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Cruz de Fortescue y la primera misa en el territorio que sería Chile

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Con motivo de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento del Estrecho de Magallanes, se resolvió conmemorar la primera misa realizada en el territorio nacional, para lo cual se inició un proyecto para construir una Cruz en la Bahía Fortescue. Esta tarea fue asumida por la Armada de Chile a través de la Comandancia en Jefe de la Tercera Zona Naval y fue ejecutada en conjunto con empresas de la región de Magallanes.

 

 

Nosotros andábamos en el empeño de explorar la de garbino (sur oeste). Recorriendo el estrecho detenidamente, llegamos a un río que llamamos ‘Río de las Sardinas,’ según la gran cantidad de ellos en su barra, y fuimos entreteniéndonos en todo cuatro días, por tal de hacer tiempo en que nos unieran las otras dos naos. Durante cuyos días enviamos una lancha bien acondicionada para que otease el cabo del otro mar. Volvió anocheciendo el tercer día y explicándonos que habían entrado el cabo, sí, y el ancho mar también. El capitán general lloró de alegría, designando a aquel ‘Cabo Deseado,’ porque lo deseamos todos tanto tiempo.

 

Con estas palabras, Antonio Pigafetta expresaba el descubrimiento de la salida del estrecho de Magallanes hacia el océano Pacífico, y dentro de estas líneas señala que durante cuatro días permanecieron en el río de las Sardinas, posteriormente conocido como puerto de las Sardinas y que actualmente lleva el nombre de bahía Fortescue.1 Fue en esta bahía donde permanecieron anclados los dos navíos que continuaron con Magallanes, mientras esperaban el regreso de la chalupa enviada a verificar si más hacia el Weste existía una salida hacia mar abierto, al que posteriormente el mismo Magallanes denominaría Mar Pacífico. La chalupa estaba tripulada por tres hombres Hernando de Bustamante (barbero), Ocacio Alonso (marinero) y Roeland von Brugge (artillero). Este último fue quién, al regresar de su misión, le informó a Magallanes de su existencia.

Fue por ese motivo, y de acuerdo con lo manifestado por el historiador Mateo Martinić en su libro Una Travesía Memorable, que el fray Pedro de Valderrama ofició la primera misa en Chile, en el puerto de las Sardinas. Lo anterior fue ratificado con la petición efectuada a Monseñor José María Caro, en su calidad de presidente del Comité Permanente del Episcopado, que en uno de sus argumentos para realizar el Congreso Eucarístico Nacional de 1946 en Punta Arenas manifestaba:

Veinte años antes que Pedro de Valdivia levantara el primer altar en Santiago, Hernando de Magallanes, el descubridor del estrecho homónimo, tenía el honor de dar el primer Tabernáculo a Chile: de modo que bien puede decirse que Jesús Eucarístico entró a Chile por Magallanes.2

Con motivo de la conmemoración de los 500 años del descubrimiento del estrecho de Magallanes, se decidió también conmemorar la primera misa realizada en el territorio nacional, para lo cual se inició un proyecto para construir una cruz en la bahía Fortescue.

Inicialmente los recursos destinados para su ejecución serían proporcionados por el Gobierno; sin embargo, debido a la compleja situación que se vive y los escasos recursos disponibles, se tomó la decisión de buscar fuentes alternativas para su ejecución. Para ello se invitó a participar del proyecto a las diferentes empresas constructoras presentes en la región de Magallanes.

Bahía Fortescue

El Departamento de Obras y Construcciones de la Tercera Zona Naval (DOCATER), asumió la tarea de diseñar e identificar un lugar apropiado para instalar la cruz en bahía Fortescue. Su primer plano estuvo a cargo del arquitecto del DOCATER, César Alvial Chandía, su diseño tenía 10 m de alto y confeccionada, en su totalidad, por un tubo de acero de 10” pintado en color blanco.

Una vez establecido el lugar de construcción, se efectuó una reunión con las empresas señaladas anteriormente y se les presentó el concepto inicial, en conjunto con el lugar donde se erigiría la cruz. Durante esta reunión se establecieron los puntos de contacto y se efectuó una lluvia de ideas para mejorar y optimizar el modelo inicial, incorporando las apreciaciones de construcción que aportaron los expertos de las empresas y el ingeniero calculista Marcos Matulic.

Al modelo original se le efectuaron algunas modificaciones, principalmente en su diámetro y estructura. El ingeniero calculista Marcos Matulic generó un nuevo plano con las modificaciones y consideraciones de construcción. Esta nueva cruz constaría de tres partes que se unirían entre sí.

Punta Fray Pedro de Valderrama, lugar donde se construyó la cruz

Este nuevo diseño mantiene los 10 m de altura, pero aumenta el diámetro de la estructura de la cruz a 16,” quedando conformada en tres secciones. La primera, por el conjunto de partes que se usaría como unión con las fundaciones y que en total tendría 4 m de altura. La segunda sección de la cruz corresponde a una cañería de 4 m de altura, conformando la segunda parte del cuerpo de la cruz y la tercera sección, corresponde a los dos brazos y la parte superior; cada una de 2 m de longitud.

Las fundaciones se realizaron durante el mes de febrero del presente año, dejando instalada una base de hormigón de 2,4 m² con un volumen de 2,88m³ y 6.912 kg, cuyo anclaje le permitirá soportar la estructura de la cruz y las inclemencias de las condiciones meteorológicas reinantes en Magallanes. En este proceso fue crucial el aporte y colaboración de materiales y personal de las constructoras Bravo – Izquierdo y SALFA, las que donaron los materiales para fundaciones y los pernos respectivamente.

Cruz inicial armada

Para unir las partes entre sí, se diseñó un sistema compuesto por una cruceta soldada al interior de la parte superior de los cuerpos inferiores y que permitirá deslizar y mantener en su posición a las partes superiores; sin embargo, al verificar el proceso de armado y la complejidad del anclaje de la base a las fundaciones (8 pernos), se tomó la decisión de cortar la primera sección a 1 m de altura, objeto mejorar las condiciones de seguridad y factibilidad de la maniobra de ensamblado.

Para la confección de la cruz se solicitó a la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), división Magallanes, la donación de dos tramos de cañería, remanentes de la antigua producción de plataformas petroleras, lo cual se materializó el mes de enero del presente año, una vez cumplidos todos los trámites formales y reglamentarios.

Una vez contando con todos los materiales para la confección de la cruz, esta se llevó a Industria y Maestranza Austral (IMA), perteneciente a las empresas Vilicic. Fue en esa maestranza donde se procedió a realizar los cortes y soldadura necesaria para conformar las tres partes que inicialmente formaron la cruz, quedando como se muestra en la siguiente figura.

Posterior a las pruebas de ensamblado y determinarse el corte a 1 m de la primera sección, se procedió a incorporar el mismo sistema de unión en esta nueva sección, para luego proceder a pintar la cruz de un color blanco con perlado reflectante, quedando definitivamente lista para ser instalada en bahía Fortescue.

Posteriormente se efectuaron las coordinaciones finales para la ejecución de la maniobra de instalación de la cruz, determinándose qué materiales, equipamiento y personal sería necesario llevar para esta última fase. Iniciando las maniobras de embarque a bordo del OPV Marinero Fuentealba el día 18 de junio.

Maniobra de embarque de la cruz

El miércoles 24 de junio de 2020, nueve hombres y varios metros cúbicos de carga iniciaron la singladura desde Punta Arenas a la bahía Fortescue. Lugar al cual se arribó con las primeras luces del día siguiente. El buque fondeó a 450 yd del destino final de la cruz. Acto seguido, se dio inicio con la primera de las cuatro fases de la instalación de la cruz (1. Descarga, 2. Nivelación, 3. Instalación y soldado y 4. Retiro de orejas para retenidas y pintado), realizando la faena de subir toda la carga al hangar y efectuar un sinnúmero de maniobras vertrep, que permitió descargar la totalidad de la carga que se necesitaba para el primer día de trabajo.

La segunda fase consistió en nivelar e instalar la sección basal de la cruz con un arco cuadrangular y tecle, que permitiera bajarla lenta y cuidadosamente, para luego instalar las tuercas de nivelación y fijación. Además, se instalaron las plataformas para las placas recordatorias. Para el secado del autonivelador se llevaron aerocalefactores diésel, lo que permitió acelerar el proceso de secado y así finalizó el primer día de trabajos.

La tercera fase se inició con las primeras luces del día siguiente, para desembarcar, instalar y unir la segunda y tercera sección de la cruz con sus secciones inferiores. Esta fase requirió de mucha planificación, pues estaba llena de detalles que se tuvo que prever. El proceso de instalado de cada una de las secciones demoró aproximadamente dos horas, por lo que el segundo día finalizó con las tres primeras secciones instaladas y listas. Al tercer día se recibió al helicóptero N-57 y se procedió a iniciar la instalación de la cuarta sección de la cruz, lo cual finalizó a las 11:50 h del 27 de junio del 2020.

N-57 instalando la 4ta sección de la Cruz

Una vez que el N-57 se retiró del área de construcción, se inició la cuarta fase, instalando los andamios que permitieron retirar la última eslinga e iniciar el último proceso de soldado de la sección final con la inferior. Una vez finalizado, se procedió a retirar las orejas para toma de retenidas y luego a pintar las uniones y sus cordones de soldadura. Las obras quedaron finalizadas a las 15:50 h. del mismo día.

Para la instalación de la cruz se necesitó aunar las voluntades y esfuerzos de todos los participantes, por lo que fue crucial contar con el apoyo de las empresas Vilicic y Construmag, por intermedio de Yanco Vilicic y Marcelo la Paz de IMA; Bravo – Izquierdo, por intermedio de Pedro Izquierdo y Pablo Árzola; SALFA, por intermedio de Cristóbal Bascuñán, Luis Soto y Javier Coto, y finalmente a ENAP, a través de Alfonso Pacheco. Mención especial tiene también Marcos Matulic, quién aportó con la totalidad de los cálculos para las fundaciones, soporte estructural en base a las mediciones de espesores de las cañerías y aportes durante el diseño final de la cruz.

Instalación y nivelación

El Derrotero de las costas de Chile señala que la bahía Fortescue es “el mejor fondeadero para naves de menos de 200 metros de eslora”. Así mismo señala que “posee una baliza luminosa un poco al interior de la punta SW de la entrada a la bahía” y pronto señalará además a los navegantes, que ahora cuentan con una marcación guía al punto de fondeo, en la punta Fray Pedro de Valderrama, consistente en una cruz blanca de 10 m de altura.

 

 

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