrimonio con Elvira Laura Ruiz
Gaspar. El matrimonio tuvo tres hijos y una hija.
* Capitán de Navío. Oficial de Estado Mayor. Antiquísimo Colaborador de la Revista de Marina desde 2014. (ctromben@gmail.com)
“Aunque la misión es difícil, arriesgada y llena de peligros, no he vacilado en aceptarla,
entre otras consideraciones, porque es humanitaria. Esas grandes masas de hielo, infunden
respeto; pero, es también grande la obra que se me propone y nada me arredrará: soy
chileno.”
Tema de Portada
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Los dos mayores fueron oficiales de la Fuerza
Aérea de Chile, falleciendo el segundo de ellos
en un trágico accidente aéreo.
Sus destinaciones en el servicio naval fueron
en las escampavías Valdivia, Pisagua, Toro,
Huemul, Porvenir y Yáñez. Además, estuvo
embarcado en los transportes Maipo, Rancagua,
Casma y Angamos, en el crucero Errázuriz y en
el acorazado Prat.
El 13 de septiembre de 1910, Pardo fue ascendido
a piloto 2° y dos años más tarde fue designado
para ejercer el mando, por primera vez en su
carrera, en la escampavía Yáñez. Más adelante
tendría la misma responsabilidad en los buques
del mismo tipo Valdivia y Yáñez (por segunda vez).
De esta última escampavía fue trasbordado como
comandante de la Yelcho para efectuar el rescate
de la expedición Shackleton en agosto de 1916,
tema que se tratará más adelante.
Producto de dicha acción, fue ascendido a
piloto 1° el 7 de septiembre de 1916. A comienzos
del año siguiente, regresó a Valparaíso como
comandante de los pontones de ese puerto.
Después, fue trasbordado al transporte Angamos,
que en 1918 cumplió la misión de servir como
buque madre durante el viaje a Chile de los
submarinos H adquiridos el año anterior en
Estados Unidos.1
Dos autores2
han señalado que se le concedió
un premio consistente en 25 mil libras esterlinas
por el rescate efectuado en la Antártica, que Pardo
habría rechazado aduciendo que solamente
había cumplido con su deber. Esta suma tendría
el valor adquisitivo actual de aproximadamente
1,5 millones de libras3
ó 1500 millones de pesos
ó 2,2 millones de dólares.
Después de su proeza se le concedió el retiro
voluntario de la Armada el 23 de mayo de 1919.4
Más tarde, el Gobierno lo nombró Cónsul de Chile
en Liverpool, Gran Bretaña, a contar de 1930. En
ese período estuvo en contacto con la viuda de
Shackleton y algunos de los náufragos rescatados
en 1916. Asistió a la Exposición Polar de Londres
y a la inauguración de la estatua de dicho gran
explorador emplazada en los muros de la Royal
Geographical Society en Londres en 1930. Al
término de su misión regresó a Chile en 1932.
Falleció en Santiago el 21 de febrero de 1935
a los 53 años de edad.
Ernest Henry Shackleton
Nació el 15 de febrero de 1874 en el condado
de Kildare en Irlanda. A los diez años su familia
se trasladó al sur de Londres. Dejó sus estudios
secundarios a la edad de dieciséis para ingresar
como aprendiz en un velero mercante. En su primer
viaje llegó a Chile vía Cabo de Hornos, donde
su buque debió enfrentar fuertes temporales
en pleno invierno austral. Años después, y
respondiendo a una pregunta periodística, diría
que su primera idea de llegar a ser un explorador
antártico la adquirió en ese viaje.
Después de cuatro años, logró su licencia como
piloto segundo y comenzó a navegar como
oficial de marina mercante. Durante la Guerra
de los Boers (1899-1902) se desempeñó como
oficial de un buque de transporte de tropas,
donde conoció un oficial de ejército cuyo padre
financiaba la organización de una expedición
a la Antártica. A través de esta relación logró
ser nombrado para integrar dicha expedición,
recibiendo el grado de subteniente de reserva
de la Royal Navy.
La exploración, que se desarrolló a bordo del
buque Discovery, estaba dirigida por el comandante
Robert Falcon Scott RN. Zarpó de Londres el 31
de julio de 1901, logrando Scott, Shackleton y un
tercer hombre llegar a una distancia de 463,5 MN
(858 Km)5
del Polo Sur. La aventura terminó para el
segundo en febrero de 1903, debido a que presentó
problemas de salud que obligaron a su evacuación
de la Antártica. En los años siguientes y sin viajar
a la Antártica, Shackleton se desempeñó como
periodista y asesor de expediciones destinadas
a rescatar otras que habían quedado atrapadas
por los hielos.
TEMA DE PORTADA: El Piloto Luis Pardo Villalón y el rescate de la expedición…
1. Extracto de la Hoja de Servicios del ex piloto 1° Luis Pardo Villalón, 07 de agosto de 1957. En: Archivo Histórico de la Armada.
2. Una de ellas es: Alfonso Filippi Parada, ‘Shackleton versus Pardo’, Revista de Marina, v. 117/858 Septiembre-Octubre 2000. Otra es: Regina Claro Tocornal, ‘La
Odisea de Sir Ernest Shackleton y su rescate, Proeza de la Marina Chilena’, Boletín de la Academia de Historia Naval y Marítima de Chile, N°10 (2007), p. 103.
3. Measuring Worth. En: https://www.measuringworth.com/ppoweruk/. Acceso: 9 de mayo 2016.
4. Decreto Supremo N° 927 del 23 de mayo de 1919. Extracto de la Hoja de Servicios del ex piloto 1° Sr. Luis Pardo Villalón, 07 de agosto de 1957. En: Archivo
Histórico de la Armada.
5. En esta monografía se usarán las abreviaturas MN para millas náuticas y km para kilómetros. 1 MN equivale a 1,852 Km.
8
En 1907, logró interesar a algunos industriales
para que financiaran una nueva expedición,
esta vez bajo su mando, que se inició el 1 de
febrero de 1908 en el buque Nimrod. El objetivo
era alcanzar el Polo Sur Geográfico mediante
un tránsito terrestre, meta que no fue lograda
porque los expedicionarios llegaron a solo 97 MN
(180 km) de dicho punto, debiendo regresar para
reembarcarse por agotamiento de los víveres.
No obstante, Shackleton se transformó en una
celebridad y recibió el título de caballero. En los
años siguientes, se dedicó a dar conferencias
y a reunir los recursos para pagar los gastos
pendientes de su segunda estadía en la Antártica
y los necesarios para iniciar otra.
Una futura expedición de Sir Ernest Shackleton
a la Antártica, dependería de los resultados de
las emprendidas por el noruego Roald Amudsen
y el británico Robert Scott en sus intentos por
llegar al Polo Sur. Fue Amudsen quien primero
lo logró el 14 de diciembre de 1911. Scott llegó
al mismo punto 35 días después, falleciendo
en el viaje de regreso junto a quienes lo habían
acompañado en esta etapa final.
Los logros de Amudsen y Scott llevaron a
Shackleton a organizar una expedición con un
propósito diferente a las anteriores y que implicara
un mayor desafío. Consistiría en desembarcar en
el Mar de Wedell, cruzar el continente antártico
pasando por el Polo Sur para reembarcarse en
el Mar de Ross (Estrecho de Mc Murdo). Con este
fin, obtuvo financiamiento de fuentes privadas y
gubernamentales.
Para emprenderla, seleccionó 56 marinos y
científicos de las más diversas nacionalidades,
predominantemente del Imperio Británico y
los dividió en dos grupos iguales para tripular
sendos buques, el Endurance, que los llevaría a la
Antártica y el Aurora que debía recogerlos al final
de la travesía transcontinental y que, previamente,
desembarcaría personal para establecer puntos
de reabastecimiento para la segunda etapa de
la travesía de Shackleton (entre el Polo Sur y el
Estrecho Mc Murdo).
n La chalupa de la Yelcho rescata a los náufragos en Cabo Wild, Isla Elefante, el 30 de agosto de 1916.
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Pese al comienzo de la Primera Guerra Mundial,
la llamada Expedición Imperial Trasantártica
continuó su curso en agosto de 1914 hacia su
destino en la Bahía Vahsel, pero el Endurance
quedó atrapado en el hielo el 19 de enero de 1915,
resultando imposible liberarlo para alcanzar el
punto de destino. Nueve meses más tarde, el 24
octubre, después de haber derivado hacia el Norte
aprisionado por los hielos, comenzó a hacer agua
y a sufrir crecientes averías por la presión de los
mismos. Finalmente se hundió el 21 noviembre,
obligando a la tripulación a abandonarlo y salvar
lo necesario para sobrevivir en los botes, aunque
se mantuvieron por un tiempo en la superficie
congelada esperando que la deriva los llevara a
la Isla Paulet, lo que no sucedió.
El 9 de abril de 1916, Shackleton resolvió
abandonar los hielos que decrecían por la deriva
hacia el Norte y dirigirse a la Isla Elefante en los
tres botes salvavidas. Como esta isla era inhóspita,
lejos de las líneas de comunicaciones marítimas
y no era época de recaladas de cazadores ni
pescadores, decidió dejar a sus hombres en un
campamento levantado en la costa norte en
base a dos de los botes. El tercero, llamado James
Caird, fue usado para dirigirse, en compañía de
otros cinco expedicionarios, a la isla Georgia del
Sur, distante a aproximadamente 800 MN (1480
km). El viaje demoró diecisiete días a través de
un mar tormentoso, arribando el 10 de mayo.
Desembarcaron en la bahía del Rey Haakon, en un
lugar que distaba 51 km de una de las estaciones
balleneras. Shackleton inició la travesía por el
abrupto terreno con dos de sus hombres, dejando
a los otros tres a la espera de ser rescatados por
mar, lo que se logró finalmente.6
Una vez en la estación ballenera noruega en
bahía Stromness, Shackleton inició esfuerzos
para rescatar a sus compañeros de expedición
que habían quedado en la Isla Elefante, tema
que se narrará más adelante, para continuar con
su biografía.
De regreso a Gran Bretaña, una vez que la
totalidad de sus compañeros fueron rescatados
por la escampavía Yelcho, Sir Ernest Shacketon
ingresó al Ejército y participó en operaciones al
final de la Primera Guerra Mundial y en la Guerra
Civil Rusa, alcanzando el grado de mayor. En 1921
inició una nueva expedición a la Antártica que
no logró finalizar, porque murió a los 47 años de
edad en Georgia del Sur, el 5 de enero de 19227
a raíz de una enfermedad cardíaca.
La escampavía Yelcho
La Armada contaba en la época con varias
escampavías8
que empleaba para patrullaje,
reabastecimiento de faros, labores hidrográficas,
apoyo a pobladores y otras. Algunos de estos
buques estaban asignados a la Dirección del
Territorio Marítimo que aportaba parte de la
dotación.
La escampavía Yelcho era de 120 pies de eslora
(36,5 m), 23 pies de manga (7 m), alcanzaba una
velocidad de 10 nudos y había sido construido
inicialmente como remolcador para la Sociedad
Ganadera e Industrial Yelcho y Palena de Puerto
Montt, siendo comprado por la Armada en 1908.
Entre abril y mayo de 1916 fue sometido a carena
en el Astillero Bonacic y Compañía de Punta Arenas,
período en que personal de la maestranza del
Apostadero Naval de Magallanes realizó diversos
trabajos de mantenimiento en el casco, sistema
de propulsión y maquinaria auxiliar.
Fue construida en Glasgow, Escocia, en 1906.
Su desplazamiento era de 480 ton. El sistema de
propulsión consistía en una caldera cilíndrica que
proporcionaba vapor a 120 libras por pulgada
cuadrada (8,3 bar9
) para accionar una máquina
recíproca compound que arrastraba una hélice
de cuatro palas. La potencia nominal del sistema
era de 64 hp10 y la efectiva era de 300 hp11. Usaba
carbón como combustible y, en la época del
rescate de los náufragos de la expedición de
TEMA DE PORTADA: El Piloto Luis Pardo Villalón y el rescate de la expedición…
6. Lo referente a esta parte del viaje de la expedición se ha seguido el excelente relato de: Alfonso Filippi Parada, Lecciones de un Rescate, (Valparaíso: Corporación
Cultural Arturo Prat Chacón, 2 ed., s.f.)
7. Ernest Shackleton Biography. Explorer (1874–1922). En: http://www.biography.com/people/ernest-shackleton-9480091#synopsis. Consulta. 4 MAR 2016.
Ernest Henry Shackleton (1874-1922), Biographical notes. En:http://www.coolantarctica.com/Antarctica%20fact%20file/History/biography/shackleton_
ernest.php. Acceso: 4 MAR 2016.
8. Denominación usada a fines del siglo XIX y comienzos del XX para referirse a una pequeña unidad empleada para funciones auxiliares como explorador
avanzado de buques de mayor calado y como guardacostas.
9. Bar, unidad de presión equivalente a 14,5 libras por pulgada cuadrada.
10.Hp es la abreviatura de Horsepower, una unidad de medida de la potencia de un sistema de propulsión. Actualmente se usa el kw (kilowatt). 1 hp equivale a
0,7457 kw.
11.Diario de Bitácora de la escampavía Yelcho. En: Archivo Histórico de la Armada.
10
Ernest Shackleton, carecía de alumbrado eléctrico,
de comunicaciones radiales y de calefacción. Su
casco metálico era de borda baja en el combés y
la toldilla y carecía de doble fondo, limitaciones
bastante importantes para un buque que tendría
que navegar en medio de los hielos y efectuar
un rescate en una isla carente de una cartografía
detallada. La hélice, única también, representaba
un riesgo para navegar en estas condiciones, como
lo demuestra el hecho de que dos escampavías
sufrieron la pérdida de sus hélices por haber
tocado fondo en actividades hidrográficas en
el área austral en 1901. Uno de ellos tuvo que
fabricar un propulsor con los precarios elementos
de a bordo, ya que era poco probable que fuese
encontrado y rescatado en un plazo razonable,
dada la inexistencia de comunicaciones radiales
en esa época.12
Este pequeño buque auxiliar, en 1945, fue
destinado para servir como buque ténder y
trasbordador de la Escuela de Grumetes en la
Isla Quiriquina (Bahía de Concepción) hasta
que en 195813 fue dado de baja y enajenado
cuatro años después. La proa de la Yelcho está
actualmente en proceso de traslado desde
la Estación Naval Puerto Williams para ser
integrada a un monumento a la memoria del
piloto Luis Pardo Villalón que se levantará en
Punta Arenas.
El Rescate
Shackleton con sus hombres llegaron a la Isla
Georgia del Sur, el 10 de mayo de 1916, después
de diecisiete días de difícil navegación.14 Recalaron
donde los vientos y la corriente permitieron y,
para llegar a la parte habitada de la isla, debían
cruzarla a pie. Los recién desembarcados instalaron
entonces un refugio, colocando el bote James
Caird en posición invertida, lo que les permitiría
reponer fuerzas en vista de la difícil travesía que
deberían enfrentar.
En la madrugada del 19 de mayo se presentaron
condiciones propicias para que Shackleton,
acompañado de dos de sus hombres, emprendiera
el cruce de la abrupta Isla Georgia del Sur,
dejando a tres hombres en el campamento
de Bahía Haakon, que está en la costa sur.
Después de un día y medio de viaje, cruzando
las montañas nevadas, arribaron el 21 de mayo
a la Bahía Stromness, que está en la costa norte
de la isla y donde existía una estación ballenera
noruega. La primera preocupación fue enviar una
embarcación al otro lado de la isla a rescatar a
los tres hombres dejados en Bahía Haakon. Esta
misión, a cargo del ballenero Samson, finalizó
felizmente cuando el James Caird arribó a la
mencionada estación ballenera navegando a
remolque el 22 de mayo.
La segunda acción urgente, era encontrar
un buque para ir a la Isla Elefante a recoger al
resto de la dotación del Endurance. Con este fin
Shackleton logró arrendar el ballenero Southern
Sky. Era un buque de casco metálico de 206
ton de registro, propulsado por una máquina
a vapor. Debió ser aprovisionado y llevado a
condición de servicio porque no era época de
actividad ballenera.
La navegación del Southern Sky comenzó
auspiciosa, pero al tercer día enfrentaron pack ice15
o banquisa, que los mantuvo a más de 75 millas
(139 km) del lugar donde estaban los náufragos.
Además, comenzó a escasear el combustible
y el buque debió dirigirse a las Islas Falkland,
que estaban más cerca que el puerto donde se
inició la navegación. La experiencia sirvió para
comprobar que este buque no era el apropiado
para realizar el rescate.
Al llegar, Shackleton dirigió telegramas a
diversos países solicitando ayuda para salvar a
sus compañeros. La respuesta de Gran Bretaña
fue formal pero no aportó una solución concreta,
tal vez por tener todos sus medios concentrados
en afrontar la guerra. Otros países como Noruega
y Estados Unidos ofrecieron apoyo, pero todos
para varios meses más, lo que obligaría a los
náufragos a pasar todo el invierno en su precario
refugio y con escasos víveres.
Sin embargo, el Gobierno de Uruguay
reaccionó favorablemente y puso a disposición
12.Carlos Tromben Corbalán, Ingeniería Naval, una Especialidad Centenaria (Valparaíso: Dirección de Ingeniería naval) pp. 208-210.
13.Decreto supremo N° 190 del 27 de enero de 1958. En: http://www.armada.cl/armada/tradicion-e-historia/unidades-historicas/y/escampaviayelcho-1/2014-02-14/164005.html.
Consulta: 6 NOV 2015.
14.Filippi, Lecciones de un Rescate. p. 193.
15.Hielo superficial formado por congelamiento del agua de mar.
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de Shackleton el buque pesquero de 80 ton
Instituto de Pesca N° 1. Esta nave zarpó de
Montevideo el 9 de junio de 1916, recaló en
Puerto Stanley (Islas Falkland) donde recogió
a Shackleton, Worsley y Crean el 16 y, al día
siguiente siguió su navegación hacia la Isla
Elefante. Nuevamente la banquisa o pack ice
impidió la aproximación a la isla cuando se
encontraban a 25 MN (45 km) de su destino.
De regreso en Puerto Stanley encontraron
fondeado el crucero HMS Glasgow, cuyo
comandante solicitó autorización al almirantazgo
para que, sin exponer el buque, pudiese efectuar
el rescate, lo que le fue denegado.
Pese a estos dos fracasos, Shackleton persistió,
trasladándose en el buque mercante Orbita a
Punta Arenas donde, con la ayuda de la colonia
británica local, arrendó la goleta Emma de 70
ton, dotada de un motor auxiliar de propulsión
diesel. Tenía 33 años de servicios. La Emma fue
remolcada parte del viaje por la escampavía
Yelcho, al mando del piloto 1° Francisco Miranda
Bórquez, con el fin de ahorrar combustible. El
viaje se inició a medianoche del 12 de julio, pero
un fuerte temporal en el Canal Cockburn, en la
ruta para salir al Atlántico por el Canal Beagle,
los hizo retromarchar y salir por la boca oriental
del Estrecho de Magallanes.
Ya en el Atlántico, los buques se separaron
porque la Yelcho experimentó una falla de
propulsión que debió reparar en una caleta. Más
tarde, se reunió nuevamente con la goleta en la
Isla de los Estados y le trasbordó, el 19 de julio,
al piloto 2° León Aguirre Romero para participar
voluntariamente en la fase final del rescate a bordo
de la Emma.
16 El piloto Aguirre era un avezado
marino, de gran experiencia en la zona austral,
egresado de la misma escuela y en la misma
época que el piloto Pardo, pero había servido
menos tiempo en la Armada. Sus cualidades
personales fueron muy alabadas después del
rescate de los náufragos por los británicos
que navegaron con él, debido a sus excelentes
condiciones personales y profesionales.17
La goleta fue remolcada hacia aguas abiertas
por la escampavía Yelcho durante cincuenta millas,
hasta comenzar a navegar autónomamente
y con buen tiempo en demanda de la isla
Elefante. Desgraciadamente, cuando la Emma
se iba aproximando a su destino, cambiaron
las condiciones de viento y mar y el 21 de julio
avistaron la banquisa o pack ice. Hubo varios
intentos de acercamiento hasta que, estando a
unas 100 MN (185 km) de su destino, los esfuerzos
debieron ser abandonados el 23 de julio. Este
tercer intento también fracasó por las pésimas
condiciones meteorológicas, el hielo y las fallas
en el motor de la goleta Emma, que debió recalar
en las Falklands.
En esta posesión británica, Shackleton supo
que el gobierno imperial estaba dispuesto a
enviar el Discovery para realizar el rescate en
septiembre, lo que él consideró un plazo excesivo
TEMA DE PORTADA: El Piloto Luis Pardo Villalón y el rescate de la expedición…
16.Filippi, Lecciones de un Rescate…, p 237.
17.Datos biográficos en: Jorge Sepúlveda Ortiz, ‘Piloto 2° León Ramón Aguirre Romero, Segundo Comandante de la Escampavía Yelcho’. Revista Mar, N° 201 ISSN:
0047-5866, 2015, Liga Marítima de Chile, pp. 91-93.
n El comandante Luis Pardo Villalón y parte de la tripulación en
toldilla de la escampavía Yelcho.
12
para las condiciones en que había dejado a sus
compañeros, en la Isla Elefante, cuatro meses atrás
y por eso resolvió solicitar ayuda a la Armada de
Chile para regresar a Punta Arenas con la goleta
Emma a remolque. El Director General de la
Armada vicealmirante Joaquín Muñoz Hurtado
autorizó al Apostadero Naval de Magallanes a
enviar a la Yelcho a cumplir esta tarea.18
El Comandante en Jefe de esta base naval,
contralmirante Luis López Salamanca, ordenó
al comandante de dicho escampavía, piloto 1°
Francisco Miranda Bórquez, cumplir la misión,
pero éste comenzó a dilatar el zarpe bajo diversos
pretextos hasta que comunicó estar enfermo. El
médico enviado a atenderlo no pudo comprobar
un mal físico, informando por escrito a dicho
almirante. Ante esta situación, lo relevó de su
cargo y se lo entregó al piloto 2° Luis Pardo Villalón,
que era el comandante de la Yáñez. La actitud
del piloto Miranda llevó a algunos miembros
de la dotación de la Yelcho se recusaran de
cumplir con sus obligaciones, siendo relevados
por tripulantes de la Yáñez que contaban con la
confianza de Pardo.19
Completados los cambios en la dotación de
la Yelcho, pudo darse inicio a la operación con
el zarpe hacia las Islas Falkland el 7 de agosto.
La Yelcho estuvo de regreso en Punta Arenas
siete días después, trayendo a la goleta Emma
a remolque. La navegación no estuvo exenta
de contratiempos, porque se experimentaron
cortes en la maniobra de remolque por las malas
condiciones de mar.
La navegación de la Emma hacia la Isla Elefante
con el piloto Romero a bordo y la exitosa maniobra
de remolque de esta goleta por parte de la
escampavía Yelcho al mando del piloto Pardo
desde las Islas Falkland hasta Punta Arenas, con el
viento en contra y en medio de malas condiciones
de mar, crearon confianza en Shackleton sobre
las aptitudes de estos dos oficiales de la Armada
de Chile.
Mientras Shackleton estuvo en Puerto Stanley
esperando el remolque de la Emma, inició gestiones
través del telégrafo para lograr que la Armada
de Chile enviase uno de sus buques a realizar un
cuarto intento de rescate de sus compañeros. Para
esto contó con el apoyo de la Colonia Británica de
Punta Arenas y la comprensión del Comandante
en Jefe de dicho apostadero, contralmirante Luis
López Salamanca, quien solicitó autorización al
gobierno a través del Director General de la Armada
vicealmirante Muñoz Hurtado. Shackleton había
conocido a dicho almirante cuando regresaba
de Europa a Chile, como pasajero de un buque
mercante, para asumir el cargo de Director General
de la Armada.
Se resolvió entonces encomendar la misión de
rescate al piloto Pardo al mando de la escampavía
Yelcho, que tenía las características ya reseñadas.
Pardo estaba consciente de los peligros que
involucraba la misión recibida, como lo revela una
carta enviada a su padre antes de zarpar. Dice:
Aunque la misión es difícil, arriesgada y llena de
peligros, no he vacilado en aceptarla, entre otras
consideraciones, porque es humanitaria. Esas
grandes masas de hielo, infunden respeto; pero,
es también grande la obra que se me propone
y nada me arredrará: soy chileno.
Me consideraría feliz si pudiera hacer lo que otros no
han podido. Si fracaso y muero, Ud. cuidará de mi
Laura y de mis hijos, que quedarían desamparados
y sin otro apoyo que el suyo. Si salgo avante habré
cumplido con mi deber, como hombre, como
marino y como chileno. Esa, sería mi gloria.20
La Yelcho, al mando de Pardo, zarpó de Punta
Arenas recién iniciado el 25 de agosto con Ernest
Shackleton y dos de sus hombres a bordo, con el
fin de cumplir la misión encomendada. El pequeño
escampavía recorrió el canal Magdalena y pasó la
noche del 25 al 26 de agosto en un fondeadero,
antes de ingresar al canal Beagle por el brazo Noreste
en demanda de Ushuaia, donde pernoctó del 26
al 27 de agosto. Zarpó con las primeras luces hacia
la Isla Picton, donde estaba ubicada una estación
de reaprovisionamiento de la Armada para hacer
la faena de carbón que incluyó embarcar una
reserva en sacos llevados en cubierta. Así quedó
en condiciones de continuar el cumplimiento de
su misión.
18.Telegrama del Director General de la Armada al Gobernador Marítimo de Magallanes de 7 de julio de 1916. En: Archivo Histórico de la Armada.
19.José Cepeda González. (julio-agosto 2014). El piloto 2° Luis Pardo Villalón, antecedentes inéditos relacionados con su nombramiento como comandante de la
escampavía Yelcho. Revista de Marina, 121, 371-374.
20.En: El Mercurio de Antofagasta, 27 de septiembre de 1916.
REVISMAR 4 /2016 13
Terminada dicha faena, en las primeras horas
del lunes 28 de agosto, la Yelcho zarpó desde
Caleta Bannen (Isla Picton) a su destino final,
aprovechando buenas condiciones meteorológicas
que se mantuvieron hasta el día siguiente. Esto
permitió realizar observaciones astronómicas
para verificar la posición y ajustar el rumbo. A
las 17:00 horas del día siguiente y habiendo
avistado témpanos, el buque ingresó a una zona
de niebla. Cuando el pequeño buque auxiliar
estaba a 150 MN de su destino, la navegación
se tornó altamente peligrosa debido a la muy
escasa visibilidad, por lo que la velocidad debió
reducirse a 3 nudos (3 MN por hora ó 5,5 km/h).
El miércoles 30 hubo una mejoría en las
condiciones ambientales, se pudo ver el horizonte
nuevamente y aumentar la velocidad. El buque
comenzó a aproximarse a la Isla Elefante,
afrontando el peligro de témpanos y rompientes.
A las 10:30 horas del mismo día, la Yelcho comenzó
el reconocimiento de dicha isla y dos horas después,
llegó a las cercanías del lugar donde estaban los
náufragos en el cabo Wild, situado en su costa
norte. Pardo recordó más tarde un último escollo:
“Como si la neblina hubiera sido poco obstáculo,
todavía las corrientes de mar interpusieron un
gran témpano entre la isla y nuestro barco y que,
además de impedirnos divisarla, nos cerraba
completamente el camino hacia ella.”21
Al asomarse fuera del precario refugio en que
estaban, uno de los náufragos vio con asombro
la silueta de un buque. A su grito de advertencia,
acudieron sus compañeros quienes observaron
como la Yelcho se aproximaba enarbolando el
pabellón chileno.
Desde el buque vieron a los náufragos a las
13:30 horas22 y, poco después, se escucharon sus
gritos. No tardó en desprenderse una chalupa del
costado de la escampavía, llevando a Shackleton
y uno de sus compañeros hacia el campamento. El
encuentro fue de gran emotividad, como asimismo
cuando los veintidós expedicionarios arribaron a
la Yelcho, divididos en dos grupos, portando sus
posesiones y materiales científicos, incluidas las
placas fotográficas y películas que después serían
un valioso testimonio de la odisea vivida.
Las fotografías y las películas fueron tomadas
por James Francis Hurley (Frank Hurley), un artista
australiano que participó en varias expediciones
antárticas y que sirvió como fotógrafo oficial de
las fuerzas de su país durante ambas guerras
mundiales.
Cuando el buque escuela Esmeralda recaló por
primera vez en Sídney en 1961, Hurley visitó el
bergantín goleta (el autor de este artículo estaba
a bordo como un guardiamarina). Quizás este
fue primer encuentro de este australiano con la
Armada de Chile después de 1916.23
Volviendo a lo que sucedía en la Yelcho, Pardo
describiría, pocos días después, lo que pensó al
tener a todos los náufragos a bordo: “Es imposible
pintar a usted la emoción de aquel instante; sólo
puedo decirle que esa ha sido la más hermosa
recompensa para los esfuerzos que habíamos
realizado a favor de los expedicionarios…”24
También entregó una opinión sobre el estado en
que se encontraban los náufragos y su admiración
por ellos:
Es difícil imaginar el estado en que se hallaban;
solo viéndolos habría podido Usted formarse
una idea de su penosísima situación; pero
puedo adelantarle, desde luego, que esos
valientes hombres han hecho honor al nombre
del barco25 que los llevó a esas regiones…26
Estos hombres habían permanecido casi cinco
meses de otoño e invierno, sobreviviendo con las
reducidas provisiones restantes en un campamento
formado en base a las dos embarcaciones
posicionadas en forma invertida sobre piedras.
A veces lograban cazar algún mamífero o ave o
conseguían recoger algas u otros productos del
mar para mejorar la alimentación, pero había
períodos en que las condiciones de tiempo les
impedían moverse del húmedo y estrecho refugio.
El regreso se inició el mismo 30 de agosto a las
14:15 horas, con el fin de anticiparse a una posible
formación de pack ice. Al igual que en el viaje
de ida, las condiciones de visibilidad eran malas
TEMA DE PORTADA: El Piloto Luis Pardo Villalón y el rescate de la expedición…
21.El salvamento de los compañeros de Shackleton…’, El Diario Ilustrado, Santiago, 6 septiembre 1916, p. 2.
22.Bitácora de la escampavía Yelcho. En: Archivo Histórico de la Armada.
23.Más antecedentes sobre el trabajo de Frank Hurley en: Filippi, ‘Lecciones de un Rescate….’., p. 118
24. ‘El salvamento de los compañeros de Shackleton…’, El Diario Ilustrado, Santiago, 6 septiembre 1916, p. 2.
25.Pardo se refiere al Endurance nombre del buque de Shackleton que significa resiliencia, resistencia.
26. ‘El salvamento de los compañeros de Shackleton…’, El Diario Ilustrado, Santiago, 6 septiembre 1916, p. 2.
14
y al día siguiente empeoraron, con períodos de
nieve y baja visibilidad. La intención de Pardo era
ingresar por el Canal Beagle y navegar por aguas
interiores hasta Punta Arenas. La niebla frustró
esta idea y la navegación continuó por el Océano
Atlántico hasta ingresar al Estrecho de Magallanes
al atardecer del sábado 2 de septiembre. Las
malas condiciones de mar impidieron enviar
una embarcación a tierra para despachar un
mensaje telegráfico a Punta Arenas desde el
faro Dungeness, con el fin de anunciar el éxito
del rescate. Poco antes de recalar al puerto base,
se logró enviar este informe desde Río Seco.
A las 11:30 horas del lunes 4 de septiembre,
la Yelcho fondeó en Punta Arenas después de
nueve días de una difícil navegación, dadas las
características de la pequeña escampavía. Pardo
había permanecido largas horas en el puente. El
piloto León señaló que “solo se iba a dormir de
día, cuando no había neblina y la navegación
no ofrecía peligro.”27 Pardo dijo que el peligro
mayor estuvo en la navegación en condiciones
de niebla, en medio de témpanos y en aguas sin
cartografía.
El arribo de la Yelcho a Punta Arenas, atrajo a
una multitud que se volcó hacia el muelle para ver
la llegada de los miembros de la expedición de
Shackleton y a quienes habían protagonizado una
verdadera hazaña. La noticia del éxito alcanzado
al cuarto intento se difundió a través del telégrafo
y despertó gran entusiasmo a nivel nacional e
internacional, por lo que los diarios más importantes
la publicaron en sus primeras páginas.
Los expedicionarios rescatados y el comandante
de la Yelcho fueron recibidos por las autoridades.
Luego vinieron los festejos y la acogida de parte
de las familias locales brindada a los rescatados.
Shackleton envió una nota de agradecimiento al
Director General de la Armada que fue contestada
por el almirante Muñoz Hurtado diciendo que esta
institución había recibido la noticia del rescate
como si hubiese sido de sus propios miembros.
El explorador británico también expresó sus
sentimientos en una entrevista periodística
donde señaló: “Mi admiración es grande por la
Marina de ustedes a cuyo esfuerzo se debe el
salvamento de mis compañeros. Doy a ustedes
las gracias en su nombre, en el mío propio y en
el de Inglaterra.”28
Al día siguiente de su recalada, Pardo cumplió
con su obligación de entregar su Parte de Viaje.
En él destaca que la misión llegó a feliz término
gracias a la colaboración de toda la dotación. El
Comandante en Jefe del Apostadero, al elevar el
Parte de Viaje al Director General de la Armada,
propuso ascender al piloto Pardo, quien además
ocupaba el primer puesto en su grado dentro
del escalafón. El 7 de septiembre Luis Pardo
Villalón ascendió a Piloto 1°.29 Con la misma fecha,
el Director General de la Armada propuso la
incorporación del piloto 2° León Aguirre Romero
a la planta institucional, ya que hasta entonces
su nombramiento era a contrata.
La prensa publicó numerosos relatos de la
expedición y las operaciones de rescate basados
en declaraciones de los protagonistas a los
corresponsales destacados en Punta Arenas.30
Shackleton deseaba agradecer, personalmente,
a las autoridades nacionales por el rescate. Con
este fin, la superioridad autorizó el viaje de la
escampavía Yelcho a Valparaíso con la misma
dotación que había realizado la exitosa operación,
llevando a bordo a Shackleton y la mayoría de
sus hombres. El resto habían iniciado el regreso
a Gran Bretaña desde Punta Arenas, vía Buenos
Aires en un buque mercante.
El arribo de la escampavía a Valparaíso, con
empavesado completo, se produjo el 27 de
septiembre de 1916 y provocó una de las
más grandes manifestaciones de júbilo que
se recuerden. Los buques de la Escuadra se
encontraban con sus dotaciones formadas en
cubierta y todos los buques surtos en la bahía
accionaron pitos y sirenas en una manifestación
de indescriptible regocijo.
Al igual que en Punta Arenas, los expedicionarios
encabezados por Shackleton y la dotación de la
Yelcho, con su recientemente ascendido comandante
27. ‘Una charla con el comandante de la Yelcho’, Revista Sucesos N° 732 (5 de octubre de 1916). EN: Consuelo León Wöpke, Mauricio Jara Fernández (editores), El
Piloto Luis Pardo Villalón, visiones desde la prensa 1915, (Valparaíso: LW Editorial, 2015), pp. 247-251.
28. ‘Llegada de la expedición de Sir Shackleton a Valparaíso’, Diario Ilustrado, Santiago, 14 septiembre 1916.
29.Oficio del Director General de la Armada al Director del Personal del 7 de septiembre de 1916. En: Archivo Histórico de la Armada, Oficios de la DGA, folio 0033,
Archivo Histórico.
30.Esto es el tema de: Consuelo León Wöpke, Mauricio Jara Fernández (editores), El Piloto Luis Pardo ……
REVISMAR 4 /2016 15
Luis Pardo, fue el centro de las
atenciones de autoridades y
sociedades representativas
del mundo porteño. Una logia
masónica local recibió a Shackleton,
Pardo y a otros dos expedicionarios
que pertenecían a dicha orden.31
Luego, viajaron a Santiago
donde fueron objeto de
n u m e r o s o s h o m e n a j e s .
Shackleton y Pardo fueron
recibidos por la Sociedad Chilena
de Historia y Geografía.
El presidente Juan Luis
Sanfuentes Andonaegui les
concedió una audiencia, donde
Shackleton pudo expresar su
agradecimiento al Gobierno
de Chile que, a través de sus
ministros de Relaciones Exteriores Juan Enrique
Tocornal Doursther32 y de Guerra y Marina Jorge
Boonen Rivera,33 realizó las acciones propias
de su ámbito en relación al rescate. El general
Boonen había participado en la organización
de la expedición antártica de 1906, junto a las
autoridades de la Armada (que se encontraba al
mando del vicealmirante Jorge Montt Álvarez)
y que no se realizó debido a las consecuencias
del terremoto de Valparaíso sobre los recursos
financieros del Estado.
Finalmente, los expedicionarios rescatados
se embarcaron en el ferrocarril trasandino para
iniciar el regreso a Gran Bretaña, mientras el
piloto Pardo llevaba su buque a Talcahuano para
someterlo a diversas reparaciones.
Posteriormente Shackleton, con uno de sus
oficiales, viajó a Nueva Zelandia donde se
incorporaron, en diciembre de 1916, a la misión
de rescate del Aurora cuya misión dentro de la
Expedición Imperial Transantártica fue explicada
más atrás.34 Los propósitos se lograron, pero entre
los náufragos, a diferencia de lo ocurrido con los
que permanecieron en la Isla Elefante, hubo tres
fallecimientos por enfermedades incluyendo el
escorbuto producido por carencia de vitamina
C en la dieta.35
Lo concerniente a lo sucedido con la Expedición
Imperial Transantártica en Australia, Nueva
Zelandia y el Mar de Ross podría ser tema de un
artículo específico futuro porque el tema central
de lo que se ha venido exponiendo es el rescate
realizado por la Armada de Chile.
Posteridad y conclusiones
El recuerdo de Pardo y sus subordinados
desapareció al poco tiempo de los relatos
publicados en el extranjero, opacado por el de
Shackleton, hombre hábil en el terreno de las
comunicaciones, característica que le permitiría
recaudar recursos para una nueva expedición
antártica que no completó por su prematuro
fallecimiento.
Sin embargo, Pardo y sus hombres siguieron
siendo homenajeados en Chile. La Armada ha
dado el nombre de este notable marino a dos
de sus unidades; un buque antártico adquirido
en Holanda que navegó entre 1959 y 1997 y un
patrullero oceánico construido en ASMAR que
entró en servicio en 2008.
TEMA DE PORTADA: El Piloto Luis Pardo Villalón y el rescate de la expedición…
31.León Zeldis Mandel, Sir Ernest Shackleton y Luis Pardo, Dos masones unidos por el destino y el heroísmo. En:http://www.logia-masonicafraternidad62.com/
PrintVersion.php?id=64&tbl=acontecimientosMasonicosArticles. Consulta: 12 ENE 2016.
32.Historia Política y Legislativa de Chile. En: http://historiapolitica.bcn.cl/resenas_parlamentarias/wiki/Juan_Enrique_Tocornal_Doursther. Acceso: 10 de mayo
2016.
33.Óscar Pinochet de la Barra, La Antártica Chilena: estudios de nuestros derechos (Santiago: Andrés Bello, 3ª. Ed. 1955) pp.89-90.
34.Regina Claro, p. 103. Shackleton narra en forma extensa esta parte de su expedición en los capítulos XVI y XVII de sus memorias. Shackleton, pp. 333-368.
35.Shackleton, pp. 365-368.
n La Yelcho con Shackleton a bordo, es recibida el 27 de septiembre de 1916 en Valparaíso.
16
Durante la expedición antártica del período
1987-198836 se instaló un busto del piloto
Pardo sobre un monolito en la Punta Wild de la
Isla Elefante. Réplicas de este monumento se
encuentran en la base naval antártica Arturo Prat
y la estación marítima de Bahía Fildes, ubicada
en la isla Rey Jorge.
Al iniciarse las conmemoraciones del centenario
del rescate realizado por el piloto Luis Pardo
Villalón, pueden resaltarse sus innegables
méritos personales evidenciados por el sentido
humanitario que lo llevó a asumir un cargo en
condiciones difíciles y teniendo plena consciencia
del peligro que involucraba la misión recibida.
Quienes observaron directamente su desempeño
profesional destacaron, en su época, sus grandes
dotes como marino.
La sobriedad de sus declaraciones, una vez
que su éxito lo llevó a una intensa exposición
pública, denota una personalidad equilibrada y
con un alto sentido del deber, ya que siempre
insistió en que solamente había cumplido la
orden recibida.37
Los relatos publicados en el exterior no hacen
justicia a la participación del piloto Pardo y de la
Armada de Chile. Nelson Llanos señala que en más
de 120 artículos publicados por la prensa británica
y estadounidense, solo cuatro lo mencionan.38 En
otros, se deja entrever o se dice abiertamente que la
Yelcho realizó el rescate bajo el mando de Shackleton.
Este último en sus primeras declaraciones reconoce
el papel jugado por Pardo, pero más adelante va
variando su relato para acomodarlo a sus propios
intereses, que eran lograr financiamiento para
futuras exploraciones. Lo confirma su libro publicado
en 1919, donde reconoce la participación de los
chilenos en el prefacio, pero más adelante, en el
texto principal, relata los hechos de forma tal que
podría entenderse lo ya dicho sobre la conducción
de las operaciones de la escampavía.39
Esta actitud podría entenderse en el contexto
en que ocurrieron los hechos. Los exploradores
del Ártico, de la Antártica y de África gozaban de
una gran atención de la prensa y del público en
la era de los grandes imperios. En el británico,
que comenzaba a decaer y en Estados Unidos,
potencia emergente, poca atención se prestaba a
los países periféricos como Chile. Además, había
que resaltar la figura de Shackleton en medio
del vasto conflicto bélico de alcance planetario
que se desarrollaba en esa época. Cuando la
guerra terminó, Gran Bretaña necesitaba de
héroes de paz. El explorador había fracasado en
su intento por cruzar la Antártica pasando por
el Polo Sur y, deseoso de continuar con estas
actividades y debiendo financiarlas, orientó
su relato hacia este fin. Omitió narrar el crucial
apoyo del Gobierno de Chile, de su Armada y
de la Yelcho, con su comandante y su esforzada
dotación que obtuvo un logro importante con
medios poco adecuados y donde otros habían
fracasado.
La historia relatada permite concluir que
ella constituye una lección de liderazgo. En
primer término de Shackleton, que seleccionó
cuidadosamente a su gente y la condujo a través
de difíciles circunstancias. Luego, en la Isla
Elefante debió tomar una decisión trascendental
que implicó tomar el mejor bote y, con cinco
compañeros, intentar llegar a las Islas Georgia
dejando al resto bajo el liderazgo de su segundo,
Frank Wild.
Por la parte chilena, también hay una
demostración de liderazgo. Al respecto,
Shackleton, durante la navegación en la goleta
Emma, pudo apreciar las cualidades de León
Aguirre Romero. Durante el remolque de esta
goleta, desde las Falklands a Punta Arenas, pudo
conocer, asimismo, la calidad profesional de Luis
Pardo Villalón. El comandante de la Yelcho conocía
el riesgo de ir a la Isla Elefante, porque tenía una
amplia experiencia en aguas australes y con este
tipo de buque. Por su parte, el piloto Aguirre
había vivido la experiencia de acercarse a esa
misma isla a bordo de la Emma. Pardo no vaciló,
pidió voluntarios para completar la dotación,
se hizo a la mar y aprovechó hábilmente las
36.Está reconocido como Sitio y Monumento Histórico de la Antártica N° 53 por el Secretariado del Tratado Antártico. En: http://www.ats.aq/devPH/apa/ep_
protected_detail.aspx?type=1&id=5&lang=s. Consulta: 12 ENE 2016.
37.Un ejemplo de esto es la entrevista: ‘Una Charla con el Comandante de la Yelcho’, Sucesos No. 732, 5 de octubre de 1916. Otro es el discurso pronunciado por
Pardo en la Sociedad Chilena de Historia y Geografía. En: León y Jara, pp. 255-256.
38.Nelson Llanos Sierra, ‘Una historia distorsionada: el rescate de la Isla Elefante a través de la prensa Anglosajona, 1916’. EN: Consuelo León Wöpke, Mauricio Jara
Fernández (editores), El Piloto Luis Pardo Villalón, versiones desde la prensa 1915, (Valparaíso: LW Editorial, 2015), pp. 85-99.
39.El libro original de Shackleton tiene una versión en español editada en Argentina: Ernest Shackleton. Sur. Historia de la última Expedición de Shackleton 1914-
1917, (Usuhaia, Argentina: Editorial Sudpol, 2014), p.17.
REVISMAR 4 /2016 17
condiciones ambientales para hacer el rescate
y salir rápidamente de regreso, eludiendo una
nueva formación de pack ice.
En los relatos de los acontecimientos que
se han publicado, tampoco ha habido un
reconocimiento explícito al alto mando de la
época. El Director General de la Armada debió
adoptar una decisión difícil, confiando en la
capacidad de los hombres que la institución
había designado para servir en la región de
Magallanes, mientras que el Comandante del
Apostadero Naval debió realizar cambios sobre
la marcha respecto del mando y la dotación de
la escampavía Yelcho. El resultado confirmó lo
acertado de las decisiones adoptadas.
El rescate efectuado por la Armada de Chile
de la expedición Shackleton es un hito de gran
importancia, porque es el punto de partida de
la presencia del Estado de Chile en la Antártica,
la que será reforzada más tarde con la fundación
de la Base Prat y posteriormente de otras bases
de las Fuerzas Armadas y del Instituto Antártico
Chileno, junto a innumerables viajes de buques
y aeronaves en cumplimiento de tareas propias
o derivadas de acuerdos internacionales, tales
como la salvaguarda de la vida humana en el mar.

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