Presentación: Escuela Naval de Chile, 200 Años de Historia y Tradición

Editor: Capitán de navío Pedro Arentsen Morales

Redactores: Rodolfo Soria-Galvarro Derpich, Tomás Schlack Casacuberta y Eduardo Sims San Román Editorial: Escuela Naval Arturo Prat

Año 2017, 318 pp.

Múltiples libros se han escrito sobre el alma mater de los oficiales de marina, sus tradiciones, promociones y gran parte de su historia; la revista Anclas, iniciada como revista de la Escuela Naval en 1931, de alguna manera muestra el quehacer de sus alumnos; el periódico Fogonazo, que desde 1963, sin excesiva profundidad ni excesiva superficialidad,  indica las actividades y la forma de ser del cadete naval; tantas otras publicaciones han ido relatando el diario vivir en la escuela, los estudios, las actividades deportivas, culturales, militares y otras que realiza quien se está formando para conducir los destinos de la Armada de Chile.

En esta oportunidad, luego de transcurridos 200 años de la fundación de la Academia de Jóvenes Guardias Marinas en 1818, hoy Escuela Naval Arturo Prat, se realizó un trabajo que no pretende ser parte de un género literario específico, sino tan solo mostrar la escuela de ayer y de hoy, sus cambios en lo formal y su semejanza en el fondo, que ha permitido preparar a los futuros oficiales de marina, con valores, capacidades y responsabilidad necesarios para dirigir al personal, administrar el material y los recursos que el estado ha entregado a la Marina de Chile a través de todos estos años, para cumplir con su misión, tanto en tiempo de paz como de guerra.

En cuanto a su historia, el libro nos muestra tres períodos claramente definidos:

  • Desde su creación hasta 1892, en que los alumnos realizaron sus estudios en diferentes establecimientos en tierra como en unidades a flote, en los cuales, muchos de ellos tuvieron la oportunidad de formarse en el rigor de acciones de combate.
  • El segundo período se inicia en 1893, cuando la institución se establece en el cerro Artillería, en una sede construida especialmente para el efecto, lugar donde permanecieron hasta 1967, año en que, dado el poco espacio para las necesidades características de un instituto formador, que ya albergaba a más de 500 alumnos, se trasladó a sus actuales dependencias.
  • El tercer período relata las actividades y cambios de la escuela, desde su instalación en la sede de Punta Ángeles hasta la actualidad, y digo actualidad ya que se incluye la ceremonia de ingreso de los nuevos cadetes, que conforman la generación del bicentenario, en enero del presente año, en la que también participó una delegación de quienes entraron hace 50 años, que de alguna manera representa la continuidad histórica de ella.

Al término de este relato histórico, una gran cantidad de fotos muestran la Escuela Naval de hoy y las múltiples actividades en que el alumno participa para completar la formación integral; finalmente se menciona el reciente descubrimiento del monumento a nuestro héroe máximo, capitán de fragata don Arturo Prat Chacón, que lleva de fondo la frase “Mis oficiales sabrán cumplir con su deber”, que recibirá a los nuevos alumnos y los despedirá cuando se gradúen, en el frontis de la escuela, recordándoles siempre el compromiso que asumen y deben tener para con la Patria.

Luego de presentar la evolución que tuvo la escuela a lo largo de sus 200 años, el libro entrega una serie de informaciones concretas, que considera la relación de quienes tuvieron el honor de dirigir el establecimiento en los diferentes períodos, una lista de quienes egresaron con las primeras antigüedades de cada promoción, por haber obtenido las más altas calificaciones académicas y militares, un recuento de antiguos profesores y decanos, los alumnos fallecidos en el cumplimiento del deber y alumnos que durante su permanencia en la institución se destacaron por realizar actos que los hicieron merecedores de obtener la medalla “Al Valor” por poner en riesgo su vida en el cumplimiento de su deber; además se incluyó en el libro la descripción de algunos elementos del patrimonio material e inmaterial que son parte de la tradición de la Escuela Naval; asimismo, se consideró reconocer a algunos egresados ya fallecidos, que no solo se destacaron en su carrera naval, si no que tuvieron una importante participación en otras áreas del quehacer nacional; estos representan a muchos más, que permiten de alguna manera mostrar que la formación que entrega este instituto no es solo para ser oficial de marina, sino que entrega también herramientas para contribuir con el desarrollo nacional en diferentes ámbitos.

La redacción del texto está complementada por una gran cantidad de imágenes, que permiten hacer de su lectura un acto ameno y entretenido.

La lectura puede ser para quienes pasaron por sus aulas, ya que les traerá gratos e interesantes recuerdos de su estadía en ella y más de alguna fotografía les llevará a la memoria anécdotas ocurridas en su época; también permitirá a otras personas, no tan cercanas a la Armada, conocer la historia de la institución con que cuenta nuestro país para formar a los futuros oficiales de marina y por último, la lectura también puede ser realizada por extranjeros de habla inglesa, dado que sus textos se encuentran traducidos en ese idioma.

Invito al lector a disfrutar este libro, el que no pretende ser parte de un género literario específico, pero que si revela muchas vivencias que permitirán conocer más de cerca como se forma el oficial de marina y conocer parte de la historia de nuestro país.

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