Una broma clásica

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Siendo segundo comandante del Aquiles y acercándonos a la Angostura Inglesa, decidí hacer la clásica broma sobre las manzanas a un pasajero civil –a quien no dudé en elegir debido a su gran motivación durante la comisión y con la vida naval en general- entregándole la consigna de equiparse rápidamente para recolectar la mayor cantidad de manzanas posibles durante el cruce.

Sorpresa fue descubrir que este entusiasta pasajero sumó a esta misión al resto de su familia: su esposa, sus octogenarios padres y su pequeño hijo. A escasos minutos del cruce, abrigados y con unas pequeñas cajas que serían utilizadas como recipientes para las frutas, toda la familia fue a pedirme instrucciones para cumplir con su misión.

Ante tamaña muestra de inocencia, junto a la sorpresa de ver a la familia completa equipada frente a mí, me fue imposible reconocerles que esto se trataba de una broma, sin quedarme más remedio que tomar mi parka, un balde de limpieza y un bichero y salir con ellos al alerón a recoger manzanas.

Mientras efectuábamos el cruce y ante las risas y miradas atónita de la dotación, solo pude decirles: ¡qué raro! el verano pasado habían muchas más manzanas.

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