¿Sinfónica o popular?

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La clave está en la forma cómo la música sinfónica se desarrolla. La música popular o de entretenimiento, también se desarrolla, pero no requiere de un desarrollo posterior tan elaborado.

La clave está en la forma cómo la música sinfónica se desarrolla. La música popular o de entretenimiento, también se desarrolla, pero no requiere de un desarrollo posterior tan elaborado.

En esta ocasión nos familiarizaremos con los aspectos más técnicos de la música sinfónica: cómo nace una obra sinfónica y la diferencia que existe entre su composición y la de la música popular, iniciemos este fascinante viaje a través de la vida de una obra musical.

¿Cómo nace la música?

Concierto de Tlen Huicani como Solistas de la Orquesta de Música Popular de la Universidad Veracruzana, Director: Mateo Oliva. Teatro del Estado, Xalapa, Veracruz.

Concierto de Tlen Huicani como Solistas de la Orquesta de Música Popular de la Universidad Veracruzana, Director: Mateo Oliva. Teatro del Estado, Xalapa, Veracruz.

Una nota sola y aislada no es música, ni siquiera es una molécula o un átomo de música. Así, como para crear un átomo se necesita más de una partícula, de la misma forma en música, también se requiere más de una nota para crear un átomo de música y la manera cómo se relacionen esas notas irá dándole un significado musical. Entre una nota y otra se van formando átomos y, a su vez, estos átomos van formando moléculas, cuya unión finalmente se convierte que todos los tonos posibles están marcados en una larga cinta de medir, la cual mide desde el cero hasta el infinito. El cero representa a una nota con sonido muy grave (bajo) y el infinito son esas notas tan agudas (altas) que solo algunos animales logran oír; ahora dividiremos esta cinta de medir en metros y cada metro representará a esa misma nota grave, pero repetida una y otra vez, más y más aguda. Por ejemplo, si el Do fuera la nota más grave, sería el punto cero en nuestra cinta de medir. Cuando nos alejemos un metro de él, llegaremos al siguiente Do. Si desenrollamos otro metro de cinta, llegaremos al próximo Do y así sucesivamente, con lo cual esta nota irá sonando cada vez más aguda. Debo señalar que cada una de estas secciones – que simbólicamente representamos en la cinta de medir como un metro – en música lo conocemos como una Octava (proviene del latín octo que significa ocho), esto porque hay ocho notas en una escala de cualquier nota hasta su próxima aparición más arriba. Por lo tanto, la distancia de ocho notas entre estas dos del mismo nombre se llama un intervalo de octava y cualquier sección más pequeña dentro de esa octava también se llama intervalo; por ejemplo: si hay una distancia de siete notas, se llamará intervalo de séptima, si hay una distancia de seis notas, se llamará intervalo de sexta, si hay una distancia de dos notas, se llamará intervalo de segunda, etc. Esto no quiere decir que los intervalos solo se produzcan dentro de la octava y que no pueden continuar más arriba como un intervalo de novena, décima, oncena, etc. Asimismo, tampoco es obligatorio que estos intervalos deban comenzar en la primera nota de la escala, pueden ser a partir de cualquier nota dentro de la octava y además, no solo pueden hacerlo ascendiendo, también los intervalos pueden ser descendentes y no solo eso, sino que también pueden ser simultáneos (las dos notas se tocan al mismo tiempo), esto nos aleja de la melodía, en donde una nota sucede a la otra y entramos en el campo de la armonía, donde dos o más notas suenan al mismo tiempo (los intervalos simultáneos son la materia prima con que se hacen los acordes). Cada uno de estos intervalos se utiliza para construir una pieza musical, sea ésta sinfónica o popular.

¿Qué es la música sinfónica?

Intentaré explicarlo de la manera más simple posible. La clave está en la forma cómo ésta se desarrolla y lo hace en tres fases principales:

  • La primera fase es el simple nacimiento de una idea o motivo, como la flor que surge de una semilla. Ejemplo de ello es la Quinta Sinfonía: al principio Beethoven siembra esta semilla de cuatro notas y comienza a repetir este motivo con diferentes notas, a diferentes alturas y con distintos instrumentos. Lo mismo se puede apreciar en el último movimiento de la sinfonía Júpiter de Mozart.
  • La segunda fase es tan importante para la música como para la vida misma, puesto que algunas piezas musicales tienen vida propia desde el principio hasta el final. En esta fase se inicia el crecimiento de la flor, significa que se producen cambios, florecimiento de todos los temas e ideas musicales del compositor; los cuales, por muy pequeños que sean, crecen y lo hacen para convertirse en una obra completa.
  • La tercera fase es la más importante, la fase del cambio; puesto que la flor creció y cambió su aspecto, ya es todo un árbol. Tal vez un árbol frutal, al que vemos sin hojas en invierno, florido en primavera, como si fuera otro árbol y en verano desaparecen las flores y la fruta comienza a crecer, nuevamente se ve diferente; pero se trata del mismo árbol que ha tenido tres aspectos distintos. El primer paso hacia un verdadero desarrollo radica en la variación. Toda variación es una especie de repetición, pero no debe ser una repetición exacta, algo tiene que cambiar, cuanto menos exacta sea la repetición durante el desarrollo más sinfónica será. Algo similar ocurre con el jazz, donde el intérprete toma una melodía y no la repite tal cual es, hace sus propias variaciones a partir de ella. Aunque gracias a ese desarrollo realizado, de acuerdo al intelecto y capacidades de cada intérprete, el jazz ha logrado alejarse de la música ligera y ubicarse en un nivel superior, sin embargo, eso no ha sido suficiente para que el jazz se convierta en música sinfónica.

Para el desarrollo de la música sinfónica, los compositores utilizan la variación; sin embargo, existen diferentes maneras de variación; la más común y sencilla es la “progresión” y que consiste en repetir una serie de notas a diferente altura, esto puede ser a partir de cualquier fragmento, el que generalmente se repite en forma ascendente como poniendo ladrillos en la construcción de un edificio y, en cada progresión, la pieza va acumulando energía (esto se puede apreciar en Romeo y Julieta de Tchaikovsky o Rhapsody in Blue de Gershwin). Otra importante forma de utilizar la repetición en el desarrollo es la imitación, es decir, la imitación de una voz orquestal por otra, esto no se refiere a que algo interpretado por el oboe es imitado por el clarinete y luego por los instrumentos de cuerda, es mucho más que eso: cuando la segunda voz imita a la primera, la primera sigue haciendo otra cosa de manera que suenan dos melodías en forma simultánea y es lo que se conoce como música contrapuntística. El contrapunto es la base de las formas de imitación, el que al desarrollarse de esta manera se puede transformar en un “canon” y si se amplía y complica aún más, se convierte en “fuga.” En la música compuesta usando canones o fugas se dan los mayores cambios que puede experimentar una pieza musical, incluso llegando a invertir los temas (tocándolos al revés). También puede desarrollarse mediante fragmentación, este era el favorito de Beethoven y de Tchaikovsky. En la Cuarta Sinfonía de Tchaikovsky, el compositor comienza con progresiones, luego en vez de seguir repitiendo aumenta la tensión rompiendo el tema y utilizando solo la segunda mitad del motivo, luego lo vuelve a fraccionar y desarrolla la mitad de esa mitad, nuevamente la vuelve a dividir y elabora progresiones con lo que le queda. El motivo se ha descompuesto en fragmentos tan pequeños que ahora es tan solo polvo que el compositor representa con un remolino de escalas rápidas.

Otra forma de desarrollo es el cambio de color orquestal, por ejemplo: una melodía tocada por las cuerdas es repetida por la sección de vientosmadera y eso cambia el color. Otra manera de hacerlo es cambiando la intensidad o volumen, es decir, pasar del susurro (muy poco volumen) al grito (mucho volumen). También existe otra forma de desarrollo llamada aumentación o “doble de lento”. Significa que cada nota de la melodía se expande ocupando más espacio (durando más tiempo) y con ello la melodía cambia, suena diferente. También haciendo un cambio de ritmo o tocando una melodía el doble de rápido se logran grandes cambios. En el último movimiento de la Segunda Sinfonía de Brahms, el compositor recurre a las progresiones antes mencionadas y, a partir del último gesto que han tocado los violines, Brahms lo aprovecha y construye con él, convirtiéndolo en acompañamiento para la nueva melodía que toca el clarinete, que, a su vez, es un desarrollo de una melodía anterior formada por intervalos de cuarta, solo que ahora suena el doble de lento. Y Brahms vuelve a hacer otro cambio, ahora del modo mayor pasa a modo menor, sonando como un tema distinto. Brahms tenía tantas ideas musicales y todas ellas eran tan ricas que no podía escribir sus melodías sin desarrollarlas al mismo tiempo, utilizando todas las formas de desarrollo, pero haciéndolo en el momento exacto, dándole a su música sentido, expresión y sentimiento, permitiendo además que las inversiones sonaran muy bien y que su música fuera cambiando hermosamente. Todo ese trabajo intelectual forma parte de un gran pensamiento del compositor, cada parte es una rama de este gran árbol. Todas estas formas de desarrollo mencionadas sirven para cambiar la forma de la música y darle nueva vida constantemente.

La música que no es sinfónica también se desarrolla

La música ligera o popular también lo hace, pero de una manera mucho más infantil – por así decirlo – mediante la repetición, que es la manera más simple de desarrollo, diciendo lo mismo una y otra vez. Es como lo que ocurre en un debate entre una persona inteligente y otra no tanto. Por ejemplo, si tienes un debate con un vecino poco inteligente para convencerlo de que este baje el volumen de la música en su casa ¿qué harías?: si eres inteligente, desarrollarás tu razonamiento con variaciones y cambios, le darás argumentos basados en estudios y leyes para probar, demostrar y convencerlo de que tienes la razón. En cambio, tu vecino – menos inteligente – ante su incapacidad de debatir y argumentar repetirá continuamente que él tiene la razón porque está en su casa y allí puede hacer lo que quiera y lo repetirá una y otra vez para tratar de convencerte de que él está en lo correcto. Finalmente, al no lograr vencerte debido a la pobreza de sus propios argumentos, intentará conseguir vencerte golpeándote. Es así como se desarrollan las canciones populares, repitiendo, repitiendo y finalmente golpeándote en la cabeza con sus motivos para que ellos queden grabados en tu inconsciente.

La música popular o de entretenimiento, no requiere de un desarrollo posterior tan elaborado. En ella, la melodía es el factor más valorado, al igual que el ritmo. La melodía debe ser algo que se pueda silbar y que sea fácil de recordar, en lo posible no debe salir de los límites de una voz humana común, tampoco debe tener frases muy largas que no se puedan hacer con una sola respiración y el ritmo debe tener patrones simples pero que provoquen en el receptor el deseo de bailar o palmear. Ambos elementos, melodía y ritmo, deben generar en el individuo – para el cual se crea este tipo de composición – una sensación de satisfacción e identificación con la misma. En esta música, el principal objetivo que se propone el compositor es que su creación produzca un efecto masivo y lo menos importante para él es que su composición posea un gran valor artístico.

Recapitulando

Usted podrá disfrutar escuchando ambos tipos de música, sinfónica o popular. Pero debe saber que la música popular tiene un claro propósito comercial, ha sido creada para que usted la recuerde fácilmente y la pueda bailar o cantar. Otras motivaciones que han tenido los compositores de música popular son: contar historias, declarar amores, hacer protesta política, enseñar cosas a los niños, etc.

Ahora bien, en la música culta o docta también existen composiciones y obras dancísticas tales como: el minuet, la gavota, la giga, la sarabande, etc., todas formas de danza. También existen muchas obras de género vocal para cantar y algunas para declarar amores: Lieder, Cantatas, Ópera. También hay otras que cuentan historias como los poemas sinfónicos o las sinfonías programáticas donde se pone en música una obra literaria. En ellas no intervienen ni el canto ni el texto, se utiliza la música como lenguaje descriptivo para contar una historia con sonidos y tiene como objetivo evocar ideas o imágenes extramusicales en la mente del oyente, cada instrumento cumple un rol, se configura un personaje con instrumentos o motivos melódicos.

Mientras que la mayoría de los estilos de música popular tienden a desarrollarse alrededor de la canción, la música sinfónica se ha caracterizado por el desarrollo de formas y géneros musicales altamente sofisticados, y por el empleo de una muy variada y compleja instrumentación. La música popular puede ser hecha por cualquiera que tenga la intención, preparación mínima y oído musical, aunque en la música popular conozco músicos que se dedican a ella en forma seria y que son altamente meticulosos, perseverantes y talentosos. Sin embargo, la música culta o docta requiere, tanto de los músicos como los compositores, un alto grado de profesionalización, un gran trabajo intelectual, un alto grado de virtuosismo y una constante y permanente especialización.

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