La oceanografía en Chile. Historia de un desarrollo imperativo

Autor: Hellmuth Sievers Czschke

Editorial: Comité Oceanográfico Nacional

Año: 2018. 266 pp.

Es muy grato para mí, cumplir con este cometido que me honra y a la vez me compromete profesional y personalmente como oficial de marina, director del SHOA y presidente del Comité Oceanográfico Nacional, presentarles la obra titulada: La Oceanografía en Chile: Historia de un desarrollo imperativo, del oceanógrafo don Hellmuth Sievers Czischke. Obra que como el mismo autor destaca en su prólogo: “en muchas oportunidades colegas, alumnos, subalternos, amigos y otras personas, incluso extranjeros,” le habían sugerido escribir, y de esa forma relatar la historia del desarrollo de la investigación oceanográfica en Chile.

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Esta idea, que le atrajo desde un comienzo, estaba avalada por la gran cantidad de material inédito y algunos manuscritos de larga data que poseía. Pero sobre todo por el conocimiento y experiencia obtenidos en el transcurso de una larga carrera desarrollada en el Instituto Hidrográfico de la Armada: como jefe y creador del departamento de oceanografía; primer secretario ejecutivo del Comité Oceanográfico Nacional (CONA) y jefe del primer centro nacional de datos oceanográficos, actual CENDHOC; a todo lo cual don Hellmuth le agregó una gran cuota de sabiduría.

La obra, compuesta por seis capítulos, nos invita a mirar la oceanografía como una ciencia interdisciplinaria: un esfuerzo armónico donde todas se conjugan en ella. Sin embargo, su carácter interdisciplinario no radica en la variedad de especialidades que la componen, sino en la íntima interrelación de sus problemas, de sus métodos y de sus resultados.

En cada uno de los capítulos, el autor va trazando e identificando los principales hitos que describen los anhelos de un grupo de hombres, quienes comprendieron que chile era más ancho y profundo que una larga y angosta faja de tierra. Un grupo de visionarios cuya tenacidad y esfuerzos sin desmayos promovieron e iniciaron la investigación científica de nuestro mar, en el entendimiento de que su progreso se hacía cada vez más imperativo para el crecimiento de la nación.

La estructura de la narración de la obra posee cinco grandes ejes, que conforman la columna vertebral del libro.

El primero de ellos lo constituye la historia de las instituciones y de las organizaciones que, directa o indirectamente, comprendieron la importancia del conocimiento oceanográfico. Desde las pioneras −como fue la Oficina Hidrográfica de la Marina Nacional, actual Servicio Hidrográfico y Oceanográfico que tengo el honor de dirigir−; hasta otras tantas que se abocaron a la tarea de apoyar, financiar o desarrollar los estudios y las investigaciones marinas, el conocimiento del mar y su desarrollo. Fundaciones, consejos y otras iniciativas privadas, gubernamentales y universitarias que surgieron por poco tiempo o se han mantenido hasta el día de hoy.

El segundo eje lo conforman los grandes esfuerzos de investigación impulsados por la fuerza de voluntad de los precursores de la oceanografía en Chile. Ciertamente, el motor fundamental de todo. Los anhelos y las convicciones de hombres que comprendieron la importancia del estudio del mar. Los esfuerzos de destacados científicos extranjeros avecindados en Chile que se abocaron a la tarea de desarrollar los estudios y las investigaciones marinas.

En tercer lugar, los cruceros y programas oceanográficos nacionales e internacionales que han estudiado nuestro océano y que abrieron realmente las puertas del conocimiento de este ambiente vital para la vida humana. Cruceros oceanográficos, geológicos y geofísicos, iniciados tempranamente como la expedición realizada a bordo del buque inglés William Scoresby, en 1931. Así como las observaciones efectuadas en 1959 frente a Punta Ángeles por el oceanógrafo alemán Wilhelm Brandhorst. La expedición Agrimar, del mismo año, a bordo del buque pesquero Ocean’s Gift, entre Valparaíso y el golfo de Arauco; expedición considerada como el primer estudio oceanográfico propiamente tal realizado en chile y que sirvió como experiencia para organizar la operación oceanográfica Marchile I.

Como cuarto eje, no podían faltar las plataformas oceanográficas; donde se evoca, entre otros, la construcción del primer buque oceanográfico universitario chileno, bautizado como Explorador,de la facultad de ciencias del mar y de recursos naturales de la universidad de Valparaíso. Asimismo, el anhelo frustrado por largo tiempo de un buque oceanográfico para la armada y las numerosas y precarias embarcaciones que hoy se contrarrestan con el buque de investigación oceanográfica Cabo de Hornos, uno de los mejores equipados del mundo.

El quinto eje, lo he identificado como el de los acontecimientos, donde encontramos la Segunda Guerra Mundial, cuando los países involucrados se vieron en la necesidad de aprender más sobre los océanos, con el fin de aumentar sus ventajas en el ámbito militar; agregando y perfeccionando una serie de instrumentos y técnicas, como el sonar, el batitermógrafo, las comunicaciones submarinas y el buceo autónomo.

Asimismo, otros hitos como el año geofísico internacional que dio el impulso al estudio de las ciencias del mar en chile, entre 1957 y 1958; o los terremotos y tsunamis de 1960 y del 2010, que marcaron un punto de no retorno en el estudio del mar y de sus fenómenos.

Son estos cinco ejes temáticos los que ustedes encontrarán en la lectura de este libro y cuyo conjunto, cual piezas de un mecano, constituyen la historia de la oceanografía en chile.

Los invito a leer esta obra e interiorizarse de su completo contenido —una mirada histórica del origen y desarrollo de la ciencia oceanográfica chilena— una reseña apoyada por algunos registros fotográficos que los acercarán a este eslabón de la historia del país.

 

 

 

 

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