Presentación: 1978, el año que marchamos a la guerra

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Autor: Parvex, Guillermo

Editorial: Pengüin Random House Grupo Editorial S.A.

Año: Primera Edición julio 2018, 246 pp.

Guillermo Parvex, escritor de pluma ágil y amena, miembro de la Academia de historia Militar y autor de Un veterano de tres guerras y del Servicio secreto chileno en la guerra del Pacífico, nos estaba acostumbrando a relatos históricos lejanos en el tiempo, pero que nos acercaban a los hechos y personajes de una perspectiva directa y personal. Ahora nos cuenta su vivencia de la crisis de 1978 con Argentina como oficial de reserva del Ejército.

Una de las motivaciones declaradas para escribir el libro, es que los actores de la época ya murieron o entraron a lo que le llaman la tercera edad y por lo tanto sus testimonios y recuerdos empiezan a desaparecer o a quedar en el olvido.

El libro, al margen de las vivencias del autor y de recuerdos de algunos participantes en la crisis, parte con una tesis que se va demostrando con el correr de la lectura: como enfrentaron comunicacionalmente la situación los gobiernos de Chile y Argentina.

Muchos de los que estábamos en servicio en esos días en la Armada, como oficiales subalternos y en especial embarcados, no percibimos a cabalidad los esfuerzos y acciones para movilizar reservistas, por lo que el libro resulta revelador sobre cómo se cumplió con la tarea de rellenar cuadros militares y como se los fue preparando, a veces de muy buena forma y otras con algo de improvisación.

El relato es muy ameno, como acostumbra el autor, entregando detalles de carácter personal, salpicados con datos anecdóticos o con serios análisis de lo que se tenía que enfrentar.

Acompañan la narración algunos testimonios de personas reales de la época, como también explicaciones de situaciones de otras áreas del quehacer nacional, tanto político como militar. Como lo señala el mismo autor, las fuentes de información principal, al margen de entrevistas claramente identificadas, son publicaciones de prensa chilena y argentina y varios libros de ambos países. Lo anterior se acompaña con registros oficiales de las distintas reuniones de alto nivel gubernamentales y una cronología sobre los principales hitos de la crisis.

Lo central del libro es la historia personal del autor, que en su condición de oficial de reserva del Ejército de Chile es movilizado secretamente en mayo de 1978, cuando era estudiante de periodismo y que hacía cinco años había cumplido su servicio militar como estudiante.

Al comienzo fueron recogidas de fin de semana o por tiempos cortos, las que paulatinamente se fueron aumentando hasta quedar acuartelado por tiempo completo y llamado oficialmente, junto con miles de jóvenes, al servicio del ejército. Posteriormente vendría un breve desplazamiento a Magallanes para finalmente desplegarse en patrulla de avanzada en lo faldeos interiores cordilleranos en las cercanías de Santiago.

Dedica algunos capítulos a experiencias personales del despliegue en la cordillera y sus encuentros con otras unidades chilenas que concurrían ocasionalmente al sector, como también comentarios sobre ciertos hechos de interés general.

El análisis de la situación en Argentina permite ir conformando la tesis que en dicho país la crisis se difundió de manera amplia e incluso exacerbada para lograr la adhesión de la población ante un régimen militar que no despertaba muchas simpatías. El manejo comunicacional habría tenido algunas iniciativas que no contribuían necesariamente al esfuerzo general, llegando incluso a generar temor en la población con repetidos ejercicios de oscurecimiento de ciudades, anuncios de cómo reaccionar a los potenciales bombardeos aéreos que podían venir o divulgar videos con el traslado de ataúdes a la zona sur.

En contraste, el manejo comunicacional chileno habría sido más prudente, ya que según Parvex, se habría tendido a atenuar el impacto de la crisis, intentando no alarmar a la población, pese a la intensa preparación que efectuaron las fuerzas armadas para enfrentar la inminente agresión. Interesante es destacar a modo de ejemplo, que ese año se desarrolló a fines de año la primera Teletón, evento masivo que atrajo el interés de toda la ciudadanía y bastante ajeno a la crisis que en ese momento estaba en sus etapas críticas.

Tengo, eso sí, un par de comentarios que sin desmerecer lo entretenido del libro, me parece que degradan su credibilidad o al menos cuestionan algunos pasajes.

El primero dice relación con algunos comentarios sobre la situación política que se vivía en Chile. A nadie le debiera extrañar que él se refiera a la época como dictadura, pero si que emita juicios de valor que pueden al menos ser discutibles, como hablar de una polarización absoluta de la sociedad – lo que habría hecho casi imposible la vida normal en el país y ello no era verdad – o que entre en detallados relatos de reprobables situaciones de violaciones a los derechos humanos, pero que poco aportan a formar la idea de cómo estaba Chile en esos momentos. Me atrevo a decir que no era necesario incluir tanto detalle pues no son relevantes a la historia que se cuenta. Sin embargo, por ser algo de carácter político y haber muchas visiones al respecto preferiría dejar la opinión a criterio de cada lector.

El segundo aspecto sí me parece más serio y sólo me referiré a una situación de la cual fui partícipe por estar embarcado en el submarino Simpson en patrulla en las cercanías del Cabo de Hornos. Menciona que el submarino habría sido atacado con torpedos desde un helicóptero y un avión argentino el 20 de diciembre. Puedo señalar con bastante certeza que dichos ataques no existieron y que, si bien hubo un par de sobrevuelos en el área, al menos uno de ellos fue un avión naval chileno y que no hubo helicópteros presentes mientras patrullábamos el sector. Se podría agregar que, si hubiera habido un ataque con armas a cualquier unidad militar de aire, mar o tierra, hubiera detonado la guerra de inmediato y ello no ocurrió. Es probable que la fuente de información del autor haya exagerado la situación o la mal interpretó, pues a veces el lenguaje naval causa confusiones en los legos en la materia.

Sin tener amplios conocimientos de los despliegues y actividades desarrolladas en el mar, la tierra o el aire, no percibí otras observaciones, pero si las hubiera me parece que no afectan al fondo del relato.

El autor no pretende escribir la historia oficial o completa de la situación, si no sólo dar su visión como oficial de reserva movilizado del Ejército y con ello hacer un reconocimiento a muchos jóvenes chilenos que estuvieron dispuestos a defender nuestro territorio.

Recomiendo su lectura ya que a los mayores nos despertará más de algún recuerdo olvidado y ojalá nos incentivara a difundirlos como experiencia para los más jóvenes y a las actuales generaciones, para que vean como muchos de sus antecesores han enfrentado graves crisis y puedan prepararse de la mejor manera para cuando, ni Dios lo quiera, tengan que enfrentar situaciones similares.

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