Operaciones especiales, una visión amplia y actualizada del concepto

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Se presenta una visión general sobre la evolución y estado actual del concepto operaciones especiales como instrumento del poder de una nación o como capacidad de su defensa para el logro de los intereses y objetivos de seguridad nacional. Para tal efecto, se expone sucintamente sobre las organizaciones que han empleado y están empleando para ello países como EE.UU. y el Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días, sobre cómo definen el concepto actualmente, y cómo lo han aplicado y lo están aplicando en sus operaciones de paz o conflicto.

El término operaciones especiales se empezó a emplear durante la Segunda Guerra Mundial para referirse a actividades de guerra de guerrillas, subversión, sabotaje u obtención de inteligencia secreta, todas ellas consideradas operaciones poco caballerosas por los comandantes de las fuerzas regulares de los ejércitos de principios del siglo XX (Twigge, Stephen, Hampshire, Edward, Macklin, Graham, 2008, p. 168), por ello y por su
naturaleza clandestina y encubierta, y por sus características operativas y recursos empleados, las fuerzas armadas británicas, en base a la experiencia adquirida desde el siglo XV (Twigge, Stephen et al, 2008, p. 89), decidieron concentrar el mando y control de esas actividades en la sección Special Duties (MO5) de la Intelligence Division del Directorate of Military Operations (DMO) dependiente del War Office. Esta sección en 1919, después de varias reorganizaciones, se convirtió en dos servicios de inteligencia exterior distintos, uno de carácter no militar, el Secret
Intelligence Service (SIS) dependiente del Foreign Office, y otro de carácter militar, el Directorate of Military Intelligence (DMI) dependiente del War Office. El primero destinado a obtener inteligencia secreta sobre asuntos políticos, económicos y militares de carácter estratégico y para efectuar operaciones de sabotaje, subversión o insurgencia en los países considerados amenazas; el segundo, destinado a obtener inteligencia en las colonias y
a organizar y conducir operaciones de sabotaje y guerra irregular sobre blancos militares (Stephen Twigge et al, 2008, p. 168).

En 1940, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, la section D – sabotage del SIS y la section R (MIR) del DMI dieron origen al Special Operation Executive (SOE) como órgano operativo del recién creado Ministry of Economic Warfare (MEW). El SOE fue una organización de inteligencia militar conjunta, de carácter paramilitar, concebida por un comité de las FF.AA. para que concentrara todas las operaciones de sabotaje, subversión, insurgencia, asesinatos, propaganda y obtención de inteligencia militar en Europa, África, el Medio Oriente y el Sudeste de Asia (Twigge, Stephen et al, 2008, p. 168). Su propósito fue afectar el aparato productivo de Alemania en su territorio, en el de sus aliados y en el de los países ocupados, principalmente mediante partisanos y saboteadores reclutados,
entrenados y controlados por equipos Jedburgh. Al término de la guerra se disolvió, la mayoría de sus integrantes regresaron al SIS y otros fueron destinados a los British Commandos.

Equipos Jedburgh del SOE con partisanos en Grecia

Simultáneamente, el war office, en mayo del mismo año formó el Special Services Brigade o British Commandos  para no perder la libertad de acción que le podía significar la creación del SOE. Lo hizo en base a la experiencia obtenida en la Guerra de los Boers (Boot, 2013, p. 288), la campaña de guerra irregular  del Capitán T. E. Lawrence en la Primera Guerra (D. Jones, 2006, p. 24), y las actividades del Intelligence  Corps y de las Independent Companies del DMI en el periodo entreguerras, experiencia gracias a la cual entendió a las special operations como necesarias para apoyar a sus fuerzas convencionales con acciones de sabotaje y guerrilla en las campañas de África del Norte, Grecia y Palestina. Sus unidades más destacadas fueron las pertenecientes al Long Range Desert Group, al Special Air Service (SAS) y al Special Boat Squadron (SBS).

EE.UU. emuló al Reino Unido a través de la formación de la Office of Strategic Services (OSS) y los Rangers. La OSS fue creada el año 1941, para unificar el esfuerzo de inteligencia de las FF.AA. cumpliendo simultáneamente las mismas funciones del SIS y el SOE (Linderman, 2012, p. 259). Los Rangers fueron creados en 1942 y fueron
las primeras fuerzas de EE.UU. en participar en combates en el teatro europeo en apoyo a las fuerzas regulares aliadas. Al término de la guerra fueron complementados con el personal que componía los operational groups de la OSS, y en 1952 dieron origen a las primeras unidades identificadas en el mundo con el término Special Forces, posteriormente también conocidas como Green Berets (Ott, 2002, p. 13).

Equipo SAS en África

Actualmente el Secret Intelligence Service (SIS) sigue cumpliendo las mismas funciones para las que fue creado. A través de su Directorate of Production obtiene inteligencia secreta, y a través del General Support Branch (GSB) efectúa las operaciones  especiales.  El Special Services Brigade en 1987 fue replicado por el Directorate of Special Forces (UKSF) para dirigir coordinadamente las acciones del SAS, el SBS y desde el 2005 también del Special Recconaissance Regiment (SRR), en apoyo a las fuerzas convencionales. El SIS y el UKSF actualmente también están participado en la guerra contra el terrorismo.

En el caso de EE.UU., la Central Intelligence Agency (CIA), que en 1947 reemplazó a la OSS, continúa cumpliendo sus funciones operativas a través del National Clandetine Service (NCS), el cual obtiene inteligencia a través del National Resources Division y ejecuta acciones encubiertas por medio del Special Activities Division (SAD). A su vez, las special forces fueron ampliamente replicadas por todas las instituciones, por ello en 1987 se creó el US Special Operation Command (USSOCOM) para coordinar el accionar de todas las fuerzas especiales de EE.UU. en escenarios de  conflicto. En ese contexto se destaca la formación del Joint Special Operation Command (JSOCOM)
como organismo permanente destinado a ejecutar operaciones especiales en escenarios de potencial conflicto convencional o en el contexto de la guerra contra el terrorismo. Este está formado por el Delta Force, el Seal Team Six y el Intelligence Support Activity (ISA), todos los cuales son considerados special mission units y desde la primera Guerra del Golfo han actuado en conjunto con unidades o equipos del Special Operations Group (SOG) de
la CIA (Jones, 2006, p. 55).

Clasificación de las operaciones especiales

Con la experiencia obtenida por las fuerzas especiales y los servicios de inteligencia exterior durante más de medio siglo, desarrollaron su propio marco conceptual para definir y clasificar las special operations.

Las fuerzas armadas de EE.UU. y el Reino Unido, poseen los siguientes elementos comunes en sus definiciones: son operaciones que emplean tácticas, técnicas, procedimientos y equipamiento especializado, son desarrolladas por personal militar altamente capacitado actuando con ocultamiento o encubrimiento, pueden recibir apoyo de residentes en el área de operaciones, se desarrollan en el nivel táctico para actuar sobre objetivos de alto valor en ambientes hostiles o políticamente sensibles en apoyo al esfuerzo estratégico o las fuerzas convencionales desplegadas en un teatro de crisis o guerra, normalmente revisten alto riesgo, son reservadas y pueden tener
propósitos letales, no letales o la obtención de inteligencia.

Según lo anterior, consideran los siguientes tipos de operaciones como operaciones especiales (Special Operations – SO):

– Reconocimiento especial (Special Reconnaissance – SR)
– Acción directa (Direct Action– DA)
– Guerra no convencional (Unconventional Warfare – UW)
– Apoyo a gobiernos amigos (Foreign Internal Defense – FID)
– Contrainsurgencia (Counterinsurgency – COIN)
– Operaciones de información (Information Operations – IO)

Los servicios de inteligencia exterior de EE.UU. y el Reino Unido emplean el término intelligence operations, para referirse a las actividades que se asemejan a las special operations que realizan las FFAA., y las dividen en Secret Intelligence Collection Operations y Special Operations en el caso del Reino Unido, y Clandestine Collection y
Covert Actions en el caso de EE.UU. Su principal diferencia con las operaciones especiales de las FF.AA. es que se realizan desde la paz en el exterior, implican el desarrollo de múltiples operaciones normalmente de larga duración que revisten una campaña en sí misma, requieren la creación de redes de agentes secretos y la implementación de
una infraestructura y un sistema de protección, sostenimiento y de mando y control clandestino complejo, y los blancos sobre los que actúan son principalmente de valor estratégico, sean estos políticos, económicos o militares.

EE.UU. considera los siguientes tipos de operaciones (Wiant, 2012, p. 59):

Miembros de una Unidad Rangers en Europa

▪Obtención clandestina de inteligencia o espionaje, y contrainteligencia activa.

▪Acciones Encubiertas (Covert Actions):
➣ Acciones políticas encubiertas.
➣ Acciones económicas encubiertas.
➣ Acciones de propaganda encubierta.
➣ Acciones paramilitares encubiertas.

El Reino Unido considera los siguientes tipos de operaciones (Dorril, 2002, p. 32):

▪Obtención de inteligencia secreta o espionaje, y contrainteligencia activa.

▪Operaciones Especiales (Covert Special Operations):
➣ Sabotaje.
➣ Propaganda.
➣ Operaciones de influencia o subversión.
➣ Guerra revolucionaria o insurgencia.

Aplicación de las operaciones especiales

Durante la Guerra Fría las operaciones especiales desarrolladas por los servicios de inteligencia exterior y las FF.EE. tuvieron gran desarrollo, principalmente por su característica baja intensidad y capacidad de encubrimiento, lo que les permitió a EE.UU. y el Reino Unido llevarlas a efecto en la periferia de su núcleo de poder sin contravenir abiertamente las leyes vigentes, para incrementar su área de influencia o negársela al adversario, pero sin poner en riesgo el statu quo nuclear (Dorril, 2002, p. 50). Los intentos por derrocar o apoyar encubiertamente a gobiernos en Checoslovaquia, Polonia, Corea, Vietnam, Afganistán, Nicaragua y Cuba, entre muchos otros y la formación o apoyo a grupos guerrilleros tales como el Forest BrotherhoodCompany 4000, Montagnards, Chinese NungsAfgan Mujahideen, Kurdos y Contras (Dorril, 2002, p. 57), junto a un sinnúmero de acciones clandestinas o encubiertas de obtención de inteligencia o reconocimiento especial y acción directa y de contrainsurgencia para apoyar a las
fuerzas convencionales desplegadas en esos teatros, comprueban lo anterior (Smith, 2006, p. 213). En la mayoría de esos casos, los servicios de inteligencia exterior y las FF.EE. actuaron paralela o coordinadamente con distintos grados de éxito.

Equipo Army SOF en reconocimiento especial y acción directa

El término de la Guerra Fría dio paso a un nuevo  escenario de seguridad internacional, en el cual  resurgieron conflictos de alta intensidad como la Guerra del Golfo y la Guerra de Irak, se produjo un incremento exponencial de enfrentamientos internos de baja intensidad y la consecuente implementación de operaciones de paz en lugares como Yugoslavia, Ruanda, Somalia, Haití y Kosovo y después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 se dio inicio a la guerra contra el terrorismo. Todos esos conflictos generaron nuevamente la necesidad de apoyar o atentar encubiertamente contra gobiernos en países como Afganistán, Yemen, Irak o Libia, realizar operaciones militares en escenarios de conflicto no declarado,  obtener inteligencia, neutralizar blancos estratégicos y tácticos con alta precisión y sin causar daños colaterales, apoyar, conformar o contrarrestar grupos guerrilleros o terroristas, entre otras diversas necesidades, en todas las cuales el desarrollo de operaciones especiales por los servicios de inteligencia exterior y las FF.EE. ha sido un instrumento esencial para el logro de los objetivos planteados por los gobiernos y mandos militares de EE.UU., el Reino Unido y sus aliados.

Por todo lo anterior, para EE.UU. y el Reino Unido, al igual que para otras potencias como Rusia (Pavel Sudoplatov and Anatoli Sudoplatov, 1994, p. 237), las acciones encubiertas u operaciones especiales ejecutadas por sus servicios de inteligencia exterior, han representado una tercera opción como herramienta para el logro de sus intereses y objetivos de seguridad exterior o internacional, la cual puede ser empleada desde la paz cuando la diplomacia no es suficientemente efectiva y la defensa nacional puede resultar demasiado ofensiva (Isenberg, 1989, p. 3). Su propósito ha sido afectar a los países considerados amenazas, actuando encubierta y clandestinamente con
distintos grados de presión, desde influir en su política y economía a través de agentes de influencia o campañas de propaganda, hasta derrocar el gobierno por medio de subversión o insurgencia, según como lo reflejan sus respectivas normas que regulan este tipo de actividades.

Las operaciones especiales ejecutadas por fuerzas especiales también han sido una importante herramienta en escenarios de crisis o guerra para preparar o configurar el teatro de operaciones y actualizar la inteligencia existente antes y durante el despliegue de fuerzas convencionales, pero también lo han sido en apoyo o en coordinación con los servicios de inteligencia exterior, especialmente en escenarios de crisis o de conflicto no declarado, como parte integral de esa tercera opción (Stone, 2003, p. 21).

Una característica que se ha destacado en el desarrollo de las operaciones especiales por los servicios de inteligencia exterior y por las FF.EE., ha sido el empleo de diversos tipos de material especializado y de alto nivel de desarrollo tecnológico, para movilidad o como plataformas, desde submarinos, aeronaves, buques, embarcaciones y vehículos terrestres, civiles y militares, tripulados o no tripulados, de diversa índole, como también sofisticados sistemas de comunicaciones, de información, de autodefensa o seguridad, de ataque y de obtención de información.

When the hour of crisis comes,
remember that forty selected
men can shake the world.”

Yasotay – Mongolian Warlord

Conclusiones

  •  El desarrollo que ha tenido el concepto a través de la historia reciente ha provocado que hoy existan dos clasificaciones generales de las operaciones especiales, unas más estratégicas y de larga duración, que requieren una compleja y extensa infraestructura clandestina o encubierta de seguridad, mando y control y
    logística para su desarrollo, las cuales deben ser ejecutadas por servicios de inteligencia exterior en escenarios de paz o conflicto; y otras más tácticas y de corta duración que deben ser planificadas, conducidas y ejecutadas
    por fuerzas especiales en escenarios de crisis o guerra empleando la infraestructura y procedimientos de mando y control y sostenimiento propio de las instituciones militares regulares.
  • Para potencias como EE.UU. y el Reino Unido, las operaciones especiales o acciones encubiertas realizadas por sus servicios de inteligencia exterior, representan una tercera opción para el logro de sus objetivos de
    seguridad nacional, la cual han aplicado en escenarios de conflicto de baja intensidad en algunos teatros durante la Segunda Guerra Mundial, en diversos teatros durante la Guerra Fría y en la actual guerra contra el terrorismo, en los cuales el encubrimiento y el actuar contraviniendo las leyes internacionales y locales ha sido
    una necesidad imperativa para el logro de los objetivos de las respectivas campañas.
  • De igual forma, para esos países las operaciones especiales realizadas por sus fuerzas especiales, representan un instrumento único e irremplazable para apoyar a sus fuerzas en escenarios de conflicto de alta o baja intensidad, tanto para configurar el espacio de batalla como para apoyar su avance, perfeccionado la alerta situacional o distrayendo fuerzas del adversario, pero también para enfrentar escenarios multidimensionales y de alta complejidad, donde se requieren medios altamente preparados y equipados, flexibles y versátiles, capaces de enfrentar tareas de un amplio espectro, desde apoyar u organizar una comunidad en un escenario de catástrofe o conflicto interno, hasta capturar terroristas internacionales o batir blancos de alto valor
    con gran precisión.
  • En varias oportunidades, el trabajo conjunto, coordinado o en apoyo mutuo entre los servicios de inteligencia exterior y las FF.EE., ha sido un factor multiplicador en beneficio de los objetivos previstos alcanzar por el
    nivel político o los mandos militares.
  • En base al estudio de la forma como EE.UU. y el Reino Unido han aplicado el concepto operaciones especiales o acciones encubiertas desde la Segunda Guerra Mundial hasta el presente, se puede concluir que lo han
    resuelto basándose principalmente en los siguientes factores claves: si el escenario internacional que se vive es de paz o conflicto, en la necesidad de negar o no la autoría o ejecución de las acciones o sus resultados, en
    la legalidad de las acciones a ejecutar, tanto frente a leyes internacionales como a leyes locales, en el nivel de violencia requerido, alta intensidad o baja intensidad, y en el tipo de blanco que se quiere afectar, sea este
    político, económico o militar, y si es de valor estratégico, operacional o táctico.

 

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