El Museo Marítimo Nacional

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MUSEO MARÍTIMO NACIONAL, EL DESAFÍO DE DIFUNDIR
LA AVENTURA DE LOS CHILENOS EN EL MAR
L
a Política de Protección y Conservación del
Patrimonio Cultural de la Armada de Chile,
asigna a los museos navales la tarea de “coleccionar,
proteger, conservar y difundir el patrimonio
cultural de la Institución con fines educativos y
de proyección a la comunidad”. En virtud de lo
anterior, y considerando que el Museo Marítimo
Nacional constituye el principal referente del país
en el ámbito de nuestra historia marítima y un
permanente impulsor de la conciencia marítima
de una nación que depende fundamentalmente
del mar, el presente reportaje de Revista de
Marina se desarrolla en las instalaciones que
ocupa el Museo en la Blanca Casona del Cerro
Artillería, que enmarcada por el Paseo 21 de
Mayo y con una de las vistas panorámicas más
tradicionales del puerto, otorgan a la muestra la
solemnidad apropiada para exhibir las diferentes
colecciones que consideran, tanto los bienes
tangibles –de carácter documental, bibliográfico
“Contribuir a incrementar la conciencia marítima nacional, con el propósito de lograr una
mayor identidad nacional con su destino marítimo.”
Crónica y Reportajes

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y museológico– como los intangibles, asociados
a la historia naval de Chile y a la comprensión
de nuestra identidad como pueblo marítimo. La tarea de preservar y difundir la cultura en
torno a nuestros mares y, fundamentalmente, los
esfuerzos destinados a fomentar la conciencia
marítima de todos los chilenos, constituyen
importantes desafíos que el Museo Marítimo
Nacional ha asumido a través de modernizaciones
y desarrollo de proyectos que en los últimos años le
han permitido optimizar sus funciones. Sobre estos
temas y sobre el rol que juega la Armada como
institución custodia del patrimonio marítimo,
conversamos con su Director, el Contraalmirante
IM Cristián Del Real Pérez.
Orígenes e historia del museo
En relación a los orígenes y a la historia del
Museo Marítimo Nacional, el Contraalmirante
Del Real nos señala que, a raíz de una serie de
publicaciones efectuadas entre 1903 y 1909, es
precisamente en nuestra Revista de Marina donde
surgen a principios del siglo XX las primeras
inquietudes que dan cuenta de la necesidad
de contar con un Museo Institucional donde
se alberguen diferentes piezas históricas
significativas, se difunda la historia naval de
Chile y se contribuya a generar una conciencia
marítima nacional. Lo anterior generó diferentes
iniciativas del Gobierno y de la Armada, las que
finalmente culminaron con la dictación del
Decreto Supremo Nº 779 de fecha 30 de abril de
1915, en el cual el Presidente don Ramón Barros
Luco, dispone la creación del Museo Naval “Arturo
Prat” a bordo del monitor “Huáscar”, anclado en
la bahía de Concepción, fijando su dependencia
del Jefe del Apostadero Naval de Talcahuano.
Dos años más tarde, un nuevo Decreto Supremo
firmado por el Presidente don Juan Luis Sanfuentes
Andonaegui, el 14 de agosto de 1917, crea un
Museo Naval en Valparaíso anexo a la Escuela
Naval, y dispone que se trasladen allí los objetos
históricos que se encontraban a bordo del
Monitor “Huáscar”.
Sin embargo, continúa señalando el
Contraalmirante Del Real, en 1928 la Escuela
Naval registraba un marcado aumento en
la dotación de cadetes, por lo que la Blanca
Casona no pudo continuar albergando al Museo
Naval y éste debió trasladarse al Cuartel “Silva
Palma”, dependencias de la ex Academia de
Guerra Naval. Lamentablemente este lugar no
resultaba adecuado, ya que se trataba de un
sector desconocido, de difícil acceso y carente
de todo tipo de señalética, por lo que al finalizar
la década de los años cuarenta, la Armada decide
trasladar el Museo a un lugar más céntrico y de
fácil acceso, quedando ubicado en una casa
contigua al Parque Italia que se habilitó para
tal efecto.
Veinte años más tarde, el tamaño y estado
de conservación del mencionado inmueble
dificultaba el normal desarrollo de las funciones
del Museo, por lo que debió trasladarse hasta
las dependencias del Castillo “Wulf ”, en la ciudad
de Viña del Mar, donde permaneció la muestra
hasta el año 1986.
Por su cercanía al mar, el castillo “Wulf ”
evidenciaba problemas de conservación que
repercutían negativamente en los objetos de la
colección. A fin de solucionar definitivamente
los inconvenientes que el Museo debió afrontar
en sus diferentes dependencias, la Armada
contrató a don Walter Grohmann Borchers, quien
desarrolló un ambicioso proyecto museológico a
ser ejecutado en las dependencias de la antigua
Escuela Naval, la Blanca Casona del cerro “Artillería”
y, como se dijo, el lugar donde nació el Museo
Naval de Valparaíso.
Es así como, el 23 de mayo de 1988, el Museo
Naval y Marítimo fue reinaugurado en sus actuales
instalaciones, por el Comandante en Jefe de
la Armada, el Almirante José Toribio Merino
Castro, ocupando inicialmente el ala norte y,
compartiendo más tarde el tradicional edificio
con el Comando de Operaciones Navales.
Si bien, a la fecha de su inauguración se
encontraba ejecutado sólo un 25% del proyecto
original, el Museo ha continuado desarrollándose
a través del tiempo y hoy se proyecta como
el principal referente del país en el ámbito
de la historia marítima nacional. Es decir, un
Museo Marítimo Nacional, cuya concepción
temática hace que éste sea histórico, marítimo y
futurista, persiguiendo como finalidad última, dar
testimonio e incentivar el quehacer del hombre
en torno al mar.
CRÓNICA Y REPORTAJES: El Museo Marítimo Nacional, el desafío de difundir la aventura…
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El Museo, su misión y la conciencia
marítima nacional
Al preguntar al Director del Museo cómo se
concreta el aporte que éste efectúa al aumento
de la conciencia marítima nacional, nos señala
que consecuente con la visión institucional de
la Armada de Chile en ese sentido, el Museo
Marítimo Nacional tiene como misión: “Contribuir
a incrementar la conciencia marítima nacional,
con el propósito de lograr una mayor identidad
nacional con su destino marítimo.”
Para cumplir con eficacia el sinnúmero de tareas
que implican el cumplimiento de nuestra misión,
nuestros esfuerzos se orientan a contar con una
muestra permanente atractiva, entretenida,
didáctica y con los mejores recursos museográficos
que demande la puesta en escena del mensaje
que se quiere transmitir a la población, así como
a través del montaje de exposiciones temáticas
que complementen los tópicos que la muestra
permanente no abarca. Asimismo, también
se busca desarrollar una capacidad integral y
altamente eficiente en el área de la investigación
histórica, que permita satisfacer oportunamente
las consultas que se reciban, tanto en los temas
de historia marítima como en el conocimiento
del patrimonio marítimo. Esta capacidad se
complementa con un archivo y una biblioteca que
incluya la información más completa existente
en el país en lo que a historia y cultura marítima
se refiere, y que contribuye a la realización de
investigaciones de gran envergadura.Por otra parte, el Museo Marítimo Nacional se
ha insertado en las organizaciones e instituciones
afines, tanto a nivel internacional como nacional,
participando activamente en revistas, publicaciones,
seminarios, congresos, intercambios y toda otra
actividad que le permita ser un actor protagonista
en el ámbito de la historia marítima.
El desarrollo del conjunto de actividades
que conforman nuestras tareas principales,
constituyen directa o indirectamente un recuerdo
a la población de Chile en el sentido que nuestro
destino es fundamentalmente marítimo y que
debemos acrisolar nuestra conciencia marítima
nacional como una herramienta imprescindible
que fortalece las oportunidades y ventajas
que en la actualidad nos otorga ese capital
permanente que ostenta nuestra patria: su
amplio océano.
Pero las actividades del Museo, en el nivel
directivo, no se restringen a su propia gestión,
sino por el contrario, ya que desde hace un par
de años, por Decreto Supremo Nº 166 del 15 de
marzo de 2011, viene desempeñándose como
Dirección Técnica de los Museos de la Armada, lo
que significa ejercer la tuición sobre cinco museos
navales abiertos al público en forma permanente,
12 salas históricas y 138 reparticiones que cuentan
con elementos patrimoniales. Esta función no se
limita a los aspectos administrativos y control de
inventarios, sino que además abarca otras áreas
como la conservación, la museografía, la educación
en los Museos, la seguridad y las políticas de
protección del patrimonio. Para cumplir con
esta función el Museo cuenta con un equipo de
profesionales con formación y experiencia en
temas relacionados con la museología.
El Proyecto Bicentenario del Museo
Marítimo Nacional
Con motivo del Bicentenario de la República,
el Museo inició el desarrollo de un proyecto
orientado a renovar la muestra existente que
comprendía el desarrollo de la historia naval de
Chile durante el siglo XIX y un grupo de salas
temáticas independientes, donde se exhibía
objetos, fotografías, cuadros y textos explicativos
de los principales acontecimientos de la Historia
Naval de Chile, desde la formación de la Primera
Escuadra Nacional, hasta el fin de la Guerra del
Pacífico. En cada sala se incluye una serie de
elementos históricos que indican en alguna
medida como fue esa época, como eran las
personas que intervinieron en los sucesos narrados
y qué cosas usaron para lograr tal o cual objetivo.
Sobre esa base existente, el Proyecto
Bicentenario ha considerado completar la historia
naval hasta fines del siglo XX, incluyendo las
actividades humanas en el mar, haciendo énfasis
en el poderío marítimo chileno y presentando
a la comunidad nacional e internacional una
exhibición atractiva y amigable, pero sobre
todo pedagógica, que atraiga a los jóvenes y les
enseñe a conocer, entender y amar el mar, por
lo que es y por lo que sirve, ya sea como fuente

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de recursos o por sus implicancias económicas,
culturales, deportivas, de transportes y de
comunicaciones.
Sobre el grado de desarrollo que a la fecha
registra el Proyecto Bicentenario y sobre otras
iniciativas que se tengan previstas en el futuro
consultamos al Contraalmirante Del Real, quien
nos señala que el anteproyecto preliminar del
proyecto fue presentado durante el año pasado a
las autoridades de gobierno, luego de diferentes
gestiones, siendo acogido favorablemente
por S.E. el Presidente de la República, motivo
por el cual resolvió incorporarlo en el Legado
Bicentenario; sin embargo, a la fecha no se han
asignado recursos para continuar los estudios
de especialidades que consideran tanto los
aspectos de restauración del emblemático
edificio Almirante Luis Uribe Orrego, como los
desarrollos de la nueva arquitectura, la que por
supuesto considera conservar la originalidad del
edificio, y finalmente el desarrollo museográfico.
Un hito importante en el desarrollo de las
acciones tendientes a materializar el proyecto fue
la declaratoria del edificio ex Escuela Naval como
Monumento Nacional en la categoría de histórico,
condición que facilita la obtención de recursos
del Estado y de particulares comprometidos
con el patrimonio marítimo.
Algunos elementos históricos que
conserva y custodia el Museo
A través de su existencia, el Museo ha logrado
conformar un patrimonio histórico relevante.
Su colección, con más de 3 400 objetos, incluye
los siguientes elementos principales:

n
La espada del General Bernardo O’Higgins.

n Tazas del General José Miguel Carrera.

n
Objetos personales de Thomas Alexander
Cochrane, tales como pistolas, catalejo,
caña de pescar, taza y pañuelo.

n
Mesa de la cámara de oficiales de la Fragata
Española “Reina María Isabel”.

n
Sable del Almirante Manuel Blanco
Encalada, el que ha servido de modelo para
los sables de los almirantes de la Armada
de Chile.

n Medalla conferida a un oficial participante
en la Batalla de Yungay.

n
Medallas del Contraalmirante Carlos
Condell de la Haza.
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n Uniforme de guardiamarina examinado de
Arturo Prat.

n
Objetos personales de Prat: sobretodo,
presillas de su uniforme, billetera y
monedero.

n
Bandera usada por la “Esmeralda” en el
Combate de Papudo.

n
Objetos rescatados de la “ Esmeralda”: un
reloj marcando la hora en que se hundió,
botellas de la enfermería, vajilla.

n
Objetos de buques y hombres que
participaron en la Guerra del Pacífico.

n
Importante colección de elementos de
la Guerra Civil de 1891, entre ellos un
tambor usado por uno de los bandos en
la Batalla de Concón y Placilla y la espada
del Teniente Alfredo Christie muerto en el
Combate de Huara.
Los elementos históricos y las actuales
instalaciones
Con el fin de ver la exhibición de algunos de
los elementos anteriormente mencionados, junto
al Contraalmirante Del Real iniciamos una visita
al Museo Marítimo Nacional, cuya muestra está
compuesta por numerosas exposiciones que se
distribuyen en más de 17 salas especialmente
acondicionadas para estos efectos.
En la planta baja hay nueve salas que muestran
una visión general de los aspectos más importantes
de la Historia Naval de nuestro país, desde la
fundación de la Armada de Chile en 1818 hasta
la Guerra del Pacífico, destacando especialmente
a los héroes de la Institución.
En el segundo piso hay ocho salas que exhiben
distintas temáticas, las que incluyen algunos
marinos destacados del siglo XX, el Cabo de
Hornos, sala histórica de la Infantería de Marina,
maquetas y otros elementos.
En nuestro recorrido pudimos observar un
acondicionamiento de los lugares de exhibición
que, utilizando los más altos estándares que
actualmente existen para estos fines, han alcanzado
niveles óptimos que facilitan la observación de
conjunto y de detalles, y que entregan un todo
armónico que otorga al visitante una elegante
solemnidad que le permite sentir la historia y
viajar a través de ella. En este sentido, hemos
querido destacar las siguientes instalaciones
visitadas:

n Sala Glorias Navales
La imponente Sala Glorias Navales rinde
homenaje a tres de los personajes históricos
principales de la Armada de Chile, presentando
a cada uno en un vitreaux. En el centro está el
héroe máximo de la Armada de Chile, el Capitán
de Fragata don Arturo Prat Chacón, muerto en el
Combate Naval de Iquique el 21 de Mayo 1879
al abordar al blindado Peruano “Huáscar”. A la
derecha, está la figura del Padre de la Patria,
el General don Bernardo O’Higgins, quien con
distintas medidas y acciones impulsó la formación
del poder naval chileno; y, a la izquierda, se ubica
el Almirante Lord Thomas Alexander Cochrane,
que entre los años 1818 y 1823 organizó a la
Marina chilena y le entregó las tradiciones que
la caracterizan.
En el sector izquierdo de la sala se muestra una
lista de todos los marinos chilenos que cayeron
durante los combates navales de Iquique y Punta

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Gruesa. Asimismo, en el sector derecho de la sala
se presentan dos ventanales cuyas vidrieras se
basan en mapas náuticos del siglo XVII.
n Sala Cochrane 1
Está dedicada a la vida del Almirante Thomas
Alexander Cochrane, quien nació en Escocia y se
convirtió en un oficial de la Marina Británica durante
la guerra de Independencia de los Estados Unidos,
luchando luego contra Napoleón Bonaparte.
Posteriormente, se dirige a Chile, donde O’Higgins
le dio el mando de la naciente Armada Nacional,
alcanzando en 1820 los triunfos sobre las poderosas
fortalezas españolas de Corral y de Valdivia, así
como la captura del buque español “Esmeralda”
en el puerto peruano de El Callao, junto a otros
éxitos navales que se presentan en la muestra.

n Sala Cochrane 2
La segunda sala dedicada al Almirante Cochrane
se orienta fundamentalmente a reproducir la
captura de los fuertes de Valdivia e incluye un
gran mapa tridimensional de la zona, así como
una detallada pintura de cuando el Almirante
capturó la “Esmeralda”.

n Sala Blanco Encalada
Está dedicada al Almirante don Manuel Blanco
Encalada, quien asumió el mando de la naciente
Escuadra chilena, antes de la llegada al país del
Almirante Cochrane. En esta condición capturó
en Talcahuano en 1818 la fragata española “Reina
María Isabel”, cuya mesa original de la cámara de
oficiales se exhibe en la muestra. Posteriormente,
el Almirante Blanco fue el Primer Jefe del Estado
de Chile que gobernó con el título de Presidente
de la República.

n Sala Diego Portales
Esta sala, que lleva el nombre del gran estadista
que fue el Ministro don Diego Portales, presenta
dos eventos principales de la historia. En el lado
izquierdo se aborda la temática de la guerra
contra la Confederación Perú-Boliviana entre
los años 1836 y 1839, en tanto que en el lado
derecho se representa la guerra contra España
entre 1865 y 1866. Asimismo, en una ampliación
de un dibujo de la época, se representa la captura
de la nave española “Covadonga” por parte de
la “Esmeralda”.

n La cripta al Loor de Chile
En el pasillo contiguo a la Cripta al Loor de Chile,
es posible observar algunas piezas históricas de los
buques chilenos y peruanos que se enfrentaron
durante la Guerra del Pacífico. La “Cripta” en sí,
es como un pequeño templo de madera donde
se encuentran los retratos de los 27 héroes que
participaron en la Guerra del Pacífico. Una pieza
histórica especialmente importante en esta
sala es la corneta, ligeramente aplastada, de la
“Esmeralda”, la cual fue tocada por un joven de
15 años de edad, Gaspar Cabrales, para motivar
a sus compañeros de tripulación, durante el
Combate Naval de Iquique. Este instrumento
fue rescatado del fondo del mar en la bahía de
Iquique.

n Sala Guerra del Pacífico
En la sala se exhiben reliquias y testimonios
de la Guerra del Pacífico que enfrentó a Chile
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contra las Fuerzas Combinadas de Perú y Bolivia.
Asimismo, se muestran algunos modelos de
buques de la época y un gran mural que representa
la campaña marítima.
n Sala Arturo Prat
La sala rinde homenaje al máximo héroe naval
de Chile exhibiendo diferentes elementos referidos
al Capitán de Fragata Arturo Prat, incluyendo sus
informes de calificaciones como cadete, fotos
de él en diferentes edades, así como objetos
personales que le pertenecieron. Al centro de
la sala, una vitrina de fina madera, contiene el
uniforme original, que utilizaba cuando tenía 14
años de edad, así como diferentes elementos
rescatados del fondo del mar desde la gloriosa
“Esmeralda”, entre los que se cuenta un reloj que
muestra las 12:10, hora exacta del hundimiento
de la nave.
La sala también incluye dos modelos de buques
que representan a la “Esmeralda” y el “Huáscar”,
a escala 1:20, los que detallan las características
principales de ambas naves.

n Sala marinos ilustres
Esta sala, ubicada en el segundo piso, contiene
15 pinturas al óleo de diferentes marinos
destacados de la primera mitad del siglo XX,
cuyas acciones trascendieron la Armada y tuvieron
repercusiones a nivel nacional e internacional,
además de muebles históricos relacionados con
estos personajes.

n Sala Cabo de Hornos
A través de la Cofradía de los Capitanes del
Cabo de Hornos, en esta sala se exhibe la historia
de la navegación a vela alrededor del Cabo de
Hornos, desde su descubrimiento en 1616 hasta
la actualidad. Asimismo, se rinde homenaje a
los 20 marinos chilenos que perdieron su vida
cuando la fragata “Lautaro” se incendió frente a
la costa de Perú.

n Sala Hermandad de la Costa
Esta sala montada por la Hermandad de la
Costa, muestra una gran réplica de un barco pirata
y alrededor de él muchas banderas de todo el mundo, simbolizando la cofradía en torno a la
mencionada hermandad, así como diferentes
elementos que recrean la vida de los piratas.

n Sala Almirante Merino
La sala está dedicada al Almirante José Toribio
Merino Castro, quien fue Comandante en Jefe de
la Armada, miembro de la Junta de Gobierno de
Chile entre 1973 y 1990 y el principal impulsor
del Museo. En ella se destacan sus 50 años de
dedicación a la Marina. También se muestra una
carta de Margaret Thatcher, la ex primer ministro
de Inglaterra, escrita durante la crisis fronteriza
entre Chile y Argentina en 1978.

n Sala de Infantería de Marina
En ella se muestra la Historia de la Infantería
de Marina de la Armada de Chile, desde la
Independencia, mostrando su participación en
guerras y crisis, su armamento, uniformes y otros
elementos, hasta su actuación en la actualidad
en misiones de paz internacionales.

n Sala de modelismo naval
En esta sala se muestra el trabajo del Club
de Modelismo Naval de Valparaíso, exhibiendo
diferentes maquetas de buques de todos los
tiempos.
La interrelación con la Armada de Chile y
con otros organismos
Impresionados por la muestra visitada, y
sobre la base que existen diferentes entidades
vinculadas al Museo que de alguna forma le
colaboran en el logro del grado de excelencia
evidenciado, le solicitamos al Contraalmirante
Del Real que nos ilustre acerca de la interrelación
del Museo Marítimo Nacional con el Archivo y
Biblioteca Histórica de la Armada; y, con otros
organismos, como por ejemplo, la Corporación
del Patrimonio Marítimo de Chile.
Al respecto nos señaló, primeramente, la
importante tarea cumplida especialmente este
año por el Archivo Histórico de la Armada
−que depende como un departamento más
del Museo Marítimo Nacional− en el aporte
de antecedentes históricos requeridos por el

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Ministerio de Relaciones Exteriores para contribuir
a fundamentar su presentación ante La Haya en
los temas marítimos, tarea en que el personal
especialista dedicó máximos esfuerzos. En otro
ámbito de acción, existe con la Corporación del
Patrimonio Marítimo una amplia coordinación y
cooperación de su parte apoyando el desarrollo
de diferentes proyectos que han permitido
complementar tanto la muestra permanente
como la gestión archivística, mencionando entre
los más relevantes la restauración completa del
estandarte del Batallón Navales que combatiera
en la Guerra del Pacífico y que se encontraba en
franco deterioro, así como la confección de un
muy atractivo y completo diorama del asalto
anfibio en Pisagua.
Un mensaje del Director del Museo
Marítimo Nacional
Para finalizar esta interesante visita y cerrar el
presente reportaje-entrevista, Revista de Marina
le ha solicitado al Almirante Del Real enviar
un mensaje a nuestros lectores, con el fin de
incentivar las visitas al Museo Marítimo Nacional
y, a través de ello, aumentar el conocimiento de
nuestra historia naval y de nuestro patrimonio
marítimo, lo que sin duda repercutirá en un
fortalecimiento de la Conciencia Marítima que
Chile requiere.
Al respecto nos ha señalado que en los últimos
años el Museo se ha puesto al día con la orientación
general que los organismos internacionales
han establecido en la nueva conceptualización
museológica, la que tiende a hacer de éstos un
lugar que no solo contribuya a preservar objetos
históricos, sino más bien un lugar de educación
histórica, pero desarrollada en un marco lúdico de
entretención y accesible para diferentes tipos de
público, cada vez más exigente. De esta manera se
encuentra en permanente evolución, recibiendo
más de 120.000 visitas al año. Sin embargo,
está consciente que aún existe un importante
grupo de integrantes de la gran familia naval
que, desconociendo su existencia, no logran
percibir el importante reconocimiento que la
ciudadanía en general y el mundo del patrimonio
en particular hace de este importante centro
cultural, constituyéndose en una herramienta
fundamental en la difusión de nuestra rica historia
naval y de la importancia de la defensa de nuestros
intereses marítimos, sugiriendo autoimponerse la
obligación de al menos una vez en la carrera hacer
una lúdica visita al Museo Marítimo Nacional.
Junto con agradecer al Director del Museo
Marítimo Nacional, Contraalmirante IM Cristián
Del Real Pérez, los antecedentes y explicaciones que
tuvo a bien brindarnos, así como la oportunidad
de visitar la muestra exhibida, los elementos en
preparación, los archivos, la biblioteca histórica, los
talleres de restauración y el laboratorio audiovisual,
entre otras instalaciones, el equipo de Revista de
Marina participante en este reportaje se hace un
deber destacar el profesionalismo y dedicación que
evidencia todo el personal del Museo, lo que ha
permitido alcanzar el nivel de excelencia necesario
para cumplir la misión asignada en el sentido de:
“Contribuir a incrementar la conciencia marítima
nacional, con el propósito de lograr una mayor
identidad nacional con su destino marítimo.”
* * *
CRÓNICA Y REPORTAJES: El Museo Marítimo Nacional, el desafío de difundir la aventura…
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