Un Cosaco en la Caballería

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La intención de este trabajo es la de transmitir las experiencias de un oficial IM en su paso por la Escuela de Caballería Blindada y sus impresiones sobre los acontecimientos vividos durante el período, no solo en materias profesionales, sino que también en el ámbito de la camaradería.

Dentro de las actividades conjuntas que se ofrecen dentro de la institución, particularmente en el Cuerpo de Infantería de Marina, existe la instancia de participación en cursos básicos para oficiales tanto de armas como de los servicios en el Ejército de Chile.

Si bien el propósito principal de estos intercambios es impartir conocimientos teóricos y prácticos en el empleo de armas y técnicas tales como artillería, caballería blindada, ingeniería de combate y material de guerra, estos cursos generan además la instancia de entendimiento doctrinal, para agilizar y mejorar los procesos conjuntos en combate.

Entre los meses de enero y julio se lleva a cabo el curso básico de caballería blindada, el cual, es impartido anualmente para los oficiales subalternos, del grado de alférez, que optan por la mencionada arma.

Este proceso se lleva a cabo al momento de egresar de la Escuela Militar del General Bernardo O’Higgins, siendo sus cupos limitados según las necesidades del Comando General del Personal del Ejército.

Una vez finalizado el proceso de selección, los oficiales son destinados por seis meses a la Escuela de Caballería Blindada del General Santiago Bueras Abadía, ubicada en Iquique, con el propósito de adquirir los conocimientos necesarios para desempeñarse como comandante de pelotón de tanques o equivalente en alguna de las brigadas acorazadas a lo largo del país.

Paralelamente, durante un período de 55 días, entre los meses de marzo y abril se imparte el curso de comandante y artillero de tanque Leopard 1V, dependiente del Centro de Entrenamiento de Unidades Acorazadas del Ejército (CECOMBAC), siendo este medio reemplazado en la actualidad por la versión Leopard 2 A4 CHL.

La intención de este trabajo es la de transmitir las experiencias de un oficial IM en su paso por la Escuela de Caballería Blindada y sus impresiones sobre los acontecimientos vividos durante el período, no solo en materias profesionales, sino que también en el ámbito de la camaradería.

Situación general

Corría el año 2010 y con el curso de guardiamarinas IM, nos encontrábamos realizando el período de aplicación IM. En una de las formaciones del día, el jefe de curso nos reúne y comenta:

Como saben, los oficiales subalternos tienen la posibilidad de ejecutar cursos con el Ejército de Chile y para su generación se presentan dos opciones, cursar material de guerra en Santiago o caballería blindada en Iquique, ambos cursos duran aproximadamente seis meses y se realizaran a contar de febrero del próximo año.

Al momento de escuchar caballería blindada, se me vino inmediatamente a la mente la figura de un tanque, por lo tanto, antes que otro de mis carretas se adelantara, levanté la mano y solicité autorización para ser considerado en el curso.

Pasaron los meses y en diciembre de 2011, en medio de mis vacaciones me contacta el segundo comandante del ex Destacamento IM N° 2 Miller, unidad a la cual había sido transbordado, y me da la orden preventiva de estar en condiciones de desplegarme a Iquique a contar del mes de enero.

El 16 de enero arribé al aeropuerto de Iquique y en una hora me encontraba en la Escuela de Caballería Blindada, ubicada en pleno corazón de la ciudad, exactamente al lado del cementerio municipal, el cual más de alguna vez usé como punto resaltante después de no pocos eventos de camaradería.

Iniciado el curso las presentaciones fueron breves y concisas, lo cual asocié a esa rivalidad institucional siempre presente entre las ramas de la defensa; sin embargo, no se trataba de eso: el curso ya estaba en el estadio de Iquique listo a rendir las pruebas físicas, y solo faltaba yo para iniciarlas.

Una vez de vuelta en la escuela se me entregó el equipo militar que usaría en el curso: buzo de tanquista, elementos anti exposición a flamas, entre otros necesarios para desplegarnos en terreno.

Entrando de lleno al curso, se nos explicó la malla que este contenía, basándose en dos ejes principales: técnico y táctico. El primero contenía principalmente materias asociadas a componentes técnicos del tanque, tales como telecomunicaciones, sistemas de armas y control de fuego, mecánica, funcionamiento del sistema oruga, conducción, entre otras materias. El eje táctico se basaba en la aplicación de los aspectos técnicos en un plano situacional de combate, ya sea en ejercicios de planificación o en ejercicios desarrollados no solo a nivel pelotón de tanques, sino que conformando unidades de tarea con el apoyo de unidades de ingenieros mecanizados e infantería blindada.

Patio de formación de la escuela de caballería blindada en Iquique.

Si bien las condiciones meteorológicas en Iquique son muy agradables en términos generales, las condiciones generales en la localidad de Pozo Almonte, lugar donde se ejecutaban los ejercicios prácticos, distaban de serlo. Esto debido a su lejanía con el océano lo que se traduce en un clima desértico – árido, con condiciones de temperaturas diurnas de un promedio de 31°C; y mínimas nocturnas que fluctúan entre los 0 y 3°C, además de la constante presencia de la denominada camanchaca, espesa niebla que se presenta generalmente entre las 05.00 h y las 08.30 h, reduciendo en algunas ocasiones la visibilidad a no más de 2 m.

Descripción del curso

Como se mencionó, el curso se divide en dos ejes, la intención de esta división es, por un lado, en el eje técnico, hacer especialista al alumno en un tanque específico, para el caso del autor el Leopard 1 V; y por otro lado, durante la fase táctica aplicar los conocimientos técnicos adquiridos, objeto el alumno quede en condiciones de desempañarse como comandante de un pelotón de tanques.

El MBT (Main Batle Tank) Leopard I, obedece a un diseño desarrollado en Alemania Occidental en conjunto con países miembros de la OTAN a contar de la década de los 60 del siglo XX, con el propósito generar un medio blindado capaz de hacer frente a las demandas planteadas por la guerra fría. El tanque cuenta con un cañón principal de 105 mm, y una ametralladora coaxial y de torre respectivamente. Si bien el diseño inicial fue desarrollado a contar del año 1965, posterior a esa fecha han surgido modelos derivados con distintas capacidades y mejoras, manteniéndose en algunos ejércitos como tanque principal de combate. Dentro de sus capacidades destacan su blindaje pesado de acero el cual le permite persistir en el campo táctico pese a recibir fuego, capacidad de batir blancos en movimiento mediante la integración de sistemas de giróscopos, estabilizadores y computadores balísticos; combate nocturno; capacidad de operar en ambientes NBQ; de vadeo profundo mediante sistemas de snorkel y gran velocidad y agilidad pese a su peso cercano a las 50 ton. Actualmente el Ejército de Chile ha reemplazado parcialmente estos medios por una versión generacionalmente más avanzada: el Leopard II A4.

Volviendo al contexto del curso, el modulo técnico se basa en lecciones principalmente dentro de simuladores, las cuales someten al alumno a distintas situaciones tácticas y eventualidades técnicas tanto como comandante y artillero de tanque. Para esto el curso es dividido en parejas, las cuales trabajan durante todo el período realizando las tareas que exigen cada uno de estos puestos.

Dentro de esta etapa, se realizan aproximadamente 50 sesiones de simulación de combate, las cuales comprenden tiro estático, tanque detenido contra objetivo en movimiento, tanque en movimiento contra objetivo en movimiento y procedimientos de combate nocturno. Con el propósito de llevar la simulación a condiciones más cercanas a la realidad, el personal encargado del simulador tiene la capacidad de insertar fallas al tanque, obligando al alumno a aplicar los procedimientos impartidos en las fases teóricas del período. Por otro lado, el sistema permite ingresar condiciones atmosféricas desfavorables para el combate como tormentas de arena, malas condiciones de visibilidad, vientos que afectan la trayectoria del tiro, diferentes temperaturas a la cabina, entre otros aspectos, los cuales pueden llevar incluso a cometer fuego fratricida, lo cual tiene repercusiones graves para la calificación de la lección.

El método de evaluación de las sesiones de simulación, se basa en una libreta de tiro que porta cada alumno. Terminada cada simulación, el instructor a cargo registra por cada blanco presentado, el tiempo en que demoró el alumno en detectarlo y la cantidad de tiros que debió emplear para su completa destrucción.

Estos dos datos son llevados a una matriz, la cual arroja una nota promedio en función del tiempo y la cantidad de tiros efectuados para destruir el blanco. Resultante de estos factores será la eficiencia del artillero.

Terminado y aprobado este eje, el alumno queda en condiciones de tripular un tanque real y realizar la fase de tiro práctico en el polígono de distancia conocida y blancos móviles, dependiente del CECOMBAC, en la localidad de Pozo Almonte.

Curso en la faena de munición antes de pasar a polígono.

Cada alumno dispara una cantidad estándar de munición APDS (Armor Piercing Discarding Sabot) y HESH (High Explosive Squash Head) según corresponda a la apreciación que haga el comandante de tanque frente a los objetivos presentados.

La modalidad del tiro corresponde al tanque en condición estática y en movimiento frente a objetivos en las mismas condiciones, además de tiros nocturnos en condición estática. Recuerdo que la situación cambió radicalmente del simulador al tanque. Si bien el simulador permite realizar todos los procedimientos ejecutables en el tanque, la “chusca” genera condiciones de visibilidad muy desfavorables, sobre todo en los tiros en movimiento frente a blancos en movimiento, donde los sistemas de visibilidad y puntería ópticos se ven altamente interferidos, lo que afecta en el tiempo de detección y discriminación de los objetivos. Por otro lado, recuerdo las consecuencias de un impacto de munición HESH sobre un antiguo chasis de tanque Sherman durante la noche, básicamente, si el tiro es bien apuntado sobre el centro de masa del objetivo, la torre se descantilla generando una evacuación masiva de llamas, las cuales salen a gran presión desde los espacios disponibles en el tanque.

Terminado y aprobado este tiro de polígono los alumnos que aprobamos la asignatura fuimos calificados como comandante y artillero de tanque Leopard 1 V por el CECOMBAC. Por supuesto que en esta fase no solo eran horas de combate sobre simuladores, las cargas teóricas y pruebas escritas se realizaban en forma paralela, las cuales exigían conocer todos los componentes insertos en los sistemas del tanque.

Tanque efectuando sobrepaso por fuerza en centro urbano cercan al área de Humberstone.

Paralelamente, el eje práctico comprende básicamente períodos en terreno donde se realizaron acciones a nivel pelotón, equipos de combate y polígonos en diversas condiciones. De mis recuerdos más latentes de este eje, están los períodos prácticos de planificación a cargo de un mayor de Ejército que nos mantenía dentro de una carpa de puesto de mando el día completo, bajo el sol iquiqueño, presentando nuevas situaciones tácticas las cuales debían ser resueltas en pocas horas, donde la exposición de la orden no discriminaba si era de día, noche o madrugada.

Otro gran recuerdo de este período, fue la conformación de equipos de combate empleando los tanques y unidades de infantería blindada, en los cuales más de alguna vez me tocó desempeñarme como comandante de unidad, realizando acciones de armas combinadas a grandes velocidades, atravesando incluso obstáculos artificiales en la pampa, movilizando una masa de acero de 50 ton, transformada en un sistema de armas. Cabe destacar que la conformación de unidades de tarea, con diversas capacidades, generaba una mejor capacidad de respuesta ante las situaciones tácticas que se planteaban durante la ejecución del entrenamiento, por ejemplo en terrenos despejados los tanques cubrían la vanguardia, empleando su armamento a su mayor alcance, objeto cubrir el avance de la Infantería, mientras que en situaciones dentro de áreas urbanas o con condiciones geográficas estrechas, los blindados aislaban la zona mientras que la infantería asaltaba y la aseguraba mediante un despliegue más flexible y ágil, característico de esta arma.

Todas estas situaciones, entre muchas más, le brindaron al autor una fuente valiosa de experiencias, las cuales pudieron ser aplicadas como comandante de la unidad de vehículos de combate y reconocimiento en los carros Scorpion, unidad que integra el Batallón de Apoyo Combate IM Nº41 Hurtado, de la Brigada Anfibia Expedicionaria, una vez terminado el curso, permitiendo actualizar procedimientos y contribuir al desarrollo de nuevas capacidades, incrementado el alistamiento operativo de la unidad.

La camaradería

Al pasar de los meses la camaradería del curso ya era notoria, no solo dentro de la escuela, sino que también en el mítico casino de oficiales de la IV Zona Naval, además de algunas de las unidades a flote. Por supuesto los oficiales navales también concurrieron varias veces al casino de oficiales de la Escuela de Caballería, con más de alguna anécdota.

Recuerdo las vísperas del 5 de abril, aniversario del arma de Caballería, donde teníamos llamadas después de rancho para prácticas de todos los himnos y brindis del arma, los cuales más de alguna vez tuvimos que realizar durante eventos de camaradería, incluso montados a caballo. Por su puesto el brindis de la Infantería de Marina estuvo presente en todas estas actividades, el cual era constantemente solicitado debido a su mensaje guerrero y tradicional. Este brindis tuvo una consecuencia particular, en un evento, donde a su término el autor procedió a lanzar el vaso al suelo, el cual se partió, siendo proyectada una de sus partes directamente a la rodilla de un capitán, el cual, por suerte, después de un par de puntos, se tomó el accidente de buena forma.

Evento de camaradería a bordo de LM Riquelme.

Cabe destacar que el jefe de curso, además de controlar el aprendizaje de los himnos propios del Ejército, también dispuso aprender el himno del Cuerpo de Infantería de Marina, lo cual daba claras señales del alto espíritu de camaradería que se vivía dentro de la escuela.

El espíritu de amistad militar y profesionalismo que se vivió durante el curso quedó de manifiesto al momento del egreso, cuando fuí condecorado con la medalla: Escuela de Caballería Blindada, la cual fue adjudicada por el desempeño general académico durante el período, pero por sobre todo por el espíritu de camaradería consolidado durante los seis meses con los tanquistas del Ejército de Chile.

Conclusiones

El curso de oficiales para caballería blindada, entrega los conocimientos necesarios, tanto técnicos como tácticos para desempeñarse como comandante de una unidad de tanques o similar. Por otro lado, los períodos de integración con otras armas terrestres generan la posibilidad de apreciar y desarrollar nuevos procedimientos, los que permiten generar una mayor eficiencia a las acciones a desarrollar en combate.

El poder de fuego, velocidad y capacidad de avanzar pese a la oposición del fuego enemigo, hacen al tanque un factor decisivo en el combate terrestre, penetrando defensas, buscando la profundidad de los dispositivos para luego destruirlos mediante una colosal combinación de fuego y maniobra. Sin embargo, debido a las variables que se pueden presentar en el área de operaciones, una unidad exclusivamente compuesta por tanques podría ser fácilmente detenida o eventualmente destruida en un área urbana, por ejemplo. Es por esto que la tendencia, heredada del diseño de combate alemán durante la Segunda Guerra Mundial, es a la de conformar unidades de armas combinadas, las cuales sean capaces de reaccionar y flexibilizarse ante las variables del enemigo y el terreno.

Finalmente, la camaradería vivida en este curso y que perdura hasta el día de hoy, constituye quizás la experiencia más valiosa obtenida durante el curso, no solo por los lazos de amistad forjados, sino por la oportunidad de sentirme plenamente integrado a la cofradía de los tanquistas, altamente profesionales y capacitados; los cuales sin lugar a duda tendrá un papel preponderante cuando así la patria lo demande.

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