Predestinado a navegar

VERSIÓN PDF

Nunca supe de esta gratísima preferencia hasta que se cruzaron en mi vida dos hechos que me estaban llevando, sin percibirlo, a mi vocación naval. El segundo acontecimiento como resultado del primero, fue el haber aceptado de inmediato y sin dudas la aprobación de mi postulación al servicio odontológico de la Armada. Y ¿Cuál fue el primero? Mi embarco como tripulante de un buque mercante de bandera danesa, el M/S Gerda Dan, en un viaje redondo: Valparaíso – New York – Valparaíso, desde el 4 de enero al 30 de marzo del año 1950.

Debes iniciar sesión para ver este contenido

Agregar un comentario