Las implicancias militares del Brexit

El Brexit, con la inminente salida del Reino Unido, la mayor potencia militar de la Unión Europea ha impactado en la nueva dimensión de fuerzas que debe estructurar el organismo europeo, orientado a reordenar sus estrategias de seguridad frente a las oscilantes nuevas amenazas y riesgos que afectan a los países miembros de la comunidad. Tanto Londres como Bruselas deberán definir los futuros mecanismos de cooperación entre ambos, a fin de que tanto la seguridad como la defensa no dejen vacíos que pudieran ser aprovechados por adversarios que acechan a Europa y a sus intereses en distintas regiones estratégicas y en el propio territorio comunitario.

El año 2016, el Reino Unido (RU), actor nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de un referéndum denominado Brexit (salida de Gran Bretaña, por sus siglas en inglés), resolvió su separación de la Unión Europea (UE), tras más de 45 años de estar conectada política, social y militarmente a uno de los conglomerados internacionales más influyentes en el mundo del hoy.

Pese a que, en muchos campos, los intereses de ambos actores continuarán siendo muy coincidentes; en otros, se vislumbran rumbos divergentes que quedarán zanjados en el esperado pacto de retirada que una y otra vez se ha ido postergando.

Es así, como ambas partes continuarán confluyendo en muchas áreas de cooperación, tales como la energía, cambio climático, seguridad, defensa, ciberespacio, inteligencia e investigación científica, entre otras.

En el campo comercial, los desafíos son de mayor envergadura, por cuanto constituye uno de los pilares más complejos dirigido a alcanzar una salida británica que deje satisfechos a todos los miembros de la comunidad.

En el plano militar, la UE ha impulsado una nueva estrategia global, tras la eventual retirada de RU del bloque, readecuando su Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD) a las actuales necesidades y reposicionando algunos de sus cuarteles generales para llevar a cabo operaciones militares en las zonas focales y de confluencia, consideradas cruciales para la seguridad de la situación geopolítica del organismo europeo.

Por su parte, la Organización del Atlántico Norte (OTAN), junto a uno de sus principales socios, como es el RU, tendrá que hacer sus mayores esfuerzos para buscar un eslabón de conexión con los intereses de la UE en los campos de la seguridad y la defensa. Especialmente con los países fuertes, como Alemania y Francia, entre los más importantes, que en forma lógica aunarán fuerzas para lograr inclinar la balanza de poder a su favor y así gravitar de manera autónoma frente a la diversidad de amenazas y riesgos que afectan al territorio europeo en el presente y en el corto plazo.

La UE y su política común de seguridad y defensa

La UE cuenta en la actualidad con 28 países miembros y desde su puesta en marcha el 1° de noviembre de 1993, con la implementación del Tratado de la Unión Europea o de Maastricht, ha ido evolucionando desde su creación, generándose otras estructuras subsidiarias para abordar los temas estratégicos y relacionados con la seguridad del territorio de la comunidad.

Inicialmente, el año 1995, en el plano naval y marítimo, se estableció la Fuerza Marítima Europea (EUROMARFOR) con la participación de las armadas de Francia, Italia, España y Portugal, la cual cuenta con capacidad para realizar operaciones navales y anfibias; además de operaciones de mantenimiento de la paz, misiones humanitarias, respuesta ante crisis internacionales y del control naval del tráfico marítimo. En sí, EUROMARFOR no es parte integral de la PCSD, sin embargo, puede contribuir en su implementación, especialmente para la conformación de una fuerza multinacional netamente europea que pueda cooperar a la seguridad global en distintos escenarios marítimos mundiales, ya sea individualmente o como parte integrante de la OTAN, o bien bajo el mandato de otras organizaciones internacionales, como Naciones Unidas, por ejemplo.

En forma posterior, el año 2003, fue promulgada la Estrategia Global Europea, la cual en su diseño original se encontraba muy influenciada por los ataques terroristas del 11S en EE. UU. y su eventual proyección sobre territorio europeo.

Otro órgano relacionado con temas de seguridad comunitaria de la UE corresponde a la Agencia de Defensa Europea. Esta fue creada el año 2004, constituyendo el núcleo de colaboración de la defensa de la UE. Su rol consiste en impulsar la cooperación en materia de defensa mediante proyectos e iniciativas que puedan mejorar su potencial en el campo de la gestión de crisis europea. Otro de los avances en la dirección de fortalecer la seguridad de la comunidad europea, se concretó el 1 de diciembre de 2009, con la entrada en vigencia del tratado de Lisboa. Instancia, a partir de la cual se estructuraron los lineamientos para dar forma a la PCSD, la cual a su vez es parte integral de la Política Exterior y de Seguridad (PESC) de la UE.

Su base jurídica se desprende del mismo tratado de la UE y tiene por objetivo ofrecer al organismo una capacidad estratégica y operativa basada en medios civiles y militares.

El año 2016, posterior al resultado del referéndum del Brexit en el RU, los líderes de la UE impulsaron la puesta en marcha de una nueva estrategia global europea, algo distinta a la primera presentada el año 2003; concebida, principalmente, para garantizar la seguridad de sus ciudadanos y del territorio comunitario, delineando cinco grandes prioridades:

  • Resiliencia del Estado y la sociedad.
  • Seguridad de la Unión Europea.
  • Enfoque integral para los conflictos.
  • Órdenes regionales cooperativos.
  • Gobernanza global para el siglo XXI.

El esfuerzo descrito, tuvo como propósito responder a los nuevos acontecimientos e incidentes de seguridad que estaba enfrentando el conglomerado en un espectro internacional confuso, azotado por continuas olas migratorias, junto a crisis de anexiones de territorios en la península de Crimea en el frente norte del Mar Negro.

Derivado de los ejes estratégicos asumidos, la UE, actualmente, se encuentra desarrollando seis operaciones militares, tanto en territorio europeo como en escenarios alejados de Europa, pero considerados de primer orden para los intereses comunitarios:

Operación – Misión Región – País Objetivo – Función Año
Eunavfor – Atalanta Zona marítima frente a las costas de Somalía Lucha contra la píratería y protección de buques del programa mundial de alimentos. 2008 – 2020
Eunavformed – Sophia Mar Mediterráneo central Lucha contra el negocio de tráfico de migrantes por vía marítima. 2015 – 2019
Eufor – Althea Bosnia Herzegovina Establecer un entorno seguro y fortalecer  las capacidades de las FF.AA. de Bosnia Herzegovina. 2004 – 2019
EUTM – Somalía África – Somalía Adistramiento militar de las FF.AA. y asesora-miento al mando sobre derecho internacional humanitario. 2010 – 2019
EUTM – Mali África – Mali Adiestramiento de fuerzas de seguridad, control logístico y gestión de recursos humanos. 2013 – 2019
EUTM – República Centro Africana África – República Centro Africana Asesoramiento militar de las FF.AA. para defen-sa de territorio y protección de la población. 2016 – 2019

El financiamiento de parte de las operaciones militares de la UE es realizado por medio de Athena, que es un mecanismo establecido en la PCSD. Los recursos para la mantención de los cuarteles generales, junto a sus aspectos logísticos y sanitarios son gestionados por un administrador, bajo la autoridad de un comité especial integrado por representantes de los Estados miembros, que contribuyen al sostenimiento de tales operaciones y misiones en virtud del aporte de una cuota anual en función de su renta nacional bruta.

No obstante, el despliegue de las fuerzas para la ejecución de las operaciones militares es financiado por cada país de la Comunidad. Por último, hay que señalar que la supervisión del presupuesto de la PCSD le corresponde al Parlamento Europeo.

En ese contexto, el año 2018, ya prácticamente, sin la presencia del RU, también fue creado con financiamiento extrapresupuestario el fondo europeo de apoyo a la paz de la UE. Estos recursos monetarios están dirigidos a posibilitar actuaciones de la política exterior y de seguridad común que tengan repercusiones militares o de defensa, permitiendo así una flexibilidad y mayor eficacia en las operaciones realizadas en el exterior.

En forma particular, en el próximo periodo presupuestario de la UE (2021-2027), se dotará al fondo europeo de defensa con €13.000 millones, destinados a potenciar la investigación y el desarrollo en diversas áreas del mundo militar.

Por la hoja de ruta proyectada en el ámbito de la defensa, la UE, derivado de la pronta salida del RU de la comunidad, resolvió durante este año 2019, en coordinación con las autoridades militares inglesas, retirar la presencia de mandos y fuerzas británicas en las operaciones y misiones europeas en desarrollo. Por lo que a pesar de no estar concluido el plan de retirada del Brexit, en el campo militar ya se lograron importantes acuerdos y compromisos entre las partes, como también entre la UE y la OTAN.

El traslado del Cuartel General (Operational Head Quarter) de la operación Atalanta desde el RU a España

La operación Atalanta, desde su creación el año 2008, ha tenido como misión el mantenimiento de la seguridad del tráfico marítimo en las aguas del golfo de Adén, protegiendo a los barcos del programa mundial de alimentos junto a resguardar el tráfico pesquero vulnerable a los ataques piratas en esa zona focal.

Tras la próxima salida del RU de la UE, el 29 de marzo del presente año se formalizó el traslado del Cuartel General Operacional (CGO) desde la ciudad británica de Northwood a la base naval de Rota en Cádiz, España, nombrando a un almirante de la armada española como nuevo comandante de la operación.

Ceremonia de traspaso de mando de la operación Atalanta desde Northwood (RU) a España y a Brest (Francia), celebrada en la base naval de Rota. (29-mar-2019)

Junto al deslazamiento del CGO a España, además en forma casi simultánea, se trasladó desde el mismo RU a Brest, en Francia, el Centro de Seguridad Marítima del Cuerno de África (MSCHoA), responsable del enlace de la operación naval con el mundo marítimo civil.

Esta propuesta común, entre España y Francia, evidencia el fortalecimiento de los vínculos militares entre ambos países, sentenciando con ello el compromiso adquirido para reforzar la autonomía operativa de la UE tras la salida de unos de sus principales socios estratégicos. Con ello, también se reafirma la importancia que reviste que todas las operaciones militares en desarrollo sean lideradas por un Estado miembro de la UE desde territorio comunitario.

La operación Atalanta, contribuye con unidades de superficie a la mejora de la seguridad marítima en el océano Indico, cuenta también con un destacamento de aeronaves Orion y CN 235, en Yibutí, que aportan con la necesaria exploración aeromarítima para el control de los espacios marítimos a resguardar.

En forma local la operación es conducida por el Comandante de la Fuerza de Tarea, Task Force (TF) 465 de la UE, que le reporta a su mando emplazado en las nuevas instalaciones en la base naval de Rota en Cádiz. Su implementación requirió una inversión cercana a los €1.5 millones. La composición de la dotación del CGO bordea 100 militares de 20 nacionalidades presentes en la UE, de los que un 40% son españoles. De este centenar, 77 estarán permanentemente en esas instalaciones navales en la península ibérica.

Por último, hay que señalar que la UE prepara un impulso sin precedentes de su independencia estratégica en el campo militar y de seguridad, donde se propone elevar de 17 a 34 los proyectos comunes con el objeto de acelerar su desarrollo. Bajo este contexto surgen, por ejemplo, del primer dron europeo, el diseño del avión caza europeo del futuro, de programas de inteligencia y ciberdefensa, como también el programa espacial encaminado a reforzar el despliegue de operaciones civiles y militares para contener las amenazas que deberá enfrentar en el futuro cercano la comunidad.

Buque español componente de la operación Atalanta, contribuyendo a la disuasión, a la prevención y represión de los actos de piratería frente a las costas de Somalía.

La OTAN y su nueva relación con la UE

Durante le celebración de los 70 años de la OTAN, el 3 y 4 de abril del presente año en Washington, emergieron propuestas e ideas de adaptar su texto fundacional a las nuevas amenazas del presente: ataques cibernéticos, terrorismo, piratería y seguridad energética.

Hoy en día, la OTAN cuenta con 29 miembros y los aliados están en proceso de ratificar próximamente la adhesión de Macedonia del Norte para unirse oficialmente al grupo. El organismo tras siete décadas de paz y prosperidad para occidente, logró, además, frenar la emergente expansión soviética durante la Guerra Fría.

Posterior al Brexit, los años 2016, 2017 y 2018, la UE y la OTAN han firmado sendas declaraciones conjuntas, en las que comparten una visión de futuro sobre el modo en que ambos organismos actuarán mancomunadamente frente a las amenazas para la seguridad común.

Tales ejes centrarán su cooperación en los siguientes ámbitos estratégicos que se presentan en el cuadro descrito a continuación:

Fuente: sitio web UE

A su vez, las visiones de los miembros, tanto de la UE como de la OTAN, en torno a poder coincidir en un marco geoestratégico común para ambos organismos está lejos de ocurrir. Lo anterior, condicionado a la región y ubicación donde se encuentran emplazados cada uno de los países comunitarios. Bajo esta óptica geográfica, la percepción de seguridad de los países UE/OTAN cercanos a Rusia, que temen a su eventual expansión, es disímil a los países costeros del Mediterráneo central que se encuentran afectados directamente por el terrorismo islámico, junto a las olas migratorias procedentes desde el Medio Oriente y desde el norte de África por vía marítima.

Por otra parte, la OTAN, con EE. UU. a la cabeza, ha asumido como una de sus prioridades la atención que debe prestar a la situación en el mar Negro, a raíz de la captura en el estrecho de Kerch, de barcos y marinos ucranianos por parte de unidades de la armada rusa a fines del año 2018. También el golfo Pérsico, con los ataques a petroleros en el estrecho de Ormuz, en el mes de mayo y junio de este año, motivó a que tanto EE. UU. como el RU hayan desplegado buques de combate al área; y en contraste, ante la escalada de la crisis EE. UU.-Irán, España retiró una fragata de esas conflictivas aguas.

En virtud de la relevancia adquirida por la generación de conflictos y crisis a nivel internacional en diversos espacios marítimos, es que la UE y la OTAN están estudiando maneras de mejorar la coordinación, la complementariedad y la cooperación en el ámbito marítimo, particularmente en prevención de conflictos y respuesta a olas migratorias en el mar Mediterráneo.

Dado los escenarios descritos, en alguna medida, la UE necesita depender menos de la OTAN, porque una buena parte de las necesidades de defensa del club europeo ya no encajan con la operativa de la Alianza transatlántica. Esas fuentes apuntan que los países europeos han comprendido que la OTAN no puede afrontar problemas como el yihadismo, la descontrolada migración terrestre y por vía marítima o de ciberataques, que, a pesar de no ser conflictos bélicos, requieren en parte una actuación militar.

La comunidad política de ambos conglomerados debe superar cualquier enfoque binario que pudiera generarse y sólo centrarse en lo que realmente importa: resolver los problemas de seguridad con los mejores medios militares y diplomáticos, independientemente de si hay misiones de la OTAN o de la UE.

En síntesis, la futura relación de la OTAN y los EE. UU. con la UE dependerá, en parte, de la capacidad demostrada por Europa para defender su propia seguridad como premisa básica, sin recurrir en forma prioritaria al apoyo militar transatlántico para la solución de los conflictos armados o crisis regionales e internacionales.

Fuente: el universo.com

Conclusiones y reflexiones finales

La reconfiguración de relaciones militares entre RU y la UE en los campos de la seguridad y defensa va a estar en alguna medida supeditada a como se resuelven las negociaciones en el ámbito económico-comercial, por lo que las definiciones en el campo estratégico y geopolítico serán adoptadas en forma posterior a los acuerdos marco alcanzados en materia mercantil y financiera.

Por lo mismo, la gran sinergia existente previo al Brexit debería continuar con la inercia para constituirse en el catalizador que ayudará a proyectar la continuidad de las propuestas en temas de seguridad entre el conglomerado europeo y su ex socio, especialmente en el ámbito de la industria de defensa.

En la medida que las coyunturas políticas profundicen las diferencias estratégicas entre los estados miembros de la comunidad, frente a la percepción de las distintas amenazas que afectan al territorio europeo desde los distintos frentes geográficos, es que el conglomerado tiene que aunar esfuerzos para lograr la convergencia de sus intereses nacionales, sustentada por una solidaria visión estratégica de la UE.

De cara a los conflictos del futuro, como las guerras híbridas, ciberataques, ataques terroristas en suelo europeo junto a los relacionados con las corrientes migratorias, no cabe duda que la unidad será la clave para superar la vulnerabilidad que podría significar enfrentar en forma separada y disociada esta amalgama de riesgos y amenazas en el corto y mediano plazo tanto para la UE como para el RU, además de la OTAN.

La crisis existencial en la que el resultado del referéndum británico sumió a todo el proyecto de integración europeo ha sido respondida en forma proactiva por los principales países del continente, como Francia y España, con el traslado de cuarteles generales desde el RU a territorio comunitario. También, con más integración en la ruta trazada para alcanzar la anhelada autonomía estratégica, pero sin cuestionar el papel principal de la OTAN en la defensa colectiva y hablando más de cooperación entre las organizaciones que sobre competencia entra ellas.

El incremento de las capacidades militares de los países miembros de la UE, y especialmente la manera de conseguirlo a través de programas cooperativos, impulsará a la industria europea de defensa y con ello al bienestar de los ciudadanos, incidirá positivamente en el proceso de integración europeo y en la capacidad militar de la UE, y favorecerá el desarrollo de su actual estrategia global, como también contribuirá a un multilateralismo de mayor equilibrio en el mundo.

Finalmente, hay que dejar en claro que la UE y la OTAN no son opuestas, ya que 22 Estados son miembros comunes de ambos organismos. Por lo mismo, al final del día, casi siempre, son las mismas tropas las que se están desplegando en terreno europeo, en otros continentes y en los distintos frentes marítimos para cooperar en situaciones de crisis o conflictos que afectan Europa en forma global.

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