SHOA: Investigacion, servicio y compromiso con Chile

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Nuestra realidad geopolítica, es más bien
“oceanopolítica”: somos una nación de
esencialmente marítima, con 5,5 millones
de kilómetros cuadrados de Zona Exclusiva
Económica (ZEE), 18 de Mar Presencial y 30
millones de kilómetros cuadrados de Zona
de Responsabilidad de Búsqueda y Rescate
Marítimo.
Consideremos además, el transporte
marítimo que mueve aproximadamente
el 85 % del comercio exterior del país; las
actividades productivas vinculadas a los
recursos marinos; la actividad deportiva y
turística en torno al mar y al borde costero,
todo lo cual, sin agotar la lista, nos interpelan a
reconocer la importancia del mar, a respetarlo,
cuidarlo y conocerlo.
Esta realidad oceánica del país, sumada
al sistema de fiordos y canales australes y al
Territorio Antártico, nos impone la necesidad de un
desarrollo sostenido de la investigación científica
marina, no sólo para su mejor conocimiento, sino
para el uso sustentable de los recursos naturales
y su adecuado manejo.
* Capitán de Navío. Secretario Ejecutivo del CONA.
Contar con un buque oceanográfico de las características del AGS 61 “Cabo de Hornos”
coloca a Chile a la vanguardia de la investigación científica en el mar. El buque se encuentra
operando desde julio de 2013 y es una modernísima plataforma que dispone de la más alta
tecnología al servicio de la comunidad científica del país.
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La investigación en ciencias del mar
La historia de la oceanografía en Chile, está
llena de hitos en los cuales la Armada, desde los
albores de la patria, ha tenido un rol destacado en la
exploración de nuestras costas y aguas adyacentes.
Con motivo del Año Geofísico Internacional en
1957, la Armada inició observaciones sistemáticas
de Mareas, Nivel Medio del Mar, Temperatura
del agua y Densidad en los principales puertos.
A partir de 1960, diversas unidades realizaron
con participación de investigadores de las
universidades, los históricos Cruceros MarChile,
que se prolongaron por varios años. En 1969 se
elaboró el primer Plan Decenal de Investigaciones
Oceanográficas 1970-1980, por el entonces
Instituto Hidrográfico de la Armada, expresión de
un esfuerzo de coordinación y orientación para las
instituciones que participaban incipientemente
de la investigación en ese entonces.
La creación del Comité
Oceanográfico Nacional
A ese esfuerzo siguió la
visionaria creación del Comité
Oceanográfico Nacional, por D.S.
N° 814 del 10 de septiembre de
1970, gracias a las gestiones del
Director del Instituto Hidrográfico
de la Armada de la época, Capitán
de Navío Raúl Herrera Aldana y
el Oceanógrafo Hellmuth Sievers
Cziske, con seis servicios del
Estado y tres universidades.
El Comité Oceanográfico
Nacional (CONA) es presidido
por el Director del Servicio
Hidrográfico y Oceanográfico
de la Armada, en su calidad de
Jefe del Servicio Oficial, Técnico y
Permanente del Estado en todo lo
que se refiere a la Oceanografía,
y en razón a la correspondiente
representación que tiene este
Servicio ante Organismos
Nacionales e Internacionales.
En sus 42 años de vida, el CONA
ha tenido múltiples realizaciones, siendo integrado
actualmente por 28 miembros, de los cuales trece
son universidades, y se ha consolidado como
una instancia de coordinación y fomento de la
investigación y las ciencias del mar en Chile. Sus
nueve grupos de trabajo abarcan prácticamente
todos los ámbitos de la oceanografía y a lo largo
del tiempo han desarrollado innumerables
actividades: reuniones, talleres, cursos, seminarios,
congresos, publicaciones, e intervención en
situaciones de emergencias reales, como varadas
de buques tanque, derrame de hidrocarburos y
caída de containers con cianuro al mar.
El programa CIMAR
El Programa CIMAR del CONA, (Cruceros
de Investigación Marina en Áreas Remotas),
es otro hito imprescindible. Creado en 1994
con el objetivo general de estudiar en forma
multidisciplinaria aspectos oceanográficos, de
biodiversidad marina, de interacción océanoatmósfera
y de morfología submarina en zonas
n Crucero CIMAR 19 Fiordos, julio 2013.
CIENCIA Y TECNOLOGÍA: AGS “Cabo de Hornos” reimpulsa la investigación científica
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geográficas remotas, donde el conocimiento
del medio ambiente marino tiene una fuerte
influencia en el desarrollo socioeconómico
sustentable de las comunidades locales y del
país en general, constituye hoy un ejemplo
emblemático de integración y cooperación entre
la Armada – a través de sus buques y del SHOA- y
las universidades y centros de investigación.
El programa comenzó operacionalmente el año
1995, utilizando el AGOR “Vidal Gormaz”, y ha sido
financiado desde entonces con recursos entregados
por el Ministerio de Hacienda, más la contraparte
de las instituciones que postulan a los proyectos.
Cuando el “Vidal Gormaz” llegó al término de su vida
útil, para no perjudicar su continuidad, se arrendó
con recursos del programa, el buque científico
“Abate Molina”, el 2010, 2011y 2012.
El Programa CIMAR ha dado origen a centenares
de proyectos, publicaciones científicas en la revista
“Ciencia y Tecnología del Mar” del CONA y otras
revistas nacionales y extranjeras, presentaciones
en congresos de Ciencias del Mar nacionales e
internacionales y tesis de titulación de pregrado
y postgrado, magíster y doctorados.
Necesidad de un buque oceanográfico
La carencia de adecuadas plataformas para la
investigación marina, oceanográfica y pesquera,
ha sido un tema recurrente en el ámbito de las
ciencias del mar. En diferentes documentos y
gestiones, a lo largo del tiempo, el SHOA y el
CONA, junto a la comunidad científica marina
nacional, representaron la necesidad de contar
con un buque oceanográfico adecuado a las
necesidades de investigación del país.
A fines de los 80, se recibió el ofrecimiento de
un buque norteamericano de los años 60 y con
más de un millón de millas náuticas navegadas.
Bautizado como “Vidal Gormaz”, ingresó al servicio
de la Armada de Chile en San Diego, California,
el 28 de septiembre de 1992, para cumplir el rol
de investigación oceanográfica.
Diversos intentos por conseguir mejores
unidades no prosperaron: compra de buque
usado en el extranjero, formación de un
Consorcio, entre otros. Mientras, se alarga
año a año la vida útil del “Vidal Gormaz”, cada
vez más antiguo.
En agosto de 2005, comienza a trabajarse en el
Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada
(SHOA) el proyecto “Hidratos”, que tomando en
cuenta las ideas anteriores, considera tres opciones:
Potenciamiento del “Vidal Gormaz”, reemplazo de
éste por un buque usado, o construcción de una
nueva plataforma. Un grupo del Departamento de
Oceanografía, elabora los Requerimientos de Alto
Nivel, (RAN), paso fundamental en la definición de
las características y capacidades que se requieren
de la eventual nueva unidad.
El Proyecto “MEDUSA”
En mayo de 2007, el Alto Mando dispone
entregar el proyecto a la Dirección de Programas,
Investigación y Desarrollo de la Armada, pasando
a denominarse Proyecto “Medusa”. Prontamente
se amplían sus objetivos, sumando la componente
investigación pesquera, e integrándose un
representante de la Subsecretaría de Pesca para
el desarrollo del proyecto.
El 28 de diciembre del mismo año, se firmó el
Contrato de construcción del Buque Oceanográfico,
entre la Armada de Chile y Asmar, quien contrata a
la empresa Skipteknisk para el diseño del buque, en
base a las necesidades definidas; a Wartsila para el
desarrollo y adquisición del sistema de propulsión;
y a Kongsberg, para los sensores acústicos.
El 21 de julio 2008, se inicia formalmente la
construcción del buque en Talcahuano. Durante
el 2009, se avanza en la construcción de la
estructura y la instalación de motores, tableros
y elementos de gran volumen.
27 de febrero de 2010
El mismo día en que se realizaría el lanzamiento
y bautizo del buque, se produce el terremoto 8.8°
Richter y posterior tsunami en la zona, resultando
los Astilleros gravemente dañados y el flamante
buque, varado en un campo de arena al final de
la dársena, próximo al Molo Marinao.
El complejo panorama afectaba no sólo al
proyecto, sino que al Astillero, a la Armada y al
país. La desazón y el desafío eran mayúsculos. Pero
las previsiones habían sido tomadas. Se activaron
seguros y se gestionó el salvataje. Luego de intensos
preparativos que tomaron varias semanas en
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terreno y con maquinarias especializadas, el 28 de
enero de 2011, la empresa holandesa Mammoet,
realiza una titánica maniobra de desvaramiento del
buque, dejándolo a flote, y en condiciones de ser
reparados los daños y retomar la construcción.
En noviembre de 2012 comienza las primeras
navegaciones y pruebas. El 2 de abril de 2013, ASMAR
entrega el nuevo buque a la Armada de Chile.
El AGS 61 “Cabo de Hornos”
Esta es una unidad de 74,1 metros de eslora
y 15,6 metros de manga, 3.000 toneladas de
desplazamiento y una autonomía de 35 días.
Por sus características, es una de las cinco naves
más modernas de su tipo en el mundo. Con una
tripulación de 9 oficiales y 34 gente de mar, puede
llevar hasta 25 científicos a bordo.
Posee laboratorios, salas de sensores acústicos;
frigoríficos de 10 y 40 m3
para muestras; pescante
tipo “A” de 30 toneladas en la popa; grúas
telescópicas hasta 12 toneladas; 13 winches
para oceanografía, geología y redes de pesca; tres
ecosondas multihaz; perfilador de fondo; perfilador
de velocidad del sonido; Perfilador Acústico de
Corrientes de Efecto Doppler (ADCP); sonar multifrecuencia
para clasificación de biomasa; Sonares de
Rebusca Omnidireccional de Corto y Largo Alcance
para Biomasa; Subsistema de Posicionamiento
Acústico de Alta Precisión de un Móvil Submarino
o de Fondo mediante transponders; sistemas
de monitoreo de red inalámbricos; subsistemas
sincronizadores y administradores de sensores
y data; teléfono submarino UQC; radares y
ecosondas de navegación y variado instrumental
meteorológico con recolección de data permanente
y en forma digital.
Es importante destacar que el “Cabo de Hornos”
es un buque ultra silencioso, cumpliendo con
la norma acústica ICES 209, que significa que
puede pasar a 20 metros sobre cardúmenes de
peces sin que éstos lo perciban.
Operación del buque: El comité directivo y
el rol del CONA
Para el óptimo aprovechamiento de un activo tan
valioso, la Armada ha creado el “Comité Directivo
de Actividades de Investigación Científica Marina”,
dedicado especialmente a la programación de las
tareas del buque, presidido por el Jefe del Estado
Mayor General de la Armada, resolviendo sobre
CIENCIA Y TECNOLOGÍA: AGS “Cabo de Hornos” reimpulsa la investigación científica
n Capacidades operacionales del AGS “Cabo de Hornos”.
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los requerimientos de Investigación Pesquera e
investigación oceanográfica.
Al respecto, está dispuesto que sea el CONA
quien reciba, pondere y canalice los requerimientos
de la comunidad científica marina tanto nacional
como internacional, delicada responsabilidad que
significa considerar las solicitudes de investigación
a la luz del Plan Oceanográfico Nacional y el Plan
Quinquenal CIMAR, a fin de dar coherencia a las
actividades de investigación con una visión país.
Actividades del “Cabo de Hornos” en
2013
El crucero inaugural del “Cabo de Hornos” fue
el CIMAR 19 Fiordos, que se efectuó entre el 01
y 20 de julio, en el área estero Reloncaví a Boca
del Guafo, y comprendió estudios tanto de línea
base, para seguir poblando las bases de datos ya
iniciadas, como de procesos bio-oceanográficos,
producción primaria, bacteriana, zooplancton y
estudios de sedimentación, en distintas zonas
identificadas como importantes para el desarrollo
de la comunidad. Se tomaron muestras en 17
estaciones oceanográficas a lo largo del área
señalada. Los trabajos fueron ejecutados por 18
investigadores de diferentes universidades y 5
especialistas del SHOA.
También se realizaron muestreos en los
principales afluentes de agua dulce de la zona,
en los ríos Petrohué, Cochamó y Puelo, para
determinar el aporte alóctono de nutrientes,
origen del agua dulce y Pesticidas Organoclorados
en el estero Reloncaví.
Durante agosto, el buque
realizó su primer crucero
de investigación pesquera,
correspondiente a Evaluación
del Stock Desovante de
Merluza del Sur, Merluza
de Cola y Merluza de Tres
Aletas, en aguas oceánicas
entre las regiones de Los
Lagos y Magallanes, proyecto
financiado por el Fondo de
Investigación Pesquera y
ejecutado por el Instituto
de Fomento Pesquero. Estas
áreas no habían sido posibles
de investigar en muchos años, por no contar con
la plataforma adecuada, lo que fue calificado de
“histórico” por el Director Ejecutivo de IFOP. Por
su parte, el subsecretario de Pesca y Acuicultura,
destacó la importancia de contar con un barco
con tecnología de punta que permitirá aumentar
la investigación e información sobre el estado
de los recursos pesqueros, en el marco de la
implementación de la nueva Ley de Pesca, cuyo
eje es la sustentabilidad.
Con estos dos cruceros, el “Cabo de Hornos”
ha puesto en práctica de manera impecable sus
roles principales. De acuerdo a la experiencia
reportada por los respectivos jefes de crucero,
la unidad ha cumplido ampliamente con las
expectativas, otorgando las facilidades y medios
técnicos para las investigaciones, sumado a unas
acomodaciones de primer nivel.
Desafíos para la investigación
oceanográfica y pesquera
Si bien es cierto que el “Cabo de Hornos” es una
realidad, su disponibilidad nos plantea una serie
de desafíos, entre los que se pueden destacar:
la alta tecnología de los equipos y sensores
acústicos, la necesidad de informar e integrar
a investigadores, la necesidad de desarrollar
proyectos de investigación en geología marina
en general, e investigación geológica en fiordos y
canales en particular (recordemos que los canales
se han visto golpeados por eventos con impacto
social muy fuerte: el sismo y subsecuente tsunami
n Crucero de investigación pesquera, agosto 2013.
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de Aysén y la erupción del volcán Chaitén). Más
desafíos: desarrollar investigación geológica
en el margen continental, investigación en
paleoceanografía, investigación de recursos
mineros y energéticos, e investigación en las
islas oceánicas y montes submarinos.
Otro desafío importante es el del manejo
de la gran cantidad de datos oceanográficos
y bio-oceanográficos que se obtendrá con los
cruceros, lo que le compete al Centro Nacional
de Datos Hidrográficos y Oceanográficos,
CENDHOC, radicado en el SHOA, quien ya
ha iniciado un proceso de potenciamiento,
así como al Instituto de Fomento Pesquero,
IFOP, por el manejo de los datos biológicos
pesqueros. Respecto de las muestras biológicas,
el depositario debe ser el Museo Natural de
Historia Natural.
El tema de los recursos para la investigación
es otro punto fundamental. En general las
universidades y organismos del Estado no
cuentan con los recursos suficientes de acuerdo
al costo de un buque de esta categoría. En ese
marco, la Armada ha establecido un convenio
con la Comisión Nacional de Investigación
Científica y Tecnológica de Chile, CONICYT,
para potenciar la investigación oceanográfica,
que se materializará, entre otros acuerdos,
con 30 días buque al año, financiados por
este organismo, a los que los investigadores
podrán concursar.
En cuanto a los recursos pesqueros, las
capacidades y la tecnología de punta con que
está dotado el “Cabo de Hornos”, imponen el desafío
de potenciar la investigación pesquera con una
mayor cantidad de datos a colectar y analizar.
Un segundo desafío es elaborar propuestas de
investigación multisistémicas, que involucren
el mayor número de variables que esta nueva
plataforma de trabajo permita analizar, como por
ejemplo, datos de sedimento marino o mediciones
con perfiladores del subsuelo, a fin de ampliar
el conocimiento e intentar caracterizar mejor y
explicar el funcionamiento de los ecosistemas
marinos.
La investigación pesquera también ha planteado
un desafío para la dotación del buque: en forma
inédita, personal de la Armada se ha involucrado
en operaciones de pesca, maniobras con redes,
operaciones de prospección acústica, y lo han
hecho con todo el profesionalismo que caracteriza
a nuestra gente.
Un buque de clase mundial
Podemos enorgullecernos que nuestro país
cuente con un buque oceanográfico-pesquero
de última generación. Muchos ojos en el mundo
se han vuelto a este rincón del Pacífico Sudeste.
Los desafíos en cuanto a la investigación
oceanográfica y pesquera son muchos, y son
multidisciplinarios. Y pueden estar seguros que
son más de los que he mencionado. Este buque
plantea un gran desafío a la Armada de Chile,
responsable de la operación y mantenimiento
del buque. Pero también podemos decir que el
desafío es para Chile en su conjunto:
n El gran desafío es estar como país, a la
altura de la modernidad del buque y
aprovechar, o más que eso, exigirle al 100
% de sus capacidades, para que “alcance
para todo y para todos.”
n Son los científicos, investigadores y
académicos, en coordinación con el
CONA, como parte de la comunidad
científica marina, los responsables de la
generación de proyectos de investigación
en los ámbitos que sumariamente se ha
mencionado, pudiendo haber otros, en
el amplio espacio que ofrece nuestro
territorio marítimo, desde las fosas
abisales de Atacama, hasta las aguas
antárticas, pasando por las sorprendentes
islas oceánicas, y por esa intrincada y
maravillosa red de fiordos y canales, que
nunca terminaremos de explorar.

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