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El transporte marítimo del futuro

El presente artículo tiene como objetivo contextualizar el futuro de los buques que navegaran en los próximos años sobre la base de la tecnología satelital, lo cual permitiría operar buques no tripulados y con ello impactar las estructuras de costos de las compañías navieras, así como reducir los riesgos de actividades criminales como la piratería y, a su vez, aumentar los espacios disponibles para transporte de carga, contribuyendo a generar economías de escala.

 

Suena a historia de fantasmas: un enorme buque de carga navega arriba y abajo por la costa de Noruega, silenciosa y diligentemente, sin capitán o tripulación a la vista. Si todo va según lo planeado, este es el futuro del transporte marítimo.

De acuerdo con Rolls-Royce, empresa que ha revelado planes para un barco a control remoto no tripulado que podría comenzar a navegar durante este año, el futuro del transporte de carga será completamente automatizado.

La compañía más conocida por la fabricación de automóviles de lujo y motores a reacción, ha desarrollado un prototipo de su visión para los buques de carga que pueden ser supervisados de forma remota por un capitán desde un centro de mando en tierra. La iniciativa liderada por Rolls-Royce, reúne a investigadores universitarios, proyectistas y fabricantes de equipos, quienes han estado probando la tecnología en Finlandia.

Para comenzar la aventura de estos barcos sin tripulación, desde Rolls- Royce estiman que en una década podrían realizar un primer despliegue de prueba en zonas como el Mar Báltico. Sin embargo, antes que los buques comerciales automatizados puedan surcar los mares, existen desafíos regulatorios y de seguridad para hacer frente a la piratería, entre otros detalles, por ejemplo, eventualmente cualquier persona hábil y capaz de obtener acceso al sistema TIC que controla el buque, podría tomar el control de la nave y cambiar su funcionamiento de acuerdo con los objetivos de los hackers.

Al reemplazar el puente de mando junto con los otros sistemas que permiten albergar a la tripulación (electricidad, aire acondicionado, agua y sistema de depuración de residuos), los barcos soportarán más carga, permitiendo reducir costos y aumentar ingresos. Además, según los cálculos de los diseñadores, estos buques no tripulados serían un 5% más ligeros y consumirían entre un 12% y un 15% menos de combustible.

La filosofía que subyace detrás del proyecto de Rolls-Royce es que los buques mercantes sin tripulación serían más seguros, reducirán los costos de operación y contaminarían menos que los usados actualmente por la industria del transporte marítimo.

Según Moore Stephens LLP, una consultora de la industria marítima, los marineros a bordo representan el 44% de los costos de operación de un barco. Esto no se limita a los salarios: los dormitorios de la tripulación, las unidades de aire acondicionado, el puente de mando y otros servicios ocupan un peso y espacio valioso que podría ser utilizado para carga. Y ese peso muerto contribuye a un problema mayor: el transporte marítimo genera alrededor del 2,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

El beneficio comercial de los buques autónomos es claro desde hace mucho. Según cálculos de la Guardia Costera de Estados Unidos, hasta el 96% de todas las muertes marítimas son producidas por errores humanos. Un reciente aumento de la piratería es un recordatorio sombrío de que las tripulaciones siguen siendo objetivos vulnerables para los criminales internacionales. Tal vez comprensiblemente, la industria se enfrenta a una escasez crónica de trabajadores calificados que quieran hacer su carrera en el mar.

Todo esto podría significar enormes beneficios para la industria naviera, y para el mundo. Las vastas cantidades de datos que se emiten en tiempo real desde los buques permitirán que los propietarios de flotas optimicen sus rutas (y sus beneficios) en base a factores tales como los horarios de mantenimiento, los patrones climáticos, los precios de los combustibles y los cargamentos. Eventualmente los propietarios de flotas podrían competir con Amazon y Alibaba, los principales cargadores de las grandes operaciones de datos, y los fondos necesarios para incorporar buques autónomos a sus operaciones logísticas.

También la Unión Europea está financiando con 3,5 millones de euros un proyecto llamado MUNIN (Maritime Unmanned Navigation through Intelligence in Networks). Los investigadores responsables del mismo trabajan en la creación de un prototipo de barco sin piloto para realizar simulaciones de pruebas de mar con las que evaluar los costes y beneficios que supondrían estos ingenios.

Primer buque no tripulado de la US Navy Sea Hunter. 

En esta misma línea, a principios de este año, los Estados Unidos, lanzaron su primer buque de guerra automático bautizado Sea Hunter. Este prototipo no está equipado con armamento, pero es capaz de patrullar la superficie de los océanos del mundo durante un máximo de tres meses a la vez, sin tripulación y sin ser controlado de forma remota. El Sea Hunter está diseñado para navegar por la superficie del océano bajo cualquier condición climática y en viajes de hasta dos y tres meses. Puede desplazarse de forma segura, sin necesidad de humanos que lo controlen a bordo o a distancia, mediante un sistema de cámaras y radar para esquivar otros barcos. Mide 40 metros de eslora y se impulsa con dos motores diésel que pueden alcanzar una velocidad de 27 nudos.

La tecnología autónoma utilizada en el transporte marítimo podría ofrecer ahorros de costos, mejoras de seguridad y un mayor monitoreo de las condiciones. Sin embargo, es probable que los reguladores y los aseguradores estén preocupados por el grado de seguridad de esta tecnología cuando se utilizan en buques controlados a distancia o totalmente autónomos que operan sin una tripulación a bordo.

Esto tiene el potencial de crear nuevos servicios de transporte marítimo, tales como los mercados en línea de servicios de carga, la agrupación más eficiente y arriendo de activos y nuevas alianzas. Algunos de estos servicios apoyarían además a los actores existentes en el mercado y otros serían más perjudiciales, permitiendo a nuevos y potenciales competidores capturar una parte significativa de los negocios de la misma manera como Uber, Spotify y Airbnb han hecho en otras industrias.

 

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Bibliografía

  1. https://www.rolls-royce.com/products-and-services/marine/ship-intelligence.aspx#section-overview1
  2. -Nordenstahl, Gustavo. Buques sin tripulación, el futuro ya está aquí. http://www.nuestromar.org/files/BUQUES-NO-TRIPULADOS-GN.pdf
  3. -Caccia, Maximo. “Unmanned Marine Vehicles at CNR-ISSIA”, p. 3070. IFAC-2008, Seoul, Korea.
  4. -“Unmanned Vehicles, The concise global industry guide”. 20a. Edición. Shephard Publishing. Julio 2012.

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