Bolivia y sus aspiraciones de salida al mar por territorio chileno

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BOLIVIA Y SU ASPIRACIÓN DE SALIDA AL MAR POR
TERRITORIO CHILENO
Javier Vargas Guarategua*
E
n 1866 Chile creyó que con el Tratado
celebrado aquel año con Bolivia solucionaba
la controversia de límites existente, pero todo
fue una ilusión que la realidad desvaneció muy
pronto. Aún estaba fresca la tinta de las firmas
que estamparon los plenipotenciarios cuando
Bolivia quiso retirar la suya. Vientos de guerra
soplaron desde Bolivia pero, la crisis con España
vino a poner paños fríos en pos del bien común.
Un nuevo Tratado, el de 1874, vino a reemplazar
al primero; pero, en esta oportunidad, Bolivia no
retiró su firma sino que violó una de las cláusulas
fundamentales. Esta vez la realidad trajo en
1879 la guerra –que se llamó del Pacífico o del
Salitre– y Chile hizo renacer los derechos que
sostenía antes de 1866.
El sacrificio chileno por la
paz había sido en vano.
El primer tratado de
límites, en términos
redondos, duró ocho
años; el segundo, cinco
años. En consecuencia,
y de acuerdo con los
tratados suscritos, Bolivia
tuvo litoral durante trece
años.
En este período,
el Gobierno de Chile
mantuvo representación
consular en Antofagasta y
Cobija. Brazos y capitales
chilenos eran los que
mantenían la vida de
los territorios comprendidos en esos pactos.
Un Pacto de Tregua, suscrito en 1884, es
decir, cuatro años después de que cesaron las
hostilidades con Bolivia, declaró terminado el
estado de guerra. El Pacto estableció que Chile,
durante la vigencia de la tregua indefinida,
continuaría gobernando, con sujeción al régimen
político y administrativo que, determinado por la
ley chilena, comprendía los territorios ubicados
desde el paralelo 23º hasta la desembocadura
del río Loa en el Pacífico.
En el Tratado de 1904, Chile logró consolidar
definitivamente su frontera con Bolivia. Un
cuarto de siglo había pasado desde que Bolivia
desencadenó la guerra y arrastró a ella al Perú.
Treinta y ocho años habían transcurrido desde
* Ingeniero en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente. Magíster en Ciencias Políticas, Seguridad y Defensa. Bachiller en Ciencias Sociales. Diplomado en Estudios Políticos y Estratégicos. Graduado de los Diplomados en Seguridad Internacional-Recursos de Defensa-Operaciones de Paz y Derecho Internacional-
Comunicación Social, Seguridad y Defensa Nacional- y en Seguridad Multidimensional. Graduado de los Diplomados Historia Militar de Chile y Guerra del
Pacífico (ESMIL). Graduado del Centro de Estudios de Defensa Hemisférica (CHDS) de la Universidad Nacional de Defensa (NDU) y del Inter-American Defense
College (CID) en Washington D.C. EE. UU. de N.A. Destacado Colaborador de la Revista de Marina desde 2012.
** Mapa del “corredor” propuesto por el gobierno chileno como respuesta al Acuerdo de Charaña con Bolivia.
Fuente: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Acuerdos_de_Chara%C3%B1a.svg
**

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que se celebró el primer tratado de límites.
Un largo y doloroso camino han tenido que
recorrer ambas naciones hasta consolidar sus
fronteras.A la sazón, el 20 de octubre de 1883, Chile y
Perú firman el Tratado de Paz y Amistad de Ancón
que establece en su Artículo 2º: “La República
del Perú cede a la República de Chile, perpetua e
incondicionalmente, el territorio de la provincia
litoral de Tarapacá, cuyos límites son: por el norte,
la quebrada y río de Camarones; por el sur, la
quebrada y río de Loa; por el oriente, la República
de Bolivia; y por el poniente el mar Pacífico.” Toda controversia entre Chile y Perú, quedó
zanjada en el Tratado de 1929, en el cual ambas
partes trataron a Bolivia conforme al Tratado de
1904 con Chile, en que el gobierno altiplánico
reconoció su mediterraneidad original. Eso, al menos, hasta el fallo de La Haya del 27
de enero de 2014 que abrió una nueva arista en
nuestras relaciones bilaterales con el Palacio Pizarro
en una controversia artificial creada por el Perú.
No obstante el Tratado de 1904, Bolivia añora una
efímera presencia en algún punto del Pacífico.
Esta nostalgia, que perdura hasta nuestros
días, deteriora las relaciones chileno–bolivianas
con frecuencia.
Antecedentes históricos remotos

n Primeros antecedentes históricos
Al nacer Bolivia a la vida independiente, su
territorio formaba parte subalterna de la Audiencia
de Charcas, integrante del Virreinato del Plata desde
1776. Más tarde, Bolívar dio definitiva libertad al
Perú tras la batalla de Ayacucho, el 8 de diciembre
de 1824, y envió al Mariscal Sucre a combatir los
últimos restos realistas refugiados en el Altiplano
(Alto Perú).
En La Paz dictó Sucre un decreto el 9 de febrero
de 1825, convocando a una Asamblea General
de Diputados de las Provincias del Alto Perú, con
el objeto de definir sus destinos …reconociendo
en los pueblos el derecho de constituirse según su
propia voluntad … y que causó malísimo efecto
en Bolívar, quien le escribió que …la suerte de
esas provincias será el resultado de la liberación de
ellas mismas, y de un convenio entre los congresos
del Perú y el que se forme en el Río de la Plata. 1
Esta carta muestra a las claras su deseo de no
permitir la emancipación del Altiplano por la sola
voluntad de sus habitantes, sino condicionada
a los intereses del Perú o del Río de La Plata.
El Acta de Independencia –que no fue suscrita
por ningún diputado por Atacama– no hace
mención alguna a las bondades del litoral que
dicen poseer desde su nacimiento, como cuando
se refieren a los privilegios de su geografía. 2
Pese al deseo de Bolívar de no aceptar la
independencia del Alto Perú, no pudo desconocer
los deseos de la Asamblea que se reunió en
Chuquisaca el 10 de julio de 1825, ni los de la
delegación que se entrevistó con él en La Paz,
el 5 de septiembre de 1825, y, de mala gana,
consistió en la creación de la República Bolívar,
nombre adoptado en su honor y que más tarde
se transformó en Bolivia. 3
El 25 de diciembre de 1825 dictó su célebre
decreto que otorgaba a las Provincias del
Altiplano un puerto en el Pacífico. En el punto
dos de los considerandos, expresa: Que en el
Apartado de Atacama se encuentra el denominado
Cobija que proporciona muchas ventajas…, para
luego declarar en el artículo 1° del decreto:
Quedará habilitado desde el 1° de enero entrante,
por puerto mayor de estas provincias, con el
nombre de “Puerto Lamar” el de Cobija. 4 De esta
forma Bolívar otorgaba a la nueva nación un
puerto en territorio que no pertenecía a las
provincias altiplánicas en lugar de hacerlo en
la franja de costa del departamento de Tacna.
Pero ¿qué motivó tal decisión del Libertador
en circunstancias que Cobija por su lejanía a
los centros poblados era el menos indicado?
Él no lo dice, pero el devenir posterior sí: la
resistencia encontrada en el Perú para que
fueran asignados estos parajes a Bolivia, y es
así como más tarde el general peruano Agustín
ESCENARIOS DE ACTUALIDAD: Bolivia y su aspiración de salida al mar …
1. MARTÍNEZ, Cástulo. El Mar de Bolivia. La Paz: Juventud. 2004. p. 45.
2. BOLIVIA, República de. Primera Constitución de Bolivia. 1826. La Paz: Tip. Comercial – Ismael Argote. 1905.
3. Desde el 18 de marzo del 2009 pasó a llamarse oficialmente “Estado Plurinacional de Bolivia”, (en quechua: Bulivya Mamallaqta, en aymara: Wuliwya Suyu). Se
autodenomina plurinacional en consideración a las aproximadamente 40 etnias indígenas que habitan en su territorio. Originalmente, el 6 de agosto de 1825 se
decretó por ley que el nombre del nuevo Estado sería República Bolívar. Sin embargo, pocos meses después, se aceptó el argumento propuesto por el diputado
de Potosí, Presbítero Manuel Martín Cruz, que dijo lo siguiente: “Si de Rómulo, Roma; de Bolívar, Bolivia”. MIER HOFFMAN, Jorge. La República de Bolivia. La Paz:
Amilcar Vizcaino. 2011.
4. ENCINA. Francisco Antonio. Bolívar. Emancipación de Quito y Alto Perú. Santiago: Nascimento. 1954. p. 54.
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Gamarra será infatigable campeón en cerrar el
paso al Pacífico a Bolivia al norte de Cobija. 5
Por otra parte, un texto de estudio boliviano
oficial, denominado Geografía de Bolivia, editado
en cumplimiento al D.S. de 27 de febrero de 1905,
omitió todo tipo de referencia a sus supuestos
derechos soberanos en el litoral de Atacama. 6
A más abundamiento, revisemos algunos
antecedentes que confirman nuestra tesis como
base de sustentación y referencia. Esto, por cuanto,
Bolivia en su presentación hecha a S.S. el Papa en
febrero de 2004 en el documento denominado
El Problema Marítimo Boliviano señala que …Chile
nunca poseyó más al norte del Valle de Copiapó y que
esa realidad fue sistemáticamente reconocida en todos
los mapas que se publicaron en el mundo hasta 1880.
Nada más inexacto, muy por el contrario, ya
que no sólo existen mapas sino testimonios que
avalan la posición chilena como lo demuestra
la Figura Nº 1, en donde se observa claramente
que el límite septentrional de Chile termina en
el borde del Trópico de Capricornio a la altura
del paralelo 24°30’, en circunstancias que la
alegación boliviana supone que Chile jamás
traspasó el paralelo 24, luego bajaron esta pared
al paralelo 25.

n Tratado de Paz y Amistad de 1904
Con la firma del Tratado de 1904 quedó
concluyentemente y, en forma absoluta,
solucionado el problema de límites con Bolivia.
No cabe la menor duda –al tenor de su texto–
para cualquier observador que Chile actuó con
un criterio y una actitud absolutamente distinta
a la de un país vencedor de una guerra por
las numerosas franquicias e indemnizaciones
concedidas. Lamentablemente, este gesto ha
constituido una debilidad y vulnerabilidad que se
arrastra hasta nuestros días, ya que han motivado
por parte de diversos autores y políticos bolivianos
las insistencias en la legitimidad de sus títulos
antes de la guerra, urgiendo la entrega de un
acceso soberano al Pacífico a través de nuestro
territorio, haciendo de esa causa un verdadero
objetivo nacional.
Es útil, igualmente, traer a la memoria, que la
supuesta pérdida territorial de Bolivia –para nosotros
reivindicación chilena– alcanza a 66 170 km 2, superficie
mucho menor a la extensión de la que Bolivia haya
entregado a uno de su vecinos. A Brasil, por distintos
convenios, le cedió 338 000 km 2; a Argentina 157.900
km 2; al Perú 82 000 km 2 en la guerra de Perú contra
Bolivia en 1841 y la Guerra del Chaco Boreal le significó
entregar a Paraguay 100 000 km 2.
El Tratado de 1904, para quienes lo impugnan por
considerar que fue impuesto por la fuerza de las
armas, se firmó 24 años después que las operaciones
militares habían cesado; que este acuerdo fue
enarbolado como una de las banderas de lucha
del General Ismael Montes en su candidatura a
la presidencia de la República, quien resultara
elegido con una mayoría de votos que no tenía
precedentes en la historia de las elecciones libres
de Bolivia. En 1910 asumió la presidencia Eleodoro
Villazar, ex canciller y en 1913, volvió a ser electo el
ex Presidente Montes. En consecuencia, quienes
participaron activamente en este acuerdo contaban
con toda la confianza del pueblo boliviano.
Finalmente, si consideramos el valor del
cambio de los patrones oro y plata establecidos

nFigura Nº 1: Mapa Geográfico de América Meridional de Juan de
la Cruz Cano y Olmedilla de 1775.
5. PEÑA Y LILLO, Abel. Bolivia. Prisionero Geográfico de América. La Paz: Talleres Escuela Don Bosco. 1947. p. 67.
6. En: HORMAZÁBAL Díaz, Fernando. El Libro Blanco de Chile. El Problema Marítimo Boliviano. Santiago: Centro de Estudios Bicentenario. 2005. p. 37.

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a comienzos del siglo XX, a una tasa de US$ 4,86
por libra esterlina, la inversión realizada en esos
años por el Gobierno de Chile alcanzó una cifra
de US$25 104 626.
n
Antecedentes posteriores al Tratado de 1904
En 1920 las relaciones entre Chile y Perú
se habían deteriorado en forma absoluta. Las
Conferencias de Washington para solucionar
el viejo problema comenzaron el 15 de mayo
de 1922 y el 20 de julio quedaba redactado un
protocolo de arbitraje. Mientras tanto, Bolivia
puso en el tapete internacional el asunto de su
mediterraneidad.
A la demanda boliviana se unió el Perú para
pedir la anulación de los tratados de Ancón y
de 1904, por estimarlos atentatorios contra la
paz y haberles sido arrancados por la fuerza. La
Sociedad de las Naciones, ante la cual se llevó
el asunto, no dio lugar, ya que si sentaba este
precedente quedaban mal parados el Tratado
de Versalles y los demás con que terminó la
Primera Guerra Mundial.En febrero de 1926 se aceptan, por parte de
Chile y Perú, los buenos oficios del presidente
de los EE. UU., el que propuso como base de
arreglo cinco puntos, de los cuales el primero
establecía la entrega de Tacna y Arica a Bolivia.
La proposición norteamericana resultaba una
solución intermedia y no nueva y tuvo como
consecuencia despertar en Bolivia una notable
ansiedad, en Chile desencanto y en el Perú una
terrible indignación.
En tanto Chile y Perú permanecían con sus
relaciones cortadas y el 29 de junio de 1928 por
iniciativa de los EE. UU, que volvió a ofrecer sus
buenos oficios, ahora para un arreglo directo
entre Chile y Perú, excluyendo a Bolivia, las
partes llegaron a firmar el Protocolo Rada Gamio–
Figueroa Larraín, que dividió el territorio en
disputa entre ellas, dejando para la primera Arica
y para la segunda Tacna.
Este Tratado de 1929, lejos de solucionar el
asunto, iba a ser el causante de mantener viva
la situación del Pacífico y, si Chile fue corto de
vista hasta la ceguera, no ocurrió lo mismo con
el Perú, que, mirando hacia la lejanía, previó con
mucha inteligencia que era el único vencedor: había conseguido, nuevamente, cerrar el paso
a Bolivia hacia el Pacífico.
7
Antecedentes históricos recientes
En el Perú, el 3 de octubre de 1968, el General
Juan Velasco Alvarado derroca al Presidente
Fernando Belaúnde Terry, dando inicio al “Proceso
Revolucionario”, como se autodenomina, tomando
el carácter de un gobierno militar nacionalista de
izquierda y “antiimperialista”. Su proyecto político
contempla la recuperación de territorio perdido a
favor de Chile o, al menos, de la simbólica ciudad
de Arica, para cuyos efectos firma un convenio
con la URSS en 1970 e inicia el mayor proceso de
rearme de la historia sudamericana.
En 1970 asume en Chile el Presidente Salvador
Allende Gossens y hasta el 11 de septiembre de
1973 coexisten estos dos gobiernos de naturaleza
disímil, pero con coincidencias ideológicas que
sublimaron esa circunstancia.
Al tomar el poder en Chile el Gobierno Militar
presidido por el General Augusto Pinochet Ugarte,
en 1973, comienza un período en que ambos
países tienen gobiernos de igual naturaleza,
pero ideológicamente divergentes. 8
En 1974 la crisis con Perú es ya ostensible y a
raíz de las conversaciones chileno–bolivianas para
permitir a Bolivia un acceso al mar a través de un
corredor al sur de la frontera chileno–peruana,
Juan Velasco Alvarado declara el 28 de marzo de
1974 que …el Perú no podrá aceptar una salida
al mar para Bolivia, a través de territorios que le
fueron arrebatados… el Perú no se resignará jamás
a la desmembración territorial que sufrió por la
guerra de 1879 y lamentaría tener que recobrar
de Bolivia lo que debía recobrar de Chile.
9
El objetivo quedaba explicitado, Chile resultaba
notificado y, de pasada, también lo estaba Bolivia
si insistía en su salida al mar interponiéndose en
los planes de reconquista de Velasco Alvarado.
El 8 de febrero de 1975, los presidentes de Chile y
Bolivia se reunían en la frontera entre Visviri (Chile)
y Charaña (Bolivia) para restablecer las relaciones
diplomáticas, interrumpidas desde 1962 (problemas
del río Lauca), oficializando el aislamiento peruano.
En efecto, el entendimiento Santiago – La Paz se
ESCENARIOS DE ACTUALIDAD: Bolivia y su aspiración de salida al mar …
7. BARROS van Büren, Mario. Historia Diplomática de Chile. 1541 – 1938. Santiago: Andrés Bello. 1970.
8. GALLARDO Puelma, Aquiles. Crisis internacionales en Sudamérica: Teoría y Análisis. Santiago de Chile: ANEPE. 2003. p. 104.
9. MONTERO, Osvaldo. El litoral boliviano. Resumen de la Historia Diplomática con la República de Chile. La Paz: Talleres Don Bosco. 1979. p. 325.
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constituía sobre la base de que Chile cedería un
corredor al mar de Bolivia, entre la frontera del Perú y
la ciudad de Arica, de manera que sería precisamente
el gobierno de Lima – en virtud del Tratado de 1929
– quien tendría que pronunciarse sobre la primera
alternativa real de solución a la mediterraneidad
boliviana. 10 Paralelamente, Chile se esfuerza por
evitar ruidos con Argentina.El 24 de abril de 1975 el Presidente Pinochet
recibe las Cartas Credenciales del Embajador
de Bolivia, Guillermo Gutiérrez Vea Murguía y
asciende al rango de Embajador Plenipotenciario
al hasta entonces Cónsul General de Chile en La
Paz, Rigoberto Díaz Gronow.
El 26 de agosto de 1975 el Embajador de Bolivia
entrega al Canciller chileno Patricio Carvajal Prado
la propuesta formal boliviana para llegar a un
entendimiento sobre la mediterraneidad de su
país, documento conocido como Ayuda Memoria.
La Cancillería chilena informó al canciller peruano
Miguel Ángel de la Flor Valle sobre esta petición
boliviana y le confirmó que Chile entendía que
en caso de tratarse de ceder a Bolivia una costa
marítima soberana entre la Línea de la Concordia
y el límite del radio urbano de la ciudad de Arica
más una franja territorial desde dicha costa hasta
la frontera boliviano–chilena, esta cesión estaría
sujeta al acuerdo previo del Perú conforme al artículo
1º del Tratado de 1929. 11
La Cancillería chilena entregó al embajador de
Bolivia en Santiago una respuesta verbal que constituía
el marco que encuadra el área negociable, ya que
la nación chilena no puede aceptar una propuesta
que produzca una disolución de continuidad al
territorio nacional ni tampoco podría aceptar que
la superficie total de nuestro territorio resultara
menguada, por lo que debería recibir en canje, un
área por lo menos igual a la que cediera.
El 16 de diciembre la embajada de Bolivia
contestó que su Gobierno aceptaba ese marco
y solicitaba que Chile lo precisara por escrito.Por nota Nº 686 del 19 de diciembre de 1975 el
Ministerio de RR.EE. chileno acusaba el recibo de la
nota boliviana del día 16 del mismo mes y expresa
sus honestas intenciones de darle una solución
útil a las aspiraciones de Bolivia de tener una costa
marítima, unida al altiplano por ferrocarril, con
un aeropuerto internacional y próxima al puerto
de Arica.
Ello motivó que el canciller boliviano dijera ese
mismo día al arribar al aeropuerto de El Alto de
La Paz a los periodistas: Declaro con humildad
que traigo su mar a los bolivianos. 12
Chile informa al Perú del principio de acuerdo
entre Chile y Bolivia. Y el 31 de diciembre de ese
año el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú
solicita, mediante nota diplomática 6– Y/120,
para resolver mejor, el texto completo de la
contra– propuesta chilena al planteamiento
boliviano.
Durante los días 20 al 23 de abril de 1976, se
producen conversaciones entre Perú y Chile
en Lima. Allí se reunieron el representante de
Chile Julio Philippi con el secretario de RR.EE.
del Perú, Luis Marchand Stens a intercambiar
puntos de vista sobre el Acuerdo General a que
habían llegado Bolivia y Chile; en segunda fase,
repitieron estas conversaciones en Santiago de
Chile desde el 5 al 9 de julio de 1976.
Tras once meses de espera llegó una nota del
Perú, pero no era ni un “sí” ni un “no” a la consulta
conforme al Tratado de 1929. En esta nota Perú,
para dar conformidad al corredor boliviano, pide
para sí, un corredor peruano por la playa hasta Arica,
sobrepuesto al que se cedería a Bolivia. Es decir, los
bolivianos sólo alcanzarían a mirar el mar de lejos y los
peruanos avanzarían hasta los suburbios de Arica.
Chile contestó prontamente al Perú que
declinaba siquiera discutir su petitorio y que
quedaba pendiente la contestación peruana
–sí o no– al preacuerdo chileno–boliviano. La
respuesta nunca llegó…La decisión peruana significó, en el fondo, el
estancamiento de las negociaciones entre el
Palacio Quemado y La Moneda.
El 17 de marzo de 1978, Bolivia puso término a
las negociaciones y rompió relaciones diplomáticas
con Chile.
n
Internacionalización de la mediterraneidad
boliviana
Para caminar hacia el futuro no hay que dar vuelta
atrás al reloj de la historia (como el “Reloj del Sur”
10. GOÑI Garrido, Carlos. Crónicas del Conflicto Chileno Argentino. Santiago de Chile: EDIAR Editores Ltda. 1984. p. 122.
11. CARVAJAL Prado, Patricio. Charaña. Un acuerdo entre Chile y Bolivia y el tercero en discordia. Santiago de Chile: Arquen Ltda. 1984. p. 63.
12. GUTIÉRREZ. Op. Cit. p. 161.

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regalado en la Cumbre del G– 77 por Evo Morales,
donde aparece un mapa de Bolivia incluyendo
territorio chileno como propio, desconociendo así el
Tratado de 1904). Es con razón que las negociaciones
realizadas a partir del Acta de Charaña de 1975
estuvieron inspiradas en la consideración de “la
realidad actual, sin remover antecedentes históricos”.
De las fallidas conversaciones habrá que sacar una
lección constructiva que logre superar las causas
que motivaron el fracaso. Esta es la contribución
de la historia; su mejor conocimiento evitará otras
dificultades.
No parece adecuado, desde nuestro punto
de vista, que Bolivia persista en el errado
procedimiento de internacionalizar su problema
mediterráneo o marítimo. Ciertamente, los
clamores en el escenario mundial o regional
causarán ruidos pero no traerán provecho.
En un discurso pronunciado por el Ministro
de RR.EE. boliviano, en octubre de 1981, ante
la Asamblea General de NU, hizo un llamado a
la solidaridad internacional para encontrar una
solución pacífica destinada a satisfacer el derecho
de la República para restituirse a su litoral cautivo.
Técnicamente, no hay problemas de fronteras;
la delimitación fue pactada y la demarcación
de la línea convenida quedó señalizada en la
realidad geográfica.
La mediterraneidad es para Bolivia un problema,
digamos, secular, que se ha transformado en
político, pero nadie dejaría de estar consciente
de que afecta a la buena vecindad. Y es a partir
de ese principio que se impone en el Derecho
Internacional contemporáneo su consideración.
Si se escoge esta buena ruta es de seguro que
se llegará a destino; pero la buena ruta comienza
con las partes involucradas. Estas son, como bien
lo sabemos, Bolivia, Chile y Perú. Bolivia mantiene
relaciones diplomáticas con Perú, pero no así con
Chile suspendidas en 1978. Es obvio, que si se desea
crear nuevamente una atmósfera propicia se precisa
su restablecimiento. Un acto espontáneo, natural,
no sujeto a condiciones previas, engrandece a los
Estados que normalizan de este modo sus relaciones
diplomáticas. ¿Cómo negociar sin tenerlas?
El recurso a terceros países o a los foros
internacionales encontrará en Chile, con toda
seguridad, la más tenaz oposición; esa oposición
será tan inquebrantable como lo ha sido la
sostenida para no revisar el Tratado de 1904. Son
principios básicos de la política exterior chilena
forjados a través de muchos años, que ni los
hombres ni los gobiernos cambian.
Cuando el Ministro de RR.EE. chileno, René Rojas
Galdames, sostuvo en la OEA que no atribuimos
a la OEA, ni a ningún organismo internacional,
facultades para pronunciarse sobre materias que son
de la exclusiva competencia interna de los Estados;
que afectan a su territorio y a su soberanía o a las
relaciones bilaterales entre Estados miembros, era
del todo consecuente con la tradición diplomática
de Chile. Junto con pedir que la invitación para
celebrarlo se extendiera a todos los Estados
Americanos se negó a someter a la decisión del
Congreso las cuestiones territoriales que tiene
pendientes con la República Argentina y Bolivia. 13
Las pretensiones de internacionalizar el problema
están, por otro lado, en contradicción con el
acuerdo adoptado por la OEA en noviembre
de 1980, que lo colocó en su justa dimensión,
a la inversa de lo que aconteció en la Asamblea
anterior. En efecto, esta vez resolvió: Exhortar a los
Estados a los que el problema del acceso al mar de
Bolivia concierne directamente, para que, a través
de las vías correspondientes, inicien un diálogo que
permita la solución más satisfactoria. 14
La CIJ ha expresado que cuando dos países
establecen una frontera entre ellos, uno de los
principales objetivos es alcanzar una solución
estable y definitiva. Eso es lo que ha ocurrido con
los Tratados de límites que Chile ha celebrado con
Argentina, Perú y Bolivia, bajo la vieja regla de
derecho pacta sunt servanda –lo pactado obliga.
Por tanto, la vía correspondiente es el canal
diplomático y el diálogo es con Chile y Perú.
Facilidades otorgadas a Bolivia a partir del
Tratado de 1904
Durante el año 2013, Evo Morales expresó críticas
al Tratado de 1904 diciendo que es un tratado
incumplido. La respuesta de Chile no se hizo esperar.
Desde la Cancillería chilena se hizo saber que el país
ha cumplido con creces lo acordado en 1904. Para
sustentarlo, elaboró un informe que permitiera
ESCENARIOS DE ACTUALIDAD: Bolivia y su aspiración de salida al mar …
13. LAGOS Carmona, Guillermo. Historia de las Fronteras de Chile. Los Tratados de Límites con Bolivia. 2ª ed. Santiago: Andrés Bello.1980. p.146.
14. Ibídem.
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cuantificar por primera vez las inversiones que Chile
ha realizado desde 2006 para fortalecer el respeto
al Tratado de 1904 y asegurar la conectividad del
comercio exterior boliviano. El informe establece que
desde 2006 Chile ha invertido una suma superior a
los US$ 614 000 000, sólo en las regiones de Arica
y Parinacota y Tarapacá.
Las relaciones en el congelador
Hoy, esa antigua aspiración del Palacio Quemado
por la Provincia de Arica – Parinacota, ha sido
percibida aún más lejana luego de la lectura
del fallo de La Haya del presidente de la CIJ
Peter Tomka.
Tiempo más tarde, en relación con las nuevas
conversaciones que llevaban a cabo Chile y
Bolivia sobre el tema marítimo (incluido en
una Agenda de 13 puntos) 15 las autoridades
bolivianas reconocieron que la demanda peruana
obstaculizaba la búsqueda de un acuerdo entre
Chile y Bolivia por el tema marítimo.
Mucha agua ha corrido en el mar del tiempo sin
relaciones diplomáticas, actos poco amistosos contra
Chile, comentarios desafortunados de parte del
Presidente Evo Morales, entre otras discordancias.
A última hora, Bolivia presentó su memoria en La
Haya el 24 de abril de 2014 por mano del propio
Morales, demandando a Chile. La respuesta chilena
no se hizo esperar y el 25 de abril de 2014 por los
medios de prensa, fue el Canciller Heraldo Muñoz
quien la calificó de …eminentemente política y
comunicacional, además de artificiosa. Para terminar
sentenciando que la puerta de una salida soberana
para Bolivia está cerrada para siempre.

n Demanda de diálogo
A diferencia de Lima – que pidió establecer
una nueva línea equidistante y cuyos resultados
conocimos el 27 de enero pasado–, la petición
de Bolivia en la CIJ es menos concreta ya que La
Paz reconoce los tratados y los límites.
No obstante, Bolivia solicita a la CIJ, obligar a
Chile a sentarse a negociar en base a la ilusión
que supuestamente habrían generado distintos
gobiernos chilenos en el pueblo boliviano de poder
alcanzar alguna vez un acceso al Océano Pacifico.
El gobierno paceño ha sustentado su demanda
en lo que ha llamado un derecho expectaticio. O
sea, sin peso jurídico real, ya que la buena fe no
puede obligar a un Estado a dar a otro una salida
soberana al mar. Incluso el caso está rotulado en
La Haya como “Obligación de negociar un acceso
al Océano Pacífico.”
En su cuenta pública ante la Asamblea Legislativa
Plurinacional, con motivo del inicio de su quinto
año de gobierno, el Presidente Evo Morales
manifestó: El diálogo siempre estará abierto con
demanda o sin demanda (ante la CIJ). Sólo queremos
una propuesta concreta que permita avanzar para
que vuelva Bolivia al Océano Pacífico con soberanía.
Sólo esperamos eso. Para luego reiterar que… ha
habido más de cien años de diálogo y diálogo, sin
resultados y sin propuestas.
No puede ser gratis demandar a Chile. La
decisión de Bolivia de presentar una demanda fue
y sigue constituyendo un serio error, puesto que
se ha optado de manera unilateral por abandonar
el camino del diálogo siempre buscado por Chile.
Conclusiones

– Chile ha querido solucionar el asunto de
la mediterraneidad de Bolivia en varias
ocasiones y ha encontrado siempre con
la oposición peruana, pues como muy
bien comprende, la solución está en la
vía directa al mar, que no es otra que una
salida por la zona de Arica. Sin embargo,
cuando todo parecía marchar hacia un
buen fin luego del “abrazo de Charaña”, el
Perú, al ser consultado en conformidad a
lo prescrito en el protocolo Rada–Larraín,
bloqueó el entendimiento e hizo una
contraposición en la que él, haciendo
el papel de “convidado de piedra”, entra
a participar en un mandato tripartito
sobre la zona de Arica y priva a Bolivia
de una salida al mar como propuso
Chile. Nuevamente el Perú demuestra, a
nuestro juicio, su voluntad de oponerse
a cualquier costo a la salida directa de
Bolivia al Pacífico y mantenerla atada a su
carro, obligándola a usar sus puertos y su
territorio como zona de paso.
15. En julio de 2006, los Gobierno de Chile y de Bolivia, acordaron definir, en el marco de consultas políticas, una agenda de conversaciones amplias y sin exclusiones
que abarcaba trece puntos entre los cuales se había incluido en el párrafo 6 el tema marítimo, y que eran conducidas por sus respectivos viceministros de RR.EE.
(N. del A.)

REVISMAR 6 /2014 569

– La firma del Tratado de Ancón entre
Chile y Perú significó para Bolivia sólo
el comienzo de un proceso histórico
que devendría en tener que resignar su
aspiración de salida al mar, puesto que los
Estados que lo suscribieron concluyeron,
inicialmente, sus pugnas limítrofes con
especiales modalidades, sin siquiera
considerar entonces la posibilidad de que
Bolivia pudiera manifestar algún interés u
opinión al respecto. En efecto, el Tratado en
sí mismo no se constituyó en la limitante
para Bolivia, sino los continuos aciertos de
la diplomacia y política exterior peruana
ante los desaciertos de la chilena, que se
dejó manipular hasta llegar a la fi rma del
Tratado de Lima de 1929 y su protocolo
complementario. Podemos afi rmar que el
Tratado de Ancón no es sino la punta de una
madeja de hilo con la que efi cazmente Perú
fue capaz de confeccionarse un traje a la
medida de sus intenciones, aprovechando
la escasa capacidad chilena de evitarlo y la
nula de parte de los bolivianos.


Desde otro prisma, a diferencia de lo que
ocurre con Perú, donde existe una simetría
estratégica y un importante intercambio
comercial, congelar los lazos con Bolivia no
debiera ser un problema para el desarrollo
de Chile. De hecho, no existen relaciones
diplomáticas con el país altiplánico desde
1978, y las inversiones chilenas en Bolivia
sólo llegan a los US$23 millones, versus lo
invertido en Perú, que supera los US$10
mil millones.


Lo que finalmente está en juego, es
el desarrollo normal de las relaciones
internacionales y el respeto por los límites
establecidos, como señala el dossier de 11
páginas de la Cancillería chilena entregado
a la opinión pública en junio pasado, ya
que en los procesos de negociaciones
internacionales, los Estados deben tener
libertad para expresar puntos de vista y
realizar propuestas que consideren sus
derechos e intereses, por lo que no pueden
estar legalmente obligados a llegar a un
acuerdo que no tenga debidamente en cuenta
los derechos e intereses de cada Estado. Y
agrega que un principio fundamental del
sistema legal internacional es que los Estados
deben consentir en cualquier obligación legal
que se imponga sobre ellos.
ESCENARIOS DE ACTUALIDAD: Bolivia y su aspiración de salida al mar …
* * *

nSan Pablo de Tiquina, Bolivia, 1992.

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