Haití: término de la misión, 13 años de experiencias y lecciones aprendidas

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La participación de Chile en la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) se prolongó por casi 13 años, hasta que en agosto de 2016 la Misión Permanente de Chile ante las Naciones Unidas comunicó al Secretario Adjunto para operaciones de paz de dicho organismo internacional, la decisión de retirar las tropas chilenas, a partir de abril de 2017. El repliegue del material y equipamiento desde Haití se efectuó con recursos aéreos y especialmente navales, lo que demostró nuestra capacidad para actuar en escenarios extra regionales. La experiencia acumulada en estos 13 años, nos a permitido incorporar importantes activos en términos de preparación, interoperabilidad, procedimientos logísticos, sanitarios, tácticos y aplicación de reglas de enfrentamiento.

El contingente chileno arribó a Haití el año 2004 en el peor momento de la grave crisis humanitaria y sociopolítica por la que atravesaba la nación caribeña, situación que era considerada como un  elemento de alto riesgo y desestabilizador de la paz en la región.

A través de la MIFH (Fuerza Multinacional Provisional para Haití) inicialmente y, en forma posterior por medio de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH), Chile, con el despliegue de un contingente nacional, asumió un trascendental compromiso político, militar y valórico con la protección de los Derechos  Humanos en el sistema internacional, esfuerzo que incrementó la estatura estratégica de nuestro país.

Nuestros cuarteles en Puerto Príncipe y en Cabo Haitiano fueron en forma paulatina asumiendo el control de la seguridad de sus áreas de responsabilidad. Asimismo, se desenvolvieron frente a sus comunidades locales  mostrando nuestra capacidad militar, cultura y tradiciones; para de esta manera generar los lazos de confianza
que permitieran contribuir a la paz y a la estabilidad en torno a la población haitiana circundante.

Las cifras de la presencia nacional y de otros países en MINUSTAH fue evolucionando acorde lo establecieron las distintas resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) derivado de la coyuntura político- social local en su rumbo para lograr la recuperación plena de la institucionalidad en la nación de Haití.

La Armada, con sus capacidades de transporte estratégico fue el principal eslabón para la operación de repatriación del personal y de todo el material utilizado en estos 13 años de operación.

El gran capital logrado con el desarrollo de esta operación vinculada a la estabilidad de la paz mundial se relaciona con el importante legado de la participación de nuestras fuerzas y cuál es el cúmulo de experiencias y lecciones aprendidas que nos permitirán mirar al futuro ante nuevos desafíos militares de esta naturaleza.

Arribo de la MIHF y despliegue de la MINUSTAH

El 29 de febrero de 2004, el Consejo de Seguridad de la ONU mediante resolución N° 1529 aprobó el despliegue de la MIFH en Haití, con el objeto de apoyar el proceso político haitiano y recuperar la seguridad y estabilidad institucional. El liderazgo de la misión fue entregado a Estados Unidos y los países contribuyentes fueron Canadá, Chile y Francia.

Consecuente con lo anterior, el 1 de marzo de ese mismo año, el Presidente de la República Ricardo Lagos estableció un plazo de 48 horas para iniciar el despliegue de un batallón de Ejército conformado por una compañía de infantería ligera, una compañía de fuerzas especiales y una compañía de apoyo de servicios de combate (en  adelante, Batallón Chile), con una dotación total de 331 efectivos, fuerza que inició su operación en la capital haitiana el 4 de marzo de 2004.

A su vez, el 30 de abril del año 2004 mediante resolución N° 1542, el mismo Consejo de Seguridad estableció que la MIFH debía finalizar sus funciones y ser reemplazada por la MINUSTAH (liderada por Brasil e integrada, en su mayoría, por efectivos latinoamericanos), a partir del 1 de junio de 2004, contando desde sus inicios con más de 6.700 efectivos de 23 países. (Argentina, Canadá, Chile España, Estados Unidos, Francia, Italia, Brasil, Uruguay, Bolivia, Colombia, Croacia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Filipinas, Guatemala, Jordania, Nepal, Pakistán, Paraguay, Perú y Sri Lanca).

Adicionalmente al liderazgo regional establecido por Brasil, también el Secretario General de Naciones Unidas, designó al diplomático chileno Juan Gabriel Valdés, como su representante especial ante MINUSTAH, teniendo como tarea primordial la de preparar el escenario interno para las elecciones presidenciales y parlamentarias
programadas para el año 2005.

En términos generales, la resolución 1542 (2004) y los mandatos sucesivos dispusieron acciones en cuatro ámbitos: “Promover un entorno seguro y estable, apoyar al proceso político y desarrollo institucional, proteger los derechos
humanos, particularmente los de las mujeres y los niños y, finalmente, fortalecer el desarrollo económico y social.”

Los cuarteles nacionales de la MINUSTAH

De esta manera comienza la primera operación nacional de gran magnitud bajo el mandato de las Naciones Unidas, desplegándose los siguientes cuarteles nacionales en el territorio haitiano:

  • Batallón Chile

Estuvo compuesto por unidad de infantería mecanizada del Ejército y una compañía de Infantería de Marina con aproximadamente 400 efectivos. Se desplegó en la ciudad de Cabo Haitiano (Cap Haitien), localidad de 150.000
habitantes ubicada al noreste del país. Las tareas principales que cumplió fueron de seguridad, realizando durante estos trece años, más de 10.000 patrullajes motorizados, [tootip title=”Datos estadísticos EMCO.”]16.000[/tooltip]
patrullajes a pie, 6.000 patrullas de largo alcance, más de 200 escoltas a convoyes de ayuda humanitaria y procesos eleccionarios y el mismo número de inserciones y extracciones de patrullas pedestres.

Durante el año 2013 fueron incorporadas al contingente chileno tropas de las fuerzas armadas de El Salvador (44), ocurriendo casi similar aporte de fuerzas por parte de Honduras (47)* a contar del año 2014 y hasta el cierre de la unidad. Asimismo, entre 2015 y 2017 también se integraron tres oficiales de México a la Plana Mayor del Batallón.

En el Batallón Chile estuvieron aposentados los cuarteles Prat, O’Higgins y Carrera. El Cuartel Prat, perteneciente a la Armada, estaba compuesto por una compañía orgánica de la Infantería de Marina y en él se concentraba la carga operativa del batallón, por contar con personal altamente entrenado para otorgar los adecuados niveles de seguridad que requería la población haitiana local en el normal desarrollo de sus actividades de la vida cotidiana.

Embarco de vehículos a bordo del LSDH Sargento Aldea en Haití, junio 2017.

El equipamiento del material de habitabilidad y maestranzas del Batallón fue materializado por medio del viaje de carácter logístico de la LST Valdivia los años 2004 y 2006, permitiendo adecuar y ampliar las dependencias del cuartel.

Asimismo, se implementaron obras y algunos trabajos menores en diversos sectores de la comunidad haitiana colindante, siendo la primera de ellas la construcción de un recinto deportivo, donde se llevó a efecto el primer campeonato de fútbol entre los jóvenes haitianos y militares chilenos. Actividades deportivas que se incrementaron durante el tiempo, generándose  fuertes lazos con la comunidad local, las que se  complementaron y fortalecieron con la realización de actividades militares de ayuda a la comunidad (CIMIC), que se ejecutaron en forma habitual  durante cada uno de los relevos. Lo anterior, se concretó por medio de la entrega de agua potable, útiles escolares, juguetes, mejoras en infraestructura, exhibición de películas infantiles, competencias deportivas y operativos médicos, capacitaciones en oficios básicos e instrucción militar a la Policía Nacional Haitiana (PNH).

  • Compañía de ingenieros de construcción horizontal chileno-ecuatoriana 2004-2015

Unidad técnica de composición combinada, integrada por 153 efectivos de los Ejércitos de Chile (87) y Ecuador (66).  Esta compañía se desplegó en la ciudad de Puerto Príncipe, en forma posterior a la firma de Acuerdo entre los Gobiernos de Chile y Ecuador para el despliegue de una compañía de ingenieros combinada en MINUSTAH.  Destacan entre sus logros, su primordial apoyo a la comunidad en forma posterior al terremoto que azotó a Haití el año 2010. También la construcción de más de 45 kilómetros de caminos asfaltados en diferentes rutas, 320.000
m³ de terraplenes, 300 kilómetros de habilitación y mejoramiento de vías de comunicación, 2.800 m² de asfaltado en puestos de cuarteles militares, 1.350 horas/hombre (H/H) de carga y descarga de contenedores, 1.800 (H/H) de apoyo a la construcción de instalaciones militares y 500 (H/H) de ayuda al repliegue de unidades, 3.800 m³ de material retirado por efecto de demolición de estructuras de edificios y la entrega de más de 26.500.000 litros de agua potable a la comunidad.

  • Grupo de helicópteros

Unidad de transporte aéreo diurno y nocturno compuesto por cuatro helicópteros (UH-1H) de la Fuerza Aérea de Chile, entre el mismo año 2004 y el 2015 y con solo dos aeronaves desde esa fecha hasta el término de la misión, con una dotación promedio de 50 efectivos. La base estuvo emplazada en Puerto Príncipe, próxima al aeropuerto internacional de Haití. Las principales tareas efectuadas se relacionaron con patrullaje aéreo, rescate médico y transporte de carga ligera. Su característica principal se constituyó en ser la única unidad de su tipo con capacidad de vuelo nocturno. Realizó más de 17.000 horas de vuelo, trasladó a más de 15.000 pasajeros y efectuó alrededor de 35 evacuaciones aero-médicas por año. Además, prestó un importante apoyo con su capacidad de transmisión de imágenes en tiempo real (imágenes FLIR), durante los disturbios y en situaciones de emergencia en la capital del país. También destacar que al inicio de la misión, este grupo tuvo un carácter conjunto, al operar además con tres helicópteros SA 330 Puma del Ejército entre los años 2004 y 2006.

  • Contingente policial

Sumado a lo anterior, nuestro país contribuye hasta la fecha con un contingente policial que en promedio anual  suman 11 efectivos policiales* (7 carabineros y 4 detectives), todos ellos desplegados de manera individual bajo la
modalidad de expertos en misión. Los policías chilenos integran el componente policial de Naciones Unidas  (UNPOL) y están destinados en distintas estaciones policiales, conforme a las capacidades de cada uno. De acuerdo al mandato de Naciones Unidas vigente, continuarán sus funciones con el fortalecimiento de los programas de entrenamiento a la Policía Nacional Haitiana (PNH).

Cuadro de contingente militar y policial internacional de MINUSTAH. Fuente EMCO.

Las cifras de la presencia nacional e internacional de la MINUSTAH

Entre el año 2015 y hasta el retiro de las fuerzas el año 2017, la ONU mantuvo en forma estable el contingente militar en 2.370 miembros y el policial (UNPOL) en 2.560.

El término de la MINUSTAH y el repliegue del material

El 31 de agosto de 2016, la Misión Permanente de Chile ante las Naciones Unidas comunicó al Secretario General Adjunto de la Naciones Unidas para Operaciones de Paz, la decisión de retirar las tropas chilenas de Haití a partir de la segunda quincena del mes de abril de 2017, pero en el citado documento se indicó la voluntad de mantener la
permanencia del contingente policial.

A su vez, mediante Resolución N° 2.350 del 13 de abril de 2017, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, reafirmando las resoluciones anteriores reconoce que el término pacífico del proceso electoral y el retorno del orden
constitucional el 7 de febrero de 2017 han sido un hito importante en la estabilización de Haití. Por lo mismo, decide que el componente militar de la MINUSTAH se reduzca gradualmente durante el periodo final de seis meses y que su retirada de Haití se produzca a más tardar el 15 de octubre de 2017.

Por otra parte, el Consejo de Seguridad decide establecer una misión de mantenimiento de la paz con fines de seguimiento en Haití, la MINUJUSTH y que estará constituida por siete unidades de policía con 980 policías armados y 295 agentes de policía. Su misión consistirá en ayudar al gobierno de Haití a fortalecer las instituciones y el estado de derecho en el país, seguir prestando apoyo a la PNH, fomentando a su desarrollo y participar en tareas de vigilancia junto al resguardo de los derechos humanos.

El plan de repatriación, refrendado en las capacidades de desarrollo polivalente evidenciadas por nuestro país fue realizado con medios propios. El repliegue del material y equipamiento desde Haití se efectuó con nuestros recursos aéreos y especialmente navales, lo que demuestra que Chile es capaz de actuar en escenarios extra regionales sin necesidad de recurrir a contratar servicios privados o de otros países más desarrollados para materializar sus despliegues.

El buque multipropósito LSDH Sargento Aldea con su dotación de 239 hombres y mujeres y después de una  travesía de más de 35 días, en julio de 2017, recaló a Valparaíso con aproximadamente 600 toneladas de carga. Fueron los últimos 45 militares del contingente nacional desplegado en MINUSTAH que regresaron a cargo de 91 vehículos militares y 16 contenedores de carga.La operación de repliegue del material tuvo una duración de 40 horas y se realizó por medio de las barcazas Canave y Reyes que se transportaban al interior del buque madre y que permitían su navegación a la playa donde era embarcado el material rodado.

Cuadro del aporte anual de Chile de personal militar y policial (relevos cada 6 meses). (Fuente; Boletín MINDEF, Chile 13 años en MINUSTAH, página 14.)

Legado de experiencias y lecciones aprendidas

  •  Ámbito militar internacional y regional

La rápida respuesta de Chile con el despliegue del contingente nacional en 48 horas para la conformación de la MIFH, junto al desplazamiento de las tropas chilenas para la estructuración de fuerzas en MINUSTAH, demostró ante la comunidad internacional la gran capacidad de respuesta de las fuerzas armadas de Chile para enfrentar este tipo de requerimiento de Naciones Unidas, por lo que se estima altamente necesario equipar y entrenar nuestras fuerzas para mantener en el tiempo esta capacidad de disuasión a nivel continental y mundial.

La participación de la Compañía Combinada de Ingenieros Chile-Ecuador (2004-2015), tuvo un impacto significativo en el desarrollo de mecanismos de cooperación internacional en el marco de la Defensa. Esta iniciativa también se replicó con El Salvador, Honduras y México, los cuales en 2013, 2014 y 2015, respectivamente, se incorporaron al Batallón Chile, lo cual fue un respaldo al liderazgo militar de Chile en la MINUSTAH.

Por otra parte, los efectivos nacionales recibieron entrenamiento bajo estándar ONU, asimilable a los  procedimientos operacionales OTAN, lo cual permitió fortalecer sus capacidades de interoperabilidad con otras Fuerzas Armadas en un ambiente multinacional.

  • Ámbito ministerial, político y estratégico

Las autoridades nacionales del sector Defensa y de Relaciones Exteriores, junto a otras agencias del Estado lograron consolidar lazos de coordinación y convergencia producto de esta misión. Este motor de sinergia de voluntad  política y militar debe constituirse a futuro como el referente en la relación Defensa –Cancillería, dada la gran
cantidad de actividades internacionales que continúan realizando nuestras Fuerzas Armadas en la actualidad.

Chile, a través de su Armada demostró poseer capacidades de transporte estratégico de material y personal a cualquier escenario geográfico del mundo, al desplegar en cuatro oportunidades buques con capacidades anfibias y logísticas, la LST Valdivia los años 2004 y 2006 y el Buque Multipropósito LSDH Sargento Aldea los años 2012
y 2017. El empleo de las unidades de superficie y de parte de su brigada anfibia en la misión de operación de paz en Haití, evidencia la vocación y capacidad expedicionaria institucional, la cual siempre debe ser puesta a disposición de las autoridades políticas del Estado, cada vez que la paz y seguridad mundial así lo demanden.

  • Ámbito de las normas del accionar disciplinario y operacional

El Memorándum de Entendimiento entre las Naciones Unidas y la República de Chile para la contribución de recursos ante MINUSTAH, suscrito el 16 de febrero de 2006, estableció las obligaciones para el contingente  nacional en materias de código de conducta y materias de género.

A nivel operacional, las tropas chilenas dieron cumplimiento a las reglas de enfrentamiento (ROE) para  MINUSTAH establecidas por la ONU en febrero de 2008. El concepto de aplicación de las ROE estuvo amparado en el principio de restricción del empleo de la fuerza a la legítima defensa (autoprotección) y a la protección del
mandato (incluida la protección de civiles). Posterior a este proceso, se inició un intenso trabajo combinado en apoyo a la Policía Nacional Haitiana (PNH) y la UNPOL, a fin de coordinar el oportuno accionar de las fuerzas militares MINUSTAH cuando la PNH era sobrepasada en situaciones de disturbios y protestas.

Finalmente, el contingente nacional operó en conformidad con el acuerdo entre la ONU y el gobierno de Haití referido al Estatuto de MINUSTAH, suscrito el 09 de julio de 2004, que regula los vínculos entre las tropas y el país
receptor, incluidas inmunidades, jurisdicción penal y civil, y daños a terceros del país receptor.

Los acuerdos internacionales señalados, junto al buen comportamiento evidenciado por las fuerzas en Haití, donde no se registraron situaciones que revistieran caracteres de delito, solo algunas faltas aisladas del ámbito disciplinario quedarán registrados como el marco regulatorio indispensable que deberá contar un contingente
nacional para su participación en operaciones de paz bajo el mandato ONU.

  • Ámbito conjunto

La experiencia de logística conjunta, interoperabilidad y alistamiento de las fuerzas armadas chilenas, bajo un solo mando operacional (OPCOM) con la asimilación de destrezas y habilidades para todo el personal que participó en las operaciones en Haití fueron invaluables y han sido traspasados a las reglamentaciones internas y doctrinas institucionales de material, entrenamiento y aprendizaje. Conocimiento de trabajo conjunto acumulado en Haití, que también puede ser volcado hacia el apoyo a la sociedad y comunidad nacional para situaciones de emergencias ante desastres naturales.

La creación del Centro Conjunto para Operaciones de Paz de Chile (CECOPAC), en el año 2002, ha significado un elemento primordial para la capacitación y entrenamiento profesional de las Fuerzas Armadas para este tipo de situaciones; como también para la preparación de militares y policías chilenos y extranjeros en su reacción ante escenarios de conflicto real, bajo condiciones aplicables al fenómeno de las amenazas asimétricas.

La transmisión de imágenes FLIR desde los helicópteros FACH a los centros de mando para la toma de decisiones sobre el despliegue en terreno de las tropas chilenas y extranjeras, contribuyó a la coordinación conjunta del uso de los sistemas tecnológicos para facilitar el eficiente empleo de los medios materiales y humanos del Batallón Chile frente a las amenazas asimétricas que se presentaban durante disturbios o periodos de efervescencia política y social.

  • Ámbito institucional

Para cada operación logística de los buques de transporte estratégico, existió una etapa de planificación con el Estado Mayor Conjunto que fortaleció el uso de las doctrinas conjuntas.

En forma previa a cada una de las navegaciones, oficiales de los respectivos buques viajaron a Haití, con el propósito de verificar las condiciones de seguridad y de sanidad durante las recaladas, dinámica que debe considerarse en futuras operaciones de este tipo.

La Infantería de Marina manteniendo su rol principal anfibio, tuvo la capacidad de adaptarse al nuevo escenario con amenazas asimétricas y no tradicionales, donde se reflejó su alta versatilidad y polivalencia. Lo anterior, fue
reforzado por su organización permanente y de baja rotación donde el conocimiento entre las personas potenció su accionar y eficacia frente a disturbios o manifestaciones durante las patrullas y tránsitos efectuados.

La interoperabilidad desarrollada por nuestras fuerzas de Infantería de Marina, tanto en Puerto Príncipe junto a la fuerzas militares brasileras para el control de la zona con mayor índice de violencia y tráfico de armas de la capital Cite Solei; como también en el cuartel Prat dependiente del Batallón Chile, con el contingente de las fuerzas  armadas de Honduras, El Salvador y con tres oficiales de México durante el último tramo de la misión, permitió al personal naval e infante de marina institucional aumentar y potenciar el conocimiento del trabajo combinado entre
países de una fuerza multinacional, en el sentido de conocer la idiosincrasia, las tradiciones y costumbres de esos uniformados, para, a partir de ese respeto mutuo, operar a plenitud frente a las demandas de seguridad exigidas por
MINUSTAH para el resguardo de la población local.

La lamentable e irreparable pérdida del sargento 2º (Enf.) Rodrigo Sanhueza Soto (Q.E.P.D.), ocurrida en el norte de Haití durante un patrullaje el año 2015, a solo pocos días de su relevo y regreso a la patria, refleja que este tipo de operaciones es de alto riesgo, por lo que siempre y especialmente en el tramo final de la misión se deben extremar y mantener las mismas medidas de seguridad establecidas al arribo al área de operación.

  • Ámbito financiero

El costo anual de nuestras fuerzas en Haití fue en promedio de casi USD 36 millones, de los cuales USD 14 millones del total fueron reembolsados anualmente al Estado por la ONU. Por lo anterior, el gasto por cada año de operación para el erario nacional alcanzó los USD 22 millones, bordeando la cifra total de US$ 286 millones por los 13 años de permanencia del contingente nacional en la MINUSTAH.

En síntesis y como factor de planificación en futuras operaciones de este tipo y magnitud, se puede asumir que para embarcarse en una misión de similares características con un contingente aproximado de 500 hombres y mujeres donde la seguridad internacional a solicitud de Naciones Unidas lo requiera, el costo anual para Chile podría superar los USD 25 millones anuales.

  • Ámbito de Género

Un total de 248 mujeres uniformadas participaron en la misión en Haití, particularmente reforzada la presencia femenina del contingente nacional en virtud de la Resolución ONU Nº 1325 (Paz Mujer y Seguridad) del año 2000.

Cabe hacer presente, que esta primera experiencia de incorporación de la mujer militar al contingente nacional en Haití ayudó a definir que quedaran dimensionadas las reales necesidades de habitabilidad femenina junto a los indispensables espacios de privacidad requeridos para su óptimo desempeño en futuras misiones de paz.

Otro factor clave en la participación de la uniformada nacional, lo constituyó su presencia y contacto con la mujer haitiana durante la realización de los apoyos sociales y médicos en las operaciones CIMIC; instancia en la cual,
lograron afianzar los vínculos de amistad y solidaridad con las comunidades femeninas residentes.

Conclusiones y reflexiones finales

La participación de Chile en Haití se prolongó 4.745 días en casi 13 años, como parte de un esfuerzo internacional con un activo papel de los países latinoamericanos en la solución de las problemáticas de seguridad de la región. Nuestro país con un total de 12.395 hombres y mujeres uniformados apoyó la acción de Naciones Unidas en dicho esfuerzo, reconociendo la legitimidad insustituible en su acción internacional en materias de seguridad, defensa y paz.

La experiencia acumulada en estos años de presencia en Haití, le ha permitido a las fuerzas armadas de Chile incorporar importantes activos en términos de preparación, interoperabilidad, procedimientos logísticos,  sanitarios, tácticos y aplicación de reglas de enfrentamiento con fuerzas de otros países; también un acceso a
tecnología y medios de última generación para operación en situaciones de conflicto.

Chile en el norte del país caribeño se transformó en un referente para MINUSTAH al asumir el liderazgo de las tareas de control de la seguridad jurisdiccional junto a Honduras, El Salvador y México, lo que aportó a la credibilidad y prestigio internacional de nuestras fuerzas armadas.

Finalmente, el profesionalismo y especialmente la solidaridad del contingente nacional con la comunidad haitiana periférica a nuestros cuarteles con las cuales les correspondió interactuar y también apoyar con acciones cívicas, le han valido al país un reconocimiento por parte de esa sociedad. Lo anterior, sustentado en el gran flujo migratorio de haitianos hacia Chile, aumentando la colonia residente desde una población inferior a las 1.000 personas de esa
nacionalidad el año 2004 en el país, al inicio de la misión, hasta los más de 100.00011 ingresos de haitianos registrados, solo en los dos últimos años al país.

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