LA AMENAZA DE LOS BRULOTES

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Alo largo de la historia de las guerras,
situaciones de crisis o ataques terroristas
y se han utilizado distintos artilugios con la
finalidad de producir algún tipo de daño a
instalaciones, unidades o personal de las Fuerzas
Armadas o de organizaciones similares.
Los ataques por medio de brulotes, en forma
genérica, para referirse a un tipo de ataque en que
se utiliza dispositivos explosivos preferentemente
en unidades de superficie a pesar que también
podría realizarse contra instalaciones terrestres
cercanas a cursos de agua o de mar. Dichos
ataques en la mayoría de los casos son de un
oponente menor a uno mayor, considerándose
una artimaña de bajo costo que puede provocar
daños de consideración o la pérdida de unidades y
otros efectos que podrían influir seriamente en el
desarrollo de actividades futuras o el desempeño
de los integrantes de dicha organización por el
efecto sicológico que podrían provocar.
Hay en la historia claros ejemplos de la utilización
de dichos artefactos, desde la antigüedad hasta
situaciones de crisis de tiempo más reciente e
incluso en la historia de Chile, por lo que se estima
de importancia describirlos para conocimiento
general y de conciencia para entenderlos como
de una gran relevancia por el daño que pueden
producir.
* Teniente 1º.
La utilización de “brulotes” como armas del tipo no convencional, han sido y son un peligro
real tanto para las unidades de combate como auxiliares, dado que han demostrado en la
práctica ser un arma altamente efectiva.
Monografías y Ensayos
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Destrucción por fuego
Brulote es un término que proviene del francés
brûlot, brûler “quemar” que significa barco
cargado de materias combustibles e inflamables
que se dirigía sobre los buques enemigos para
incendiarlos1
. Desde esta definición que es
la que se utiliza en todas las publicaciones
de conocimiento general, de historia y de los
entendidos en la materia, se puede incluir
todos los artefactos que para el mismo fin de
destrucción han utilizado otros componentes
que producen efectos aún más devastadores por
el uso de elementos explosivos, mecanismos de
relojería para iniciar la cadena explosiva e incluso
el sacrificio de “operadores” dispuestos a entregar
la vida por la causa que su actuar demandaba.
Desde la antigüedad se tiene indicio de la
utilización de estos artilugios; los que se fueron
perfeccionando para hacer frente a la evolución
de sus blancos. Es así como se utilizaron a contar
del año 400 a. C. en enfrentamientos entre los
atenienses y los siracusanos. Posteriormente,
durante la edad media volvería en algunas
ocasiones a ser evidenciado su uso para que
finalmente en la época moderna se presentara el
apogeo de este sistema que iría perfeccionándose
según los avances de la tecnología y los
conocimientos de inventores y estudiosos en
el área de explosivos.
Finalmente, los brulotes participarían en el
último conflicto de buques a vela, la Guerra
de la Independencia Griega, para quedar en la
historia desplazados por la era del acero y del
vapor. Sin embargo, como se va a analizar en los
puntos siguientes no desaparecería totalmente,
solo seguiría evolucionando.
Uso en la Guerra del Pacífico
Durante la Guerra del Pacífico (1879-1883),
ocurrieron hechos relacionados a estos ataques
que, haciendo clara alusión a los antecedentes
que se indican al inicio fueron del invadido al
invasor siendo de acuerdo a los avatares de la
guerra del más débil al más fuerte. La Armada
peruana ya sin ningún buque capital empleó
armamento nuevo y poco convencional.2
Es así como una vez finalizada la Campaña
de Tacna y Arica se realizaron por parte del
enemigo ataques que acarrearían pérdidas de
vidas humanas y de las unidades de las que
eran dotación.
En pleno bloqueo del puerto de Callao,
el 3 de julio de 1880, por medio de uno de
estos artefactos bastante más perfeccionado
llamado en esa época “torpedo”, fue echado a
pique el transporte “Loa”. Dicho torpedo fue
camuflado en un falucho que aparentemente
tenía solo víveres, lo que fue confundido por la
dotación que inició su descarga al costado. Lo
que no sabían es que bajo uno de los sacos del
cargamento, se encontraba un moderno sistema
de iniciación que unía los sacos de víveres al
cargamento de dinamita. Imprudentemente, y
seducidos por el botín que hábilmente había
sido confundido por el enemigo, el falucho fue
llevado al costado y produjo la explosión del
cargamento y la consiguiente pérdida de esta
unidad y de parte de su tripulación en no más
de siete minutos.
A contar del 1° de septiembre de 1880, la
goleta “Covadonga”, insigne buque que había
participado en heroicos combates bajo la
Escuadra chilena desde su captura a la Escuadra
española en Papudo, relevaba a la “Pilcomayo” en
el bloqueo de la aldea de Chancay. De acuerdo
a las directrices de la guerra debía cortar toda
comunicación por medio del ferrocarril con
Lima y destruir cualquier tipo de embarcación.
Además, producto de los sucesos que habían
provocado la pérdida del “Loa”, se había dado
instrucciones a los Comandantes que se debía
prohibir que embarcaciones de otras banderas o
sin ellas se acercaran debiendo ser reconocidas
a más de 1.000 metros de la unidad.
Durante ese día, siguiendo sus instrucciones, el
buque realizó un reconocimiento de la costa y al
no tener objetivos en tierra que bombardear se
echó a pique una embarcación y se capturó otra.
Pese a los recelos de miembros de la dotación por
lo sospechoso de la embarcación capturada y que
existían versiones no definitivas en cuanto a que
se había revisado exhaustivamente, se ordenó
izarla a bordo momento en que hizo explosión y
1. De acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua
2. La Guerra del Pacífico. Campaña para el Control del Mar. Por Jeff Klein, artículo Revista de Marina Noviembre-Diciembre 1997.
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provocó la pérdida de la unidad y de las vidas de
66 hombres.
Pese a que estos torpedos no tenían fuego
visible y elementos de agarre para mantenerse
enredados con las unidades, la calidad del diseño
y la astucia con el que fueron utilizados por el
enemigo, contrasta totalmente con la facilidad con
que los hechos sucedieron a pesar del estado de
beligerancia en que se encontraban las fuerzas.
Uso actual
El 12 de octubre de 2000, el destructor
estadounidense de la clase Arleigh Burke, USS
“Cole” se dirigió al puerto de Adén en Yemén. Era
una recalada operativa con la intención de hacer
faena de petróleo. En circunstancias en que ya se
encontraba atracado, una lancha tripulada suicida se
acercó al costado de babor donde pocos segundos
después hizo explosión provocando serios daños
y la pérdida de 17 vidas y otros tantos heridos.
Posteriormente, las averías serían controladas,
pero esta unidad no podría seguir en sus
operaciones habituales. Sería enviada de
regreso a Estados Unidos para ser sometida a
una recuperación mayor por más de catorce
meses. Según los relatos de la investigación, la
dotación habría supuesto que la embarcación
era como las tradicionales que recogían la basura
en el puerto; por lo que se le permitió que se
acercara lo suficiente para producir daños de
consideración por la onda expansiva.
Dicho ataque había tenido un precedente
tan solo unos meses antes, cuando en el mismo
puerto, el USS “The Sullivans” tuvo un intento
fallido de ataque el 3 de enero.
Análisis
De acuerdo a los hechos históricos mencionados
en los puntos anteriores, se puede efectuar un
análisis para poder determinar el real peligro
al que podrían estar expuestas las unidades de
combate y auxiliares.
n Histórico
A lo largo de la historia existen varios ejemplos de
usos, desde el brulote inicial que consistía en una
patana que se dejaba a merced del viento y las olas en
contra de un objetivo al que eventualmente podría
pegarle y encender por medio del “fuego griego”3
;
hasta los artefactos terroristas más modernos que
implican el sacrificio de sus ocupantes con el fin
de provocar un daño mayor.
n David y Goliat
Su utilización generalmente va a ser de menor a
mayor. Puede ser el último recurso ante un desenlace
inminente. Sin embargo, a lo largo de la historia
esta arma llegó a tener un papel importante como
una fase previa del combate para desgastar antes
de atacar con buques capitales. De esta manera,
podría evitarse la pérdida innecesaria de unidades
más importantes.
En este caso no se puede evitar recordar el
plan inicial del Contraalmirante Juan Williams
Rebolledo en mayo de 1879, cuando concibió la
idea de atacar directamente la Escuadra peruana
en el Callao, iniciando las acciones con la Corbeta
“Abtao” que haría las veces de brulote.
n Bajo costo
Esto es relativo ya que en sus inicios los brulotes
fueron buques casi en desuso o de los que se podía
prescindir. Posteriormente fueron perfeccionándose,
por lo que en la actualidad se estima no serían de
tan bajo costo, considerando que en una sociedad
occidental no estaría presente de antemano la
idea de llevar al sacrificio a su dotación. Ante esto,
debería incluirse en su diseño elementos de inicio
de la cadena explosiva o similares para provocar
el mayor daño posible desde distancia. Sin duda
su costo no podría ser mayor a otros medios más
convencionales, porque la idea es que se justifique
su utilización.
n Camuflaje
Su diseño puede pasar inadvertido en un puerto
donde la gran cantidad de embarcaciones menores
que la circundan confunde el panorama y lo rutinario
se mezcla con lo extraordinario. En esta categoría
de embarcaciones menores se puede encontrar
las de práctico, de paseo turístico, de particulares,
de retiro de basura, de alije, etc. Para una guardia
3. Líquido ardiente de origen hidrocarbónico usado como arma en la antigüedad.
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en puerto base podría no ser excepcional que una
embarcación de los tipos anteriores se acercara
más de la cuenta; a no ser que forme parte de una
maniobra planificada.
Para el caso de los destructores de la US Navy
atacados en Adén, pese a su permanente estado de
guerra, la dotación de guardia no pudo darse cuenta
de esto a pesar que el ataque era inminente.
n Extemporal
La amenaza de los brulotes puede ser en
todo momento. Desde su utilización como
primera fase dentro de un combate hasta una
situación de crisis en que se pretende degradar
el material y sicológicamente al adversario;
generalmente en su propio territorio. También
puede utilizarse para rechazar al invasor que
pretende adelantarse en terreno propio como
desenlace de un conflicto en ejecución.
Lecciones de la historia
Los brulotes han sido parte de la historia de la
humanidad desde los primeros enfrentamientos
del mundo antiguo hasta nuestros días. A pesar
que cambien sus nombres, construcción y
utilización, su fin es el mismo porque implica
la destrucción de los bienes del contrincante.
Desde sus primeros usos han ido perfeccionándose
y cambiando las razones por las que se han utilizado,
ya que desde ser unidades secundarias que iban
al sacrificio contra los buques capitales, pasaron
a tener una acción cada vez más preponderante
en las batallas navales hasta decaer finalmente
por la era del vapor y del acero.
En la actualidad presentan una alternativa de
relativo bajo costo que puede considerarse como
una amenaza importante que no está incluida en
ninguna organización defensiva. Esta defensa,
de acuerdo a las características enunciadas en
el análisis, debe ser permanente por cuanto no
discrimina la utilización de los brulotes a tiempo
de paz o de guerra, sino que las unidades u otros
patrimonios de la defensa pueden ser en todo
momento un blanco de estos artefactos.
Tenemos claros ejemplos de la utilización
de los brulotes en nuestra historia naval en
hechos recientes. Estos sucesos son por todos
conocidos, en que a pesar de las extensas y
heroicas singladuras de queridas unidades al
servicio de la patria, el enemigo fue más astuto
y las utilizó en su contra.

 

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