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El coronavirus, el petróleo y su impacto en el transporte marítimo mundial

Debido a la pandemia de covid 19, gran parte de la población mundial se encuentra en algún tipo de cuarentena, lo cual ha influido en los niveles de consumo de bencina en empresas consideradas no esenciales, en automóviles, en aviones y en buques que se encuentran en mínimos históricos, desde que se tenga registro a partir de la era de la industrialización. La pandemia ha llevado al cierre de grandes núcleos urbanos, lo que ha derivado en la paralización transitoria de Europa, Estados Unidos, Brasil, México y de algunos países asiáticos, que son grandes consumidores de petróleo. Esto está saturando la capacidad de almacenaje terrestre de petróleo a nivel global, situación que se encuentra repercutiendo en la baja histórica del precio del crudo.

 

El petróleo, en la actualidad, continúa siendo uno de los recursos naturales de mayor valoración en el mundo, dado que constituye a una de las principales fuentes de energía para el comercio e intercambio de productos y especies entre los cinco continentes. Dinámica económica internacional que ha permitido a muchos países exportar sus productos e importar sus necesidades, principalmente por vía marítima, transacciones que le han permitido alcanzar niveles de desarrollo y prosperidad impensados hasta hace solo algunos años atrás.

En cuanto a la composición del petróleo, es importante señalar que no todos los crudos, que constituyen la materia prima de todos los combustibles, son iguales: se estima que hay más de 150 tipos, dependiendo de su calidad, de su lugar de producción o del uso que puede dárseles. Al ser este un recurso tan demandado y tan diverso, se han establecido ciertos tipos de petróleo como precio de referencia para facilitar las transacciones en el mercado internacional.

El coronavirus ha impactado fuertemente la actividad comercial de varias naciones de Europa, de Asia, de Estados Unidos (EE. UU.) y de Latinoamérica, entre los cuales también se encuentra Chile y, por ende, nuestra Armada. Merma en el proceso productivo que está afectando en forma transitoria la demanda de crudo en las principales urbes y centros industriales de todas las regiones del mundo. Tal situación, ha generado el atochamiento circunstancial de una gran cantidad de buques petroleros de mediano tamaño y de tanques de mucho mayor capacidad VLCC (por sus siglas en inglés Very Large Crude Carrier), en puertos Hub (terminales portuarios de gran magnitud concentrados en las operaciones de transbordo y distribución de mercancías y combustibles) a la espera que las condiciones de oferta /demanda evolucionen hacia la recuperación de un panorama económico de normalidad de precios y de intercambio de bienes y servicios.

Lo anterior, en orden a poder restablecer el volumen del tráfico marítimo existente en forma previa a la diseminación de la pandemia por el mundo.

El petróleo Brent y el WTI

Para comprender de mejor manera las pronunciadas oscilaciones que el precio del crudo ha venido experimentando, particularmente los dos últimos meses, se hace necesario explicar las diferencias entre los distintos tipos de petróleo existentes en el mercado.

Los principales petróleos de referencia son, entre otros, la llamada canasta de referencia de la Organización de Países Productores de Petróleo(OPEP), el crudo de Dubái, el Brent y el West Texas Intermediate (WTI), aunque los más cotizados son estos dos últimos. Ambos son crudos de muy alta calidad y fácil refinado, muy ligeros, por lo que son más demandados que el resto. Otros, como el de Dubái, son más pesados y por ello su calidad es menor y su demanda es más baja, aunque sirven de referencia en los mercados internacionales.

El Brent se extrae de diferentes yacimientos en el mar del Norte. Sirve de referencia en los mercados europeos y también para más del 60% de petróleos del mundo. Su ligereza lo hace muy útil para la producción de gasolina y gasóleo, dos de los derivados del petróleo con mayor demanda, lo que explica su alto precio. El origen del nombre de este crudo está en la tradición de la compañía Shell, que explota este petróleo, de bautizar sus yacimientos con nombres de aves acuáticas, en este caso, la barnacla carinegra, brent goose, en inglés, la cual se cría en el Ártico.

Por otro lado, el WTI se extrae en EE.UU., concretamente en Texas y el sur de Oklahoma, sirve de referencia para el mercado estadounidense y americano y, por ejemplo, es la principal referencia para el precio de la mezcla mexicana de petróleo. El WTI es aún más ligero que el Brent, por lo que su refinado es más fácil. Esto ha hecho que tradicionalmente sea más caro que el crudo europeo, aunque en los últimos años esta regla no se ha cumplido, debido a otros factores como el aumento de la producción en EE.UU. desde el año 2010 en adelante.

Tanto el Brent como el WTI se cotizan en dólares. Por otro lado, a pesar de que se sigue hablando de compraventa de barriles de petróleo, hace tiempo que el petróleo dejó de transportarse en barriles, pero el término ha quedado como unidad de medida equivalente a 159 litros o 42 galones.

Efectos financieros del virus en el precio del petróleo

El precio del barril de crudo WTI, fue cotizado en negativo, por primera vez en su historia, en el mes de abril recién pasado al desplomarse un 305%, con el valor del barril en -37,63 dólares, culminando así una de las jornadas más perjudiciales de toda su historia.

Lo expuesto, se debe al efecto en la baja demanda de combustible provocada por la cancelación de cientos de servicios de transporte oceánico derivados del covid 19, lo que ha desplomado el consumo, quedando los estanques de reserva en tierra sin espacio para almacenar el crudo remanente proveniente de los centros de producción emplazados en el Medio Oriente, en EE. UU., el Mar del Norte y otras regiones petroleras del mundo.

Antes que arribara la crisis del coronavirus, el mundo consumía alrededor de 100 millones de barriles por día; sin embargo, la demanda actual oscila entre 65 y 70 millones, es decir, un 30 % menos.

Pese a la última cotización en negativo del petróleo WTI en EE. UU., el valor del barril ha comenzado, paulatinamente, a alcanzar terrenos más positivos a contar de la segunda quincena de mayo, por lo que el precio a futuro del mes de junio se ha mostrado más estable durante las últimas jornadas.

Tal y como está el panorama económico mundial, emerge la posibilidad de los cierres de centros de producción, con la consiguiente negativa repercusión en las economías locales. Para evitarlo, los líderes mundiales de la OPEP quisieron unir fuerzas reduciendo la producción de manera ordenada, lo cual no se ha cumplido a cabalidad y por lo mismo no se han obtenido los resultados esperados.

Por ello, el impacto económico del coronavirus ha arrasado la industria petrolera a etapas catastróficas. Primero, destruyó la demanda cuando el confinamiento obligó a cerrar fábricas y dejar a los transportistas en casa. Luego, los almacenes de crudo comenzaron a llenarse y los productores recurrieron a buques petroleros y VLCC para almacenarlo con la esperanza de conseguir mejores precios en un futuro cercano.

La incidencia del bajo precio del petróleo en terminales portuarios y en el comercio marítimo mundial

La demanda mundial de petróleo se desplomó en 25-30 millones de barriles/día. Los viajes se han paralizado; la gente ya no vuela, las autopistas están prácticamente sin vehículos, el transporte por carreteras y en núcleos urbanos se ha reducido a la compra de alimentos, medicamentos y compras online de productos de primera necesidad.

En el contexto del escenario marítimo, todos los cruceros con miles de turistas a bordo están atracados, tanto sus pasajeros y tripulantes ya fueron desembarcados no visualizándose la planificación de eventuales tour, por rutas marítimas y fluviales, para aprovechar las favorables condiciones meteorológicas de sol y temperatura reinantes en el hemisferio norte, entre los meses de junio y octubre próximo. Sumado a lo anterior, la menor demanda por automóviles, junto a la alicaída actividad económica internacional, también ha derivado en la disminución de la navegación a través de rutas comerciales de un número importante de buques mercantes y portacontenedores.

La coyuntura descrita, entre otras varias repercusiones, se encuentra transformando en forma transitoria a muchos buques petroleros y VLCC en verdaderas plataformas flotantes de almacenamiento de combustibles. Incluso, en el noreste de EE. UU. se ha llegado a almacenar el crudo en vagones estanque y tuberías de ferrocarril.

Si bien, a partir de la segunda quincena del mes mayo de 2020 se espera un leve crecimiento de la demanda, derivado de la flexibilización de la cuarentena en algunos países europeos y del continente asiático, en la industria anticipan una menor actividad en los campos petroleros, debido a que no hay más lugar de almacenaje, como también debido a que las exportaciones no son posibles con precios del Brent en torno a los US$20, a los cuales hay que restarle el costo logístico de producción sumado al valor de su flete marítimo.

La tendencia es que el precio del flete de transporte marítimo y el almacenamiento flotante de buques petroleros seguirá subiendo hasta que no se contenga el virus y la demanda no repunte. La OPEP, a su vez, anunció una caída de la oferta para los próximos meses, ya que actualmente hay una gran cantidad de buques cargados con combustible en espera de que la disponibilidad de estanques de acopio en tierra aumente para posibilitar su trasvasije y desembarco.

La situación en América del Norte

  • En las costas de California en EE. UU.
    La demanda de petróleo colapsó a tal grado, que la primera quincena de abril fue divisada una gran cantidad de VLCC, que transportaban unos 20 millones de barriles de petróleo, anclados frente a las costas de California, en EE.UU., en espera de poder desembarcar el crudo.
    En medio de la crisis de sobreproducción de petróleo, unos 27 VLCC repletos de combustible han echado sus anclas cerca de los puertos de Los Ángeles y Long Beach en la costa oeste de EE.UU.
    La caída de los precios del crudo y la consecuente acumulación de las reservas de inventarios de petróleo en este país junto al colapso de la demanda, a raíz del covid 19, están afectando en forma relevante su sistema de distribución. Con pocos sitios para almacenar el combustible en los centros de acopio en tierra, todos los eslabones de la cadena de producción, distribución y consumo pasaron a hacerlo en el mar.
  • En el Golfo de México
    Debido al confinamiento al que se encuentra gran parte de la población mexicana a causa de la pandemia del Covid-19, la comercialización de gasolinas al público cayó 70% en el último tiempo, lo que significa que sólo tres de cada 10 lt disponibles se están vendiendo. Mientras esto pasa en las estaciones de servicio de combustible, en el puerto de Tuxpan, Veracruz, un estado eminentemente petrolero en el golfo de México, al menos unos 15 VLCC se encuentran varados a la espera de poder descargar el combustible, debido a la falta de espacio para su acopio en los terminales portuarios.
    Según especialistas, los buques tanques que arriban a este puerto tienen, en promedio, una capacidad para transportar 50.000 m3 de combustible, cuyo costo diario por estar detenido asciende hasta los US $30.000.

La situación en Asia

Más de 175 millones de barriles de crudo estaban ya, en los llamados depósitos flotantes, desde finales de abril del presente año.

Pero si hay una ventaja clara del almacenamiento flotante sobre el terrestre, es que puede ser estratégicamente posicionado. El sureste asiático es el destino predilecto: alrededor del 60% de todos los barcos alquilados se encuentran allí —el resto, distribuidos en EE. UU., el Mediterráneo y otros destinos—, pues les permite acortar distancia con los principales importadores de petróleo: China, Japón y Corea del Sur. Así en el estrecho de Malaca, el puerto HUB de Singapur se encuentra atestado de superpetroleros que pueden causar algún grado de congestión en este transitado paso internacional. Pese a esta masiva concentración de plataformas en la zona de confluencia marítima descrita, se estima que no es suficiente como para que aumente el riesgo de accidentes y derrames. La alternativa de los depósitos flotantes continuará hasta que se cubra de forma inminente su capacidad y luego, en la medida que perduren los contratos acordados con los superpetroleros.

El hipertransitado estrecho de Singapur, por donde habitualmente pasa cerca de un tercio del comercio mundial, tiene nuevos ocupantes: docenas de petroleros anclados en sus aguas con el único propósito de almacenar, hasta nueva orden, millones de toneladas de crudo que no encuentran comprador. La pérdida de casi la tercera parte de la demanda petrolera debido a la pandemia ha ido sobrepasando la capacidad de almacenamiento en tierra firme. Así, unos 60 de estos buques tanque se encuentran en este estrecho, algunos listos para quedarse anclados por meses y otros a más corto plazo, esperando el posible pedido de algún comprador asiático. La esperanza está puesta en China a medida que va reabriendo su economía.

La gran compra de combustible de China

Mientras que el resto del mundo está tratando de recuperarse de los efectos de la baja demanda de petróleo, China, como mayor importador mundial de crudo, está aprovechando el precio más barato en muchos años para abastecerse, a medida que la demanda comienza a regresar pausadamente a sus niveles históricos. En la actualidad, un total de 117 VLCC, cada uno capaz de transportar 2 millones de barriles de petróleo, viajan a China para descargar en sus puertos entre mediados de mayo y agosto. Se espera que arriben a China al menos 230 millones de barriles de petróleo en los próximos tres meses

Es probable que muchos de los cargamentos de petróleo que haya comprado el gigante asiático en el último mes de abril, era cuando los precios estaban en su banda de menor costo y especialmente cuando los valores a futuro del crudo WTI cayeron en margen negativo.

También, analistas internacionales sobre la materia, han estimado que China ha duplicado la tasa de llenado en sus inventarios estratégicos y comerciales en el primer trimestre de 2020, apoyando en alguna medida al golpeado mercado del recurso energético en medio de la caída de la demanda, al desviar más importaciones al almacenamiento, en lugar de reducir drásticamente las importaciones de crudo desde los principales centros de producción en EE.UU. y el Medio Oriente.

La situación en Chile

En la capital del país, con la disposición de la cuarentena general para el gran Santiago, a contar del mes de mayo, se ha evidenciado que el transporte local ha disminuido hasta un 85%, lo que ha incidido en una muy baja demanda de combustible a nivel regional y nacional. Entre la última semana del mes de abril y la primera de mayo del presente año, 11 petroleros se mantuvieron a la gira en la bahía de Concepción y de San Vicente. De ellos, seis tenían almacenado en sus estanques combustible y gas para ser descargado en los terminales de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) y de Abastible, respectivamente.

La situación es atribuida al escaso margen de almacenamiento que tendría la refinería en la región del Bío Bío, mientras que la empresa atribuyó la demora a las marejadas presentes durante abril.

Las dudas que existen en torno a los stocks de combustible en la ENAP tienen que ver con la capacidad de almacenamiento, ante la baja del 30% en la demanda nacional como efecto de la pandemia.

Por su parte, ENAP aseguró tener un 45% de capacidad de almacenamiento y explicó que los buques tanque esperan su turno para descargar e insistió en que no hay demoras más allá de las normales, y que cualquier costo extra que el proceso implique -hasta 30 mil dólares por día y por embarcación- se compensa parcialmente con el menor valor que el crudo tiene por estos días.

Sin embargo, a esta situación se suma la compra de cinco barcos con 240 mil metros cúbicos que se dirigen a Quintero y San Vicente, una adquisición adicional decidida por ENAP previendo un desabastecimiento que no ocurrió y que la empresa admitió que tendrá un impacto financiero de 30 millones de dólares.

Dada la inquietud que ha generado la presencia de esta anormal cantidad de buques petroleros en la zona del Bio Bio, es importante resaltar que se trata de un producto de vital importancia estratégica que se requiere para que el país siga funcionando, pese a los efectos negativos del virus a nivel nacional.

El caso institucional

La Armada de Chile se encuentra involucrada directamente en este escenario de incertidumbre y convulsión en los mercados de combustibles, al ser este elemento un insumo estratégico para llevar a cabo sus operaciones navales, aéreas y terrestres.

Afortunadamente, una estricta y adecuada planificación institucional ha permitido enfrentar de buena manera esta crisis, ya que la institución inició sus operaciones junto con el comienzo de la pandemia con todos sus niveles de combustible y reserva en los márgenes de un año normal y sin especulación de precios. Adicionalmente, los contratos de suministro vigentes han operado a plena satisfacción, permitiendo con ello contar con un abastecimiento, almacenamiento y logística de distribución de acuerdo con la demanda que se presenta en cada una de las distintas zonas navales.

Puntualmente, respecto al soporte logístico de combustibles para cumplir con las tareas que el Estado le ha asignado a las FF.AA. en apoyo a la contención nacional de la pandemia, este tiene su punto de gravedad en el abastecimiento, 24/7, respecto de vuelos de aeronaves para el traslado de vacunas y pacientes, además del soporte de una gran cantidad de vehículos militares y administrativos a lo largo del país, que cumplen labores de transporte y patrullaje.

En términos concretos, la institución ha gestionado un adecuado grado de alistamiento logístico respecto a sus combustibles, posibilitando el cumplimiento de sus roles tanto navales como marítimos y de apoyo a la comunidad y al desarrollo del país, especialmente para hacer frente a la emergencia que, cada vez con más severidad, golpea al país y a la sociedad nacional e internacional.

Conclusiones y reflexiones finales

La pandemia del coronavirus ha demostrado una vez más su letalidad, al espolonear la economía internacional y dejar momentáneamente fuera de circulación a una parte importante de la población mundial, lo que ha repercutido en un reducido uso de los medios de transporte urbano, marítimo y aéreo internacional, generando un aumento del stock de petróleo y, por ende, una baja de los precios, a niveles históricos, en el último tiempo.

Esta crisis, sin precedentes, que está afectando a la industria petrolera producto de la reducción de la banda de precios en el mercado, podría desencadenar en un quiebre en la cadena de muchas compañías petroleras, si no logran sobrevivir a esta histórica recesión.

La falta de lugares de acopio del combustible en tierra ha derivado en la utilización de muchos buques petroleros y VLCC, como bodegas flotantes, para almacenar los cuantiosos volúmenes de excedentes de crudo en los distintos escenarios marítimos del planeta, disparando el valor del arriendo de estos mega tanques flotantes, dada su alta demanda.

Tanto la materia prima del crudo Brent como del WTI, indistintamente de su calidad y composición, han sido afectados fuertemente en sus precios de referencia con la misma intensidad por los mercados internacionales. Su compra a futuro, a elevados precios en forma previa al desencadenamiento de la pandemia, traerá grandes pérdidas a muchos conglomerados económicos ligados al rubro, que ahora se encuentran con cuantiosos excedentes y a precios muy inferiores al de su valor de producción.

El fondeo y la alta congestión de buques mercantes y VLCC en diversos puertos, pasos y estrechos del mundo, ha exigido a las autoridades marítimas locales a redoblar sus esfuerzos en la aplicación de medidas de seguridad e inspecciones de fiscalización orientadas a evitar derrames y colisiones ante el aumento de naves en reducidos espacios de las aguas de sus bahías y terminales portuarios.

En distintas regiones del mundo, la desaceleración económica impuesta por el covid 19, ha afectado en forma significativa el transporte marítimo internacional; en especial, en aquellas rutas de navegación provenientes de los países productores de petróleo hacia los principales núcleos de consumo industrial de los países desarrollados.

En el ámbito netamente económico de esta crisis del precio del crudo a nivel mundial, visualizamos como China, a diferencia de otras naciones, ha podido capitalizar para beneficio propio esta gran debacle global al poder absorber la demanda de más de un centenar de VLCC cargados de crudo a muy bajo precio para su consumo interno.

Las últimas medidas de cuarentena y cordones sanitarios impuestos en Chile, en las cuales se ha incluido a casi 8 millones de habitantes al confinamiento en el hogar, ha tenido como consecuencia una baja importante en el consumo de combustible a nivel nacional, incidiendo en la casi saturación de la capacidad de almacenaje del combustible en los principales terminales de acopio del país.

Finalmente, mencionar que la Armada de Chile, por medio de su disciplina logística de combustibles, ha podido estar a la altura que las exigencias derivadas de la pandemia le han impuesto al quehacer institucional, al cumplir con sus tareas habituales de resguardo de la soberanía y de control de los espacios marítimos jurisdiccionales, además de cubrir extensos patrullajes marítimos y terrestres tendientes a controlar el movimiento de las personas dirigido a evitar la diseminación del virus entre la población que habita en las ciudades, bahías y puertos del borde costero del país.

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