Breve Historia del Servicio Religioso de la Armada

– Introducción.
Desde los inicios de nuestro Chile,
como Nación independiente,
se procuró la atención de los
hombres de mar que navegaban en
la incipiente Marina. Ese fue el deseo
del General Libertador don Bernardo
O’Higgins Riquelme, quien dotó de capellanes,
tanto al Ejército como a la Armada.
El 18 de agosto de 1819, es nombrado
el primer Capellán Naval, el Pbro.
Cayetano Requena.
La Guerra del Pacífico, es escenario
donde se muestra la faceta de patriotas
y pastores de los grandes capellanes de
aquel conflicto; principalmente; Enrique
Christi Gutiérrez y Camilo Ortúzar Montt.
Al concluir ya, la primera centuria del
siglo XX, con la creación del Vicariato
Castrense en 1910, se inicia una etapa de
organización y consolidación del Servicio
Religioso de la Armada.
Motivado por los tres pilares de amor
espiritual: amor a Dios, amor a la Patria
y a la Familia, el Servicio Religioso de la
Armada, es la instancia de la Iglesia Cató-
lica dirigida por el Obispado Castrense,
que entrega los auxilios religiosos, espirituales
y morales a los hombres de mar
y sus familias, para que puedan arribar
al puerto definitivo del Reino de Dios.
– Nombramiento del Primer Capellán
de la Armada. 18 de agosto de 1819.
El 18 de agosto de 1819, es nombrado
mediante decreto, expedido por el Director
Supremo don Bernardo O’Higgins
Riquelme, el Primer Capellán Naval, el
Presbítero peruano avecindado en Chile,
Cayetano Requena.
El Decreto de nombramiento señala
lo siguiente:
Don Cayetano Requena.
“El Director Supremo del Estado de
Chile atendiendo a los méritos y servicio
del Presbítero y Doctor Don Cayetano
Requena, ha venido a conferir el empleo
de primer capellán de la Armada Nacional,
con el sueldo de seiscientos pesos
anuales y gratificación de mesa correspondiente
del Reglamento de Marina
del que deberá gozar desde la fecha
debiendo concurrir al Sr. Vicario Castrense
para la concepción de facultades
TÍTULO
revismar 4/2010 397
BREVE HISTORIA DEL SERVICIO RELIGIOSO DE LA ARMADA
al Perú, que ya se estaba organizando.
Junto a Requena, se embarcaron un
total de ocho capellanes, zarpando de
Valparaíso el 20 de agosto de 1820.
Don Cayetano Requena, prestó servicios
hasta fines del año 1820. Posteriormente,
se incorporó a la Diócesis de
Concepción, desempeñándose como
Canónigo de la Catedral penquista.
– Vigencia durante el siglo XIX.
En el año 1824 vino a Chile, por sugerencia
del Director Supremo O’Higgins,
el eclesiástico italiano Mons. Juan Muzi
Sebastiani; quien llegó revestido de
la dignidad de Arzobispo de Filipos y
Primer Vicario Apostólico para Chile.
Acompañaban a Mons. Muzi, el Presbítero,
con título de Monseñor y Auditor
de la Misión: don Juan Mastai Ferreti
(Futuro Papa Pío IX); y en calidad de
Secretario, el Presbítero José Sallusti.
Esta misión permaneció en nuestro
país durante siete meses, tratando
temas atingentes a la relación entre el
nuevo Estado chileno y Roma, el nombramiento
de obispos -con la posibilidad
de mantener algo similar al Patronato
Real Español- y las medidas que pretendía
implantar el Gobierno del General
Ramón Freire, con respecto a los bienes
de las Órdenes y Congregaciones Religiosas.
Esta Misión no llegó a nada concreto
por la hostilidad manifestada por el
Director Supremo Freire.
Monseñor Muzi, durante su estadía
en nuestro país, concedió facultades
especiales para el ejercicio del ministerio
sacerdotal en la Escuadra Nacional, al
Presbítero don Luis Solís Azua.
Como dato curioso que habla del
compromiso legal de los capellanes
navales con la Institución, el Reglamento
de Sueldos del año 1847, en el Artículo
Cuarto señala lo siguiente: “El Capellán
tendrá: cualquiera que sea el buque que
sirva, cuarenta pesos de gratificación
mensual y veinticinco de gratificación de
embarcado”.
– La Guerra del Pacífico. 1879/1883.
Este conflicto bélico, enfrentó a nuestro
país con Perú y Bolivia. Luego de
cuatro años de lucha, la Armada establece
el dominio del mar y el Ejército
ocupa Lima.
Sacerdotes del clero Diocesano y
Religioso, sintieron el deber moral de
amor a la patria y acompañaron a los
soldados y marinos combatientes. Veinticinco
eclesiásticos realizaron las esforzadas
y gloriosas campañas de esta
guerra.
En toda la Campaña Marítima de esta
guerra se contó con la participación de
sacerdotes, los que nombrados oficialmente
capellanes acompañaron a los
marinos.
Ellos son los capellanes: Enrique
Christie Gutiérrez, embarcado en el
“Blanco”; Camilo Ortúzar Montt, en el
“Cochrane”; Carlos Cruzat Hurtado, en
la “OHiggins”; y el Capellán Salvador
Donoso Rodríguez, apoyando al Ejército
en las jornadas de Chorrillos y Miraflores.
Estos grandes capellanes, merecen
el recuerdo y reconocimiento de nuestra
Institución y de todos los chilenos.
– Creación del Vicariato Castrense de
Chile, 3 de mayo de 1910.
Al término de la Guerra del Pacífico,
el territorio de Chile se incrementó con
la incorporación a la soberanía nacional
de la provincia de Tacna, Tarapacá
y Antofagasta. Si bien, en lo militar y
administrativo, están inicialmente, bajo
la administración chilena, no sucede lo
mismo en el ámbito eclesiástico.
La atención pastoral de los chilenos
se vio impedida en Tacna. Esta ciudad
dependía eclesiásticamente del obispado
de Arequipa. El obispo del lugar
declaró nulas todas las atenciones sacramentales
de los capellanes nacionales.
Esto creó una grave situación, la que
desembocó en la expulsión de todo el
clero peruano residente en Tacna.
AUTOR ARTÍCULO
398 revismar 4/2010
Leonardo Fco. Fierro Espinoza
Ante esta situación, el Gobierno chileno
de la época pide a la Santa Sede
una pronta solución.
La solución llega cuando S.S. Pío X,
en acuerdo con el Estado de Chile, representado
por el Presidente de la República
don Ramón Barros Luco, crea el Vicariato
Castrense de Chile, con fecha 3 de
mayo de 1910, mediante Breve Pontificio
denominado. “In Hac Beatissimi Petri
Cátedra”. Con este importante acuerdo,
la naciente organización eclesial, se convierte
en la segunda en el mundo y la primera
en Hispanoamérica en ser creada.
La jurisdicción de Vicariato Castrense
es de carácter personal, vale decir, su
atención se orienta “sobre todos aquellos
que militan bajo las banderas de la
República de Chile en tierra y mar, donde
quieran que se encuentren, y sobre todo
y cada uno de los fieles que, según sus
leyes, pertenezcan al Ejército chileno”
(Breve Pontificio de Fundación).
Vale decir que, la atención sacramental
y pastoral del Vicariato Castrense, es
de carácter personal, no territorial, como
en el caso de los Obispados o Diócesis.
Fue nombrado para el cargo de Vicario
Castrense, el destacado presbítero
del clero de santiaguino, don Rafael
Edwards Salas.
A partir de esta fecha se organizan inicialmente,
bajo la jurisdicción del Vicariato,
los Servicios Religiosos del Ejército y de la
Armada; y con posterioridad se agregan
Carabineros y la Fuerza Aérea de Chile.
En la Armada de Chile, para el cargo
de Capellán Mayor (actual Capellán
Jefe), es nombrado el presbítero don
Víctor Montero Carballo, con el grado
de Capitán de Corbeta (Capellán), el año
1911.
Durante el siglo XX hubo dos destacados
capellanes navales y Jefe del
Servicio que asumieron como Vicarios
Castrenses; el Capellán don José Luis
Fermandois Cabrera, sin poseer la dignidad
episcopal, presta servicios entre
1938 y 1941; y el Capellán don Francisco
Javier Gillmore Stock, que asume el año
1959 hasta 1983, con la dignidad episcopal.
Como antecedente importante, a
esta breve historia, hay que mencionar
lo establecido el 21 de abril de 1986,
por S.S. Juan Pablo II con la publicación
de la Constitución Apostólica “Spirituali
Militum Curae”, la que eleva a los
Vicariatos Castrenses de la Iglesia, a la
dignidad de Obispados Castrenses; agregando
mayores facultades a éstos para
un mejor servicio evangelizador en el
mundo militar. A partir de esta fecha, se
establece para Chile, la denominación de
Obispado Castrense y su pastor, recibe
el título de Obispo Castrense.
– Misión del Servicio Religioso de la
Armada.
El Servicio Religioso de la Armada
es un Organismo dependiente militar
y administrativamente de la Dirección
General del Personal; y en lo eclesiástico,
depende del Obispado Castrense.
Su misión es; proporcionar asistencia
religiosa y moral a todo el personal de la
Armada en servicio activo y sus respectivas
familias, con el propósito de promover
la vida moral y espiritual de los
miembros de la Institución; todo esto,
a la luz de los conceptos cristianos de
Dios, Patria y Familia.
Realiza su Misión, asumiendo las
siguientes tareas:
Catedral Castrense de Chile.
TÍTULO
revismar 4/2010 399
BREVE HISTORIA DEL SERVICIO RELIGIOSO DE LA ARMADA
• Cooperar en la solución de problemas
morales y espirituales que espontá-
neamente le son presentados.
• Estimular el amor a Dios, a la Patria y
a la Familia.
• Asesorar al Mando en problemas de
orden moral y espiritual.
• Cooperar con el Mando en la tarea de
formar las nuevas generaciones de
Marinos en el aspecto moral, intelectual
y cívico.
• Prestar atención religiosa a quien lo
solicite.
• Difundir los conceptos de libertad,
autoridad y propiedad dentro de la
sana doctrina.
• Preparar doctrinalmente a la recepción
de los Sacramentos, tanto al Personal
Activo, como a sus familiares
directos.
• Dictar conferencias destinadas a acrecentar
una sólida moral y vida cristiana.
• Visitar a los familiares del personal.
• Frecuentar las enfermerías y hospitales.
• Llevar un registro de todos los Sacramentos
impartidos por los Capellanes
bajo su jurisdicción.
• Atender y solucionar problemas de
orden administrativo en lo que a
Sacramento se refiere.
– Nómina de los Jefes de Servicio
desde la creación del Vicariato
Castrense (1910), hasta el presente.
1. CC RL Víctor Montero Carballo
1911 / 1917 + 1952
2. CC RL José Luis Fermandois Cabrera
1918 / 1933 + 1951
3. CC RL Julio Brunet Mellado
1934 / 1938 + 1941
4. CC RL Ramón Velásquez Bórquez
1939 / 1952 + 1970
5. CC RL Francisco J. Gillmore Stock
1952 / 1960 + 1990
6. CC RL Enrique Zúñiga Grossling
1961 / 1967 + 1978
7. CF RL Miguel Cadieux González
1968 / 1974 + 1980
8. CF RL Pablo Vergine Astudillo
1974 /1980 + 1986
9. CN RL Mario López Velásquez
1981 / 1991
10. CN RL Gustavo A. García Fuenzalida
1991 / 1995
11. CN RL José L. Cancino Coloma
1998 /

Agregar un comentario