Reflexiones sobre el dimensionamiento de una marina mediana

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Después de mi paso y experiencias en el Alto Mando Naval por espacio de una década, no dejan de inquietarme algunas interrogantes respecto al apasionante tema del dimensionamiento de fuerzas y el rol que deben jugar las marinas de guerra, de tamaño medianas como la nuestra, habida consideración de los cada vez más restrictivos escenarios financieros, políticos y presupuestarios a que se ven sometidas las instituciones de la defensa, por diversas razones que no son del caso analizar en este ensayo.

Después de mi paso y experiencias en el
Alto Mando Naval por espacio de una
década, no dejan de inquietarme algunas
interrogantes respecto al apasionante tema del
dimensionamiento de fuerzas y el rol que deben
jugar las marinas de guerra, de tamaño medianas
como la nuestra, habida consideración de los
cada vez más restrictivos escenarios financieros,
políticos y presupuestarios a que se ven sometidas
las instituciones de la defensa, por diversas razones
que no son del caso analizar en este ensayo.
La manera que mejor me surge del cómo
para plantearlas, de una forma más espontánea
que ordenada, es sobre la base de preguntas
(o inquietudes) y su consecuente respuesta (u
opinión) al respecto; en una especie (y guardando
modestamente las proporciones) de diálogo
platónico.
Consciente del hecho que se trata de una temática
de suyo discutible, sensible y en perpetua revisión por
parte de los respectivos estados mayores y analistas
de defensa, me permito sugerir algunas ideas de mi
* Almirante, ex CJA. Graduado del U.S. Naval War College (NCC-97). Magíster en Ciencias, mención Administración, de la Universidad Salve Regina, Newport, R.I..
Antiguo Colaborador de Revista de Marina desde 2014.
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visión frente a cada una de las interrogantes que,
no por ser auto planteadas, dejan de ser sencillas
en su solución. Lo hago de la forma más objetiva,
exigente, directa y simple posible; más que con el
ánimo de entregar una receta infalible, provocar
la discusión que enriquezca aún más y mejor los
planteamientos aquí sugeridos.
Siempre será bueno para una armada el hacer
mucho y con muchos medios; lamentablemente
ello en la realidad no es posible, ni siquiera para
la U.S. Navy, la que si bien posee el inventario
naval más grande y poderoso del orbe, se ve
impedida y restringida de poder cumplir con
todas sus áreas de misión vigentes. Ello es aún
más restringido para marinas de menor tamaño
y adquiere aún mayor validez.
Veamos, entonces, cómo podemos contribuir
en este complejo tema.
Discusión
¿Cómo conjugamos o resolveremos la
ecuación?
Con una flota o fuerza balanceada y,
preferentemente, multirol e interoperable.
¿Que logre qué?
Subsistir y permanecer en
el medio (mar) de múltiples
amenazas, con capacidad de
proyectar su poder sobre
tierra.
¿ Y s i t u v i é s e m o s
pocos recursos, en qué
los invertimos? ¿Sólo
en submarinos, buques
anfibios o fragatas?
El balance es el equilibrio
y la respuesta.
¿Y dónde se encuentra
ese equilibrio?
La respuesta está en el
pivote de la balanza, vale
decir un medio o conjunto
de éstos como fuerza, que
logre cumplir o transitar por
los tres roles fundamentales,
de manera transversal.
¿Entonces la solución para un país como
Chile son sólo unidades mayores de combate
de superficie?
No, pero algo de ello es rescatable. El núcleo
central debiese ser sobre la base de fragatas
multirol (FF/FFG), en un dimensionamiento (para
Chile) que asegure al menos 6 de ellas operativas,
dado su espacio oceánico; al respecto existen
una serie de estudios que validan lo expuesto.
Pero eso no basta, ya que este núcleo central es
poco eficiente para el rol de policía marítima, por
ejemplo. Lo importante es, al ser núcleo central,
que recorre transversalmente todos los roles.
Es, al igual que las aeronaves de Exploración
Aeromarítima (EAM) y las Fuerzas Especiales
(FF.EE.), multirol. Aquí debiera estar el pivote de
nuestra balanza: FF/FFG, más aviación naval (EAM
ala fija y rotatoria, armados) y versátiles FF.EE.
¿Y cómo se resuelve el tema de la eficacia y
de la eficiencia?
En el rol de defensa de nuestro territorio no cabe
otro concepto que la eficacia, letal y contundente.
Aquí no es un factor a ponderar el costo: solo
la victoria nos sirve. En los otros dos roles,
internacional y marítimo, se debe aplicar máxima
ROL DE LA MARINA
v/s
DIMENSIONAMIENTO
FUERZA
¿ROL DEFENSA
DE LOS
INTERESES
NACIONALES?
VECTOR
DEFENSA
VECTOR
INTERNACIONAL
VECTOR
MARÍTIMO
VIGILANCIA Y FISCALIZAR
NUESTRAS AGUAS
JURISDICCIONALES
CONTRIBUIR A LA
ESTABILIDAD Y
LIBERTAD DE LOS MARES
DEFENDER
NUESTRO
TERRITORIO
“TENEMOS QUE HACER
MUCHO CON POCO”
¿ROL DE
APOYO A
LA POLÍTICA
EXTERIOR
DEL ESTADO?
OPAZ, EJERCICIOS Y OPERACIONES
INTERNACIONALES
CONTRIBUCIÓN A LO
CONJUNTO
POLICÍA MARÍTIMA
TEMA DE PORTADA: Reflexiones sobre el dimensionamiento…
n Gráfico 1.
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eficiencia. Por lo primero, nadie nos cuestionará
si somos victoriosos; en lo segundo y tercero,
lo harán permanentemente, así cumplamos a
cabalidad con las tareas dispuestas.
¿Cuál es el mejor ejemplo de la eficacia en
el rol de Defensa?
Sin lugar a dudas el submarino (SS), arma
costosa, pero letal y mono-rol. Sólo es útil para
esto, pero obliga a los buques de superficie y
aeronaves a emplear mucho esfuerzo y tiempo
en su neutralización. Para Chile, en mi opinión, al
menos dos en operación es lo que se requiere.
¿Y de eficiencia?
En el otro extremo de la balanza se encuentra
el Patrullero de Alta Mar (O.P.V.), buque de costo
moderado que es muy eficiente en los roles
marítimos e internacional, pero que estrictamente
es limitado en el empleo del combate naval, por
muy artillados que se encuentren.
¿Qué rol juegan en esta balanza las lanchas
misileras (LL.MM.)?
Con el dolor de mi alma misilera, debo expresar
que en la ecuación de las marinas del siglo XXI
están un tanto fuera de ella. Su rol fundamental
lo encuentran en el rol de defensa, como el SS, el
que ejecutan de manera sobresaliente, pero no
con la letalidad de este último. Además, carecen
de ciertos atributos del poder naval importantes
para formar parte del concepto de una fuerza
balanceada, que lamentablemente en mi opinión
las dejan fuera de esta ecuación.
¿Y… cuáles serían entonces estos atributos
de una fuerza balanceada?
Todos los especialistas en Estado Mayor sabemos
y conocemos los atributos clásicos del poder naval,
pero no me extenderé en ellos por bien sabidos
que son; pese a que reiteraré algunas variaciones
de los mismos, por parecerme fundamentales
al momento de dimensionar fuerzas para una
marina mediana y oceánica como la nuestra.
¿Cómo, entonces, visualizo estos atributos
para una fuerza naval balanceada, del tamaño
mediano, en los escenarios marítimos actuales?
Trataré de expresarlos en orden de importancia,
a juicio de equivocarme:
– Capacidad de proyectar poder sobre tierra,
de manera contundente y decisiva. Es, por
lejos en mi opinión, la mejor contribución
a lo conjunto y la mejor disuasión en
operaciones internacionales. Así nadie se
podrá hacer la pregunta: ¿En qué está la
Marina? ¿Gravitando o controlando el mar?
Esa pregunta debemos evitarla, porque ni
el político, ni el militar, ni menos el aviador
tienen una respuesta clara para ello. Sí
entienden que la marina es capaz de destruir
objetivos terrestres de manera letal, tras, por
supuesto, haber controlado el mar y el aire,
local y temporalmente, en el área marítima
desde la cual lanzará sus vectores. Así, la
conducción política y nuestros pares verán
una contribución a la maniobra conjunta
clara y efectiva, ya que el Poder Naval lo
puede realizar a un muy bajo riesgo para
sus plataformas y personal.
– Capacidad de subsistir en su medio marítimo
y cumplir su misión ante amenazas múltiples
sobre, en y bajo la superficie del mar; en
otras palabras: dueños del océano o, como
dice Mahan o Julian Corbett, ejerciendo el
conocido “control del mar.”
– Interoperables en todo ambiente y
escenario. Para Chile, en el caso nacional,
con nuestro Ejército y FACH. En el
plano internacional, siendo capaces de
interoperar bajo estándares OTAN.
– Persistencia Logística. Capaces de operar
en cualquier escenario, distante o cercano,
nacional o internacional, con buen
seakeeping y autonomía.
– Plataformas de combate de superficie y
aéreas con capacidad multirol.
– Bajos costos de operación y mantenimiento,
lo políticamente aceptable y correcto. La
única excepción la debe constituir el SS,
por lo letal de su ataque en el rol defensa.
Como se puede apreciar, en el caso particular
de las LL.MM., estas carecen de la mayoría de
estos atributos, lo que las hace quedar fuera de
la ecuación al compararlas, por ejemplo, con un
O.P.V. artillado, que reúne si no todos, al menos un
número mayor de ellos, pese a sus limitaciones
en el rol de defensa.
¿Qué medios pueden materializar las
mencionadas operaciones de proyección, que
se han establecido como primera prioridad?
REVISMAR 3 /2016 17
– Unidades de superficie (misiles, rockets y
artillería de largo alcance).
– Infantería de Marina, proyectada desde
buques anfibios, por vectores aéreos y
anfibios.
– Aviación naval de combate, proyectada
desde Portaviones (C.V.), medio si bien
deseable, aún fuera de nuestra realidad
presupuestaria.
– Fuerzas Especiales, proyectadas por
aeronaves, SS. o embarcaciones rápidas.
¿Estima que la Estrategia de los 3 Vectores,
sostenida por años por la institución, sigue
vigente?
Sí, creo que fue una excelente simplificación
de nuestras complejas Áreas de Misión, logrando
explicarlas al interior tanto como al exterior de
la marina, particularmente al mundo político.
Han habido iniciativas como la de crear un
cuarto vector, bajo innumerables conceptos,
tales como Responsabilidad Social, Apoyo a
Catástrofes, Comunicacional, etc. Creo que todos
estos últimos pertenecen, de una u otra forma,
a los 3 vectores ya existentes.
Sin ánimo de exagerar, creo que su diseño
e implementación fue genial, ya que sintetizó
didácticamente las complejas tareas que debe
realizar una marina del tamaño mediano. Es más,
durante mis diferentes visitas a marinas extranjeras,
pude apreciar conceptualizaciones similares y, en
algunos casos, hasta plagios de la nuestra.
¿Si tenemos que
hacer mucho con pocos
medios y recursos, dónde
racionalizo?
Esta es la pregunta del
millón de dólares. A todo
marino nos encantaría
tener un poder naval
robusto y que tenga todos
los medios posibles; es el
sueño de todo profesional
que ama lo que hace. En el
futuro inmediato esta será
una temática imposible
de soslayar, si es que no
lo está siendo ya. Por
eso he propuesto como
sexto atributo los bajos costos de operación y
mantenimiento.
Aquí hay varias preguntas que hacerse, pero,
cuando me pierdo, trato de buscar analogías
que me ayuden. En el libre mercado (al cual
adhiero), existe el concepto del Principio de la
Subsidiaridad del Estado, el que en lo personal
encuentro uno de los pilares fundamentales de
nuestra Constitución. Creo que este principio nos
puede ayudar, o al menos orientar, a la temática
del dimensionamiento de nuestra fuerza.
Este análisis puede hoy parecer una
irracionalidad, pero en los tiempos que vienen
se tendrán que tomar decisiones difíciles, a
veces dolorosas, con recursos escasos y altas
demandas de querer hacer más y más cosas. El
Poder Político estará feliz que su marina cumpla
con más tareas, pero con el mismo presupuesto.
La pregunta es ¿cómo? Ha habido intentos
anteriores fracasados, como la famosa reducción
de personal de hace algún tiempo, en la que el
Poder Ejecutivo prometió traspasar los ahorros
de personal al sostenimiento del material. Al
final, nos quedamos con menos personal del
necesario y no nos traspasaron los recursos para
el material. Sólo un ejemplo; hay más. Por ello,
su evaluación no es una tarea fácil.
Así todo, estimo que hay plataformas que, ante
una estrechez presupuestaria, son factibles de
evaluar en su pertinencia. Tengo la experiencia
personal de haber sido Comandante en Jefe de la
Tercera Zona Naval por 3 años y no había buque
TEMA DE PORTADA: Reflexiones sobre el dimensionamiento…
n Aviación Naval. (Foto de Cristóbal Soto Pino).
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que me gustara más que mis dos remolcadores de
alta mar (ATF), que cumplían una serie de tareas
de rescate, reabastecimiento y mantención de la
señalización marítima pesada. La pregunta es:
¿Puede esa tarea ser ejecutada por un remolcador
arrendado, con una partida naval entrenada a
bordo, que cumpla la misma tarea específica? Si
uno suma los costos de operación y mantenimiento
del ATF naval en un año de operación (combustible,
lubricantes, mantenimiento, sostenimiento y las
remuneraciones de su dotación), amén del costo de
adquisición de la embarcación misma, de seguro
sobrará para agenciar muchos remolcadores
civiles que hagan esa tarea y mucho más.
Sé que en un tema complejo, pero insoslayable en
el futuro cercano. Lo mismo se podría aplicar para
los transportes navales (AP, medianas y pequeñas
barcazas tipo LST/LSM que no cumplan un rol anfibio
mayor y transbordadores), rompehielos, buques
científicos y todos aquellos que no pertenecen al
Core Business de los tres vectores de la Estrategia
Marítima. Como para meditar y discutir.
¿Bajo esa premisa, entonces debiésemos
tercerizar o entregar la función de Autoridad
Marítima que ejerce la DGTM y MM y, por ende,
todos sus medios?
Yo creo que este es un caso
diferente y mi respuesta a esta
interrogante es no. De hecho lo
que se pretende principalmente
es una mayor eficiencia del
uso de los recursos fiscales
entregados a la Armada, para
el cumplimiento de sus tareas;
pero no debe olvidarse que
siguen siendo recursos fiscales.
El separar el Servicio del Litoral
de la Armada implicaría la
creación de un nuevo Servicio
de Guardacostas independiente,
con su propio personal, medios,
presupuesto e infraestructura.
Ha habido experiencias cercanas
que lo han hecho y que, a la
larga, casi han duplicado los
recursos fiscales (tanto material
como de personal) para cumplir
las mismas tareas que antes
ejecutaba solo la Armada.
El concepto que se privilegia aquí, al mantener
el Servicio del Litoral como parte integral de la
Marina, es la sinergia de sus medios y personal, ya
que muchos de los medios y gente de la Armada
ejercen roles tanto marítimos, de defensa, como
en el vector internacional. Estimo, definitivamente,
como no conveniente para una marina de tamaño
mediano y oceánica como la nuestra, el separar
la dependencia de este servicio. Distinto puede
ser para marinas mayores, que requieren de
sus armadas un rol más expedicionario que de
defensa del territorio nacional.
¿Este balance y equilibrio en el
dimensionamiento de fuerza lo graficaríamos
entonces con una balanza?
Mi tendencia inicial, por la sentencia de fuerzas
balanceadas, sería a graficar este concepto en
una balanza. Pero creo sería también poco gráfico
y demostrativo.
Estimo que lo más representativo podrían ser los
círculos concéntricos, de manera de demostrar qué
unidades de esta fuerza balanceada representan
el pivote y qué medios están en los extremos
de los roles, tales como el SS en el rol defensa,
nuestro buque escuela en el rol internacional
y las unidades marítimas menores en su rol.
SS BE. “ES”
LSG – LPC – PM
AO
IM-BAE
L.S.D.H.
HELOS
O.P.V.
HELOS
IM/DC
HELOS Y
AVIONES
FF/FFG
P-3/C-295
HELOS COUGAR
FF.EE.
ROL
DEFENSA
ROL INTER
N
A
C
OI NAL
ROL MARÍTIMO
n Gráfico 2.
REVISMAR 3 /2016 19
Con estos anillos concéntricos se puede observar
(sin ser un gráfico definitivo y completo), para
el caso nacional, las intersecciones que abarcan
dos y hasta tres roles por unidad, como asimismo
nos muestra las monorol.
Conclusiones
n Una flota o fuerza balanceada y,
preferentemente, multirol e interoperable,
que logre subsistir y permanecer en un
medio marítimo de múltiples amenazas y
con capacidad de proyectar su poder sobre
tierra, pareciera ser la respuesta más atingente
a la materia tratada.
n La proyección de este poder sobre tierra es,
sin dudas, la mejor contribución del Poder
Naval a lo Conjunto y Combinado.
n Una flota balanceada se logra con el equilibrio
de sus medios, vale decir un medio o conjunto
de éstos como fuerza, que logre cumplir o
transitar por los tres vectores de la Estrategia
Marítima, de manera transversal.
n El núcleo central debiese ser sobre la base
de fragatas multirol (FF/FFG), con el apoyo
de EAM de ala fija y rotatoria armados y
fuerzas especiales, capaces de participar
en los tres vectores mencionados.
n El grado de importancia del medio se irá
degradando en la medida que se aleja de
este núcleo central, siendo capaz de cumplir
dos vectores o tan solo uno. Allí es entonces
cuando se debe evaluar su prescindencia o
necesidad.
n En el rol de defensa de nuestro territorio no
cabe otro concepto que la eficacia, letal y
contundente. En los roles internacional y
marítimo, se debe aplicar máxima eficiencia.
“A lo principal…lo máximo; a lo secundario…
lo necesario”, pareciera ser la frase rectora.
n Los atributos clásicos del Poder Naval
debiesen ser revisados a la luz de lo expuesto,
siendo un punto de partida de la discusión
las variaciones aquí propuestas.

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