Desafíos de la Industria de Defensa en Chile

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La industria de defensa es muchos más que
armas y municiones, puesto que abarca a todos
los proveedores de productos que demandan
las Fuerzas Armadas para el sostenimiento
de su personal y material, precisando que la
infraestructura en ciencia, tecnología e innovación
dedicada a la producción y disponibilidad de
la tecnología militar que requieren las Fuerzas
Armadas, va más allá de la existente en las
Empresas de Defensa Autónomas del Estado
(FAMAE, ASMAR y ENAER) y sus filiales (SISDEF,
DTS, ARCOMET, entre otras).
Sin duda alguna, la historia mundial respalda
el desarrollo de la industria de defensa a través
de los diferentes conflictos armados, el que
se vio incrementado con el surgimiento de la
* Capitán de Fragata. Oficial de Estado Mayor.
Las Fuerzas Armadas requieren de un grado de independencia tecnológica para el
sostenimiento y modernización de sus sistemas, y la industria nacional debe ser capaz
de desarrollar las potencialidades para ir dando respuesta a esta necesidad. Así, es
indispensable una estrecha colaboración entre Fuerzas Armadas e Industria, con la
indispensable participación del Estado a través del Ministerio de Defensa.
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Revolución Industrial a fines del siglo XVIII, y
el progreso tecnológico que desde la Primera
Guerra Mundial hasta nuestros días, ha tenido
un vertiginoso ascenso en el sistemático proceso
de innovación.
Este desarrollo militar que con el tiempo
se ha ido transfiriendo a la industria para uso
civil, cobrando una vital importancia y valor
en la economía de muchas de las naciones del
primer mundo.
El actual escenario donde se desenvuelve el
sector Defensa se caracteriza por el aumento
de la complejidad de los nuevos sistemas de
armas y la obsolescencia tecnológica cada vez
más rápida, lo que sumado al elevado costo de
estos sistemas y los presupuestos restrictivos,
lleva a las Fuerzas Armadas de Chile a esforzarse
en alargar el ciclo de vida de su equipamiento,
emprendiendo varias modernizaciones en este
período.
Conforme a lo anterior, se puede determinar
en primera instancia que se requiere la activa
participación de empresas privadas que
se interesen en apoyar la obtención de la
autosuficiencia necesaria para apoyar los sistemas
adquiridos durante su ciclo de vida.
Existen tres funciones básicas que permiten
dar solución a los requerimientos de las Fuerzas
Armadas: adquisición, producción industrial e
investigación y desarrollo (I+D).
– La adquisición, principalmente a
proveedores extranjeros, se debe a que
el país no tiene la capacidad (personal
capacitado, tecnología y tamaño de
mercado) para producir todos los sistemas
y equipos que requiere la defensa nacional.
– La producción industrial se extiende más
allá del trabajo realizado en las líneas de
producción de las fábricas militares, astilleros
navales y fábricas aeronáuticas, puesto que
también hay empresas o proveedores que
interactúan con estas fábricas y astilleros a lo
largo de la cadena de suministro. Una función
a priorizar por estas fábricas militares, es
identifi car repuestos, componentes o piezas
que empresas nacionales sean capaz de
elaborar, postergando a un segundo plano
la alternativa de adquirir a un proveedor
extranjero.
– La I+D comprende las acciones de
conseguir los conocimientos necesarios
para dar respuesta a requerimientos
mediante la incorporación de los sistemas
diseñados y producidos en el país. El
proyecto que origina I+D tiene que
asegurar el adecuado sostenimiento del
sistema, por lo que debe considerar el
mantenimiento durante todo su ciclo de
vida y la fuente permanente de obtención
de recursos.
La industria de defensa
Las actividades de mantenimiento,
modernizaciones y reparaciones de los sistemas
TEMA DE PORTADA: Desafíos de la Industria de Defensa en Chile
n Drone desarrollado por SISDEF.
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existentes, como también la incorporación de
equipos de fabricación nacional, son las bases
para hacer crecer la industria de defensa.
Actualmente, gran parte de las empresas militares
nacionales se caracterizan por elaborar productos
de baja tecnología y, por ende, de bajo valor
agregado. Mientras la industria trabaje en forma
aislada, no alcanzará las condiciones y capacidad
para atender el suministro de productos sofisticados
tecnológicamente que demandan las Fuerzas
Armadas; por tal motivo se requiere la articulación
e integración de esfuerzos e iniciativas en los
trabajos de los institutos de investigación militar
y civiles, universidades y centros tecnológicos.
El desarrollo y sostenimiento de capacidades
para los equipos militares tienen varios inicios;
puede ser a través de un proyecto de investigación
y desarrollo, por la producción bajo licencia de
otro fabricante o por acuerdos de cooperación
entre países o empresas. Al respecto, un ejemplo
lo presentan Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela
con el proyecto conjunto de desarrollo y fabricación
del avión de entrenamiento militar “UNASUR 1”,
estimándose en USD 60 millones el costo del
proyecto y una demanda inicial de 92 aviones.
La posibilidad de fabricar equipamiento
militar y desarrollar las capacidades productivas
de medios militares, es el resultado de una
política de producción para la Defensa que
abarque el sector estatal (Congreso y Ministerios),
empresas privadas, universidades y centros de
investigación. Además, es indispensable contar
con una Estrategia Nacional para la Defensa que
asegure un nivel de gasto o inversión sostenido,
que justifique el desarrollo de esta política de
producción.
Mientras no exista una demanda de equipo
militar predecible, asegurado en el mediano y
largo plazo con respaldo presupuestario, será
difícil que el sector privado tenga interés. Entre
las posibles consecuencias de esta situación, es
decir, el alejamiento progresivo de la empresa
privada de la industria de defensa, se encuentra
la degradación de las capacidades locales de
producción, la dependencia excesiva en las
Empresas de Defensa Autónomas del Estado
(EDAE) para la producción militar nacional,
el predominio de la compra a proveedores
extranjeros y el aumento de la tercerización del
mantenimiento con empresas internacionales.
Análisis comparado
La estandarización del material militar en las
Fuerzas Armadas trae consigo beneficios logísticos,
como por ejemplo, contar con una cantidad de
activos que incentive a las empresas privadas
a invertir, generar economías de escala y el
intercambio de repuestos entre las instituciones.
Lo anterior, fue descrito por el Ministerio
de Defensa peruano (Resolución Ministerial
N°521-2011-DE/SG del 01.JUN.2011), al definir
la simplicidad como principio logístico basado
en el incremento de la estandarización de los
sistemas que posibilita una mayor compatibilidad,
interoperabilidad e intercambiabilidad del material,
equipos de apoyo y de los procedimientos de las
Fuerzas Armadas.
La importancia de invertir en el desarrollo
de la industria de defensa es la generación de
empleo para ingenieros, técnicos y mano de obra
especializada, además del progreso tecnológico
que aporta al país, mediante las experiencias que
arrojan las investigaciones, innovaciones y el
traspaso de tecnología. Es así como en Colombia,
la industria militar denominada Grupo Social y
Empresarial del Sector Defensa, se ha convertido
en un aporte para el crecimiento económico de
ese país, ya que según lo expresado por el Ministro
de Defensa, el año 2013 generó aproximadamente
11.500 empleos directos e ingresos superiores
n Avión modelo UNASUR I.
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a los US$400 millones(www.defensa.com del
26.Nov.2013). En el caso de Chile, ese mismo año
FAMAE, ASMAR y ENAER generaron ventas por
US$319 millones y emplearon a 4.676 trabajadores,
entre civiles y militares .1
Aquí surge el “Offset” o negociación de
compensaciones como alternativa factible para
el progreso de la industria de defensa a través
del traspaso de tecnología, entendiéndose por
compensación la condición para comprar al
extranjero bienes, servicios o tecnología, con la
intención de generar beneficios de naturaleza
tecnológica, industrial o comercial, conforme a
lo definido por la autoridad política.
En este aspecto, se destaca la legislación de
Argentina, Ley 24.948, Art.20 del 18.Mar.1998,
que dispone se privilegie la incorporación de
sistemas de armas que incluyan la transferencia
de la tecnología involucrada y el equipamiento
necesario para el adiestramiento operativo
simulado. En este sentido, la compra de aviones
de entrenamiento KT-1P a Corea del Sur por parte
de Perú, incluyó un contrato de coproducción y
ensamblaje de estas aeronaves, que implicó la
construcción en Lima de un centro de ensamblaje,
laboratorio de pruebas no destructivas, taller de
pintura, simulador de vuelo (coproducido por
ambas partes), y cuatro hangares.
El desarrollo de una industria
nacional de Defensa se justifica
con niveles de inversión que
permitan acceder a escalas
eficientes de producción para
obtener el equipamiento acorde a
las capacidades militares definidas.
Sin embargo, deben incluirse
incentivos fiscales y tributarios,
que le permita a las empresas
reducir sus costos para mejorar
la competitividad y, a lo menos,
dejarla exenta del pago del IVA
para igualarla con los beneficios
de las importaciones de pertrechos
militares, que no están afectas a
este impuesto.
Un ejemplo de lo precedente lo entrega Brasil,
ya que mediante la Ley N°12.598 que entró
en vigencia el 12 de marzo del año 2012, las
compañías del sector militar recibieron incentivos
de reducción de impuestos que le permiten
disminuir sus costos entre 13% y 18%.2
Entre los
requisitos que deben cumplir las empresas para
obtener este beneficio tributario, se encuentran:
ser controladas por brasileros, tener dominio de
la tecnología y que su producción sea realizada
en el país entre otras.
La labor gubernamental también se debe
ver reflejada en la creación de un organismo
que promueva el acceso de la industria militar
al mercado internacional. Tal es el ejemplo de
España, que cuenta desde el año 1993 con la
Oficina de Apoyo Exterior, la que está enmarcada
en la orgánica del Ministerio de Defensa.
Esta oficina tiene como misión fundamental
apoyar institucionalmente la internacionalización
de las empresas españolas del sector Defensa, para
lo cual mantiene una constante comunicación
con los agregados militares para conformar
un “networking”3
que difunda información
actualizada de las capacidades de la industria
española y recoja las necesidades de los mercados
internacionales. También, apoya la promoción
y comercialización del material que estando
operativo en las Fuerzas Armadas españolas,
TEMA DE PORTADA: Desafíos de la Industria de Defensa en Chile
n Fusil fabricado por FAMAE.
1. Información obtenida de “El Mercurio”, Cuerpo B4, Economía y Negocios. Edición del 19 de octubre de 2014.
2. Datos obtenidos en www.terra.cl del 28 de noviembre de 2013.
3. Concepto referido a la construcción y alimentación de una red de contactos.
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sean clasificados como excedente o “surplus”;
lo que supone una oportunidad para abrir
puertas a la industria española de defensa, al
permitirle participar en actividades ligadas a
su modernización o ciclo de vida, así como a
nuevos mercados para sus productos.
Asimismo, en España se conformó la Asociación
Española de Empresas Tecnológicas de Defensa,
Aeronáutica y Espacio (TEDAE), que integra a las
principales industrias tecnológicas de ese país
con presencia en estos tres ámbitos de actividad.
Esta asociación se creó con el objetivo de asumir
la representación y promoción de sus asociados
a nivel nacional e internacional.
Etapas para potenciar la industria de
defensa
Previamente se debe contar con la voluntad y
respaldo de una política nacional que fomente el
desarrollo de la industria de defensa. Logrado lo
anterior, las acciones a realizar son progresivas
en el tiempo.
n Corto plazo
Las Fuerzas Armadas deben definir el material
que sea conveniente fabricar en el país,
conjugando factores como la independencia
tecnológica, necesidad de contar con más de un
proveedor para eliminar riesgos monopólicos y
que la producción nacional sea más económica
que la importación, junto con el cálculo de la
demanda anual o plurianual. Posteriormente, se
debe hacer un levantamiento con el objeto de
diagnosticar las capacidades reales y potenciales
que disponen las empresas privadas, información
que será plasmada en un catálogo que tendrá que
mantenerse actualizado. En base a los resultados
que arroje este trabajo, se determinarán los
artículos a fabricar.
A su vez, se analizarán cursos de acción para
fabricar en el país los artículos que siendo necesaria
su producción nacional, no sea viable debido a
la falta de capacidad industrial.
n Mediano plazo
Se debe avanzar en la normalización de las
especificaciones técnicas del equipamiento de
uso común en las Fuerzas Armadas, ya que así se
conforma una cantidad de sistemas homogéneos
que asegure una demanda de artículos que
incentivan la inversión y rentabilidad de la empresa
privada.
Al respecto, la estandarización del material en
las instituciones castrenses es posible porque
para cumplir cada una con sus misiones emplean
medios o suministros similares, por ejemplo,
vehículos terrestres o aéreos para transporte
de personal o vigilancia, armamento, munición,
equipos de telecomunicaciones e informáticos,
software, vestuario, combustible, etc.
Si bien las empresas nacionales cuentan con
capacidades potenciales para participar en la
producción de los artículos demandados por las
Fuerzas Armadas, es imprescindible contar con
un organismo que tenga la autoridad y medios
para homologar los componentes fabricados en
el país con los recomendados por el fabricante,
que generalmente son importados.
Por otra parte, se tiene que implementar
una legislación que exija y posibilite el uso
de compensaciones en el caso de las grandes
adquisiciones en el extranjero, que incluya el
traspaso tecnológico, la capacitación de personas
y asegure el sostenimiento del sistema adquirido
a lo largo de su ciclo de vida. Lo que se busca es
impulsar el desarrollo de la industria nacional a
través de medidas proteccionistas, que al igual
como lo hace Argentina y Brasil, la prioridad de
diseño y producción de un proyecto sea interna
a menos que las capacidades propias se vean
sobrepasadas para llevarlas a cabo.
La externalización en las Fuerzas Armadas
presenta márgenes para una expansión de la
industria de defensa. En el ámbito militar, la
externalización consistiría en delegar en una
organización empresarial la gestión y ejecución
de determinadas funciones, actividades y
servicios conforme a unas determinadas
condiciones contractuales. Lo ideal sería
comenzar con pequeños proyectos asignados
a empresas nacionales para comprobar su
capacidad, y culminar con una reglamentación
específica en la materia. A modo de ejemplo, las
empresas privadas pueden realizar actividades
de transporte de personal y material, eliminación
de material contaminante, reciclaje, programas
de eficiencia energética, digitalización de
documentación técnica y planos, reparación de
tarjetas de circuito impreso, servicios médicos y
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evacuación de heridos, gestión y arrendamiento
de centros de instrucción y formación, etc.
De esta manera la externalización no debe
constituir el núcleo esencial de la actividad
de las Fuerzas Armadas y no debe afectar a la
capacidad de los éstos para llevarlas a cabo
por sí mismos, si fuera necesario.
Otro objetivo a lograr, es llevar a cabo el
mantenimiento de los sistemas de armas por
familia de sistemas, en lugar de realizarlo por cada
institución en forma separada. Para esto se requiere
contar con una estructura de mantenimiento
orientado hacia el aprovechamiento sinérgico
y conjunto de las capacidades de los talleres de
las Fuerzas Armadas, EDAE y la industria privada,
junto con implementar una burocracia dinámica
para su funcionamiento.
n Largo plazo
Para poder ampliar la escala de la producción
con las posibilidades de exportación, la industria
de defensa deberá trabajar con estándares
internacionales de calidad a fin de estar en
condiciones de competir en el mercado
regional y mundial. Una vez se logre este nivel
internacional de producción, será necesario crear
una organización para apoyar las exportaciones
de la industria de defensa (participando en
ferias militares y otros eventos internacionales),
y organizar la venta del material y servicios
pertenecientes a las Fuerzas Armadas en el
exterior.
En vista a todas las actividades necesarias para
el fortalecimiento de la industria de defensa, se
requiere de una política nacional que oriente
los esfuerzos y establezca las directrices. Por
tal motivo, es imprescindible contar dentro del
Ministerio de Defensa Nacional con un organismo
logístico dotado de la autoridad y responsabilidad,
para articular la planificación de medios para las
Fuerzas Armadas con el desarrollo industrial,
en conjunto con una entidad responsable de
planificar, coordinar y conducir la actividad
científico tecnológico del ámbito de la Defensa.
Conclusiones
n El fortalecimiento de la industria de la
defensa trae consigo externalidades
positivas, porque además de proveer equipos
y sistemas necesarios para las Fuerzas
Armadas, funciona como inductora de la
inversión privada y pública en investigación,
innovación, tecnologías e incluso en el
desarrollo de nuevos productos con
aplicaciones civiles, considerando el amplio
espectro que comprende la Defensa. A
nivel mundial, estos aportes no sólo han
venido de la mano de actividades propias
de la defensa, sino también a través de los
mecanismos de compensación económica
u offset.
n El desarrollo de la industria militar con
un grado de estandarización, referido en
términos de investigación y desarrollo
de nuevas tecnologías, contribuirá a la
sofisticación de la industria nacional.
n Finalmente, para lograr el desarrollo de
una industria de defensa, se requiere de un
organismo que tenga la voluntad, fuerza
y potestad para integrar la planificación
de medios para las Fuerzas Armadas, la
planificación del desarrollo industrial y la
I+D a nivel nacional.l

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