Un episodio del comandante Grau durante la guerra contra España

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Retirada la escuadra hispana después de los bombardeos de los puertos de Valparaíso y de El Callao, el gobierno del Perú decide nombrar a un almirante estadounidense para el mando de la división naval peruana y lo envía a Valparaíso para tomar el mando de la flota aliada chileno-peruana. El capitán de fragata don Miguel Grau, al mando de la corbeta Unión junto con otros treinta oficiales peruanos se niegan a aceptar la presencia del tutor extranjero. Son los últimos meses del año 1866.

Conocida es la historia de los bombardeos de los puertos de Valparaíso y de El Callao por la armada española, comandada por el almirante Casto Méndez Núñez, durante la guerra que sostuvo entre los años 1865 y 1866 contra cuatro naciones sudamericanas (Chile, Perú, Bolivia y Ecuador).

Chile y Perú habían conformado una escuadra naval aliada que quedó al mando del almirante chileno don Manuel Blanco Encalada (76 años de edad), en reemplazo del capitán de navío don Juan Williams Rebolledo y que la mantenía en el puerto de Valparaíso para sostener una estrecha vigilancia a los navíos españoles que habían quedado rezagados en las costas americanas del Pacífico sur.

El gobierno del Perú, bajo la administración de don Mariano Ignacio Prado Ochoa planteó atacar las posesiones españolas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en represalia por los bombardeos a Valparaíso y El Callao. Perú recibió el refuerzo de dos poderosas y modernas naves: Huáscar e Independencia y propuso nombrar un nuevo jefe naval para la escuadra aliada que fuera capaz de realizar exitosamente una ofensiva final y definitiva a la escuadra hispana, de la que Chile no era partidario por el tremendo esfuerzo logístico que esta idea exigía.

Los hechos

Miguel Grau Seminario

Capitán de fragata Miguel Grau Seminario.

El gobierno de don Mariano Prado instruyó al ministro plenipotenciario de su país en Washington, don Federico Barreda, para contratar un oficial naval estadounidense que ofreciera garantías y éxito en una campaña ofensiva contra el reino de España. Tras largas reuniones con oficiales en servicio de la marina estadounidense, el ministro peruano no logró convencer a ninguno, por lo que optó buscar entre los ex oficiales confederados que habían luchado contra la Unión durante la guerra de Secesión en el país del norte; sus opciones se limitaron a dos comodoros navales: Robert B. Pergram y John Randolph Tucker, optando por el segundo de los nombrados. El comodoro Tucker había servido como comandante de la marina de Virginia, que al separarse de la Unión (abril de 1861) pasó a ser jefe superior de la marina de los Estados Confederados de Sur y creó un destacamento de marinos que se conoció con el nombre de Brigada Marítima de Tucker. Tras la derrota de las fuerzas confederadas se le hizo prisionero de guerra y después de su liberación se empleó como agente de una empresa de transportes, la Southern Express Co. de Raleigh (North Caroline). Al ser seleccionado como oficial de la marina peruana el capitán Tucker recibió el grado de almirante trasero (grado intermedio entre comodoro y vicealmirante, equivalente al de contraalmirante) el 17 de junio de 1866, y nombrado Comandante en Jefe de la División Naval del Perú; se embarcó rumbo Valparaíso acompañado por dos oficiales navales estadounidenses, el capitán David Porter McCorkie y el comandante Walter Raleigh Butt para asumir como segundo oficial al mando de las flotas combinadas de Chile – Perú que estaban bajo el mando superior del vicealmirante Manuel Blanco Encalada. Al día siguiente del arribo del alto oficial estadounidense comisionado por el gobierno del Perú (14 de agosto de 1866) y tras la renuncia del almirante chileno, Tucker izó su insignia de mando en el palo mayor del blindado Independencia. La primera visión de la flota aliada produjo a los tres oficiales estadounidenses una impresión formidable y respetable. La división naval peruana había sido reforzada con el arribo del monitor Huáscar, que quedó al mando del capitán de navío chileno José María Salcedo (jefe de la división de blindados peruanos) y la fragata blindada Independencia al mando del capitán de navío peruano Lizardo Montero.

Un año antes, en 1865, el padre del comandante Grau, don Juan Manuel Grau, había sido comisionado por el anterior presidente en ejercicio del Perú , don Juan Antonio Pezet, para convencer a su hijo que mantuviera lealtad al gobierno amenazado por el coronel nacionalista Mariano Ignacio Prado. Grau hijo se encontraba comandando a la corbeta Unión fondeada en Valparaíso. Durante la entrevista entre el progenitor y su hijo, las convicciones políticas del marino le determinaron negar el apoyo y la lealtad que se le solicitaba porque sus ideas eran contrarias a las del presidente Juan Antonio Pezet. Poco tiempo después don Juan Manuel Grau, a la edad de 66 años, fallecía y era inhumado en Valparaíso.

Cuando el comandante Grau junto a otros oficiales de su nacionalidad, entre los que se contaban el capitán de fragata Manuel José Ferreyros y Senra, el capitán de fragata Aurelio García y García y el capitán de navío Juan Lizardo Montero Flores (conocidos como los “cuatro ases de la marina del Perú”) supieron de la denominación del almirante Tucker como jefe superior de la escuadra naval, la entendieron como una ofensa y negaron su aceptación, solicitando que el nombramiento de Tucker fuera revocado, pues entendían que el nombrar a un extranjero estadounidense como superior de la marina peruana significaba dudar de la competencia y de la lealtad de los oficiales peruanos – e, incluso, chilenos – y si la presidencia insistía con esta designación, ellos (los oficiales peruanos rebeldes) optarían por renunciar a sus destinaciones y cargos. El presidente Mariano Ignacio Prado desechó la petición de los oficiales navales y dispuso que el secretario de Estado, ministro de hacienda y de comercio, don Manuel Pardo, viajara al puerto de Valparaíso a bordo del transporte Chalaco a persuadir a los oficiales insubordinados y de deponer su actitud.

Después de entrevistarse con los oficiales peruanos, lo único que consiguió el ministro Pardo fue la renuncia de éstos a sus cargos, por lo que tuvo que nombrar oficiales de relevo en el Huáscar, la Independencia, la América y la Unión y a los renunciantes declararlos rebeldes y desertores de la Marina del Perú y ordenó el embarque de éstos en el transporte Chalaco, para someterlos a juicio en su país. Miguel Grau entregó el mando de la Unión al designado capitán de corbeta Camilo Nicanor Carrillo Martínez. El día 8 de agosto de 1866, zarpó desde Valparaíso el transporte Chalaco llevando a bordo a los 30 oficiales insubordinados que fueron trasladados a prisión y en calidad de incomunicados a la isla San Lorenzo, frente a La Punta en Callao.

El día 30 de septiembre ocurrió un acto de indisciplina en las naves peruanas que culminó con un motín de los tripulantes de la corbeta Unión, al mando del capitán de corbeta Camilo Carrillo, en protesta por tener que aceptar como superior de la flota aliada a un oficial extranjero. El comandante Thompson de la Covadonga, fue comisionado para dominar la sublevación y se enviaron dos chalupas al mando de los tenientes 2º Juan José Latorre Benavente y Arturo Prat Chacón, respectivamente, para terminar con la insubordinación; cuando ambas embarcaciones menores tripuladas por marinos chilenos de la cañonera Covadonga y de la corbeta Esmeralda estaban a punto de abordar la nave peruana, el cabecilla del motín se ocultó y los amotinados fueron inmediatamente apresados poniendo fin al acto de indisciplina.

La incomunicación de los oficiales peruanos en la isla San Lorenzo no fue del todo estricta: al comandante Grau se le permitía practicar natación y al comandante Montero practicar esgrima, otros oficiales podían practicar ejercicios de tiro con arma menor.

Grau, Montero, García y García, Ferreyros.

Los ”cuatro ases de la Marina del Perú”: Grau, Montero, García y García, Ferreyros.

El juicio por la causa de insubordinación duró varios meses, en el que Grau tuvo como defensor a un brillante joven abogado e intelectual don Luciano Benjamín Cisneros. Los periódicos de la época publicaron los encendidos tonos de la defensa de los marinos acusados de rebeldía. Debido a un brote de fiebre amarilla en la isla San Lorenzo, los reos tuvieron que ser trasladados a una prisión de El Callao. El 11 de febrero de 1867, un Consejo de Guerra, presidido por el mariscal don Antonio Gutiérrez de la Fuente, entregó el veredicto final: absolvía a todos procesados y se les repuso plenamente sus derechos y prerrogativas.

Sin embargo, el comandante Grau decidió licenciarse del servicio activo en la marina de su país y aceptar la oferta de la naviera Pacific Steam Navigation Company, donde alternó el mando en dos naves mercantes por cerca de un año, que le dio la oportunidad de familiarizarse con la costa de Chile, los vientos y corrientes marinas, lo que le sirvió para realizar las incursiones que realizaría a bordo del Huáscar durante la campaña bélica naval iniciada el año 1879 contra Chile.

Corbeta Unión.

Después que las divisiones de la marina española abandonaron los mares del océano Pacífico y singlaron hacia la península de procedencia, el contraalmirante Tucker renunció a su cargo de la flota peruana, aunque siguió ostentando el grado que le había asignado el presidente Prado. Posteriormente, fue comisionado para realizar exploraciones fluviales de la selva amazónica peruana, trabajo que contribuyó con el reconocimiento de ríos de la zona y levantamiento de cartas hidrográficas.

A principios del año 1868, don Miguel Grau se reincorporó como oficial naval de la marina del Perú y tras recibir el mando del monitor Huáscar, fue ascendido a capitán de navío.

En 1874, Grau viajó a Valparaíso acompañado por su hijo Miguel Gregorio para exhumar y repatriar los restos de su padre. Accidentalmente, el infante Miguel Gregorio (8 años de edad) falleció en el puerto chileno en julio de 1877.

Epílogo

De los cuatro protagonistas de la marina del Perú de este relato, tres de ellos tuvieron, posteriormente, destacadas actuaciones durante el conflicto bélico contra Chile iniciado en 1879, salvo el comandante Ferreyros que falleció el año 1876. Al estallar la guerra contra Chile, en 1879, el comandante Aurelio García fue nombrado jefe de la segunda división naval del Perú, conformada por la corbeta Unión, la cañonera Pilcomayo y el transporte Oroya. El capitán de navío Juan Lizardo Montero tuvo bajo su mando las defensas del puerto de Arica y, posteriormente, sucedió al general peruano Juan Buendía el mando del ejército del sur. El capitán de navío Miguel Grau recibió el mando superior de la escuadra peruana incluyendo las baterías flotantes de los monitores Manco Cápac y Atahualpa que carecían de desplazamiento marítimo y fue ascendido a contraalmirante el 27 de julio de 1879, falleciendo con ese grado al mando del monitor Huáscar en el combate naval de Angamos.

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